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1/La poesía
está naciendo/La poesía ya
no existe:
antología de nueva poesía
serbia, compilada por
Aleksandar Saranac y
traducida al castellano
por Midica Milovanovic (*)
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Nueva Poesía Servia
Se pueden clasificar las
generaciones de la poesía
serbia contemporánea sobre
la base de las décadas en
las que los autores han
nacido. Así, después de los
autores de los cincuenta,
cuya poesía está impregnada
de rock and roll y pop-art,
viene la generación de los
poetas que conocieron el
ascenso repentino y luego la
brusca caída y el
despedazamiento final del
país en el que nacieron. La
poesía se vuelve silenciosa,
desconfiada del mundo
exterior, ensimismada y
hermética, en la búsqueda
interior. Los poetas nacidos
en los 70 traen a la poesía
serbia una ola completamente
nueva. Ellos no habían visto
los días dorados del estado
que se había llamado
Yugoslavia, lo encontraron
ya agonizante, en el umbral
de la muerte. A la edad en
la que en circunstancias
normales, a cualquier hombre
la vida le ofrece lo mejor,
a ellos los rodeó la guerra,
la crisis económica, el
aislamiento internacional.
Por consiguiente, ellos se
dieron a sí mismos la tarea
de cambiar ese estado de las
cosas. Por eso, desde
distintas influencias:
clásica, simbólica o,
incluso, neoromántica (en
los casos de Dragana
Boshkovich, Olivera
Vuksanovich, Aleksandar
Sharanac, pero también Dejan
Aleksich, Marko Vukovich,
Dragana Bukvich y otros), o
vinculadas al realismo, en
la búsqueda por la expresión
contemporánea y la
sensibilidad (Ana Ristovich,
Nenad Jovanovich, Jasna
Stefanovich, así como Jelena
Markovich, Zvonko Gazivoda,
Aleksandar Novakovich y
otros), ella siempre es
rebelde y aguda, apuntando
siempre hacia la
exterioridad. Los más
jóvenes autores de la poesía
serbia, nacidos en los 80,
los que entran en el mundo
literario durante el período
de la relativa
re-estabilización de Serbia
como país, menos agobiados
por la situación política,
producen su obra conforme a
las tendencias actuales en
el mundo. Aunque la mayoría
de ellos sigue buscando su
expresión propia, es obvio
que paulatinamente se están
formando dos corrientes: una
cuya creación balancea entre
poesía y prosa, teniendo
como modelos los autores
norteamericanos
contemporáneos, y la otra
que tiende al hermetismo y
la experimentación con el
lenguaje, tratando de crear
la versión serbia de la
poesía lingüística.
Paralelamente, se sigue
cultivando en todas las
generaciones, la así llamada
Corriente Nacional. La
constituyen los poetas que
se sujetan firmemente a la
tradición, a estructuras
formales métricas y a temas
nacionales serbios. Algunos
autores como son Vladimir
Jaglicich (1961), Branislav
Zubovich (1974) o Nenad
Milosavllevich (1980)
consiguieron alcances
poéticos importantes.
Aleksandar Saranac
Vojislav Karanovic (1961)
LA POESÍA ESTÁ NACIENDO
El poeta es
El que escribe una carta
A una persona inexistente
Que vive en una ciudad
inexistente
De un país inexistente.
El contenido de la carta es
breve
"Todo poema nace
De alguna manera
Póstumo."
El poeta es
El que afanosamente espera
Una respuesta que no
obtendrá.
Sasa Radojcic (1963)
Sasa Radojcic (1963)
LIGERO VESTIDO BLANCO
un cuarto común y corriente
en realidad no ocurre nada.
una mujer sentada junto a
una ventana
sobre su regazo un libro
cerrado.
se vuelve apenas o es que se
mueve
el que la mira. sus ojos son
marrones
pero un poco hinchados como
de lágrimas.
todavía no ocurre nada
salvo que se levanta con el
libro en una mano
descorriendo una cortina con
la otra.
afuera es de día y hay luz
ella da un suspiro y posa el
libro sobre su pecho
no se ve el título en las
portadas
los colores cálidos de sus
ojos
pero debe ser poesía.
qué otra cosa podría
suscitar las lágrimas
sobre los bellos ojos de una
mujer joven
con un ligero vestido
blanco?
