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Cultura y medioambiente, por Fernando Silva Santisteban.- 06/05/05
 

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Cultura y medioambiente, por Fernando Silva Santisteban.- 06/05/05


 


Cultura y medioambiente, por Fernando Silva Santisteban

La aparición de la cultura significó el comienzo de un tipo de desarrollo evolutivo que hasta entonces no existía: la evolución de la cultura o la evolución humana propiamente dicha. Theodosius Dobzhansky (1956:28)

La evolución en la ciencia actual

No hay todavía un concepto científico unívoco sobre la evolución biológica, quedan aún diversos problemas en cuanto a sus mecanismos. No obstante, el proceso evolutivo (aunque bajo distintas variantes, tales como la teoría sintética, o las teorías estocásticas, por ejemplo), es actualmente aceptado por toda la comunidad científica y sólo se oponen a él algunos grupos religiosos radicales, como aquellos que en los Estados Unidos abogan por la enseñanza, en pie de igualdad, tanto del evolucionismo como de la Biblia cuando no por la pura y simple supresión de la enseñanza de las teorías evolucionistas.

Si bien toda definición es siempre relativa, definitivamente la evolución ha dejado de ser una teoría: es fundamentalmente un aspecto de la dinámica del universo, una condición general de la vida a la cual deben adecuarse para ser comprensibles todas las hipótesis y todos los sistemas del conocimiento sobre el mundo viviente. Y, como dice Preston Cloud, cuando nos detenemos a considerar de modo analítico que es la vida ... nos percatamos de que las propiedades más significativas de las cosas que consideramos vivas son su bella organización adaptativa, su diversidad individual, su continuidad de generación en generación en el tiempo y la transición a formas más estrechamente relacionadas. Una manera más científica de decirlo es que la vida se caracteriza por su autoreproducción, el cambio genético, la reproducción del cambio genético y la continuidad evolutiva” [1]

Algunos filósofos han señalado que la teoría de la evolución tiene muchas lagunas observacionales y teóricas. Así, para Popper presenta el grave problema que no susceptible de falsación, lo que a ojos de este filósofo debilita enormemente la teoría. Pero no se opone a ella, solamente señala esta insuficiencia desde su perspectiva.[2]

Desde el ámbito puramente científico, a partir de finales del siglo XIX y especialmente desde los albores del siglo XX, la genética mendeliana así como el descubrimiento de las mutaciones y el desarrollo de la genética de poblaciones introdujeron nuevos elementos que, incorporados a la noción básica de la selección natural establecida por el darwinismo, dieron lugar al neodarwinismo y a la teoría sintética de la evolución, siendo sus principales
teóricos: A. Weismann, T. Dobzhansky, J. Huxley, E. Mayr y G.G. Simpson, cuyas tesis más señaladas son: la selección natural, la deriva genética (aparición de mutaciones al azar en poblaciones poco
numerosas) y la migración diferencial, esto es la ocupación de diferentes ambientes según las características genéticas.

Si bien es cierto que nunca se negó que la realidad humana estuviera formada por cuerpo y alma, o por materia e intelecto, la corporalidad ha sido siempre una categoría reducida a su pura condición fisiológica. Es así que en la filosofía como en las ciencias sociales, el intelecto representa el atributo único y propio del hombre. Descartes definía al hombre como una “caña pensante”pero rechazaba la idea de que la mente podía operar por principios físicos Esta grieta entre los hechos físicos y las ideas, la razón y las emociones ha venido separado en dos la naturaleza humana desde que el hombre empezó a pensar en estos fenómenos, pese a que tanto Leibntz lo mismo que Hobbs se adelantaron a su tiempo al entender que la inteligencia es una forma de procesado de información y necesita una maquinaria compleja para llevarlo a cabo[3]. De allí que, al identificarse el intelecto con la cultura quedó la diferencia tradicional entre cultura y biología.

