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Educación, Actitudes,
Autoestima, Racismo, Petróleo y
Soberanía.- 24/05/05
 
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Educación, Actitudes,
Autoestima, Racismo, Petróleo y
Soberanía
Mikel
Agirregabiria Agirre.
Unos heredan una casa o unas
tierras, otros un negocio
familiar, algunos incluso un
reinado, pero nuestro padre nos
dejó el mejor legado.
Supongo que nuestro padre,
alguna vez, quiso ser próspero.
Sus diversos oficios, algunos
proyectos de negocio, así lo
acreditan. Pero siempre tuvo una
endiablada capacidad para eludir
la fortuna, a pesar de su
demostrado y denodado esfuerzo.
La prematura muerte de nuestra
madre, tras una larga
enfermedad, tampoco ayudó.
Nuestro padre supo entonces, con
un magistral criterio
probablemente surgido de sus
convicciones religiosas,
otorgarnos la mejor de las
herencias a todos y cada uno de
sus hijos. Ahora, con la
perspectiva que nos dan los diez
años transcurridos desde su
muerte, podemos reconocer
fielmente el regalo de su
legado.
En nuestra infancia nos preparó
para ser jóvenes, y en nuestra
adolescencia nos mostró el
camino para ser adultos. Nuestro
padre nos enseñó a enfrentarnos
con el mundo existente, a
afrontar la vida real con su
ineludible tributo de dolor,
pero con su dosis de gozo y
esperanza. Nuestro padre supo
hacernos ricos, pero no por
darnos todo, sino por enseñarnos
a necesitar lo menos posible.
Nuestro padre nos convirtió en
triunfadores, pero no por
asegurarnos el éxito, sino por
mostrarnos cómo se aprende de
cada fracaso.
Nuestro padre logró que
entendiéramos desde muy pequeños
que nuestro futuro dependía
esencialmente de cada uno de
nosotros, de nuestro esfuerzo
individual y del apoyo que
pudiéramos prestarnos en el seno
familiar. Gracias a ello
crecimos imbuidos en un fuerte
espíritu de firme respaldo
encontrado en todos nuestros
parientes. También supo
inculcarnos el amor a los
libros, primera y decisivamente
a los libros de texto. Luego a
los libros infantiles (Julio
Verne, Enid Blyton,…), luego a
los libros condensados y de
divulgación, a las novelas, y a
toda la literatura finalmente.
Pero lo mejor fue su ejemplo de
bondad natural, que nos mostró
cómo ser feliz viviendo con
sencillez y siendo generoso con
todos. Su habilidad para educar
hijos no me ha sido traspasada.
Reconozco que he malcriado y
consentido en exceso a mis
propios hijos. No supe
contagiarles tan espontáneamente
esa voluntad de trabajo que
nuestro padre supo infundirnos
con su ejemplo vital.
Afortunadamente en ellos reside
mucho de la energía de sus
abuelos y de la inteligencia de
sus abuelas. A pesar de las
indulgentes y laxas enseñanzas
con las que mi esposa y lo les
hemos mimado, parece que han
sabido encontrar ese motor vital
que distingue a quienes saben
conducir, construir y compartir
su vida con valores
trascendentes.
Getxo
www.getxoweb.com/mikel
Versión final en:
www.geocities.com/agirregabiria2005/paterna.htm
Gentileza:: Mikel Agirregabiria
Agirre [
agirregabiria@euskalnet.net
]
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