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Escuelas primarias en los
Regimientos, por Hugo Alberto de
Pedro.- 2/04/05 (Argentina)
 
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Escuelas primarias en los
Regimientos, por Hugo Alberto de
Pedro
"¡Ay
de los pueblos que se queden
atrás de un siglo, al paso que
van los que han puesto la
Escuela en la cuna de la
sociedad...!"
Espíritu y condiciones de la
historia en América - 11-10-1858
Domingo Faustino Sarmiento
Otra vez en la Argentina aparece
quien quiere hacer que nuestros
niños concurran a los cuarteles
del Ejército para recibir
instrucción escolar, además de
capacitación laboral y formación
ciudadana -créanlo, "formación
ciudadana"-. Ahora ha sido el
turno de la senadora Nacional
Laura Martínez Pass de Cresto,
perteneciente al partido
justicialista de la provincia de
Entre Ríos, quien propone
semejante dislate.
La senadora Martínez Pass -que
es "docente" promoción 1966 de
la Escuela Nacional Normal Mixta
Nº 3 "Almafuerte" de La Plata-
ha presentado un proyecto de Ley
(Expediente Nº 3195/04) que
todavía, por suerte, se
encuentra en la Comisión de
Educación, Cultura, Ciencia y
Tecnología. Su finalidad es
crear el "Sistema educativo de
Inserción social del
adolescente" (SEISA) que
supuestamente persigue la
integración social de aquellos
jóvenes entre 15 y 17 años que
no han terminado sus estudios
primarios.
Los antecedentes los podemos
encontrar allá por octubre del
2002 cuando la iniciativa estaba
en manos del gabinete del
gobierno de la provincia de
Buenos Aires encabezado por
Felipe Solá. En aquella
oportunidad había dejado mi
opinión al respecto manifestando
mi repudio e indignación de
pretender llevar a los jóvenes
de entre 15 y 16 años a
capacitarse laboralmente en
instalaciones del Ejército
("Ahora nuestros chicos pobres a
los cuarteles"
http://usuarios.advance.com.ar/hugo-de-pedro/cuarteles.htm).
Por suerte aquella iniciativa no
fue más allá de las propuestas.
Uno de los fundamentos expuestos
por la senadora -que posee
estudios en decoración de
interiores- dice textualmente
"El Sistema que se propone con
la presente ley, ya ha sido
instrumentado en la ciudad de
Concordia, provincia de Entre
Ríos, merced a la iniciativa de
su Intendente, Juan Carlos
Cresto, habiéndose firmado los
convenios pertinentes con el
Ejército Argentino y el Gobierno
de la Provincia de Entre Ríos, y
comenzará a implementarse el año
próximo. Creo, que los
resultados que se pueden lograr
en Concordia, también pueden
obtenerse en otros lugares del
país, y este proyecto apunta
precisamente a su extensión a
todo el territorio de la
República Argentina, con el
necesario respaldo, que creo le
corresponde a la nación en este
sentido". En consecuencia la
legisladora solamente posee como
antecedentes una instrumentación
que por suerte aún no ha sido
llevada a la práctica y por lo
cual es solamente un papel
firmado. Tristemente firmado sin
dudas. Ahora bien sí los ámbitos
establecidos para la educación y
sus educadores o instructores
pueden ser cambiados así a la
ligera estamos frente a un serio
problema.
La senadora -cuyo esposo es Juan
Carlos Cresto el mismísimo
Intendente mencionado en sus
fundamentos- propone que se
financie desde el Ministerio de
Educación, Ciencia y Tecnología
de la Nación las refacciones de
los Regimientos del Ejército
Argentino para adecuarlos a las
condiciones educativas, a cambio
de ofrecer los militares el
servicio alimentario -desayuno,
almuerzo y merienda- a los
estudiantes, con fondos girados
desde la Nación a las
Provincias. Asimismo establece
que el Ministerio de Salud de la
Nación debería enviar a los
cuarteles los medicamentos y
vacunas necesarias para que sean
suministrados por personal
militar a los "jóvenes futuros
uniformados". Más adelante
aclararé esto último. ¿Debemos
interpretar que los militares
asumirían la tarea de nuestro
sistema hospitalario y de salud?
No queda muy claro en el
proyecto porqué la senadora -que
es propietaria de una empresa
metalúrgica- se refiere a la
Escuela de Adultos si se trata
de adolescentes, aunque a lo
mejor es simplemente un error
dentro del yerro que es éste
alocado proyecto de Ley.
Cómo en la tentativa de Solá se
quiere incluir en la currícula
escolar la Educación Física,
dejando establecido un amplio
criterio al establecer "y todas
las necesarias que surjan
durante la elaboración". Deja sí
consignado que cada jurisdicción
provincial fijará un "Sistema
Particular" que contendrá la
"Formación Ciudadana". Ahora
bien, no aclara la legisladora
si tal formación ciudadana se
refiere para que sea brindada a
los chicos o a los militares que
tanta falta les hace conocer,
aprender y respetar esa mentada
formación.