Pese a la influencia spenceriana, a fines del siglo XIX había desaparecido casi el entusiasmo por las ideas evolucionistas en el estudio de la cultura humana, especialmente entre los sociólogos y antropólogos norteamericanos. El hecho de que Engels incorporase las teorías evolucionistas de Morgan a la doctrina marxista fue en una época motivo de temor para todo norteamericano creyente en la evolución cultural, porque con ello podía hacerse acreedor a la sospecha de subversión política.[4]

Los conceptos de cultura

En su empleo común y tradicional la palabra cultura se usa para referirse a un grado o nivel intelectual alcanzado como efecto de la educación y del afinamiento de los conocimientos, generalmente a través de la lectura y la preocupación por determinados aspectos más o menos especializados del conocimiento o de las artes. Así, se califica de “cultos" a quienes los poseen, contraponiéndolo a “incultos” como suele decirse de quienes carecen de ellos. Lo mismo se dice refiriéndose a los pueblos.

Este concepto, además de sus limitaciones y de su inoperancia en los campos de las ciencias sociales, presupone una contracción defectiva y elitista de la naturaleza de la cultura, puesto que en sociedades como la nuestra las preocupaciones por el saber, las bellas artes, la ilustración o el refinamiento corresponden generalmente a los sectores más cultivados de las clases dominantes. Sin embargo, es este el sentido con el que se han constituido las instituciones y actividades denominadas “culturales”, como institutos y casas de la cultura, los “premios de cultura”, así como las revistas, páginas y secciones culturales en los medios de comunicación y la propia Unesco. Así se viene usando el término “cultura” desde que lo empleó Cicerón —el primero de quien se tiene noticia— en su célebre tratado Las Tusculanas[5]. Esto es en sentido metafórico, porque la palabra deriva del latín cultus que quiere decir cultivado; así comparaba el célebre orador y político romano al espíritu de un hombre basto u ordinario con un campo sin cultivar, en tanto que se refería a la educación y a la formación espiritual como medios para el cultivo de ese campo. Este concepto “clásico”, tradicional de cultura excluye las actividades utilitarias lo mismo que el trabajo manual.

El problema reside en que este concepto incompleto y subjetivo de cultura, tan arraigado entre nosotros, acarrea graves prejuicios porque: 1) encubre la mayor parte de la realidad de la vida social y no permite comprenderla en su real naturaleza, 2) porque se han instituido entidades “culturales” con funciones sociales importantes que no alcanzan a desarrollarse adecuadamente ni a llevar a cabo políticas efectivas porque bajo este concepto relativo e incompleto de cultura las llamadas “actividades culturales” adquieren carácter subalterno y secundario, como bien podemos observarlo entre nosotros y 3) porque el uso restringido del término se convierte en el orden público y político en un grave escollo para el entendimiento de la mecánica social frente a la educación, al desarrollo, a la organización política, al derecho, a los conflictos, a las desigualdades y a otros aspectos importantes de la vida social. Usado así el concepto de cultura no permite entender racionalmente la naturaleza de los problemas sociales ya que se entiende a la cultura como un aspecto secundario, dependiente de los demás, y no como un concepto sistemático, totalizante, clave para comprender la mecánica de la vida social humana.

Otra dimensión del concepto

A mediados del siglo XIX la preocupación por el concepto de cultura —término que ya venía repitiéndose con frecuencia pese a no ser precisado— cobraba cada vez mayor significado tanto para los filósofos cuanto para los etnólogos, sociólogos e historiadores que se encontraban con campos cada vez más amplios de investigación por la diversidad de pueblos y sociedades que se iban descubriendo e investigando. Pasó entonces a usarse el término para referirse al conjunto de modos de vida y costumbres, conocimiento y grado de desarrollo artístico, científico y económico en una época o pueblo determinados. Se habló entonces de la cultura griega o de la cultura persa, de la cultura de la edad media o de la cultura de la Ilustración, etc.

