Osvaldo Pugliese: Las teclas del
arrabal, por Kintto Lucas.-
28/07/05
 
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Osvaldo Pugliese: Las teclas del
arrabal, por Kintto Lucas
Por
Kintto Lucas
Sus manos son como dos pájaros
que caminan por las teclas del
arrabal, bailan los pájaros en
ese piano perdido de Buenos
Aires, se hacen amigos de todos
y regalan madrugadas como el
mar. Y el mar es como un espejo
de su memoria. El lo mira y mira
al tango, que es como meterse en
todo el sentir del Río de la
Plata.
En todo ese mundo de
conventillos que no tienen
fuego, de hombres que
aprendieron a flor de buche el
trino de la calle. Quedaron
atrapados en él los personajes:
la paita, el compadrito, la
milonga...
Y si "el Mago" siempre vuelve,
no con la frente marchita, sino
con la compleja e intrincada
materia que modelo su ser
arrabalero, en los boliches de
abasto. El no vuelve, está ahí
como un fantasma que camina por
los muros de algún patio viejo
en su Villa Crespo de antaño.
Está con su tangués a cuestas,
como si para él no fuera un
soplo la vida.
Está con todos los recuerdos de
cuando recorría las calles
lustrando zapatos, y se colaba
en algún boliche para escuchar
el decir tristón de algún
bandoneón. Está con todo ese
decir, por el que tantas veces
la yuta lo encanó, ese pensar
que recuerda la vida maltratada,
ese que la dictadura quiso matar
pero no pudo. Está con "La
yumba", con "Malandraca", con
"Cardo y malvón". Como antes,
como siempre como cuando barría
los cines del centro bonaerense
por unos pocos mangos, y se
colaba a ver las películas de
Carlitos.
Como cuando se hizo comunacho de
los verdaderos, no falsificado.
Como cuando debutó, allá por el
24, en el Café de la Chancha, en
Palermo. Como cuando creó su
orquesta, allá por el 39, en el
Café Nacional, y la hizo
cooperativa, y todos los músicos
ganaron igual y todos eran
buenos.
Como cuando tocó junto a Joan
Manuel Serrat en Madrid. Como
antes, como después, como
siempre... Como cuando en aquel
boliche de Montevideo, allá por
el 89, decía: "Todavía hay
chance para el tango, todavía
hay chance para seguir pensando
en los amigos, en el barrio.
Todavía hay chance para mejorar
el mundo. Todavía hay chance
para seguir pensando igual que
antes".
Cierto día, con 89 pirulos en el
alma, decidió quedarse en Buenos
Aires, y se quedó en toda la
América. ¿Su nombre? Simplemente
Pugliese. El troesma Osvaldo
para los amigos.
Gentileza:: Kintto Lucas [kintto@yahoo.com]
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