Sasa Jelenkovic (1964)
LA IMPACIENCIA DE ELPENOR
(11. La ciudad de los
movimientos bruscos)
Se esfuman los saberes sobre
la sedimentación de la
comida y las ilusiones, y se
multiplican las pruebas
escritas contra mis vicios,
y contra mis virtudes, como
si fuera fácil encontrar a
un hombre parecido, y a la
vez peor. A aquél que no
vendrá conmigo.
Nada de lectura, nada de
concesiones ni desvíos,
se habla sin renovación, se
renueva sin exaltación,
se abre y se desiste, nunca
se accede, si se vacila
cesa el movimiento de
Elpenor a Elpenor.
Dragan Boskovic (1970)
LA POESíA YA NO EXISTE
Me estoy mirando en la
ventana
detrás la noche se retuerce
de un dolor mortal
mi piel se pudre como la
vela de un barco hace años
abandonado
: ¿sabrá cada muerte de la
resurrección?
detrás de mí quedarán
lentillas, publicidad y el
príncipe de los carnavales
: ¿tendrá cada secreto fecha
de vencimiento?
Me doy vuelta y pienso
: estos versos son caracolas
de las columnas de un templo
inexistente
dedicado a los malabaristas.
Me doy vuelta y pienso
: esta noche es un monje
con los dedos huesudos sobre
el globo terráqueo
: cuenta infértil de un
rosario
o sobre mi cabeza
: último pensamiento malo.
¿No lo dije ya? - la poesía
ya no existe.
Celebremos esto y ahondemos
nuestra soledad.
Ana Ristovic (1972)
MIRA ADENTRO
Todo el mundo se puede
reducir
al contenido de un bolso
femenino:
algo de maquillaje
algo de cambio
para el trayecto entre dos
lejanías
un dólar, plegado
junto al DNI,
y un par de pañuelos
para los mocos ocasionales
los carnets y las llaves
para las cerraduras
cambiadas
y para las que lo serán
las listas de lo comprado
y las listas de lo no
encontrado,
y las tarjetas de un
restaurante caro
como prueba de que estamos
satisfechos,
pastillas tranquilizantes,
curitas para las heridas
leves,
un depósito de entradas
de las películas vistas un
año atrás,
y unas fotos para asegurarse
de que esas personas de
verdad existen,
y un espejito para
asegurarse
de que el otro tiene los
días contados.
Olivera Vuksanovic (1973)
EL VESTIDO DE OFELIA
los labios ya no son
ni un beso
ni aún menos palabras
aunque
no
no
y no
he renunciado al aire
de aquel lado
yo sólo quería ver
la luna en el agua ahogada
ese reflejo
todavía sólo nuestro
y entonces
prevaleció
la levedad
estoy tiritando
envolviéndome con la
invisibilidad
de lo que corre
lo que soy
es una condición cumplida
para no existir
están recogidos los faldones
del anverso invertido
las arrugas alisadas
como con la mano mojada
al fin abotonado
y el cuello
de espuma
este es el vestido
con las mangas atadas
mortalmente
como a través del agua me
apresuro
aunque hace mucho me pasó
aquel cielo
y he aquí
he aquí la flor de nenúfar
Nenad Jovanovic (1973)
LOS MUERTOS
Deja descansar a los
muertos. No los compares
con rapé, navajas y otras
cosas
en las que saldas tu vida.
No les mandes viandas ni
esquemas de tu
avance y del mío.
Confunde el despertar del
sueño
en el que te proponen la
alianza
con los movimientos del
globo a destruir.
Sigue siendo la Meca y la
Medina de la migraña;
quédate en casa.
-Acéptalo: tu
lengua no cura los
moretones.
Suma el filo de tus dientes
al filo del tiempo,
endeble como el impulso
sexual de Hansel
y Gretel. Mira
el esqueleto metálico de la
casa
en el crepúsculo lila y
amarillo,
y lame la sangre de tu ser
vivo más cercano:
mujer, cachorro o
héroe nacional de aquel
pueblo
que sobrevivirá al tuyo.
Eso es, eso
es, repite,
sin saber exactamente qué
afirmas.
