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'ESPACIO SIMBÓLICO' DE LAS
DIVERSAS ETNIAS DEL PAÍS
Obra presentada en el MNA.
Diálogos con el territorio,
recorrido por el `espacio
simbólico' de las diversas
etnias del país.
Las disciplinas históricas han
estudiado más el espacio y el
paisaje, que la territorialidad
simbólica. La obra Diálogos con
el territorio. Simbolizaciones
sobre el espacio en las culturas
indígenas de México, surge de la
convicción, acerca de la
trascendencia antropológica y
política del tema en el
presente, y en cierta forma
motivada por la ausencia de
estudios prioritarios en el
terreno de la etnografía.
Se trata de una de las más
recientes ediciones del
Instituto Nacional de
Antropología e Historia (INAH),
y está integrada por cuatro
tomos en los que se reúnen las
investigaciones de 110
especialistas, quienes
trabajaron en ese tema, en igual
número de regiones interétnicas
del país, distribuidos en 20
equipos de trabajo, coordinados
por Alicia M. Barabas,
investigadora del Centro-INAH
Oaxaca.
La obra fue presentada en el
Museo Nacional de Antropología (MNA)
y corresponde a la segunda línea
de trabajo del Proyecto
Etnografía de las regiones
indígenas de México en el nuevo
milenio, impulsado desde 1999
por el INAH. Los objetos de
estudio fueron las formas
simbólicas con las que los
pueblos indios actuales
construyen territorialidad
mediante la puesta en acción de
lugares sagrados, procesiones y
peregrinaciones a santuarios.
Barabas destacó la trascendencia
del Proyecto Etnografía de las
regiones… debido a que desde la
publicación, en 1969, del
Handbook of Middle American
Indians, de la Smithsonian
Institution, no se había
realizado una iniciativa que
involucrara a un "macroequipo"
de investigadores, con el
objetivo de conocer la situación
sociocultural de los grupos
etnolingüísticos del país.
Diálogos con el territorio…
retoma –dijo- la connotación
geopolítica del término, que se
refiere también a la cuestión de
los derechos territoriales de
los pueblos indígenas. "En ese
sentido, existe jurisprudencia
en países de América Latina y
del mundo sobre la aceptación
legal de la geografía simbólica
para la demarcación de espacios
indígenas".
Las categorías de análisis de
las que se partió, señaló, son
el espacio entendido como el
ámbito de mayor alcance en el
que se inscriben las
tradiciones, la memoria
histórica, los rituales. Y el
territorio, como espacio
socializado y socialmente
construido, "lo que implica que
es valorado y apropiado
simbólica e instrumentalmente
por la sociedad.
"Desde mi perspectiva, los `etnoterritorios'
pueden comenzar a entenderse a
partir de la singular conjunción
de las categorías de tiempo,
espacio y sociedad, que se
concretan en la historia de un
pueblo, en un lugar".
"A los espacios sagrados de
reconocimiento y convocatoria
colectivos, que se convierten en
centros de los `etnoterritorios',
les he llamado santuarios, y
éstos son lugares sagrados
complejos y polifacéticos que no
sólo marcan emblemáticamente el
territorio donde se ubican, sino
que son factores principales de
interacción y articulación
interétnica", indicó Barabas.
Aclaró que los volúmenes que
integran Diálogos con el
territorio… (INAH 2003. Serie
Ensayos), no se encuentran
organizados de manera regional
sino, más bien, temática. A
pesar de ello, existe cierta
contigüidad geográfica entre los
estados agrupados en cada uno,
que contribuye a mostrar el
panorama multiétnico que hace
evidente las semejanzas y
diferencias culturales e
históricas en el territorio
nacional.
El primer tomo quedó conformado
por los ensayos correspondientes
al estudio de Oaxaca, Guerrero,
el Istmo de Tehuantepec, la
Península de Yucatán, y la
Frontera Sur de México; el
segundo por los destinados al
análisis del tema en Puebla,
Veracruz, la Huasteca, Querétaro
y Morelos; en el tercero, los
trabajos fueron dedicados al
Gran Nayar, Michoacán, Sonora,
Chihuahua y Monterrey, Nuevo
León.
El cuarto volumen, que lleva por
título Procesiones, santuarios y
peregrinaciones, constituye un
aporte importante del asunto
desde la perspectiva de la
ritualidad religiosa
contemporánea e incluye las
investigaciones correspondientes
a Zacatecas, Valle del
Mezquital, Tlaxcala, Estado de
México y Distrito Federal.
Para Barabas, las procesiones
son recursos mnemónicos (de
recuerdo) colectivos acerca de
los límites del pueblo y sus
lugares más sagrados, que se
refrendan y remarcan (cruces,
mojoneras, entre otros)
periódicamente, a fin de
legitimar la posesión de ese
espacio por sus pobladores y
recodar, al mismo tiempo, las
fronteras con otros
asentamientos vecinos.
Mientras que las procesiones
recuerdan y refrendan centros y
fronteras interiores
(domésticas, barriales, mitades,
comunitarias"), las
peregrinaciones remarcan
territorios étnicos, históricos
o de culto, o bien establecen
rumbos y caminos sagrados hacia
los santuarios, dentro de
regiones `devocionales'.
"Las obras recientes son
explícitas respecto de la
existencia de fracturas y
transformaciones, que se
observan en los procesos de
articulación simbólica. Pero
también cabe señalar que las
nuevas configuraciones
culturales que caracterizan a
cada grupo etnolingüístico
constituyen totalidades que no
pueden ser seccionadas conforme
las procedencias de los
elementos que las integran".
Con la investigación, concluyó
la especialista, "hemos buscado,
entonces, describir e
interpretar las formas en que
las sociedades y culturas
construyen marcas, lugares y
territorios y los perciben y los
revisten de significados
sagrados".
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