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El trabajo de pensar, por
Ernesto Partida Pedroza
La principal función de la
escuela es la de enseñar a
pensar a los alumnos.
Esta función está prácticamente
ausente. Todo lo que se hace en
la escuela es darle al alumno el
pensamiento ya digerido para que
el alumno no tenga que pensar.
Cuando asistimos a la Escuela no
se nos enseña otra cosa mas que
a memorizar datos, fechas,
formulas y nombres, pero no se
nos enseña a relacionar unos con
otros. En otras palabras no se
nos enseña a procesar la
información que nos dan.
Los exámenes están diseñados
solo para verificar que esos
datos hayan sido registrados en
la mente, no están diseñados
para pensar.
Las materias de física, química
y matemáticas se han convertido
en el coco de los estudiantes,
no porque sean realmente
difíciles, mas bien es porque
los maestros han carecido de la
capacitación adecuada para
motivar a los estudiantes en el
estudio por estas ciencias.
Los programas de estas ciencias
son verdaderamente cuadrados,
rígidos e inflexibles que no
permiten que los estudiantes se
relacionen verdaderamente con
estas ciencias y con el medio
ambiente en que viven los
alumnos.
Todavía en pleno siglo XXI hay
maestros dictadores que llegan
al salón de clases y les dicen a
sus alumnos, “saquen su cuaderno
que les voy a dictar unos
apuntes”, los alumnos muy
obedientes los sacan y se ponen
a escribir.
Tal y como son dictados así se
los deben aprender para pasar el
examen y punto.
En este proceso no existió un
diálogo, una discusión o un
debate con los cuales se haya
contextualizado y articulado la
información con la realidad que
vive el estudiante.
Casi nunca se establece una
relación entre lo que se estudia
con lo que vive el estudiante.
Esta carencia hace imposible que
la educación de nuestros hijos
sea la más adecuada.
Todos los alumnos tienen la
capacidad potencial para pensar,
de hecho si hacemos memoria de
cuando nosotros mismos éramos
pequeños teníamos mayor claridad
de muchas cosas y nuestros hijos
pequeños nos sorprenden con las
preguntas ingeniosas que nos
hacen, pero como eso a veces nos
molesta, les pedimos que dejen
de hacer ese tipo de preguntas y
que se dedique a hacer otras
cosas para quitárnoslo de
encima.
De esa manera poco a poco le
vamos matando esa chispa que
muchos de los niños llegan a
tener.
Cuando terminan la universidad,
todos unos profesionistas, no
encuentran trabajo.
Es probable que usted se
pregunte, ¿qué tiene que ver eso
con la habilidad para pensar?
Los estudiantes que aprenden a
pensar desde pequeños aprenden a
crear conocimiento. Los
estudiantes que aprenden a
crear, cuando son profesionistas
no salen de buscachambas, sino
como creadores de fuentes de
empleo, son los que crean
proyectos y aprenden a
relacionarse con los altos
funcionarios de gobierno como
con los inversionistas para la
creación de los grandes
proyectos.
Por desgracia hay muy pocos,
precisamente porque la enseñanza
no enseña a crear, a inventar ni
a imaginar.
Como padres de familia tenemos
la obligación de exigir que esta
carencia se supla en una próxima
reforma educativa.
Pero no necesariamente tenemos
que esperar a que alguien desde
el gobierno impulse una reforma
educativa integral, nosotros
como padres de familia podemos
sugerir a los directores de la
escuela en donde están nuestros
hijos para que inviten a
conferencistas, que los hay muy
buenos, para que les hablen a
los padres de familia, a los
maestros y a los alumnos.
Todos necesitamos un cambio.
Decía Albert Einstein:
“Si quieres resultados
distintos, necesitas hacer cosas
distintas”.
Si realmente queremos un futuro
promisorio para nuestros hijos,
necesitamos atrevernos a hacer
cosas distintas de las que
comúnmente hacemos.
Para
cualquier pregunta, sugerencia o
crítica comunicarse a:
ernestopp1@yahoo.com.mx
Gentileza:: Ernesto Paretida [ernestopp1@yahoo.com.mx]
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