Aleksandar Saranac (1974)
ANTES DEL DILUVIO
Dios, oímos tu palabra y he
aquí - estamos construyendo
un arca. Europa se alegra, y
nosotros rebuscamos,
juntamos las pajas Para el
nido; aquí hay que poner la
tabla, ahí la piedra, Dios,
Se hace un gran mosaico y
sólo Tú eres suficientemente
alto Para otear el todo,
sólo tú estás
suficientemente lejos. Mira,
es difícil este trabajo que
nos destinaste: Los
solitarios creamos,
atormentados por la duda
porque no entendemos Los
significados. De ahí este
dolor, de ahí esta búsqueda,
este anhelo Para que el
constructor encuentre al
constructor, para que se vea
la imagen entera del barco.
Será eso un gran banquete,
Dios, cuando vislumbremos La
belleza de la meta, cuando
las partes confluyan en uno.
Jasna Stefanovic (1978)
EN ESTE MOMENTO EL USUARIO
NO ESTA DISPONIBLE
El lugar para el mensaje, el
silencio contado,
el aire aguado después de la
señal auditiva, el espacio
para decir algo a alguien
que no existe,
al interlocutor imaginario,
al cyber amigo, el lugar
para las palabras que se
sienten incómodas
para las palabras que se
desperezan
para las nerviosas que se
empujan como dientes.
Has dicho que no puedes,
No sabes,
No estás
No te atreves,
con el tubo por la cual
sopla el aire y
me has colocado ante este
caño de fusil
(el que programa
pensamientos), ante
la máquina locutoria, la
cinta que
no registra los trazos de
tinta, las líneas
de corazón delgadas y
gordas, grafología,
morfofonética, semivoces,
todo
que no sirve para el
deletreo
»Llame más tarde«, »Lla-me
más tar-de«.
Marija Rakic (1982)
RETRATO DE UN CUARTO
Una lámpara roja colgada en
la pared verde
Olor a leche con miel sobre
la mesa de noche
al lado de la cama, a la
mañana temprano mientras
todos todavía duermen En el
rincón izquierdo tras la
cortina un viejo armario de
la abuela salvado de la
muerte lleno de la ropa
estudiantil de la madre la
que quizás un día me ha
visto. Detrás de la cama un
sombrero de paja
deshaciéndose, me dio
lástima tirarlo porque tenía
su pasado (bajo su visera
ancha el padre robo el
primer beso de la madre) y
debajo de el »Tesoro« de
Zmaj con remendadas ahora
amarillas que cada noche
levantan sus cortinas para
recibirme mientras escapo de
los escritores -que-tienes
que leer Debajo de la cama
todo el disfrazar del tiempo
En el medio del cuarto un
tapiz tejado que mi
bisabuela trajo como dote
Sobre él una silla de paja
entretejida la que compré de
algún dinero que por
casualidad había ahorrado
Por todas las paredes los
dibujos enmarcados De los
talleres de educación
plástica (pensaban que seria
pintor) alrededor de ellos
se pliegan los sueños en una
síntesis lunar y en todas
las demás partes del cuarto
libros como materia de las
formas potenciales que hay
que esculpir en las figuras
(el escritorio diminuto, el
posavasos, el estante para
discos, la caja con las
fotos mas emocionantes, la
máquina de escribir) Bajo la
ventana el escritorio blanco
sin pasado alguno
(simplemente lo compraron
para mí) el corazón perdido
que se endurece en sus
cajones Los ojos cerrados
que crean las formas vacías
así dirigidas por la ventana
de contraventanas abiertas
contra las cuales golpea la
lluvia y en un rincón
olvidado y somnoliento un
osito de peluche con los
auriculares de discman
escuchando
»Free as the Wind«
(*) La antología "La poesía
está naciendo/La poesía ya
no existe" debimos haberla
publicada bilingüe, pero
hemos tenido problemas con
ciertos caracteres del
alfabeto serbio que no
logramos reproducir, entre
otras razones, porque no
pudimos cargar en nuestro
ordenador las fuentes
apropiadas. Para quien de
verás esté interesado en
leer estos poemas en su
lengua original, y estén en
condiciones técnicas para
hacerlo, por favor, pueden
solicitarlos a Fabián Vique,
nuestro escritor amigo en la
ex-Yugoslavia quien es, de
hecho, quien ha hecho
posible esta publicación. Su
e-mail:
Fabián Vique <
fvique@yahoo.com >
(N. del E. )
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2/M.