El concepto antropológico de cultura

Como sucedió con las ciencias físicas, que poco habían progresado mientras no fueron abstraídos los conceptos de masa, momento, energía, etc., igual pasó con las ciencias sociales en las que fue sólo cuando se estableció el concepto antropológico de cultura que se obtuvo la base de todo un sistema válido de formulaciones para estas disciplinas. Si bien no se ha establecido ni se ha buscado establecer una definición única de cultura, los científicos sociales están de acuerdo en determinadas condiciones que hacen de esta noción de cultura una abstracción válida para significar un todo integrado, funcional, objetivo y sobre todo discernible. Reconocía el historiador Phillip Bagby:

Los antropólogos han conseguido establecer unas cuantas proposiciones de validez universal, que si no fuera por su carencia de forma matemática, podrían muy bien ser consideradas como leyes ... El establecimiento de estas regularidades universales afirma nuestra creencia que el mundo de las cosas humanas no es totalmente desordenado.[6]

Fue el historiador alemán Gustav Klemm quien mediados del siglo pasado enunció el concepto moderno de cultura en los siguientes términos: “Todas las costumbres, información y oficios, vida doméstica y pública, en la paz y en la guerra, religión, ciencia y arte ... según se manifiestan en la trasmisión de la experiencia de las épocas pasadas y en las nuevas generaciones”. Y poco más tarde, en 1871, fue sir Edward Burnett Tylor, fundador de la antropología académica, quien estableció la amplitud y significación del concepto, entendiendo la cultura como “... las aptitudes y los hábitos adquiridos por el hombre como miembro de la sociedad” y señalaba que “la condición de la cultura en las diferentes sociedades y culturas de la humanidad, en la medida en que puede ser investigada según principios generales constituye un tema apto para el estudio de las leyes del pensamiento y la acción humanas”.[7]

Así, pues, como lo han expresado Kroeber y Kluckhohn, la noción de cultura resultó ser para la antropología como las nociones de gravedad para la física, de enfermedad para la medicina o de evolución para la biología; esto es, la piedra fundamental sobre la cual se estructura la disciplina.[8] Por su parte Malinowski se refiere a la noción de cultura como “the most central problem of all social science”.[9]

Melville Herkovits ha caracterizado a la cultura como “algo que puede ser aprendido, estructurado, analizado y dividido en diversos aspectos, algo dinámico y variable que emerge de todos los componentes de la especie humana” (Herkovits, 1969). Por su parte dice Leslie White: “Cultura es el nombre de un orden o clase distinto de fenómenos, es decir, de cosas y acontecimientos que dependen del ejercicio de una habilidad mental peculiar de la especie humana que hemos llamado simbolización”[10]. En tanto que Clyde Klukchohn en una de sus definiciones la entiende como ”todos los modos de vida históricamente creados, tanto explícitos cuanto implícitos, racionales y no racionales, que existen en cualquier tiempo determinado como guías potenciales del comportamiento de los hombres” y la entiende también como “la parte del ambiente hecha por el hombre”[11].

Muchas de las preocupaciones por el concepto y sentido de la cultura propuestas por los más destacados científicos sociales fueron recogidas por Kroeber y Kluckhohn en un extraordinario trabajo[12] en el cual hacen un recuento histórico y un análisis crítico de 161 definiciones de cultura, trazan la historia del término, recogen los conceptos según su contenido: histórico, normativo, psicológico, funcional, estructural y de otros géneros y exponen consideraciones sobre el carácter, la naturaleza y el significado de la cultura en cuanto a sus relaciones con la naturaleza, la sociedad, sus significados en la antropología, la sociología, el lenguaje, los individuos, el entorno, los artefactos, etc. para efectuar el sumario y las conclusiones sobre las particularidades de los enunciados y todo cuanto afecta sus relaciones con el término.

