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El subdesarrollo educativo y la
visión gerencial .- 29/06/05
(México)
 
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El subdesarrollo educativo y la
visión gerencial
Editorial de
LA JORNADA
En el Encuentro
Internacional de Educación
Superior UNAM 2005 y en la
cuarta Conferencia
Iberoamericana de Rectores
Virtual Educa, iniciados ayer en
esta capital, se abordaron dos
asuntos que para México debieran
ser de interés central y
estratégico: por un lado, la
trasnacionalización y la
privatización de la enseñanza
superior, con todo lo que
conlleva de distorsión de los
programas educativos y con las
fracturas que introduce entre
los centros de enseñanza
superior y las necesidades de
los países latinoamericanos; por
la otra, el trágico e indignante
rezago que padecen las naciones
de la región incluida la
nuestra, por supuesto en
materia de cobertura de la
actividad universitaria,
investigación y acceso
equitativo a la educación.
El primero de esos temas atañe a
México por cuanto los gobiernos
neoliberales que ha padecido el
país desde 1988 hasta la fecha
han buscado diluir la
responsabilidad pública en todos
los niveles educativos y, en
aplicación mecánica del dogma
económico al que responden, han
procurado introducir, en el
ámbito educativo, las lógicas
del adelgazamiento del Estado,
la privatización de todo lo
imaginable y la apertura
indiscriminada de fronteras.
Considerados mera mercancía, los
servicios educativos quedan
librados a las reglas de la
máxima rentabilidad, sujetos a
la promoción de la
mercadotecnia, inscritos en la
competencia de las
transnacionales por los mercados
locales. Discursos oficiales
aparte, el gobierno foxista ha
llevado su lógica gerencial
mucho más lejos que sus
antecesores priístas, y con ello
ha generado severa
desarticulación del sistema
educativo y ha ahondado el
deterioro de la enseñanza a
grados alarmantes. En forma
paralela se ha privilegiado y
promovido desde las oficinas
públicas la consolidación,
expansión y multiplicación de
empresas e instituciones
privadas, cuya oferta educativa
no necesariamente responde a los
requerimientos de la sociedad,
la economía y el país, sino que
está matizada por la ecuación
inversión-utilidad.
En México y en el resto de
Latinoamérica se configura así
un panorama educativo
caracterizado por la pérdida de
calidad de la enseñanza, la
desvinculación entre los
programas y las realidades
socioeconómicas y políticas, el
abandono de misiones
estratégicas no rentables a
corto plazo como la
investigación, las ciencias
"duras", las humanidades y el
incremento, de por sí aterrador,
de la desigualdad en materia de
acceso a la educación. En el
contexto del encuentro, el
director del Instituto de
Educación Superior de la UNESCO
para América Latina y el Caribe,
Claudio Rama, apuntó, por
ejemplo, que la cobertura
universitaria para indígenas en
la región es de apenas 2 por
ciento, lo que significa, en
términos concretos, una
escandalosa discriminación hacia
ese sector de la población y
muestra cuán lejos se encuentran
nuestros países, México
incluido, de una integración
digna, democrática y justa de
sus poblaciones indígenas. La
desregulación y la
privatización, así como el
menosprecio a las instituciones
públicas de educación superior,
no hacen sino agudizar esta
situación explosiva e
inadmisible.
Por último, el subdesarrollo
educativo latinoamericano se
hace evidente si se considera
que la cobertura universitaria
19 por ciento de la población
estudiantil, frente a 70 u 80
por ciento en las naciones
industrializadas permanece
estancada desde hace tres
lustros; que el porcentaje del
PIB que se destina a la
educación es cercano a 4 por
ciento y muy inferior, por ello,
al 8 por ciento recomendado por
los organismos internacionales;
que la fuga de cerebros de la
región ha implicado, en las
recientes cuatro décadas, la
pérdida de más de un millón de
profesionales; que el promedio
regional de investigadores por
cada mil habitantes es de apenas
uno, comparado con cinco en los
países desarrollados, y que 42
millones de latinoamericanos son
analfabetos.
Tras décadas de gobiernos
tecnocráticos, neoliberales y
gerenciales, nuestros países
requieren de procesos de
reconstrucción para restaurar lo
destruido y de proyectos
nacionales y regionales que
pongan como prioridad toral del
desarrollo la educación en todos
sus niveles, el quehacer
académico y la investigación, y
restituyan a las universidades
nacionales y públicas muchas de
ellas instituciones con cuatro o
cinco siglos de historia el
papel central, que nunca
debieron perder, en el presente
y el futuro de estas sufridas
naciones.
Gentileza:: Guillermo C.
Cohen-Degovia [cohen_degovia@hotmail.com]
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