R. (Montague Rhodes) James
(Inglaterra, 1862-1936):
Historias que intenté
escribir (1929) (*)
(traducción al castellano de
David Wapnery Ana Camusso) 
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Carezco de la experiencia y
constancia suficientes para
escribir cuentos -sólo
imagino relatos de
fantasmas, nunca me esforcé
en pensar en otros
temas- y aún así, he sido
sorprendido más de una vez
por esbozos de historias que
de tanto en tanto han
cruzado por mi cabeza. y que
nunca he materializado como
es debido. Nunca como es
debido: algunas de aquellas
historias alcancé a
transcribir en papel; hoy
reposan en algún lugar, en
algún cajón. Pido prestada
una frecuentada cita de Sir
Walter Scott: no tengo el
coraje de volver sobre
ellas. No llegaban a ser
buenas; algunas contienen
ideas que se negaron a
florecer en el contexto en
que yo deseaba; a lo mejor
aparecieron en forma
diferente en cuentos que ya
han sido impresos. Séame
permitido recordarlas, o
recrearlas, tal vez algún
otro sepa sacarles provecho.
En una de las historias, un
hombre viaja en tren por
Francia. Sentada frente a
él, una mujer francesa
entrada en años, con el
bigote de norma y gesto
impávido. No tiene nada para
leer, salvo una vetusta
novela, Madame de
Lichtenstein, que ha
comprado atraído por la
portada. Cansado de mirar
por la ventana y de estudiar
a su vis-à-vis (**) ,
semidormido, comienza a
hojear el libro, y se
detiene en la conversación
de dos de sus protagonistas.
Hablan de una conocida, una
mujer la cual habita un
caserón de Marcilly-Le-Hayer.
Se describe la casa, y he
aquí que se nos presenta un
tema: la desaparición del
esposo de la mujer. Se
menciona el nombre de la
señora, a nuestro lector le
suena de alguna otra parte.
En ese momento, el tren se
detiene en una estación; el
viajero da un respingo, el
libro abierto entre sus
manos, sale de su sopor: la
mujer que estaba al frente
suyo está descendiendo,
sobre la etiqueta de su
bolso, alcanza a leer el
nombre de la mujer de la que
supuestamente, habla la
novela. Muy bien, el hombre
continúa viaje hasta Troyes,
y desde allí realiza
excursiones, una de las
cuales lo lleva hasta
Marcilly-Le-Hayer, a donde
llega a la hora del
almuerzo. El hotel en la
Grande Place, está ubicado
frente a una casa de tres
plantas de ciertas
pretensiones. De ella sale
una mujer a la cual ya ha
visto antes. Conversación
con el mozo. Sí, la mujer es
viuda, o al menos eso se
cree, no hay modo de saber
qué se ha hecho de su
esposo. Creo que aquí hay un
quiebre. Por supuesto, no
hubo tal conversación en la
novela que el viajero supone
haber leído. Luego, tengo un
largo escrito sobre dos
estudiantes que pasan la
Navidad en una casa de campo
que pertenece a uno de
ellos. Un tío, próximo a
escribir su testamento, vive
cerca de ahí. Un instruido,
seductor cura que convive
con el pariente, se hace
afecto a los jóvenes.
Nocturnas caminatas en
tinieblas, tras la cena en
lo del tío. Curiosas
perturbaciones al atravesar
ciertos arbustos. Extrañas,
amorfas huellas, observadas
por la mañana, alrededor de
la casa, en la nieve. Empeño
en emboscar al acompañante,
aislar al propietario, y
empujarlo a salir de su casa
en penumbras. Fatal caída y
muerte del sacerdote, tras
lo cual el Familiar,
frustrado de cobrar otra
víctima, se vuelve. También,
la historia de dos
estudiantes del King's
College, Cambridge, en el
siglo XVI (de hecho,
expulsados luego bajo
acusación de practicar la
hechicería), y la nocturna
expedición de ambos a lo de
una bruja en Fenstanton, y
de cómo en la rotonda de
Lolworth, sobre la carretera
de Huntingdon, se suma la
compañía de una figura
huidiza que ellos creen
reconocer. Y de cómo al
llegar a Fenstanton se
enteran de la muerte de la
bruja, y de lo que vieron,
sentado sobre la recién
cavada tumba. Algunas de
estas historias llegaron lo
suficientemente lejos como
para ser escritas, al menos
en parte. Otras, en cambio,
dieron de vez en cuando
vueltas por mi mente, pero,
en concreto, nunca cobraron
cuerpo. Por ejemplo, la de
un hombre (un hombre que,
ciertamente, tenía algo en
su
mente) el cual cierta tarde,
mientras se halla sentado en
su estudio, es sorprendido
por un leve sonido, gira con
presteza su cabeza y ve una
cara muerta con ojos vivos,
detrás de las cortinas de la
ventana,. Corre hacia ellas
y las destroza. Una máscara
de cartapesta cae al piso.
