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La educación para la salud
como base del desarrollo.-
15/04/05
 
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La educación para la salud
como base del desarrollo
Mozambique. Hospital
provincial de Macomia. Quince
mujeres asisten a un curso de
formación de parteras
tradicionales impartido por la
Dirección Provincial de Salud
con el apoyo de la ONG
Medicusmundi. Serán formadas “en
la importancia de que las
mujeres comiencen el control del
embarazo lo más pronto posible”,
afirma Celina Assamo, enfermera
jefe de Salud Maternoinfantil
del Hospital de Macomia. “Las
futuras madres no hacen consulta
prenatal y no saben el riesgo
que corren, no saben si su hijo
va a nacer bien. Son riesgos que
en la consulta se pueden
detectar. Muchas veces se quedan
en sus aldeas a dar luz y cuando
llegan al hospital es muy tarde
para ayudarles.
Las parteras tradicionales nos
van a ayudar a mandar a estas
señoras a las maternidades en
tiempo oportuno para que les
ayudemos”, añade Celina.
Cada año, cada pocos meses, se
han públicos informes que
reflejan unas cifras nada
alentadoras en lo que a salud se
refiere. Uno de los últimos,
hecho público por la
Organización Mundial de la Salud
(OMS) a finales del mes de
marzo, denunciaba que de los más
de 130 millones de niños que
nacen cada año en el mundo, 11
millones no llegarán a cumplir
los cinco años. El 90 por ciento
de esas muertes se producen por
causas como la falta de atención
durante el embarazo o el parto,
o infecciones que provocan
diarreas o neumonía, que en
muchos casos pueden ser
evitables con unas mínimas
medidas preventivas.
Salud, desarrollo y comunidad
El desarrollo pertenece a cada
pueblo, que debe ser
destinatario y protagonista de
los procesos de cambio. Debemos
entenderlo como un proceso de
ampliación de las capacidades y
las opciones con que cuentan las
personas, especialmente los
sectores más vulnerables y
empobrecidos. El objetivo de la
cooperación debe ser hacer a los
pueblos dueños de su futuro,
incrementando su autonomía y
protagonismo en los procesos de
cambio.
En este contexto, la salud es
entendida como un derecho básico
de todas las personas, un estado
de bienestar completo que sólo
se podrá alcanzar mediante el
esfuerzo conjunto de ciudadanía
e instituciones para acabar con
la pobreza y hacer que todas las
personas tengan acceso a
sistemas que garanticen su
salud. Cobra una importancia
trascendental el papel de la
comunidad, con la que habrá que
trabajar para concienciarla de
que su salud es responsabilidad
de todos y todas, por lo que
podemos afirmar que la
cooperación debe orientar muchos
de sus esfuerzos a trabajar la
educación para la salud.
La educación para la salud y
la cooperación
En esta línea, los proyectos de
cooperación sanitaria deberían
priorizar acciones en las que,
sin olvidar la creación o la
mejora de infraestructuras y
equipamientos, se involucre a la
comunidad, pues sólo así las
acciones tendrán un mayor
impacto, serán más sostenibles y
eficientes. Uno de los primeros
mitos que hay que desmontar es
que la salud de una población
depende sola y exclusivamente
del personal sanitario: la salud
es responsabilidad de todos y
todas.
Hay que formar a personas de las
comunidades, personas que sean
respetadas y conozcan en
profundidad el contexto en el
que van trabajar. En este
sentido, tendríamos que subrayar
el papel transformador que, en
determinados contextos, pueden
adquirir las mujeres, que van a
ser las que tengan que poner en
práctica la mayoría de los
conocimientos, ya que cuando
hablamos de educación para la
salud, en muchos casos, vamos a
tratar asuntos relativos al
embarazo y al parto y porque
otros aspectos como
alimentación, agua y vivienda
suelen ser su responsabilidad.
Estas personas formadas, estos
promotores de salud de las
comunidades, junto con las
autoridades sanitarias locales,
son un elemento central de los
proyectos de educación para la
salud, pues juegan el rol de
líderes comunitarios capaces de
manejar en las aldeas las
dolencias más comunes. Se han
convertido, en fin, en el
elemento articulador de la
atención entre la comunidad y
los equipos institucionales de
salud.
El caso de la salud materna
Uno de los Objetivos de
Desarrollo del Milenio consiste
en reducir a una cuarta parte la
mortalidad materna para el año
2015. La OMS por su parte,
dedica este año el Día Mundial
de la Salud a la salud
maternoinfantil para llamar la
atención sobre el hecho de que
ni muchos países ni la comunidad
internacional ofrecen especial
atención a la salud de mujeres y
niños. Según este organismo,
cada minuto muere una mujer por
complicaciones durante el
embarazo y el parto. La mayor
parte de estas muertes se
producen en países en
desarrollo.
Ante estos altos índices de
mortalidad materna debido a la
carencia de medios humanos
capacitados y medios técnicos
suficientes, surge la partera,
que desempeña una importante
labor en los cuidados de salud
de muchas comunidades rurales.
Por ello, el trabajo en salud
maternoinfantil se debe centrar
en muchos casos en ellas,
promoviendo su formación y
reciclaje continuo, así como
dotándolas del equipamiento
necesario para atender los
partos. Pero no debemos olvidar,
como apuntábamos antes, que la
salud es responsabilidad de toda
la población, a la que habrá que
concienciar de la necesidad de
potenciar la asistencia a los
partos por medio de parteras
cualificadas, sean tradicionales
o con formación académica.
Evitar estar enfermo
Pero cuando hablamos de Atención
Primaria de Salud en las
comunidades, debemos ir, como
afirma el doctor Carlos Mediano,
más allá de un modelo basado
solamente en médicos y
tecnologías sofisticadas y
costosas. El objetivo es
promover un modelo de salud
basado en la prevención de
enfermedades y en la promoción
de hábitos saludables. Es decir,
debemos concienciar a la
población de que hay que evitar
estar enfermos. No debemos
olvidar que, cuando nos
referimos a atención sanitaria
básica, el 80% de los problemas
de salud se pueden solucionar
con asistencia de primer nivel.
Esto nos muestra una vez más el
papel fundamental de la
educación para la salud en el
trabajo de Atención Primaria.
Pero es que además, como asegura
el especialista boliviano en
comunicación educativa para el
desarrollo humano, Carlos A.
Camacho, la educación para la
salud debe posibilitar la
movilización de la población,
facilitar la construcción de
relaciones democráticas sobre la
base de la deliberación y la
participación ciudadana, dando
un paso adelante para formar a
personas responsables capaces de
asumir y exigir su salud como un
derecho y su cuidado como un
deber.
Francisco
José Vega
Medicusmundi Madrid
Agencia de Información Solidaria
www.infosolidaria.org
infosolidaria@infosolidaria.org
Gentileza:: Agencia de
Información Solidaria [infosolidaria@infosolidaria.org]
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