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Un pueblo Sin Rostro, por Miguel
Ángel Omaña Rojas.- 24/06/05
 
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Un pueblo Sin Rostro, por Miguel
Ángel Omaña Rojas
Somos un pueblo sin un
rostro propio, sin una cultura
que podamos decir nuestra.
Nuestra hermosa tierra tuvo
7,000 años de historia, de la
cual nos enseñan en la escuela
solamente los últimos 500 años.
Nuestra educación, así como
nuestra sociedad eurocentrica
comienza la cuenta de “nuestra”
historia desde la caída de
Mexíco-Tenuchtítlan.
¿Y que pasó con los siete
milenios de historia? Estamos
predispuestos a ver la historia
indígena como la “otra
historia”, y sentir esta tierra
como “extranjera”, tratando así
de colocarnos dentro del pensar
del invasor. En otras palabras,
nos vemos como extranjeros en
nuestra tierra.
Cuando los grupos norteños
constituidos principalmente por
naciones nahuas como los Mexíca
comenzaron a adentrarse a
tierras Toltecas, los mismos
Toltecas los llamaban los Sin
Rostro. La razón era porque los
nahuas no traían consigo una
memoria histórica, o remembranza
de sus orígenes, por tal razón
no tenían rostro metafóricamente
hablando, y tenían que adquirir
culturas ajenas como la Hñähñü o
la Tlahuica.
De la misma forma, hoy el pueblo
mexicano esta inmerso en la
obscuridad total, nos hemos
quedado Sin Rostro. En el año
Yei-Calli (1521) los invasores
comenzaron la destrucción
sistemática de nuestro propio
rostro. Destruyeron nuestras
bibliotecas donde se albergaba
buena parte de la historia, y la
poca historia que sobrevivió al
holocausto de la conquista fue
trasquiversada horriblemente.
Lamentablemente el plan del
español resultó, no solo nos
arrebataron nuestro saber de
7,000 años, y no solo nos
hicimos creer “alguien mas”,
sino que creemos en las mentiras
que nos han llegado hasta
nuestros tiempos. Colectivamente
la sociedad piensa que los
indígenas de aquellos tiempos
(cuyo nombre correcto son Viejos
Abuelos) piensan que
sacrificaban miles de personas,
que sacaban los corazones a las
“princesas”, que adoraban muchos
dioses, que no usaban calzado,
que eran iletrados, que eran
machistas, que no conocían la
rueda, que tenían “reyes”, y
como muchas veces lo puso
Torquemada... que simplemente
eran salvajes.
A pesar de que todas las últimas
descripciones son totalmente
falsas e históricamente
incorrectas, nosotros nos
asimilamos esta historia como
nuestra “historia oficial” ya
que pensamos como extranjeros,
como “hispanos” o “latinos”, y
no como indígenas que somos. Al
final de cuentas, por mas
ancestros europeos que tengamos,
descendemos de los Viejos
Abuelos. Todos somos indígenas,
somos Nican Tlaca (Los de aquí.)
Le debemos respeto a nuestros
venerados ancestros porque ellos
nos obsequiaron algo
verdaderamente espectacular...
¡su cultura! Así es, no importa
si somos ricos o pobres, cultos
o incultos, “indígenas” o
“mestizos”, todos nosotros somos
dignos herederos de nuestra
verdadera historia, la historia
que aún no se cuenta y no hemos
asimilado.
Así como Europa y otros lugares
han tenido su época obscura,
nosotros en Anahuac estamos
inmersos en un Obscurantismo
desde el momento en que nos
borraron nuestra memoria
histórica.
Las costumbres y forma de vivir
de la sociedad europea (o la
sociedad occidental) fueron
impuestas sobre las naciones
conquistadas, borrando cualquier
trazo de autodeterminación, y
estando así sujetos a los
designios del español. Una vez
borrado cualquier destello de
nuestro glorioso pasado, nos
hicieron creer que el español
nos vino a "liberar", y nosotros
engañados lo creímos y lo
asimilamos como un hecho
"histórico".