Pero no hay nadie allí, y
los ojos no son sino dos
agujeros. ¿Qué se puede
hacer con esto? O el caso de
uno que marcha de noche por
una calle oscura, ansioso de
llegar a casa, anticipándose
a las delicias del calor de
un cuarto, a la lumbre de
una estufa, y un sobresalto
lo detiene, ha sentido una
palmada en el hombro: ¿qué
ve? ¿Un rostro? ¿Un
no-rostro? Del mismo modo,
cuando el señor Badman
decide saldar cuentas con el
señor Goodman, y se parapeta
tras un matorral al costado
de una ruta, a efectos de
poder apuntar desde allí y
disparar en el momento en
que Goodman
aparezca: ¿cómo se explica
que, en el exacto momento en
que el señor Goodman,
acompañado de un
impredecible amigo pasa por
allí, lo encuentra en el
camino al señor Badman en un
estado total de confusión?
Este alcanza a insinuarles
que mientras esperaba en la
maleza halló algo, y aún
encuentra resuello para
señalarles el sitio y
alertarlos sobre acercarse
allí. Este argumento tiene
potencial, pero el trabajo
que conllevaría construir la
escenografía apropiada me
sobrepasa. También tiene
posibilidades el Christmas
Cracker (***) , siempre que
tiren de él las personas
indicadas y que la esquela
encerrado en su interior
contenga la consigna
adecuada. Aquellas podrían
retirarse prematuramente de
la fiesta so pretexto de una
indisposición, aunque mejor
excusa sería un compromiso
previo de larga data. Entre
paréntesis, cualquier objeto
ordinario podría se el
vehículo de un castigo
divino, y si nadie reclamase
tal castigo, entonces, de
malicia. Dado el caso de que
usted abra la tapa del motor
de su vehículo, y se
encontare que en pequeño
paquete, manipule con
cuidado al recogerlo, sobre
todo si contiene pelos y
uñas. Si usted, dado el
caso, abriere la tapa del
motor de su vehículo y se
encontrare, dentro del
compartimento, con un
pequeño paquete, manipule
con cuidado al recogerlo,
sobre todo si contiene pelos
y uñas. De cualquier modo,
no lo lleve a su casa. Puede
que no venga solo... (los
puntos suspensivos son
apreciados por muchos
escritores contemporáneos
como un buen paliativo ante
la evidencia de una
escritura inepta. Son una
cosa fácil, eso es evidente.
Por qué no permitirnos
algunos más...) El lunes por
la noche, tarde, un sapo se
apareció en mi estudio:
aunque nada más lejos yo de
haber entrevisto algo que
pudiera relacionarse con
esta aparición, siento que
no está demás ser prudente y
no ahondar en tópicos que
podrían abrir el ojo
interior a la presencia de
más formidables visitantes.
Hasta aquí.
___________________
(*) Stories I have Tried to
Write, en "M. R. James:
Collected Ghost Stories",
1991, ©Wordsworth Classics,
Wordsworth Editions Limited,
Hertfordshire, Great Britain.
(**) En francés en el
original, frente a frente
(N. del. T.)
(***) Podríamos haber
traducido "petardo
navideño", pero, para no
confundir con el petardo que
se detona entre nosotros en
Navidad y Año Nuevo,
preferimos conservar la
denominación original en
inglés. Se trata de una
tradición inglesa de buen
augurio que acompaña la cena
de Nochebuena y que consiste
en un artefacto, suerte de
paquete sorpresa o
mini-piñata que contiene un
petardo, que al abrirlo un
comensal con la ayuda e
otro, explota. Dentro del «Cracker»
hay un gorro de papel que
hay que ponérselo, un chiste
sin gracia y un souvenir,
baratija, cotillón. (N. del
T.)
