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Venezuela. A barrio vivo.-
06/05/05
 
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Venezuela. A barrio vivo
Venezuela desde el 2 de
febrero de 1999 emprendió un
complejo camino de reformas
sociales y políticas. Desde
entonces muchas cosas han
cambiado y otras están en trance
de ser alcanzadas. En el sector
de la cultura, salvo precisas
disposiciones administrativas y
gerenciales reacomodos, el
Gobierno ha tenido una
inteligente táctica de dejar
pasar o dejar hacer, no se sabe
hasta cuando.
Decimos esto porque a casi seis
años del desempeño de este
régimen no hay mayores
planteamientos estéticos en las
diversas manifestaciones
artísticas, aunque algo asoma ya
en las artes escénicas, como lo
hemos detectado en el Complejo
Cultural Teresa Carreño donde
han iniciado la producción de
peculiares espectáculos de
teatro dramático, aderezados con
música y bailes,como lo ocurrido
con A barrio vivo, estrenado en
noviembre del 2004 y repuesto
ahora en este abril del 2005
para dos fines de semana y una
amplia gira nacional.
Franklin Tovar es el autor y el
director del montaje A barrio
vivo, el cual, como su título lo
explica, es una colosal viñeta,
con música y canciones
populares, actores y bailarines,
sobre los cambios
socioeconómicos y hasta
culturales que ocurren en las
urbanizaciones populares de
Caracas, por ahora. Lo hemos
visto por este segunda vez con
no menos de 50 intérpretes y la
agrupación orquestal en la Sala
Ríos Reyna.
Y nos sigue sorprendiendo lo
obtenido, aunque sabíamos de
antemano lo que íbamos a
ponderar ahí: una muestra de
teatro político a la venezolana.
Audaz show musical, ambientado
en una barriada donde sus
personajes aman, disfrutan,
sufren y hasta luchan para
superarse en lo personal,
mientras que en lo colectivo
desafían una grave amenaza: el
desalojo de todos sus
habitantes, con el derribe de
sus casas incluido, porque
invadieron, hace muchos años,
esos terrenos pertenecientes a
un particular.
Tovar se basó en hechos reales,
como la dura y verdadera
historia del barrio que se salvó
de ser desalojado porque el
propietario de esas tierras optó
por regalárselas o vendérselas
simbólicamente.
De esa saga, reseñada en los
periódicos, este polifacético
artista sacó los ingredientes de
A barrio vivo donde colocó
además el drama del borracho
consuetudinario, el conflicto
angustioso de algunos jóvenes
que usan y trafican con los
psicotrópicos y la delincuencia
rampante, además de las
peripecias de dos familias que
se hacen rivales cuando sus
hijos se enamoran y terminan por
huir de sus respectivos hogares.
Una peripecia que recuerda a
West Side History o Romeo y
Julieta con final feliz: vence
el amor y se reconcilian las
familias y los cachorros siguen
amándose.
A barrio vivo alude a las
misiones Robinson, Ribas y
Barrio Adentro, pero no se las
cita por su nombre, sino que se
les ve en marcha, como los
prestos servicios médicos de los
galenos cubanos o el malandrín
que reconoce que está
estudiando, etcétera. Eliminó lo
propagandístico, mostró los
logros. También se refiere a los
programas de los Consejos
Populares de Planificación con
fines sociales y de mejoramiento
del hábitat. En síntesis, A
barrio vivo está muy inmerso en
la actualidad sociopolítica y
hace equilibrio para no caer en
el panfleto ingenuo.
Ojo... ¡es contagiosa la alegría
del público de principio a fin
del montaje... y eso vale oro!
Es laudable que la Orquesta
Sinfónica Venezuela, comandada
por el maestro Angelo Pagliuca,
haya interpretado felizmente las
partituras de Alberto Vergara,
depurado recreador de la salsa.
Hay un buen trabajo en la
dirección general del
espectáculo por parte de Tovar,
apoyado en las coreografías y en
las aplomadas actuaciones de
José León, Dilia Waikarán, Pedro
Barreto, Verónica Arellano, José
Gregorio Martínez, José Luis
Montero e Israel Moreno, entre
otros intérpretes que estaban
excluidos de los escenarios.
Es necesario depurar las
acciones físicas y cuidar más el
ritmo escénico. ¡Hay que
trabajar más cuando los fines
son sociales!
Creemos que Franklin Tovar debe
hacer un espectáculo más amplio,
donde aparezcan los dos sectores
de la sociedad criolla. Así
habrá realizado un
extraordinario fresco sobre toda
esta Nación de finales del siglo
XX e inicios del siglo XXI.
Tiene talento y ahora ha podido
demostrarlo.
Y como él hay otros que esperan
una oportunidad, porque todos
deben decirle a su país lo que
sienten y cómo ven al mundo
donde les ha correspondido
vivir.
Así es el arte teatral
E.A.M.U.
El Mundo.
Gentileza:: Celcit [celcit@sinectis.com.ar]
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