paginadigital logo

LA AUTOMATIZACION, (Donde se habla de informatica y colchones) - Por: John Argerich
 

 | LITERATURA | CONFERENCIAS |  EXPOSICIONES | 

 
 
   

Home

Colegios

Universidades

Guía Comercio

Industria

Clases

Cursos

Seminarios

Eventos

Arte

Exposiciones

Galería de Arte

Literatura

Textos

Cine

Teatro

Música

Música Clásica

Teatro

Cine, TV, Video

Noticias

Artículos

Museos

C. Culturales

Concursos

Carreras

Becas

Posgrados

Taller literario

Servicios de Internet

Solidaria

Profesionales

Librería

Lectura - Textos

Foro de discusión

Links

Mapa del sitio

El amasijo

LA AUTOMATIZACION
(Donde se habla de informática y colchones)

Por: John Argerich


 


Yo soy sólo un laburante, y como muchos lectores sospechan, el trabajo es cansador. Razón suficiente para irse al sobre cuando dan las veintidós. Y tras algún arrumaco si el horno estuviera pa' bollos, borrarse durante siete horas de la dura realidad. Porque el bondi de Morfeo es como el colectivo 60. "Un pasito al interior" y no te podés bajar más. Es decir, cuando la catrera acompaña. Que junto al dulce de leche viene a ser lo mejorcito que ofrece la vida en sociedad. Uno de "los grandimbent0 deste mund0", como dijo en su día el compañero Oski. Puntal de la cultura argentina y, por lo que sabemos, campeón del arte de apoliyar.
Más continuemos con nuestro tema, o mejor dicho, entremos por fin en él. Que a fuerza de dar vueltas, las cosas se degradan. Todo comenzó con cierto incidente por culpa del colchón. Un chirimbolo sin mayor ingeniería, pero sine-qua-non para el sueño. Salvo que estés haciendo guardia en la milicia, o con una palma padre en la vida civil. Eventos poco afines a los quehaceres del exilio. Y en pleno viaje por los paraísos perdidos que ocupaban mis sueños juveniles, se me clavó un resorte donde acaba el peroné.
-¡Vade retro, Satanás! -dije para conjurar maldiciones.
Y me di vuelta en la cama, cambiando de posición.
-¡Quedate piola, flaco, que son las cuatro de la mattina! -dijo mi media sandía, alarmada por la contundencia con que yo buscaba puntos de apoyo.
"Más vale prevenir que curar", pensó seguramente.
Porque con tantas vitaminas que te dan en Suecia, cuando se viene la maroma no te para nadie. Ni la propia caballería rusticana, un decir.
-¡Tranquila, vieja, que fue sin doble intención!
Tras lo cual ella empezó a roncar, primero sottovoce, después como cuando canta lavando la ropa, o sea a todo pulmón. Y por más que me lo propuse, ya no pegué un ojo en toda la velada. Si cerraba uno se me abría el otro, de puro contrera, nomás. Hasta que sonó el maldito despertador. Un embeleco de plástico negro con esfera tornasol y música funcional, que yo odiaba desde el fondo del hígado. Regalo de la Rosa, mi suegra, por si hiciera falta mayor chingada. Y ese día las cosas vinieron por la zurda, desde el vamos. Me corté el gañote afeitándome, rompí una taza y se volcó la leche. Un despiole como preludiando otra jornada dantesca. Todo por culpa del maldito colchón. Pero la suerte sonríe a los hombres activos. Entonces decidí privarme del fin de semana en Chascomús que venía planeando con la barra, y metí la mano en la lata. Pero entendámonos, que soy un tipo derecho. En la lata donde guardo unos mangos para emergencias. Todo fuera por terminar con esa pesadilla, cambiando de colchón. Aunque debo aclarar consetos, para que entiendan lo que pasó después. Nunca hubiera soñado los peligros del mundo a transitar en mi noble empeño. Producto de la automatización, empero. Abanderada del porvenir.
-Buenos días -dije amablemente, antes de recibir respuesta.
Pero de nada hubiera servido esperarla, porque al otro lado de la línea, el equipo sonoro empezó a tocar un vals.
Después se hizo el más profundo silencio, que creí preludio de amable charla.
-Quisiera hablar con...
-"La casa del mueble feliz" -respondió en sueco con acento sureño, una voz sintética de timbre encantador.
-Quisiera saber si...
-Compras, tecla 1; devoluciones, tecla 2; asuntos diversos, tecla 3. Cobranzas, llamar de 8 a 10. Tiene quince segundos para indicar su opción.
Decidido, aunque sin reponerme del impacto emocional, apreté la tecla 1.
-Muy bien -escuché en el receptor- Ahora presione los números correspondientes al código del artículo deseado.
Pero yo no tenía idea de dicho número, ni un catálogo donde buscarlo. Así que intenté llevar la conversación por canales de inspiración propia.
-Vea, usted...
-Diez, nueve, ocho, siete... -contó regresivamente con voz sexy, aquella minusa desalmada y virtual.