Sin embargo, hasta no hace mucho en la mayoría de las definiciones antropológicas se tenía cuidado en señalar que la cultura tenía carácter extrasomático y era transmitida por mecanismos distintos a los de la herencia biológica. De acuerdo con los principios del relativismo cultural todas las culturas son iguales y por ello mismo comparables, no hay culturas superiores ni inferiores, por lo tanto era imposible —afirmaba Franz Boas— ordenar la cultura en un esquema evolutivo. El enfoque superorgánico de la cultura, propuesto y sustentado principalmente por Alfred Kroeber, entendía la cultura como una superrealidad que existía por encima y más allá de sus portadores individuales y establecía sus propias leyes.

Naturaleza biológica de la cultura

Hace cuarenta años la teoría de la evolución de Darwin fue completada por Watson y Crick con el descubrimiento de la herencia molecular, y se entendió desde entonces que cada ser viviente tiene el mismo código en sus genes. Como dice el primatólogo Frans de Waal:

Las predisposiciones genéticas se introducen en la cultura, ésta afecta a la supervivencia y a su vez la supervivencia y la reproducción determinan qué genotipos se extienden entre la población. En otras palabras, existe un abrumadoramente complejo intercambio entre la transmisión genética y la cultural.[13]

No fue precisamente en el campo de la antropología donde se produjo el renacimiento del interés por la evolución cultural del hombre sino en los campos de la biología, donde algunos investigadores se dieron cuenta de la importancia potencial del mecanismo socio genético que permite al hombre trasmitir información a través de las generaciones. Aún antes que Darwin publicase el Origen de las especies, ya Spencer había especulado sobre el origen de la cultura y de la sociedad humana, remontándolas a un inicio común desde el cual evolucionaron hasta el grado de complejidad con que ahora las conocemos. Cuando apareció el libro de Darwin Spencer lo acogió con gran entusiasmo y aplicó algunos principios darvinianos a su teoría del desarrollo de las sociedades. Fue él quien popularizó la palabra evolución (que Darwin casi no usaba), lo mismo que la frase “supervivencia de los más aptos”. Pensaba Spencer que los hombres civilizados heredaban la esencia de la civilización, en tanto que los descendientes de los grupos primitivos carecían de la posibilidad de civilizarse porque no tenían cómo heredar una esencia no adquirida.

En 1929 Julián Huxley empezó a llamar la atención en esta misma perspectiva[14] (Huxley, 1947:185). Le siguieron biólogos profesionales como Waddington, Sinnott y Needham, entre los más
destacados.

En su libro El animal ético, escribe Waddington:

Los individuos de la especie Homo sapiens muestran, por supuesto, la misma estructura biológica que los demás animales. Del mismo modo que sus parientes subhumanos transmiten información genética a través de sus gametos de una generación a la siguiente, y esto proporciona la materia prima por medio de la cual la selección natural lleva a cabo la selección darviniana. Pero, además de este mecanismo biológico de la transmisión hereditaria, el hombre ha desarrollado otro sistema de transmitir información de una generación a la siguiente. Dicho sistema consiste en el proceso de la enseñanza y el aprendizaje social y constituye, en realidad, un segundo mecanismo por medio del cual opera la evolución, al que denomino sociogenético.[15]

Cada vez queda menos duda de que los genes aseguran que una cultura es adquirida, aunque no directamente transmitida. La capacidad para adquirir cultura, como dice Dobzhansky, es una característica genética de la especie. Al modificarse la cultura por el ambiente se inducen también modificaciones en los genes. Así mismo nos explica este destacado evolucionista que la herencia biológica se lleva en los genes y es transmitida de padres a hijos en línea directa, en tanto que la herencia cultural se transmite por la enseñanza-aprendizaje o por imitación y es independiente de la descendencia. Una cosa es clara, los cambios histórico-culturales son mucho más rápidos que los genéticos, como el hecho de que las diferencias entre padres e hijos son más culturales que genéticas. Pero, como quiera que sea, existe una interrelación entre ambas herencias (Dobzhansky,1974 y 1979).

