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Escuela Normal Superior Nº 9:
Violencia es mentir, por Hugo
Alberto de Pedro.-
20/05/05
 
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Escuela Normal Superior Nº 9:
Violencia es mentir, por Hugo
Alberto de Pedro
por
Hugo Alberto de Pedro
"Los
hombres de principios no
gobiernan en nombre de lo que
destruye esos mismos principios"
Domingo Faustino Sarmiento
"Violencia es mentir" es un
cartel que en estos momentos
está colgado en el pórtico de
entrada de la Escuela Normal
Superior Nº 9 "Domingo Faustino
Sarmiento" sita en la Avenida
Callao 450 de la Ciudad Autónoma
de Buenos Aires en la República
Argentina. Lejos ha quedado en
el tiempo su inauguración del
día 3 de octubre de 1886 y por
cuyas aulas la célebre Rosario
Vera Peñaloza impartiera
educación a las futuras
maestras. Aunque la cuestión
edilicia para el Gobierno de la
Ciudad por el paso del tiempo y
el incendio del año 1975 merece
simplemente éste comentario "La
reconstrucción fue lenta y
muchas veces precaria pero se
siguieron formando Maestros".
Una cuestión no menor la leyenda
del cartel si tenemos en cuenta
que ha sido colocado por los
alumnos que protestan sobre las
condiciones edilicias, de
salubridad, y de mantenimiento
de ese colegio, y nos lleva una
vez más a la cuestión de las
violencias y las mentiras.
Los alumnos, "chicos" para
algunos comunicadores que con
demasiada perversidad se
refieren a ellos como "Son unos
15 locos, son 15 forajidos y hay
que echar a los chicos del
colegio" (Marcelo Longobardi),
cortaron la mitad de los
carriles de una avenida, sacaron
los pupitres a la calle y
pernoctaron en el
establecimiento educativo con la
intención de que "Las
autoridades nos den una
respuesta a nuestros reclamos".
Alguien puede imaginar alguna
otra forma de actuar para lograr
la atención de los funcionarios,
que están más ocupados en los
plebiscitos de sus gestiones y
en las próximas elecciones
parlamentarias.
El supuesto caos de tránsito ha
sido mucho menor, lo aseguro por
haber estado ayer y hoy por el
lugar, al que diariamente
producen desocupados, piqueteros,
trabajadores y miles de
ciudadanos que con justos
motivos realizan cortes de
calles, avenidas y rutas en todo
el país reclamando por los
derechos al trabajo, la
alimentación, la educación y la
salud. Pero claro, ahora la
preocupación es que son
estudiantes. Siempre los
estudiantes.
Los reaccionarios de hoy son los
mismos que los de ayer, porque
sencillamente se reciclan y
desgraciadamente se van
multiplicando cambiando
solamente el ropaje. Los que el
16 de setiembre de 1976 se
manifestaban por el boleto
estudiantil en la Ciudad de La
Plata eran estudiantes
secundarios y en esa terrible
"Noche de los Lápices" se
encontraron con la intolerancia
seguida de la desaparición,
torturas y muerte. También diez
años antes, el 29 de julio de
1966, eran estudiantes los que
padecieron la agresión
institucional en aquella "Noche
de los bastones largos". Con
estos antecedentes comunicadotes
y políticos deberían tener mucho
cuidado y precaución al realizar
mendaces comentarios.
Para desestimar el justo pedido
de los alumnos el Gobierno
porteño realizó una inspección
en el colegio y asegura que no
existe riesgo edilicio, toda una
disfunción perversa porque no
debería ser necesario que actúe
como reflejo a la protesta. Para
la Subsecretaria de Educación de
la Ciudad, Flavia Teregi, queda
minimizado a que "Hay un grupo
de 30 chicos todavía apostados
en el hall de entrada de la
escuela" pero como buena
funcionaria va más allá al
declarar "No es normal que yo
esté acá". Entonces nos
preguntamos a dónde debería
estar la rentada subsecretaria.
Aunque ya sabemos que hará
mañana, porque según sus propios
dichos "Vamos a estar caso por
caso estudiando el
comportamiento de cada chico".
