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IZO, de Takashi Miike. (2004)
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20°
Festival Internacional de Mar
del Plata.- 21/3/05  
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IZO, de Takashi Miike. (2004)
La sección "Cerca de lo oscuro"
del Festival de Mar del Plata
fue creciendo en estos diez años
del festival de una manera
constante. Comenzó como un "cine
de medianoche", donde podían
encontrarse filmes con temáticas
o tratamiento menos
convencionales ("la Ultima cena,
Crash, De Deformes y de
Monstruos", etc.)
Este pequeño rincón de
medianoche fue ganando espacios,
tanto en cuanto a la cantidad de
películas incluidas en esta
sección, como en el número de
salas y la banda horaria que se
le concedía. El predominio del
cine de extremo oriente (Hong
Kong, Korea, Japón) en esta
sección (y a veces en el
festival entero) fue siempre
claro, aunque en los últimos
años devino casi absoluto. No es
sorprendente, el cine oriental
fantástico o de terror no sólo
esta de moda entre los
adoradores de lo bizarro, sino
que conquista espacios enormes
en el mainstream hollywoodense
(recuérdense las diferentes
remakes de films japoneses
exitosos de los últimos años,
como "The ring", o incluso el
policial "Infernal Affairs", de
próxima reedición
norteamericana).
Si bien en algunos casos podemos
encontrar en estas películas
métodos y estéticas similares a
las del cine norteamericano,
matizados tal vez por algunas
particularidades en los
personajes o las locaciones que
le dan carácter local, en muchos
de los más recientes films
orientales pueden notarse
divergencias mayores, y puede
vislumbrarse en ellos una
percepción distinta de lo que es
la muerte, la vida, el infierno,
así como estructuras distintas
en el relato. Y no sólo en los
films de terror, sino también en
películas como "Primavera,
verano, otoño, invierno y otra
vez primavera", de duk Kim Ki.
Atravesados en muchos casos por
la filosofía budista, tanto la
vida como la muerte son parte de
un mismo camino. El sobrevivir
puede constituirse a veces en un
sufrimiento peor que la muerte,
si el sujeto debe someterse al
infierno que habita dentro suyo.
No fue sin embargo para Izo un
descanso la muerte.
Esta película retoma a un
personaje de un filme anterior
(y muy probablemente de la vida
real) llamado Izo Okada, un
samurai ronin que asesinaba al
servicio de Takechi Hanpeita, a
mediados del s. XIX. Este
personaje termina sus andanzas
finalmente siendo crucificado y
lanceado varias veces. Este es
el comienzo de Izo, y es un dato
interesante para no orientar
demasiado la escena hacia una
interpretación cristiana de la
crucifixión del personaje
(aunque no deja de tener ciertas
reminiscencias en tal sentido).
Siguiendo con la concepción
budista, Izo debería reencarnar
en algo o alguien diferente, en
un camino que lo llevaría
finalmente al nirvana, es decir,
la eliminación final de todo
sufrimiento y de todo deseo, asi
como de todo tipo de pasiones
mundanas (envidia, odio, rencor,
codicia). Pero Izo no puede
cambiar. Incluso después de
muerto, el infierno de su alma
persiste, ya que en él sobrevive
el rencor y no logra escapar de
las leyes del karma. Este rencor
ciego y asesino lo consume y lo
va convirtiendo en un demonio.
Un demonio que no puede morir, y
que no puede dejar de matar.
Así, el personaje atraviesa
diversos parajes en distintas
épocas, asesinando a todo lo que
se cruza en su camino.
El camino de Izo es, en cierta
forma, el camino del héroe. Un
camino pesadillesco y tortuoso
que lo lleva al encuentro con la
divinidad. Izo no puede hacer
otra cosa que odiar y matar. Se
está convirtiendo en un demonio.
Y va en busca de quienes asi lo
quisieron, para castigarlos. Es
que Izo es un demonio, es el
demonio que hace de él la
sociedad cuando le pide que se
convierta de hombre en soldado
(soldado feudal, soldado de la
guerra mundial) , y mate en
defensa de la sociedad. Izo es
la parte negativa, la cara de
muerte que los poderes de la
sociedad necesitan para
prolongar su propia vida. Por
eso busca al negociante, al
religioso, al general, al
político, al intelectual, para
castigarlos. No pueden escapar
de la máquina de muerte que
ellos mismos han creado. Izo es
la encarnación del componente
negativo, violento y
autodestructivo que posee toda
sociedad.
Es conveniente hacer notar que
Izo es una película límite,
demasiado splatter (crudas
escenas de violencia y
hectolitros de sangre manando de
los cuerpos como un geiser) para
ser filosófica, y con demasiadas
pretensiones de profundidad y
complejidad para convertirse en
un clásico filme de acción y
violencia que simplemente apela
al imaginario oriental para
estructurar su historia. No está
ausente tampoco de la atmósfera
de la película un componente
humorístico (a veces irónico y
siempre grotesco) y guiños
cinematográficos, como la
presencia de cameos de
celebridades japonesas como el
actor y director Takeshi Kitano.
Creo entonces que es el
espectador el que debe
establecer cuál va ser su nivel
de relación con este filme, que
es un poco desconcertante si se
lo encara como una producción de
género, y tiene aristas para ser
abordado desde lugares muy
diferentes. Es en todo caso una
experiencia positiva para
encontrar en un festival,
distinta de lo que sería el cine
clásico o mainstream, y
diferente también de las
características de algunos
filmes independientes recientes.
Izo no podía estar mejor
encuadrado que en esta sección.
Cerca de lo oscuro, el héroe
intenta llegar a una respuesta,
aunque sólo pregunta con su
espada.
David Bressan
Gentileza:: David
Bressan [
davidbressan@hotmail.com ]
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