Doble negación para entender
mejor, por Mikel Agirregabiria
Agirre
Renunciar a la trivialidad
de lo directo puede darnos
claves para encontrar las
soluciones correctas.
La doble negación es común en el
lenguaje cotidiano: “no sé
nada”, “no es imposible”,…
Conviene advertir que esta
peculiar sintaxis
paradójicamente denotar
insistencia en la negación o,
por el contrario, afirmación.
“No sé nada” equivale a “nada
sé”, mientras que “no es
imposible” denota que “es
posible”.
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En algunas lenguas abundan
las estructuras redundantes
manteniendo el sentido de
negación (castellano, "no
viene nadie"; francés, “je
ne vois pas”,…), que
resultarían sumamente
extrañas en otras, como el
alemán, donde sólo se niega
una sola vez. En todo caso,
la concisión marca una
tendencia creciente a evitar
las duplicidades
sintácticas, de modo que
comienza a sonar mejor
“nadie viene” que “no viene
nadie”. |
Según la Gramática de aquellos
idiomas, la doble negación
frecuentemente sólo es una
enfática formulación que
deniega, usándose para
contradecir o refutar las
presuposiciones afirmativas del
discurso previo (alguien lee, no
lee nadie).
Descartada la negación
reincidente propia de algunas
lingüísticas, la Lógica
establece que de un enunciado
doblemente negado (¬¬P) podemos
inferir su afirmación (P). Esta
ley es evidente: “No es
inusual”, equivale a “es usual”.
Lingüísticamente se prefieren
las propuestas positivas frente
a los predicados doblemente
negativos, por el criterio de
simplificar. Por ello, resulta
muy recomendable evitar el abuso
de negaciones encadenadas, tipo
“no negaré que ignoro lo que
nunca desconocí…”.
Habremos de distinguir entre la
expresión y el razonamiento. Si
bien es cierto que en la
comunicación el exceso confunde,
para interpretar una causa
compleja la doble negación puede
ser fructífera. El pensamiento
doblemente negativo
frecuentemente nos muestra el
mejor camino hacia el
conocimiento de los fenómenos
enrevesados. Concluyamos con un
ejemplo para interpretar la
ininteligible realidad presente,
con un párrafo cuyo argumento
inicial son simples consejos
domésticos.
No es más limpio quien más
limpia, sino quien menos
ensucia. No es más rico quien
más tiene, sino quien menos
necesita. No triunfa quien más
acierta, sino quien menos yerra.
La familia más feliz es aquélla
que protege a sus más
infortunados. El barrio más
culto es donde se (re)educa a
los más rezagados. No es la
ciudad más segura la que
mantiene más policías, sino que
contiene menos malhechores. La
sociedad más sana es la que
previene de la enfermedad a sus
ciudadanos. La nación más rica
es la que mejor asiste a sus
necesitados. El continente más
libre es el que dispone de menos
cárceles. El mundo más justo,
más pacífico, más democrático,
más solidario, más fraternal
sería…
Mikel
Agirregabiria Agirre. Getxo
http://www.getxoweb.com/mikel
Versión final en:
http://www.geocities.com/agirregabiria2005/doble.htm
Gentileza:: Mikel Agirregabiria
Agirre [agirregabiria@euskalnet.net]
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