Y cuando faltaba sólo un segundo para que se cortara la comunicación sin haber obtenido dato alguno, tuve una reacción desesperada. Empecé a marcar números a lo loco, esperando que algún esbirro interrumpiera mi rabioso frenesí. Aunque fuera nomás para insultarme, con tal de escucharlo en vivo y en directo. ¡Vana ilusión!
-Ud. ha accedido al centro de control programático. ¿Puedo ayudarlo? En caso positivo, aprete la tecla 8, de lo contrario su llamada entrará en lista de espera.
Oprimí sin vacilar la tecla indicada y esa voz, que ya me estaba pareciendo familiar, exclamó con pena digna de mejor causa:
-Líneas saturadas. Rogamos esperar. Si desea oir música clásica, oprima la tecla 1, salsa, tecla 2, canzonetas napolitanas, tecla 3...
Aquel enredo electrónico superaba mi paciencia, y con una bronca padre decidí hacer acto de presencia en el local. O sea, tomar el toro por las astas, como se suele decir. Subí a un taxi, y en pocos minutos cruzaba los portales con aire desafiante. Mientras tanto, un aparato para contar clientes hizo "click", registrando mi ingreso. Demás está decirles que la atención personal tan ambicionaba provino de una rubia imponente. Y después de semblantearla un cachito calculé: 90-60-90. ¡Qué budín! La fulana sonreía con una mueca monísima, mientras iba entregando un catálogo a cada visitante. Incluso a los negros. Pero fue imposible mayor confraternización, porque unos giles que venían atrás empujaban sin dar changüe. Y, llevado por la marea humana, de pronto me encontré en un espacioso ambiente. Como la cubierta de vuelo del portaaviones "Eisenhower", pero llena de muebles. Después otro, y otro más. Un laberinto atiborrado del consumismo más vil. Los clientes silenciosos, pero felices. Las cámaras televisivas robando su intimidad. Muchas parejitas de enamorados que iban agarradas de la mano, y un montón de japoneses sacando fotos, como en todas partes. Por fin mi corazón pegó un salto. ¡Había visto colchones en lontananza! Pilas de colchones, que al acercarme me hicieron estremecer. Los había blancos, negros, amarillos, azules, rayados, a lunares y con música funcional. Pero tantos tipos distintos que sólo un técnico hubiera podido elegir la mejor alternativa, sin pifiarla. ¿Cómo descansaría yo desde hoy, en mi incierto porvenir? Quise buscar consejo, y sólo vi otra fulana que me junaba desde la pantalla extrachata de un equipo electrónico de última generación. Su mensaje titilante decía "aprete cualquier tecla para seguir". Obedecí dócilmente, y aquella vocecita sensual que me volvía loco, exclamó:
-Marque los números correspondientes al código de la unidad elegida y retire su ticket, por favor. Entrega y pago con tarjeta dentro de ocho minutos en Caja 26. En efectivo, caja 32. Muchas gracias y que duerma bien.
Así es como, gracias al milagro de la automatización, salí del local en tiempo récord, atesorando mi compra. Por suerte no me costó mucho esfuerzo meterla en el auto, porque se doblaba en cuatro. No se sorprendan. En la bolsa había una preciosa colchoneta de playa garantizada por un año. Inflable y a todo color, como en los anuncios de viajes a Hawaii.
"Felicitaciones por haber comprado nuestro producto", decía una carta del fabricante.
"Paciencia, la vida es así...", lloró en mis adentros un tangazo de mi flor.
Era cosa de encontrarle el lado positivo a esta aventura. Y me batí en retirada con un matete de órdago en la claraboya, pero enriquecido por mi nueva experiencia. Aunque Porota vió de otro modo lo ocurrido. Metelíos, como todas las mujeres. Y a la final discutimos un buen cacho.
-¡Qué salame, dejarte engrupir así!
-Apreciá los progresos de la técnica, querida... -dije, por contestarle algo.
-¡Sos un cretino, como toda tu familia!
-A mi familia dejála en paz...
Y con la bronca que teníamos, nos olvidamos del colchón. Claro que a la noche volvieron los malentendidos, cada vez que yo acusaba iniciativa, con el maldito resorte pinchándome la osamenta. Pero como hoy nada queda librado al azar, tengo siete días hábiles para devolver la colchoneta.
-¿A dónde vas? -dijo mi suegra, que reforzaba su presupuesto adivinando el futuro a los conocidos.
-Al Palacio del Mueble Express.
-Por diez mangos te tiro las cartas.
Yo formé como un sólo hombre, y eso me debe haber congratulado con el destino, porque la vieja esbozó una sonrisa de infrecuente amabilidad.
-¿Qué ve, doña?
-Hoy es tu día de suerte, Cacho... -dijo, mientras se metía la guita en el corpiño- ¡Más vale que te apurés!

