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Rascón Banda: el deseo y la
pasión son castigados como si
fueran pecados.- 28/04/05
(México)
 
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Rascón Banda: el deseo y la
pasión son castigados como si
fueran pecados
La puesta, protagonizada por
Ofelia Medina y Víctor
Carpinteiro, narra el encuentro
del amor erótico de una mujer
madura con un hombre joven. Está
basada en un hecho real. Después
de tres años de trayectoria
dedicados a la capacitación
actoral y a la realización de
talleres relacionados con las
artes dramáticas, El Círculo
Teatral, ubicado en la colonia
Condesa, presenta su primer
montaje profesional. Este
espacio, basado en un proyecto
independiente y de autogestión,
estrena la obra El deseo, del
dramaturgo Víctor Hugo Rascón
Banda.
Dirigida por uno de los más
importantes promotores de teatro
en español en Estados Unidos,
Max Ferrá, e interpretada por
Ofelia Medina y Víctor
Carpinteiro, El deseo narra la
historia de una neoyorquina
madura, culta y adinerada, que
se enamora apasionadamente de un
joven colombiano. Este, oriundo
de una zona en donde se enfrenta
el ejército y la guerrilla, es
seducido por la estadunidense
aceptando la invitación de irse
con ella a vivir a Los Angeles,
donde contraen matrimonio.
Después de una etapa apasionada,
el deseo se va apagando, el amor
se descuida, y comienzan a
aparecer las diferencias reales
que se dan entre dos personas
del primer y tercer mundos.
Disimilitudes culturales,
sociales, económicas o
educacionales, van creando un
abismo entre la pareja
arrastrándolos hacia la
autodestrucción.
Tras el estreno, el autor
comentó: "con esta obra no me
propuse escribir una historia de
amor, sino que surgió a partir
de una frase que escuché. Un 2
de noviembre, me encontraba en
una universidad de Estados
Unidos dando unas conferencias
sobre teatro latinoamericano y
vi pasar a una maestra
estadunidense como si fuera un
fantasma.
Los profesores reunidos dejaron
de oírme para observarla y
alguien dijo: '¿ya salió del
hospital?, ¿ya está bien?'. Yo
pregunté: '¿qué le pasó?'. Y me
contestaron: 'conoció a un joven
colombiano y se volvió loca de
amor'. A partir de esa frase
empecé a imaginar cómo sería esa
relación".
Aferramiento a la vida
Esta obra, que fue escrita
durante la etapa en la cual
Rascón Banda se encontraba en el
hospital debido a serios
problemas de salud, representa
un aferramiento a la vida a
través de la pasión, el amor y
la imaginación. Su amor a la
vida se traduce en una obra
literaria llena de búsquedas,
tanto emocionales como poéticas.
La protagonista dice que cuando
una mujer madura encuentra el
amor erótico en un hombre joven,
"la razón se nubla, despiertan
los deseos olvidados y una nueva
piel sepulta la vieja piel".
Pero si en esta pieza nos
encontramos ante un lenguaje
exquisitamente poético, por
momentos, la expresión verbal
adquiere formas desnudas en
ornamentación y rebosantes de
erotismo, creando atmósferas de
gran sensualidad.
Sin embargo, como suele pasar,
la pasión acaba siendo
castigada. El autor comenta al
respecto: "el deseo y la pasión,
en esta teología católica que
vivimos desde hace 2 mil años,
es castigada como si fuéramos
pecadores, como si Adán y Eva
volvieran a sufrir una expulsión
del paraíso. Y es que así somos
los seres humanos. Después de la
satisfacción de los deseos, no
sabemos preservar el amor y se
nos va, cuando debería ser lo
contrario, el amor debe
sobrevivir".
La escenografía de Arturo Nava
es muy interesante. Una
plataforma circular, vacía, con
pequeños escalones alrededor que
facilitan el movimiento de los
actores en diversas direcciones
y posiciones: arriba, abajo,
sentados en los escalones o
utilizando la plataforma como si
fuera una mesa, una cama o una
pista de baile. Un trabajo que
propone ciertos elementos para
que el espectador imagine el
resto.
Esta escenografía, a su vez, se
compenetra con el espacio real
del foro permitiendo la
ubicación de los espectadores a
su alrededor y recordando esos
pequeños teatros independientes
de Londres o París, en donde el
escenario involucra directamente
al espectador en la escena.
La dirección de Ferrá es muy
creativa y evidencia su
importante trayectoria, así como
su profundo conocimiento acerca
de las relaciones
interculturales que se dan en
una sociedad como la
estadunidense. Pero teniendo en
cuenta que este montaje reúne a
dos grandes creativos -Víctor
Hugo Rascón Banda y Max Ferrá-,
seguramente el resultado final
no sería tan penetrante si no
fuera por la magnífica actuación
de Ofelia Medina.
La actriz dota a su personaje de
una amplia gama de matices
simbólicos y dramáticos que lo
enriquecen considerablemente. Se
expresa en inglés y en un
español con acento, y hace de su
personaje una mujer culta y
socialmente correcta, alguien a
quien la pasión la vuelve
enérgica, rebelde y
maravillosamente vital. Un papel
complicado que Medina no sólo
logra, sino que le aporta
elementos propios,
enriqueciéndolo con una gran y
atractiva personalidad.
El deseo: Círculo Teatral,
Veracruz 107, colonia Condesa.
Horario: viernes 20:30; sábados
19 y 21 horas, y domingos 18
horas.
Entrada 200 pesos y 150 con
descuento.
Tel. 5553-1383.
Mariana Norandi.
La Jornada. Abril de 2005
Gentileza:: celcit [
celcit@sinectis.com.ar ]
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