|
|
Chipayas, iruitos y muratos
preservaron su lengua.- 20/05/05
(Bolivia)
 
|
|
Chipayas, iruitos y muratos
preservaron su lengua.
Hoy, lingüistas originarios
proponen un ABC.
En un año, sus niños estudiarán
en Uru.
Los uru chipayas nunca dejaron
de hablar su lengua de origen en
más de
4.500 años. Pero en el último
quinquenio algo empezó a
ocurrir. Sus hijos estudiaron
lingüística y ahora construyen
su propio alfabeto, tomando como
base estudios de extranjeros
realizados desde el siglo
pasado. La lengua es hablada por
el pueblo uru chipayas que
incluye a los chipayas,
habitantes de las riberas del
río Lauca; muratos, cuyos
dominios están en las cercanías
del Lago Poopó, Oruro; e iruitos,
asentados en las proximidades
del Lago Titicaca, en La Paz.
Todos se han comprometido en un
proceso que seguramente tomará
décadas.
Pueblo y lengua milenaria
Chipaya ve el amanecer en la
provincia Atahuallpa del
departamento de Oruro, a 280
kilómetros al suroeste de la
capital del folklore.
La historia oral del milenario
pueblo cuenta que su gente
sufrió embates de los aymaras y
los colonizadores. Pero resistió
y actualmente enfrenta el reto
de reivindicar su forma de vida,
su cosmovisión y, como no, su
lengua. Los habitantes de los
cuatro ayllus del municipio —Aransaya,
Manansaya, Vistrullani y
Ayparavi o Unión Barras—, así
como los muratos e iruitos,
cultivaron esa lengua aun cuando
son demográficamente reducidos,
alrededor de tres mil hablantes.
Por necesidades de comunicación
aprendieron el aymara de sus
vecinos y también el castellano,
porque es la lengua oficial del
país, con la que hablan en las
ciudades.
Sin embargo, su preocupación por
construir un alfabeto propio se
manifestó desde el siglo pasado.
La prueba son los estudios de
Métraux, Vellard y Richard Olson,
quien se esforzó por conocer la
cotidianidad y la lengua, al
punto de instalarse en el pueblo
después de la Revolución
Nacional del 52.
Florencio Mamani Quispe,
lingüista y profesor del Colegio
Urus Andino de Chipaya, cuenta
que Olson quiso imponer un
alfabeto elaborado por él y
otros expertos e intentó
utilizarlo como un instrumento
de evangelización, como se hizo
en la Colonia. Error, dice
Mamani, “por eso no prosperó”.
Después de casi
Presione aquí un cuarto siglo de
trabajo, los estudiosos fueron
expulsados por supuestas
acciones contrarias a las formas
de vida y a la religión. Germán
Lázaro, chipaya hablante y otro
de los estudiosos, recuerda que
hubo otros intentos, pero
siempre al margen de la
participación de los chipayas.
Inclusive, sin la existencia de
un alfabeto consensuado, se han
escrito traducciones del
castellano al uru chipaya, que
seguramente deberán ser
revisadas con la próxima
publicación de las traducciones
de los lingüistas originarios.
Chipayas lingüistas
Y de que los hay, los hay. En
las últimas décadas, los jóvenes
del pueblo lograron
profesionalizarse en distintas
áreas. Una de ellas, la
educación. El año 2000 egresaron
los primeros maestros del
Instituto Normal Superior
Intercultural Bilingüe “René
Barrientos Ortuño”, de Caracollo
(Oruro), algunos con
conocimientos en lingüística.
“Los hijos hemos empezado a
estudiar nuestra lengua, tomando
en cuenta todo lo que se ha
escrito y hecho, con la
pretensión de construir un
alfabeto hecho por nosotros,
porque somos los hablantes”,
explica Mamani. Los primeros
siete maestros chipayas, entre
ellos él, trabajan en la escuela
Santa Ana y el Colegio Urus
Andino, que funcionan en la
población de Chipaya. Pero a la
vez, Seferino Lázaro, Segundino
Lázaro, Fausto Felipe, Remigio
Quispe, Teodoro Felipe y Elías
Felipe se agrupan en el Consejo
de Implementación de la Lengua
Nativa Uru Chipaya (CILNUCH) y
visitan los ayllus en busca de
los mejores hablantes para
enriquecer la construcción del
alfabeto. Con cámaras de video y
grabadoras, recogen las palabras
para el estudio de la fonología
(sonidos del idioma), la
morfosintaxis (parte de la
gramática que integra la
morfología y la sintaxis) y el
léxico propio de la cultura.
Empieza el consenso
Con lo obtenido, los habitantes
de la población de Chipaya
iniciaron el consenso de la
propuesta del alfabeto unificado
uru el 6 de abril, con toda la
pompa, en un acto al que
asistieron diputados,
autoridades educativas, técnicos
y la cabeza de la Dirección de
Educación Intercultural Bilingüe
(DEIB) del Ministerio de
Educación, Adán Pari. Los
anfitriones:
Presione aquí los delegados de
los cuatro ayllus del municipio
Chipaya y un representante
murato.