 

THE END 
 


Precursores

Copyright: John Argerich, 2005 

All rights reserved.

La serie quincenal "El amasijo" se publica regularmente en veintidós medios, de siete países, existiendo una versión en idioma inglés.

 




* **  * * 

Curriculum vitae clic aquí

 

paginadigital


Ir al principio,
Noticias, opinión, política, derechos humanos, movimientos sociales, informes, latinoamerica
 
 
 
<h1>Diseño de sitios web</h1>
<h1>Diseño de sitios web</h1>
<h1>Diseño de sitios web</h1>

La explicacion del Genesis Un unico Dios El Génesis al fin resuelto. La explicación científica del relato bíblico de la Creación. Del texto poético a la comparación astronómica. ¿De que hablan los dos relatos de la Creación de La Biblia? En el relato existe un observador, quién narra lo que observa. Y una ubicación muy precisa desde donde observa.
BAJE EL LIBRO SIN COSTO
<h1>Taller literario</h1>
 

Diseño web
Optimización y posicionamiento

Clic Aquí

  Notas & Artículos
Educación
Noticias & Opiniones
Cartas de navegantes (opiniones)
El amasijo
Charlas sobre Arte
Entrevistas a artistas plásticos
Tecnología y ciencia
Teatro
Lectura y Textos
Artículos y boletines literarios
Temas varios
Entrevistas
Chistes
Columnas para sonreír
Reflexión
Biografías



sacrificar gato
colegio de traductores de zona norte
Fabrica de muebles de cocina
hoteles en san rafael mendoza
historia del pueblo hebreo
La genesi La Bibbia
Guantes de latex
proyectos de ingenieria
cursos de magnetoterapia
paisajismo
eutanasia de perros y gatos a domicilio
fabricacion de tableros
Apartments for rent Buenos Aires
articulos de tapiceria
libros para apple
exposiciones de arte
repuestos de motores
cursos de acupuntura
decoracion de interiores con plantas
Descartables para delivery
incognitas del cristianismo
ebooks kindle
estudio de la Biblia
Productos de goma
l'osservatore della genesi la bibbia
sistemas de seguridad para gruas
montaje industrial
alquiler de escenarios con camarines
cursos
servicios de jubilacion y pension
 

© Copyright 1999-2010 Paginadigital®. - Hecho el depósito que marca la Ley 11723 - Derechos reservados  




|Pon a paginadigital en tu sitio | Sugiere esta página a un amigo | Responsabilidad |
 info@paginadigital.com.ar
   |  Ayuda |

Web diseñado y producido por paginadigital®, Copyright 1999 - 20151, todos los derechos reservados. Los nombres e íconos de: paginadigital, Kids, art, pinturas, grabados, dibujos, objetos. Todos los derechos reservados. Hecho el depósito que marca la Ley 11723 - Derechos reservados | Términos y condiciones

| Home | Cursos y talleres | Servicios de Internet |Agenda de Ferias y Exposiciones | Exposiciones de arte y galerías | Becas, maestrias y posgrados | Programación de teatro, cartelera | Centros culturales | Concursos de pintura, literatura, arte, video, television, tv, teatro, casting | | Conferencias, seminarios, jornadas | cartelera de cine, tv, fotografía | Música, recitales, bandas, música clásica | Libreria, venta de textos y libros | Museos | Coros, operas, conciertos | Noticias, notas y artículos | Música de tango, cena show | Textos, poesía, prosa, cuentos, poemas | Solidaridad | Tarot, astrología | Mapa del sitio | Foro | Not | Cart | Salas | Tel | Taller | Taller literario | Enlaces útiles