El proyecto de la senadora -en
ejercicio desde el 4 de
diciembre de 2003, que tiene
presentados 134 proyectos de
Declaraciones, 15 de
Resoluciones y 25 de Leyes-,
establece en su artículo 4º que
"Se crearán en el ámbito de cada
regimiento, equipos de
asistentes sociales, para
efectuar el relevamiento y
seguimiento de la situación y
evolución social del estudiante
y su grupo familiar, erogación
que deberá efectuar el
Ministerio de Defensa de la
Nación". Cualquiera que conozca
los antecedentes de los
militares y que se encuentre en
su sano juicio no podría
fundamentarlo diciendo "... que
existe en dicha fuerza buena
predisposición para la
realización de actividades en la
comunidad. Es por ello, que
sería necesario que estuviera a
su cargo el seguimiento del
estudiante y su grupo familiar".
Por lo menos es renegar de la
verdad confirmada por el pasado
y el presente accionar de los
militares.
Si a todo lo antes descripto le
sumo que la senadora -que posee
estudios intensivos del idioma
alemán- considera oportuno
establecer que las
"Instalaciones de los
Regimientos" se conviertan en
apéndice del sistema educativo
llegamos a un absurdo con
características de insolencia
hacia nuestra Constitución.
Estamos frente a una
insostenible propuesta y es
necesario remarcar este
fundamento de la legisladora:
"Asimismo, las necesidades de
incorporación de voluntarios y
cuadros de las Fuerzas de
Seguridad y Fuerzas Armadas
proporcionaría a quien complete
sus estudios con esta
orientación contar con buenas
posibilidades laborales a
futuro". ¿Orientación educativa
o militar?. Siendo más alarmante
cuando sostiene "la facilidad de
integrar la experiencia de los
entes provinciales y municipales
con la experiencia, elementos y
posibilidades del Ejército
Argentino, tanto desde el punto
de vista sanitario como
educativo". ¿Qué experiencia
educativa puede brindar el
Ejército?. ¿Cuáles son las
posibilidades educativas de los
militares para con menores de 17
años?
La Constitución Nacional, la ley
de leyes, establece que el
Estado Federal debe garantizar
la educación primaria y sus
instituciones; para más
establece que al Senado le
corresponde sancionar leyes de
organización y de base de la
educación que aseguren la
responsabilidad indelegable del
Estado, cumpliendo con los
principios que garanticen la
gratuidad y equidad de la
educación pública estatal. En
toda la carta magna no se habla
de educación en los cuarteles.
La historia argentina obliga a
tener memoria activa sobre los
actos de terrorismo de Estado y
genocidio realizado por los
militares entre 1976 y 1983, así
como del envío a nuestras Islas
Malvinas de miles de jóvenes no
preparados y prácticamente
desarmados en el año 1982.
¿Deberán ser los regimientos,
asistidos religiosamente por
monseñores como Antonio Baseotto,
dónde deban estudiar los
jóvenes?. ¿Deberán los chicos
estudiar en los cuarteles que
ensangrentaron los Tenientes
Generales Jorge Rafael Videla,
Roberto Eduardo Viola y Leopoldo
Fortunato Galtieri?.
La falta total de autocrítica de
los uniformados, la negación
sistemática de declarar ante los
tribunales nacionales e
internacionales, la falta de
información sobre el destino de
decenas de miles de detenidos
desaparecidos, el inmoral
ocultamiento de los cientos de
niños nacidos en cautiverio y
privados de su identidad entre
muchas atrocidades más hace
imposible que uno se quede
callado ante éste proyecto de
Ley propuesto por la senadora
que votó -junto a Ricardo Bussi,
Eduardo Menem, Ramón Saadi y
Ricardo López Diez- en contra de
la designación como miembro de
la Corte Suprema de Justicia de
la Nación de la Dra. Carmen
Argibay. Su particular impronta
no consideró la capacidad,
antecedentes, independencia
profesional y actuación en la
justicia de la jueza porque
simplemente "la República
Argentina tiene una orientación
religiosa que no se debe
perder".
Si la senadora Martínez Pass -madre
del Dr. Enrique Tomás Cresto que
es diputado Provincial en Entre
Ríos- fuera coherente al
sostener en sus fundamentos como
un factor importante de la
problemática educativa el
"debilitamiento de valores
éticos, ciudadanos, de orden,
patrióticos y de respeto a las
instituciones" no debería
proponer semejante proyecto de
Ley para la formación de los
adolescentes. A menos, claro
está, que haya enviado a
educarse en la escuela primaria
a sus seis hijos en unidades
militares y nos pudiera informar
sobre los resultados obtenidos.
Realmente deseo y espero que los
senadores rechacen el proyecto
en la comisión, y que no den
curso al tratamiento en el
recinto, de éste descabellado
proyecto de Ley, que toma una
dimensión preocupante cuando
asegura la senadora que
"encontrándose el mismo en
análisis con muy buena
receptividad en la Comisión de
Educación del Senado Nacional y
en el Poder Ejecutivo Nacional".
La autora de éste proyecto no
tiene la menor idea de lo que
puede llegar a significar como
antecedente una ley de estas
características bajo el velado
"objeto de integrar socialmente
a los jóvenes". Su actuar
legislativo en temas de
educación escolar solamente
encuentra un antecedente en un
proyecto de comunicación
solicitando que se instrumente
la enseñanza de ajedrez en las
escuelas.
Es increíble pero real. Tan real
como debe ser nuestro compromiso
por impedir que en alguna
trasnochada sesión los
legisladores voten este proyecto
de Ley.
Gentileza::
hugodepedro@speedy.com.ar
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