Estamos vagando en la penumbra,
sin una cultura que podamos
decir nuestra, una cultura que
contenga elementos que hayan
emanado de una necesidad social,
cultural y política de
nosotros... para nosotros.
Al no tener una cultura nuestra,
agarramos la cultura europea,
bajo el sistema colonial que aún
vivimos. Seguimos pensando como
europeos, y en el proceso nos
identificamos como europeos, en
un pensar europeo... eso es el
pensar eurocentrico.
Vivimos bajo un esquema de vida
colonial, impuestos con culturas
y tradiciones extrañas e incluso
nocivas para nosotros. ¿No han
notado que cada vez mas nos es
imposible gobernarnos? ¿No han
notado como los problemas
sociales siguen aumentando? ¿No
han notado que día a día los
jóvenes, enajenados por los
sueños de una cultura ajena, se
envician en el materialismo, lo
que conlleva a llevar una vida
descarriada? ¿No han notado que
la brecha entre el campo y la
ciudad es más grande? ¿No han
notado porque la violencia y el
desamor ha crecido en nuestra
sociedad? Y esto no solo esta
pasando en México, sino en todo
Anahuac... incluido México,
Guatemala, Belice, El Salvador,
Honduras y Nicaragua.
El culpable no es un gobierno,
gobernante o partido político en
particular. Los culpables somos
todos. Nosotros somos los que
vemos con ojos extranjeros, en
vez de ver con ojos nuestros.
Seguimos creyendo que la
respuesta la vamos a encontrar
en la izquierda o en la derecha,
en el capitalismo o el
comunismo. Pero en ninguna de
estas esta la solución para
nuestra sociedad, ya que estas
son corrientes ideológicas que
nacen de una necesidad
occidental, para occidentales.
Nunca formaron parte de la
construcción cultural milenaria
de Anahuac. Por eso ninguna
corriente político-social
extranjera va a germinar
correctamente en nuestro pueblo.
Nosotros mismos somos los
enemigos, por cinco siglos hemos
construido nuestra propia
prisión cultural, sin poder
salir de la ignorancia que
vivimos. Tenemos que destruir
nuestro Rostro Falso, dejemos de
creernos algo que no somos, y
nunca seremos. ¿Cómo? Tenemos
que observarnos en Tezcatlipoca
(Espejo-Humeante), ese espejo
nos dará el reflejo de nuestro
enemigo que esta dentro de
nosotros, y al encontrarlo,
emprender la Guerra Florida
contra nuestro enemigo interno:
la ignorancia, la estupidez y la
pereza.
Dejemos de buscar un Rostro en
otras culturas y en otras
civilizaciones Seamos todos
participes del gran despertar,
del tan profetizado nuevo
amanecer que se acerca para
nuestro pueblo. Nuestro
renacimiento será con tal
brillo, que el mundo entero se
beneficiará de nuestro
despertar.
¡Tiahui! ¡Tiahui! ¡Vamos!
Recuperemos nuestro Rostro, no
tenemos que inventarlo de la
nada, ya existe, y hay
esperanza, las pirámides son la
prueba de que nuestra verdadera
cultura quedó oculta de la
destrucción, dormitando,
esperando a ser despertada.
La solución esta en volver a
nuestras raíces, recuperar
nuestras raíces, de otra manera
nos seguiremos hundiendo en la
obscuridad cultural que vivimos.
Pero no se trata de engancharnos
o retroceder ciegamente al
pasado. Se trata de conocer y
asimilar nuestro pasado, para
iluminar hoy, el camino que nos
llevará al mejor porvenir que
más nos convenga como sociedad.
Autor:
Miguel Ángel Omaña Rojas
Fuente-http://www.mestizos.net
Gentileza:: Juanita Velez
Taboada [veleztaboada_juanita@yahoo.com.mx]
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