Para esta traducción:
Copyleft 2005, David Wapner
y Ana Camusso
Para esta edición:
Copyleft 2005,
CorreoExtremaficción
Esta obra está bajo una
licencia de Creative Commons
http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/es/
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3/Rolando
Revagliatti: Ojalá que te
pise un tranvía
llamado Deseo, nuevos
aportes
______________________________________
Todos
los que soy
disentimos.
*
Los elogios me empequeñecen
Sin elogios soy de mi
tamaño:
pequeño.
*
Me retiré a tiempo:
en el pináculo de mi
anonimato
renuncié para siempre
a la notoriedad.
*
En mi ciudad
¡qué repugnancia!:
todos venden.
*
Sapos me comí
argentinos
Efectos me constriñen
fauces y costillas
El odio concomitante
es una excrecencia
un impuesto.
*
Perdóname
tú tampoco sabes lo que
haces.
*
Te deseo
Suerte.
*
La vida no me da
ni frío ni calor
La muerte, en cambio
me da calor
Y achucha.
*
Se incluyen
gusanitos
en nuestra
procesión.
*
Se la buscó
mi puñalada
A la tumba se lleva
su encuentro.
*
Te la amo
receptora y oferente
e incipiente.
*
Que no se diga que lo
nuestro
no tiene pies ni cabeza:
pies
tiene.
*
"La vida vale la pena
no el dolor:
la vida no vale el dolor."
*
Invaden
el labio superior
el patio
las muelas
el campo de juego
No hay reflexión
donde crecen.
*
Lo miro correr
a mi cuerpo
Sólo así
participo.
*
El escalpelo
se aproximó
al sueño
Lo amenazó.
*
Son infinitos
los olvidados.
*
Hoy en todo el día
no logro inferir
quién en mí
se dice "yo".
*
Ridículo
no me has abandonado
Ridículo, compañeril
¿por qué no me has
abandonado?
*
No río
ya no soy el hombre que ríe
Y que es.
*
Nunca
es no funesto
-salteándote-
privilegiarme.
*
Nos pasamos el cuerpo
buscando el tiempo.
*
El tiempo es una bomba
(de tiempo).
*
Fui de todos los tiempos
que morí.
*
Los tiempos
ya no corren
y entonces
no se agitan.
*
Ojo:
(a quien sea que en mí
apremie).
*
No podré
por dos años
con opción a tres
ocupar
mi pequeño nombre
y apellido:
lo alquilé.
*
Donde pensaba suicidarme
me encontré muerto.
*
Mi doble es
hoy día
apenas uno
de mis
socios.
*
No he sido hallado por mi
doble
Y eso que
no
huyo.
*
Soy el que sobra
(de los mellizos).
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4/Abigaíl
Monteros: El sol de
desmayados,
algunas escenas de un drama
inédito.

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ESCENA II
Entra Marcos Lamoglie:
Marcos Lamoglie:
Pero no es así. El argumento
de Hugo tiene varias
aristas. Ninguna me toca.
Sale Marcos Lamoglie. Entra
el "Gato" López.
"Gato" López:
¿Pero cómo? ¿No estaba aquí
Marcos Lamoglie?
Sale el "Gato" López. Entra
Marta Grimberg.
Marta Grimberg:
No puedo actuar. Estoy
contaminada por un poema de
Julio Rivera.
Entra Selene Córdoba.
Selene Córdoba:
Voy a tocar el piano. ¿Dónde
está el piano? Hola, Marta.
Marta Grimberg:
Me voy.
Selene Córdoba:
¿Dónde está el piano?
Marta Grimberg:
Me voy. Estoy contaminada.
Qué tal, cómo anda todo.
Selene Córdoba:
Qué se yo. No se.
Marta Grimberg:
Adiós.
Sale Marta Grimberg. Tras
ella, Selene Córdoba.
Entra Carlos Larbanois.
Carlos Larbanois:
Me da vueltas la cabeza. Si
no me siento, me caigo.