En la llamada segunda etapa de la sociobiología, representada por las obras de Edward O. Wilson y Charles Lumsden, se desarrolla el intento de establecer el concepto de cultura como resultado de un único proceso de “coevolución genético-cultural”. Así, la cultura es entendida como un proceso que se desarrolla en la evolución biológica y caracteriza en su forma más acabada a la especie humana. Para ambos autores se revelan ya en el panorama de la zoología los fenómenos culturales en forma incipiente y progresiva a través de las especies que denominan “protoculturales”; el Homo sapiens constituiría la única especie “eucultural” en la que la cultura alcanza su mayor desarrollo. Lumsden y Wilson son bastante claros en su definición de
cultura:

Definimos la cultura en su más amplio sentido comprendiendo la suma total de constructs y comportamientos, incluyendo la construcción y empleo de artefactos, transmitida de una generación a la siguiente a través del aprendizaje social (Lumsden y Wilson, 1981:7)

Genes y memes

Richard Dawkins publicó en 1976 El gen egoísta (The selfish gene), libro en el cual formula su tesis sobre la existencia de los memes, un nuevo tipo de unidades de transmisión cultural o entidades auto-replicativas que se propagan de cerebro a cerebro mediante el proceso de imitación, “proliferando y darwinizándose en un río de cultura”. Según Dawkins, el meme, como el gen, ha surgido en nuestro planeta y lo tenemos frente a nosotros:

Se encuentra todavía en su infancia, aún flotando torpemente en su caldo primario, pero ya está alcanzando un cambio evolutivo a una velocidad que deja al antiguo gen jadeante y muy atrás ... El nuevo caldo es el caldo de la cultura humana.[16]

Así, con el término memes Dawkins quiere destacar, por una parte, una cierta analogía con el término genes (introducido en 1909 por Wilhelm Johannsen para designar las unidades mínimas de transmisión de herencia genética) y, por otra parte, subrayar también una cierta similitud con memoria y con mimesis.

Según Dawkins, nuestra naturaleza biológica se constituye a partir de nuestra información genética articulada en genes, y nuestra cultura se constituye por la información acumulada en nuestra memoria y captada generalmente por imitación (mímesis), por enseñanza o por asimilación, que se articula en memes. Otros autores han señalado la misma idea y han propuesto otros términos para designar estas unidades mínimas de información cultural. Así, por ejemplo, E.O. Wilson y C.J. Lumsden han propuesto el término culturgen. Sin embargo, se ha acabado imponiendo la terminología de Dawkins.

Así, pues, podemos decir que poseemos dos tipos distintos de procesadores de información: a) el genoma o sistema de genes situados en los cromosomas de las células de cada individuo y b) el cerebro y el sistema nervioso. La información genética de nuestro genoma se puede dividir en unidades mínimas de información que son los factores hereditarios o genes, que se transmiten de una generación a otra por medios biológicos mediante la replicación de sus genes. La información cultural se transmite de cerebro en cerebro (por enseñanza, imitación o asimilación) y puede dividirse en unidades simples llamadas rasgos culturales (tales como una idea, un concepto, una técnica, una habilidad, una costumbre, una manera de fabricar un utensilio, etc.), generalmente relacionados entre sí formando complejos culturales. Los rasgos culturales también se replican. Si los rasgos genéticos se transmiten por replicación de los genes, los rasgos culturales se transmiten por replicación de los memes o unidades de información cultural.

Por analogía con la agrupación de los genes en cromosomas, se considera también que los memes se agrupan en dimensiones culturales, que pueden aumentar con nuevas adquisiciones culturales. La gran diferencia es que, mientras los cromosomas son unidades naturales e independientes de nuestras acciones, las dimensiones culturales son construcciones nuestras. Así, la cultura no es tanto una forma de conducta, sino más bien información que especifica la forma de la conducta. Esta concepción es conocida como concepción ideacional de la cultura. Si se considera el contenido objetivo de la información memética (incluida en los memes), y se defiende su carácter autónomo, se defiende una concepción de la cultura semejante a la propuesta por Leslie White (cultura como un continuum) o por Karl Popper y su creencia en un «mundo 3» de conocimientos objetivos. Los memes alternativos, que pueden servir para efectuar la misma función, son llamados alelomemes o memes homólogos. A su vez, los memes pueden agruparse formando macromemes, que constituyen un sistema de muchos memes estructurados e interrelacionados que forman un objeto cultural complejo, tal como una lengua, una teoría, una mitología, etc.

