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Excluidos y marginados más
allá de las acciones
afirmativas, por Pedro de la
Hoz.- 12/06/05
 
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Excluidos y marginados más
allá de las acciones
afirmativas, por Pedro de la Hoz
Desde hace veinte años, el
uruguayo Romero Rodríguez
trabaja en el desarrollo de una
red continental, Alianza, que
aboga no sólo por el
reconocimiento del legado
cultural de la herencia africana
en la conformación de las
identidades de los pueblos del
hemisferio -abarca a 400
organizaciones de América Latina
y Estados Unidos- sino también
por la conquista de espacios de
representatividad de los
afrodescendientes como sectores
socialmente activos.
Zuleica Romay ofreció un lúcido
testimonio del enfoque de la
racialidad en Cuba.
"Es para mí muy importante que
este tema se haya abordado en La
Habana con profundidad -comenta
Romero-, pero sobre todo por la
perspectiva de un enfoque que
concibe la legitimación como
parte de una impostergable
transformación de la hegemonía
imperante y de las estructuras
sociales vigentes. En otras
palabras, es una lucha que se
enmarca en el combate contra el
imperialismo y el
neocolonialismo".
En su opinión lo que ha hecho
Cuba, y más aún, lo que debe
lograr en lo adelante, con la
puesta en práctica de los
programas socioculturales de la
Revolución que se inscriben en
lo que llamamos Batalla de
Ideas, puede ser una valiosa
experiencia referencial.
Enrique Gómez Cabezas, miembro
del Buró Nacional de la Unión de
Jóvenes Comunistas, explicó a
los participantes en uno de los
foros del IV Congreso
Internacional Cultura y
Desarrollo, cómo el propio
Comandante en Jefe Fidel Castro
sentó las pautas para tratar a
fondo el problema, al reconocer
que si bien la Revolución había
barrido con las bases
institucionales y legales de la
discriminación y consagrado la
igualdad de oportunidades de
realización de todos los
ciudadanos, no había podido
erradicar desigualdades sociales
ni determinados estereotipos y
prejuicios raciales. "Nos hemos
propuesto -enunció Gómez Cabezas-
cortar definitivamente el ciclo
de reproducción de la
marginalidad"
Entre los programas de la
Revolución que más llamaron la
atención a los delegados
extranjeros están la formación y
la labor de los trabajadores
sociales, la concepción del
estudio como forma de empleo
juvenil con la implementación de
los Cursos de Superación
Integral y la universalización
de la Educación Superior a nivel
de municipios.
A todos conmovió el testimonio
de Zuleica Romay, actual
vicepresidenta del Instituto
Cubano del Libro. Evocó cómo su
bisabuela, que había sido
esclava, en la tinieblas de la
senectud revivía los fantasmas
de los latigazos y el hambre del
barracón. La primera graduación
que celebró su familia, luego
del triunfo de la Revolución,
fue la de su padre cuando obtuvo
el certificado de sexto grado.
El mayor orgullo de ese
mecánico, que no se pierde una
Mesa Redonda y discute de
política internacional y
doméstica con la sabiduría de un
máster, fue que sus cuatro hijos
accedieran a la universidad.
Pero Zuleica sabe que no todos
han podido seguir ese camino y
que la herencia histórica de 400
años de esclavitud y
discriminación gravitan
objetivamente sobre los muy
serios esfuerzos y los grandes
avances de poco más de 40 años
de transformaciones
revolucionarias. Y tuvo que
explicarlo cuando en una
convención de turismo en
Londres, empresarios de ese país
le preguntaron por qué en un
país mestizo como el nuestro, de
los 37 representantes de las
entidades turísticas cubanas
ella era la única negra. De ahí
que hiciera énfasis en la
necesidad de profundizar los
cambios, de llegar a cada
comunidad, cada familia, cada
hombre, a cada mujer, pero sobre
todo a cada niño. Porque la
apuesta está en el futuro.
En Estados Unidos y varios
países de la región se trata de
resolver el problema de la
representatividad racial
mediante cuotas de acceso a la
educación y el empleo. Es lo que
se ha dado en llamar acciones
afirmativas. (Por cierto, el
actual inquilino de la Casa
Blanca, entre sus tantas
infamias, no solo se ha
pronunciado contra tal acción
sino que propugna la reducción
de asignaciones que faciliten
esos programas).
El planteamiento cubano va mucho
más allá. Con los programas de
la Revolución, la acción
afirmativa abarca a la sociedad
en su conjunto. Porque lo que se
está afirmando es la concepción
de una sociedad mucho más justa,
mucho más humana.
Gentileza:: Guillermo C.
Cohen-Degovia [cohen_degovia@hotmail.com]
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