Deberían saber los funcionarios
que no existe legislación
alguna, ni debido respeto
alguno, que considere "chicos" a
los "alumnos, educandos y/o
estudiantes".
Para el funcionariato la
cuestión pasa por quién debe
tomar a su cargo la actuación
policial, la que por centenares
de sus miembros se encuentran en
los alrededores del colegio con
sus cascos, escudos, palos y
canilleras. Nos preguntamos si
esa desesperación por mantener
bajo control las protestas es la
misma que tienen para
identificar y perseguir a los
miles de personajes que se han
robado todo un país y con él las
esperanzas y futuro,
especialmente de los jóvenes
que, como los alumnos del Normal
Nº 9, únicamente persiguen la
búsqueda soluciones a temas que
jamás deberían haber sido
abandonados. Esto es la
desatención de la educación, de
los servicios que ella debería
prestar y las políticas
educativas.
Vamos a ser muy claros y para
ello nos remitiremos a la Ley
Federal de Educación Nº 24.195,
Título VII -Derechos y deberes
de la comunidad educativa-
Capítulo I -De los educandos"
que establece en el artículo 43
inciso f. que "Los educandos
tienen derecho a desarrollar sus
aprendizajes en edificios que
respondan a normas de seguridad
y salubridad que cuenten con
instalaciones y equipamiento que
aseguren la calidad y la
eficacia del servicio
educativo". No es solamente un
capricho de los estudiantes es
una obligación legal, a la que
siempre atienden con desprecio.
Como siempre sucede en estos
casos las voces fascistoides se
levantan para condenar
indiscriminada y temerariamente
a quienes protestan, desinforman
y crean la idea que se trata de
"chicos" manejados por "otros
activistas", les molesta que
encuentren la solidaridad de
otros estudiantes. Por eso es
que para la subsecretaria antes
mencionada "Los incitan con
llamadas a un celular". Bueno,
por favor, sabe la ciudadanía
argentina de los millones de
llamadas a celulares que han
permitido hacer negociados y
operaciones políticas que han
tenido como único fin tirar a un
pueblo a la pobreza e
indigencia. Si hay alguna duda
veamos como en las sesiones
parlamentarias nuestros
representantes se la pasan
conversando por ese medio
inalámbrico de comunicación.
Para el ministro del Interior,
Aníbal Fernández, es "demencial"
la toma de la escuela y se
apresuró en señalar que los
"partidos de izquierda" los
estaban estimulando. Si para el
ministro que en el año 1994 huía
de la justicia escondido en el
baúl de su automóvil cuando era
intendente de Quilmes este
reclamo es "demencial" no
extraña que ahora diga "El
pretendido derecho de tomar una
escuela para sí es una locura".
Nos debería responder si la
locura no es desatender la
educación y las condiciones
edilicias y de seguridad en las
escuelas públicas.
Porque es el mismo Gobierno de
la Ciudad el que está realizando
trabajos constructivos en calles
y avenidas por doquier,
bienvenidas sean pero también
interfieren el tránsito, y es el
mismo que se vanagloria del
gueto que Carlos Menem supo
crear en Puerto Madero y los que
le siguieron lo potenciaron con
dedicación de millonarios
presupuestos en infraestructura
de todo tipo.
Todos deseamos que la solución
sea inmediata, que los alumnos
puedan estudiar en perfectas
condiciones, tanto
fundamentalmente en lo
educacional como en los medios
necesarios para el desarrollo de
las actividades escolares.
La cuestión sigue siendo la de
las dos Argentinas, la de los
políticos, los exitosos y los
millonarios que pretenden dejar
todo como está y desprecian a
quienes luchamos diariamente por
un futuro mejor; y la de todo un
pueblo que pareciera que está
perdiendo la paciencia a lo
largo y ancho de la Patria.
Paciencia harto demostrada en
medio de los robos y las
mentiras impuestas desde el
poder y sus acólitos interesados
sostenedores.
Los estudiantes no se equivocan
por eso han escrito "Violencia
es mentir".
Gentileza:: Hugo Alberto de
Pedro [hugoalbertodepedro@lafogata.org]
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