En suma, como escribe Carlos París, la cultura viene a ser un proceso que culmina en la realidad humana y el análisis de la evolución biológica nos permite comprenderlo como desarrollo y desembocadura de la vida en la condición humana.[17]

[1] Cloud, Preston: El cosmos, la Tierra y el hombre. Alianza Editorial. Madfrid, 1981. pp. 151.

[2] En particular, Popper defendió una especie de neolamarckismo matizado, un poco en la línea del defendido por biólogos como Wintrebert o Grassé). En los últimos tiempos el mismo Popper ajustó sus críticas a las insuficiencias de las teorías evolucionistas de inspiración darwiniana y aceptó que posiblemente era él quien estaba equivocado al señalar la no falsabilidad de la teoría.

[3] Al respecto dice Esteven Pinker: “Tres siglos y medio después la ciencia se ha puesto a la altura de su visión. La percepción, la memoria, las imágenes, el razonamiento, la toma de decisiones, el lenguaje y el control motor se estudian en el laboratorio y se modelan con éxito como todo una parafernalia computacional de reglas, cadenas, matrices, indicadores, listas, archivos, conjuntos circuitos, proposiciones y redes ...” La tabla rasa. Paidós Barcelona, 2003. pp. 63 y 66.

[4] Waddington, C.H.: El animal ético. Eudeba. Buenos Aires, 1963. p.122.

[5] Tusculanae Disputationes, célebre tratado filosófico que comprende cinco libros escritos por Marco Tulio Cicerón entre los años 45 y 44 a.C. en el que se reproducen cinco conversaciones tenidas en cinco días en la villa de Túsculo.

[6] Bagby, Philip: Culture and History. Logman Green an Co. Ltd.,
1958: 164.

[7] Ver la nota siguiente.

[8] “The culture concept of the anthropologist and sociologist is coming to be regarded as the foundation stone of the social sciences ... In explanatory importance and in generality of application it is comparable to such categories as gravity in physics, disease in medicine, evolution in biology” (A.L. Kroeber and Clyde Kuckhohn, 1963, 3).

[9] Malinowsk, Bronislaw: “Culture” En: Encyclopedia of the Social Sciences. Vol.4, p. 588.

[10] White, Leslie: La ciencia de la cultura. Un estudio sobre el hombre y la civilización. Ed. Paidós. Buenos Aires, 1964.

[11] Kluchohn; Clyde: Antropología. Fondo de Cultura Económica. México, 1949.

[12] Kroeber, Alfred y Kluckhon, Clyde: Culture a Critical Review of Conceps and Definitions. A Vintage Book, Vol. 226. Nueva York, 1959.

[13] Waal, Frans de: El simio y el aprendiz de sushi. Reflexiones de un primatólogo sobre la cultura. Piados. Barcelona, 2002. pp. 228-229.

[14] Huxley, Julian: Evolution and Ethic. New York. Pilot Press. Harper, 1947. p.185.

[15] Waddington, op.cit. pp. 30-31.

[16] Dawkins, Richard: El gen egoísta. Las bases biológicas de nuestra conducta. Salvat. Barcelona, 1985. p. 285.

[17] Paris, Carlos: El animal cultural. Biología y cultura en la realidad humana. Ed. Crítica. Barcelona, 1994.

Gentileza del Movimiento Arreligioso Peruano









 

 

 

 

 

Gentileza:: Pedro Flecha [pedroflecha@yahoo.com]

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