Difícil de soportar esa
inyección. Yo le digo
inyección.
Entra Marta Grimberg.
Marta Grimberg:
Me olvidé algo.
Carlos Larbanois:
Sosteneme, Marta, que me
caigo.
Marta Grimberg:
No puedo. Estoy contaminada.
Cómo van tus cosas.
Carlos Larbanois:
No se, ahora no me
preguntes.
Un silencio.
Carlos Larbanois:
Muy bien.
Marta Grimberg:
Yo mal. Contaminada por un
poema de Julio Rivera.
Carlos Larbanois:
Yo por suerte no, ¿Puedo
salir?
Marta Grimberg:
Cuando quieras.
Carlos Larbanois:
Ya.
Marta Grimberg:
Bueno.
Carlos Larbanois:
Entonces no me sostenés.
Marta Grimberg:
No.
Sale Carlos Larbanois.
Marta Grimberg:
Voy a actuar mi parte: Papá,
nacido en Calandia, muerto
en Santa Vel, se yergue en
la mitad / de ambos
extremos, y de ese modo está
vivo...
Entra Silvia Malnati.
Silvia Malnati:
Qué parecido al poema de
Julio Rivera.
Marta Grimberg:
Qué porquería ese Rivera. Me
arruinó.
Silvia Malnati:
Ya va a pasar.
Marta Grimberg:
No se. Cómo estás.
Silvia Malnati:
Tampoco se. Estoy buscando
unas cajas. ¿Dónde hay cajas
aquí?
Marta Grimberg:
No se, no conozco.
Silvia Malnati:
¿Te molesta si me quedo?
Marta Grimberg:
No. Ya me voy.
Luz a oscuro.
ESCENA IV
Un partido de fútbol. Jorge
Salamina, con la camiseta
número 9, elude a dos
defensores, hace lo propio
con el arquero y consigue un
gol. Corre a festejar; sus
compañeros lo reciben, lo
abrazan, le pegan una tunda
y lo matan.
Luz a oscuro.
ESCENA VII
Entra Marta Grimberg.
Marta Grimberg:
Creí que estaba Silveria.
Entra Raúl Abadi.
Raúl Abadi:
Me dijeron que estabas
enferma.
Marta Grimberg:
Más o menos. Cómo están tus
cosas.
Raúl Abadi:
La verdad que no se.
Marta Grimberg:
Nadie sabe hasta que le
pasa. Algún día...
Raúl Abadi:
Algún día qué.
Marta Grimberg:
Mejor no sigo. Estoy en
tratamiento. Es el poema de
Julio Rivera.
Raúl Abadi:
No lo conozco.
Marta Grimberg:
Estoy contaminada.
Raúl Abadi:
Tomá mucha agua.
Marta Grimberg:
Tomo, tomo.
Raúl Abadi:
¿Te ayuda?
Marta Grimberg:
No se. Qué te puedo decir.
Raúl Abadi:
Ya me dijiste bastante.
Marta Grimberg:
No soy yo, Es el poema de
Julio Rivera.
Raúl Abadi:
Ah. Bueno. Me quedo un rato,
¿te molesta?
Marta Grimberg:
No. Ya me voy. Y cierro
todo.
Raúl Abadi:
Ah. Bueno. Ya salgo.
Marta Grimberg:
Todavía no.
Luz a oscuro.
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5/Una
novela de mil páginas,
capítulos 24 al 26

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Capítulo 26
Página 320
Le asustan los gatos, dejalo.
Es Nora Burgos, no la
atiendas, por favor. Que se
vaya a lo de Barros. Qué se
vaya a la casa de Barros.
Que se quede allí. Que coma,
que duerma allí. Que se
quede en casa de Barros: que
se quede toda la vida.
Página 321
Veinte, veintidós,
veinticinco: hasta treinta.
No más; cuando comienza a
doler, no se sabe cuándo va
a calmar. Puede ser
enseguida, puede tardar un
día. Lo que no comprende
Berkowszcky, no podemos
enseñárselo nosotros. Que
venga, que explore, que diga
qué ve: entonces, lo vamos a
agarrar entre todos y lo
vamos a dejar embadurmado
con harina y huevos, o algo
así.