La lengua uru chipaya fue
declarada oficial mediante
Decreto Supremo
25894 (11-IX-2000) y el pueblo
tiene hoy ya el compromiso de
apoyo del Ministerio de
Educación para la normalización
(proceso de volver normal la
lengua) y normatización
(establecimiento de reglas,
principios para el uso de la
escritura lectura) del
desarrollo de la lengua de
origen. Los lingüistas Pedro
Plaza y Janeth Olivio tienen
claro cuál será el proceso. Por
ejemplo, uno de los criterios
técnicos para encontrar
alternativas de consenso es la
unidad, lo que quiere decir que
el alfabeto tiene que seguir la
estructura de la lengua fonémica
(la relación entre sonido y
letra). Luego, las palabras
deben distinguirse unas de otras
a través del significado, a
partir de la determinación de
pares mínimos, o sea, palabras
con estructura parecida que por
el intercambio de un fonema
cambien de significado.
Por supuesto, los resultados no
serán inmediatos. Sólo el
desarrollo de la escritura hará
que a la larga se llegue a un
alfabeto consensuado. “Tenemos
que escribir todos de una misma
manera o al menos parecido”,
recalca Pari. Pero hay una gran
base, son cuatro alfabetos
elaborados por lingüistas de los
cuatro ayllus, con escasas
diferencias y está en proceso la
concertación entre los urus para
la unificación de las
propuestas, tomando en cuenta
los aportes de los expertos.
Al final, la escritura oficial
del alfabeto será escrita por
una comisión mixta, entre
nativos y especialistas, con la
guía del equipo técnico de la
DIEB del Ministerio de
Educación, apoyados por
autoridades locales y
parlamentarios.
Las características
Lo dicho, la base ya está. La
lengua uru chipaya tiene raíz
amerindia y estructura similar a
la aymara, por la relación
dominante de esta cultura. Pese
a ello, ha mantenido sus rasgos
fonológicos y sintaxis. La base
de su alfabeto fue construido
tomando en cuenta lo hecho por
Olson y otros estudiosos. Tiene
37 letras y cinco vocales,
aunque el número no es el
definitivo. Según Florencio
Mamani, los modos de
articulación vocal
característicos
Presione aquí en el alfabeto Uru
son fricativos, es decir que las
consonantes se pronuncian como
silbido. Por ejemplo, zoqa
(fiambre), schujki (ojo).
Algunas letras y palabras tienen
sonidos palatales, o sea que al
pronunciarlas se hacen
movimientos de la lengua hacia
atrás: shaxpi (cáscara de
plátano). También hay
pronunciaciones aspiradas, como
sopladas: khuñi (oído).
Postvelares, como las letras que
se pronuncian detrás del
paladar; q'orawa (honda).
Alveolares, que producen fonemas
propios que no hay en otros
idiomas: t'aqui, k'a, q'a.
Glotalizadas, con golpes de voz:
se cierra la boca y se articula
dos voces para decir, por
ejemplo, t'anta (pan) o ch'ama
(fuerza). Otras son dentales:
tañi, tola. Nasales: ñiñi, najna,
maska. Laterales: lluch'uta.
Vibrantes: royta.
Semiconsonantes: watsi.
Werhnaki ti chipay taqu liwj
paxax jhiwcha. “Nosotros
queremos que nuestro idioma
chipaya lo conozcan todos”, dice
Lázaro. “Los jóvenes son los más
entusiastas; quieren que ya se
hable nomás el chipaya en las
aulas”. Ahora el propósito es
comenzar a desarrollar la lengua
con la producción de textos,
utilizando el alfabeto base.
Entonces se evidenciará si es
correcto o no, pues las dudas en
la escritura de una palabra
serán acordadas por convención
en la comunidad hablante. Los
lingüistas están conscientes de
que la normalización del
alfabeto tomará tiempo. El
castellano requirió siglos y aún
hoy se incorporan nuevas
palabras sobre una base
consensuada.
Por el momento, el anhelo es que
el idioma sea empleado en la
enseñanza a los niños. Eso
ocurrirá el 2006, según anuncio
de Pari. En los centros
educativos, en los que hay más
de 600 alumnos, arrancará la
educación intercultural bilingüe
y los niños ingresarán al
proceso de aprendizaje en lengua
originaria uru chipaya. Pese a
que el alfabeto estará en
proceso de normalización, su uso
en la escuela y la producción de
textos permitirá despejar dudas
de palabras, letras y formas
sintácticas.
Luego, el proyecto del
Ministerio de Educación
contempla la elaboración de
materiales pedagógicos, en el
marco del desarrollo de la
Educación Intercultural
Bilingüe, algo que los indígenas
piden desde hace décadas.
Gentileza: Mikel Agirregabiria
Agirre. Getxo
www.getxoweb.com/mikel
paginadigital |
|
  |
|
Ir al principio,
|
|
Noticias, opinión, política, derechos humanos, movimientos sociales, informes, latinoamerica |
|
|