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Universidad estatal: ¿ingreso
irrestricto y gratuita?.-
23/04/05
 
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Los papeles del escriba
Rafael
Rattia
En estos días hurgando entre
viejos y amarillentos papeles de
mi hemeroteca encontré una
extraviada carta del insigne
poeta maracucho Lefario Tiarra
donde me emplazaba a organizar
su epistolario antes que lo
viniera a buscar la curiara de
Caronte, pues según él, citando
a William Shakespeare, un leve
rumor le había venido a decir en
una de esas altas madrugadas
insomnes que se preparara para
el viaje definitivo. El poeta he
subrayaba en la carta que, por
favor, no olvidara por nada del
mundo las ´´Epístolas de un
joven poeta en las cimas de la
angustia´´ que a la sazón era su
bitácora de navegación en sus
interminables travesías
imaginarias por ignotas islas
ficticias que eran su
narraciones extraordinarias
sobre lo inenarrable del
inframundo terrenal.
El escriba solía caminar
parsimonioso y acongojado su
humanidad triste y melancólica
por el Paseo del Lago triturando
una a una sus dudas sobre la
legitimidad de escribir para ser
comprendido por las multitudes
ignaras, pues sostenía, en sus
disertos en el Café El Trasiego,
que con la masa no había que
hacer concesiones. Le escuché
decir una cierta tarde de ajenjo
y Partagás que ´´una sola
concesión a la muchedumbre y
estás irremediablemente
perdido´´. El lector puede
inferir la ortodoxia
fundamentalista del escriba. Me
encomendó el extraño hombre de
letras que incinerara la libreta
azul de ´´Dicterios y Anatemas
contra la vida´´ porque –según
él- no valía la pena que su
única hija le juzgara misógino y
homolesbofóbico cuando en
realidad el escriba llevó
siempre un estilo de vida
pantagruélico y sibarítico hasta
el hartazgo; hasta la
obscenidad. Antes de proceder a
quemar la voluminosa libreta
azul cometí la indiscreción de
copiar unos virulentos e
incendiarios aforismos que el
escriba recitaba de memoria en
sus paseos vespertinos a orillas
del Lago acompañado de amigos
escritores que solían frecuentar
El Trasiego en busca de pócimas
de ajenjo y almizcle femenino.
Entre las sentencias que rescaté
de aquella apolillada libreta
azul estaba esta que con el
perdón de usted, querido lector,
me permito transcribir con todas
sus comas: ´´maldito sea el que
lea estas líneas por siempre
hasta el fin de los tiempos; que
su nombre se pudra con la
carroña de los siglos y toda su
generación se convierta en
pútrido recuerdo innombrable con
los continentes y las
estrellas…´´
Un fragmento que me sumió en un
estado de verdadera
estupefacción fue ese que decía
sin escrúpulos: ´´Toda mujer
embarazada lleva en su vientre
un futuro asesino´´. O aquél que
indicaba: ´´aspirar a la
absoluta inanidad del ser
debería ser la tarea suprema que
todo ser vivo tendría que venir
a cumplir en este mundo… y en el
otro´´.
Tuvo especial cuidado en
indicarme lo que debía hacer con
sus corrosivas novelas que
rompían mandíbulas y destrozaban
honorabilidades públicas. Para
ser justos con estos papeles
habría que editarlos en un
volumen antológico pero el
escriba tocó las puertas de
todas las editoriales
venezolanas y ninguna se atrevió
a correr el riesgo de
publicarlos; por lo cual me
encomendó reunirlos todos,
memorizarlos y quemarlos;
mandato éste que no ejecuté dado
mi inconmensurable amor y
devoción a los libros.
El lector que desee leer estos
Papeles del Escriba puede, por
fortuna, leerlos en la dirección
electrónica:
www.papelesdelescriba.com
y si tiene alguna duda puede
comunicarse con el albacea del
escriba.
Gentileza:: Rafael Rattia [
rattia01@cantv.net ]
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