Página 322
Que viva Patricio Suárez
Aparicio, que baile con
Clarita, que cante a dúo con
Ezequiel Catalián, que beba
vino carrero de los vasos
gordos que le ofrecerán los
muchachos Castaña, que le
gane a Elvira Pandolfi en
comer empanadas, que
encienda antorchas en honor
a Caraparral, que de besos a
las hermanas Flores Montes.
Página 323
"¡La patria! ¿Qué patria?
¿La patria? ¿En qué la
patria? ¿Se da la patria? ¡Andá
la patria! "
Féderman
Página 324
Bajó del auto, un modelo de
la década del 80, rojo en
principio, todo rayado.
Caminó tres metros, se
detuvo. Quedó inmóvil, de
tal modo, que era difícil
adivinar qué estaba
haciendo. Alguien comentó,
"ese hombre murió de pie".
Más o menos, más o menos.
Página 325
Mastica, mastica, mastica.
Al final, escupe. Quedó
dolor en las encías, con un
buche alivió. Pero es no era
el problema. Fue al baño,
buscó en el botiquín,
encontró un frasquito, "ah,
esto ", y enseguida "no,
este es el buche, con esto
me hice el buche". Qué pena,
qué cosa.
Página 326
En la reunión había unas
treinta y cinco personas,
todas sentadas, algunas en
sillas o sillones, otras en
el piso. Hablaban de a
grupos, alguno que otro
dormitaba. A veces circulaba
un plato con algún alimento
seco, y bebida. De vez en
cuando, alguien cantaba, no
había guitarras. Sí, ahora
recuerdo, alguno había que
sabía percutir, sobre la
mesa o sobre sus muslos.
Había quien lo imitaba, con
mayor o menor fortuna. Un
muchacho estaba
descompuesto, tenía gases,
pero no se levantaba para ir
al baño.
Página 327
En esta región tan seca no
lo vas a encontrar. Es como
buscar peces en la copa de
un árbol. Me contaba Dreizik
que una vez, mientras
manejaba la camioneta de
Bernárdez, vio por el espejo
retrovisor una luz que se le
acercaba a gran velocidad,
"no sabía si acelerar o
disminuir la marcha;
finalmente frené, casi me
mato".
Página 328
Por esta comida, yo daría
cualquier cosa. Pero se que
aunque me desprendiera de mi
alma, no conseguiría aunque
fuere una miga.
Página 329
Y eran las dos de la mañana.
Y casi todos en este barrio
dormían. Y dicen que todos
despertaron por un segundo,
Y enseguida volvieron a
estar dormidos, Y en sus
sueños no se notó nada,
nadie puede recordar qué es
lo que soñó esa noche. Al
menos, algo particular. Al
día siguiente, todos se
incorporaron a realizar su
rutina. Por supuesto, uno
hubo que no despertó, por
muerte natural. El resto
continuó con su vida. Como
si nada.
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6/Veigesimoséptima
Audición Mardafones:
Mardañosa 
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¿Vamos a dañar cuarenta
Marfafones?
Baño, no daño.
¿Cómo? ¿No vamos dañar
cuarenta Marfafones?
Baño, baño, no daño.
No entiendo ¿No es que vamos
dañar cuarenta Marfafones?
No "vamos": baños.
¿No era que íbamos a dañar a
cuarenta mardafones?
No era "daños, dañar", sino
"baños, bañar"
¿Pero vamos o no a dañar
cuarenta mardafones?
No "baños no dañar": daños
no bañar
Para oír la Veigesimoséptima
Audición Mardafones, ir a:
http://mardafones.tripod.com/Mardafones/27.html
Portal Mardafones, todas las
Audiciones:
www.angelfire.com/de2/dwapner/Extremaficcion/Mardafones.html
Animardafones:
www.geocities.com/animarda/index.html
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7/Ana
Camusso: Little Mondo

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Encono Trutrú: de cabeza
cha-cha-cha

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CorreoE x t r e m a f i c c
i ó N
Mensual de Ficciones
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David Wapner
Equipo:
Israel: David Wapner, Ana
Camusso, Chiflón
Argentina: Sebastián Bianchi,
Gabriel Yeannoteguy, Martín
Locarnini
Uruguay: Martín Efe
Colaboran en este número:
Ivan Buenader (México),
Manuel Lamech (Argentina),
Rolando Revagliatti
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