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Educación Superior y
discapacidad: Hacia otra mirada.-
11/05/05 (Argentina)
 
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Educación Superior y
discapacidad: Hacia otra mirada
De vez en tanto, las cartas
de lectores de los principales
matutinos de la Argentina suelen
depararnos la ingrata noticia
acerca de la discriminación
sufrida por personas con
discapacidad en diversas
instituciones educativas de
nivel superior y por otro lado,
salvo los e-grupos dedicados a
la discapacidad, no se tiene una
real dimensión acerca del nivel
de inserción posible, teniendo
en cuenta la infraestructura
edilicia como también del modelo
pedagógico implementado.
Sin dudas, el acceso a estudios
superiores por parte de jóvenes
y adultos con discapacidad se
encuentra obstaculizado por la
mirada obtusa de los directivos
de las universidades; en
particular, del sector privado o
bien, aquella que soslaya a los
estudiantes de ese colectivo en
las universidades del sector
público, salvo excepciones, lo
cual se debe a la falta de una
infraestructura destinada a
allanar las dificultades de
orden físico, tan a la orden del
día como las existentes en
materia comunicacional.
En el Año Iberoamericano de la
Educación, es sorprendente como
no se ha pensado en la
elaboración de una mirada hacia
la paulatina integración en la
Educación Superior. Salvo
honrosas excepciones, todavía
los estudiantes con discapacidad
deben atravesar un calvario para
intentar ( sí, leyó bien...
intentar...) acceder a estudios
superiores, sean terciarios o
universitarios.
Desde la negativa a su
aceptación como estudiantes
regulares a la ausencia de
rampas y de intérpretes en
lengua de señas, sin contar con
las consabidas cuestiones
curriculares, encontramos una
enorme gama de dificultades que
impide el cursado y por ende,
cercena el derecho a estudiar de
los jóvenes y adultos que
integran este colectivo.
Sucede que, muchas veces, no
llegan a ingresar y cuando esa
oportunidad se presenta, ocurre
que no se arbitran los medios
para que puedan seguir cursando
debido a obstáculos
administrativos o de los mismos
docentes o directivos. Esto
provoca que muchos sigan
transitando por el sendero de la
efímera capacitación que no
lleva al trabajo, sino a los
pingües negocios de los
capacitadores o por la búsqueda
de un empleo informal que, en
general, es escaso: recordemos
el caso de los integrantes del
Seleccionado Nacional de Fútbol
para No Videntes que vendían en
la vía pública...
Ahora bien, ¿ existen
alternativas posibles ?. Aunque
algo se ha hecho para remover
algunos obstáculos existentes,
todavía queda mucho por hacer y
me permito resaltar tres
cuestiones para repensar: lo
accesible con respecto al medio
físico, a lo curricular como
también acerca de la formación
para la integración, destinada a
formar profesionales con amplios
conocimientos sobre las
verdaderas dimensiones de la
discapacidad y sus sujetos
comprendidos.
En primer lugar, al igual que el
resto del sistema educativo, el
medio físico debe ser pensado e
implementado para que sea
accesible desde lo edilicio,
mediante la construcción de
rampas y de ascensores que
permitan la circulación de
aquellos con discapacidad motriz
como desde lo comunicacional,
mediante la implementación de
sistemas audiovisuales, tanto
para la gestión administrativa
como para el dictado de las
asignaturas del nivel, que
faciliten las relaciones de
aquellos con discapacidad
sensorial. Y debemos tener en
cuenta que la accesibilidad
también debe incluir a las
personas mayores y a las mujeres
embarazadas.
En segundo lugar, debe pensarse
en una Educación para Todos; es
decir, con un criterio
integrador que permita la
participación de estudiantes con
y sin discapacidad en cada una
de las cursadas, lo cual implica
que deben repensarse los
contenidos y las formas de
evaluación con el fin de
asegurar una verdadera igualdad
de oportunidades. Desde luego,
esto requiere pensar en una
Universidad o Instituto
Terciario para todos y sin
exclusiones...
Por último, resulta conveniente
echar una mirada hacia la actual
formación de los profesionales
universitarios y terciarios para
darnos cuenta de la necesidad de
incorporar contenidos que
permitan el pleno conocimiento
de las problemáticas de la
discapacidad en cada una de las
carreras, con el previsible fin
de comprometerlos en la
construcción de una sociedad y
de un Estado con un verdadero
sentido social e integrador.
Estos repensares deben llevarnos
hacia otra mirada que deje la
actual, la que excluye en forma
arbitraria o impide la
prosecución de estudios
superiores a quienes tienen
dificultades físicas. Esto
constituye un verdadero
imperativo categórico en un
siglo caracterizado por el veloz
avance de la ciencia y de la
tecnología, pero también por la
pertinaz deshumanización que se
impone desde el Imperio con la
colaboración de los gobiernos y
de las elites nacionales.
Vayamos hacia otra mirada que
contemple una Educación, por y
para las personas con
discapacidad, con el fin de
construir una verdadera
comunidad educativa integrada. Y
el nivel superior no es una
excepción; tal vez, debiera
constituirse en el ejemplo para
el resto del sistema educativo,
salvo en aquellas instituciones
que siguen pensando en una
Educación para Pocos y por
supuesto, para una Argentina de
3.000.000 de habitantes...
Prof. Juan
Carlos Sánchez
Cs. Jurídicas, Políticas y
Sociales
(I. S. P. "Dr. Joaquín V.
González")
Gentileza:: Prof. Juan Carlos
Sánchez [juanca_s2003@yahoo.com.ar]
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