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Nueva Teoría: Meteorito caído
en Yucatán no causó la extinción
de los dinosaurios.-
31/05/05
 
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Nueva Teoría: Meteorito caído
en Yucatán no causó la extinción
de los dinosaurios
La
Jornada
José Galan
Gerta Keller asegura tener
fósiles que prueban la teoría;
opositores a la nueva tesis
señalan que es imposible que dos
cuerpos celestes hayan caído a
la Tierra en un lapso de miles
de años
Una vez más, la teoría,
ampliamente difundida, de que un
meteorito que cayó en la
península de Yucatán provocó la
extinción de los dinosaurios ha
sido puesta en duda. El
asteroide que creó el cráter de
Chicxulub, en la costa oriental
de la península mexicana, habría
caído demasiado pronto para
provocar una extinción en masa
en la era cretácica, según
evidencias proporcionadas por la
paleontóloga Gerta Keller, de la
Universidad de Princeton.
La influyente revista científica
Nature informa que las
evidencias fueron expuestas el
pasado 23 de mayo en una
conferencia en la Unión
Geofísica Estadounidense, en
Nueva Orleans, Luisiana.
Muestras de sedimento extraídas
al este de Texas confirman "sin
duda" que restos de cristales
esparcidos por el impacto en
Chicxulub están separados de los
fósiles de animales muertos
durante la extinción en masa por
una brecha de 300 mil años.
"Esto representa una herida
mortal para la teoría de
Chicxulub", dice Keller, y añade
que los científicos deben montar
una expedición para hallar el
cráter del meteorito que en
realidad provocó la extinción
masiva de los dinosaurios. Pero
muchos científicos no dan su
brazo a torcer. Sean Gulick, de
la Universidad de Texas en
Austin, duda de esta revelación
porque, dice, significa que otro
enorme asteroide habría golpeado
la tierra en la misma época,
hace casi 65 millones de años.
"Resultaría casi imposible",
sostiene el investigador, quien
estuvo a cargo del simposio
sobre Chicxulub en la misma
conferencia de Nueva Orleans.
Sin embargo, algunos expertos en
sedimentos se han visto
seducidos por los especímenes
obtenidos. Por ejemplo, Paul
Wignall, de la Universidad de
Leeds, en el Reino Unido,
sostiene que las evidencias
presentadas por Keller "son muy
convincentes", a pesar de que no
asistió a la conferencia.
Hace dos años Keller sorprendió
a los investigadores asistentes
a una reunión de la Unión
Geofísica Estadounidense
celebrada en Niza, Francia, con
el análisis de una parte de la
corteza terrestre extraída a mil
500 metros de profundidad en un
sitio ubicado en Yucatán, a 60
kilómetros del cráter de
Chicxulub. El núcleo en Yucatán,
llamado Yaxcopoil 1, fue el
resultado de un proyecto
internacional diseñado para
obtener el registro más avanzado
posible sobre sucesos ocurridos
entre las eras terciaria y
cretácica, pero se vio inmerso
en disputas sobre el acceso al
núcleo del cráter y por las
subsecuentes interpretaciones de
los hallazgos.
Keller sostiene que el cráter
antecedió a la extinción en masa
de los dinosaurios en cerca de
300 mil años. Sus críticos
afirman que las capas de
sedimento que ha investigado
son, en realidad, escombros
producto del colapso de las
paredes del cráter. Pero el
equipo que encabeza sostiene, a
su vez, que las técnicas de
fechamiento basadas en el
paleomagnetismo descartan esa
posibilidad.
Para zanjar las disputas, Keller
realizó perforaciones 2 mil
kilómetros al norte del cráter,
a fin de obtener una muestra
sedimentaria no afectada por el
impacto. Así, en marzo pasado
perforó tres pozos de 50 metros
de profundidad cerca de la
pequeña población de Rosebud, en
Texas, a fin de extraer
sedimentos de la época de la
extinción de los dinosaurios.
De una sección de 2 metros del
mejor núcleo sedimentario, el
equipo de Keller obtuvo
evidencias que, afirman,
sostiene la teoría de un lapso
de 300 mil años entre la llegada
del asteroide y la extinción
masiva. Primero hay una densa
capa de dos centímetros de
espesor de cristales alterados
llamada bentonita, que consiste
en materia desprendida del
impacto en Chicxulub. Alrededor
de 50 centímetros por encima se
encuentran sedimentos producto
del maremoto provocado, a su
vez, por el impacto. Finalmente,
1.2 metros por encima de estos
yacimientos existen restos de
extinción masiva, representados
por diminutos fósiles de plantas
y animales que murieron por el
fenómeno.
En Estados Unidos, la Fundación
Nacional de la Ciencia otorgó a
Keller 40 mil dólares para
perforar otro pozo más, al lado
opuesto de Chicxulub, 7 mil 800
kilómetros al sur, cerca de la
ciudad de Recife, en Brasil.
Keller espera con ello encontrar
definitivamente las evidencias
suficientes para acallar a sus
críticos.
Gentileza:: Pedro Flecha [pedroflecha@yahoo.com]
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