|
|
México una sociedad
domesticada, por Ernesto Partida
Pedroza.-
18/03/05
 
|
|
México una sociedad
domesticada, por Ernesto Partida
Pedroza
Si la justicia es la
aplicación de las medidas contra
todos aquellos que han fallado
en tener su ética dentro,
entonces en México vivimos en el
reino de la injusticia puesto
que de cada 100 delincuentes
solo 6 son procesados.
Estas cifras de impunidad son un
gran aliento para la actividad
criminal.
Todo esto provoca naturalmente
una gama infinita de
sentimientos negativos en la
sociedad: miedo, resignación,
dependencia, apatía,
incertidumbre, parálisis social,
ignorancia, etc.
Estas condiciones impactan en
forma negativa a la sociedad
entera, repercuten en las
familias, en las instituciones
de educación, en la economía, en
la cultura y en los medios de
comunicación.
Este contexto hace imposible que
nuestra sociedad pueda cambiar
en pocos años, puesto que hemos
sido “educados” para no cambiar,
mas bien, hemos sido bien
domesticados.
Ningún pueblo con alto nivel de
corrupción, de pobreza, de
inseguridad y de ignorancia ha
podido superar ni en 6 ni en 10
años.
Los países que están en mejores
condiciones es porque se dieron
cuenta décadas atrás de que el
problema era de educación y
empezaron a trabajar en ese
terreno. En México parece que
todavía no nos damos cuenta y
por eso no hemos empezado a
trabajar en lo educativo.
México es poseedor de grandes
recursos con los cuales mediante
su explotación racional podría
colocarse como una verdadera
potencia económica en el mundo.
Por desgracia los mexicanos no
conocemos lo que somos ni
sabemos lo que tenemos y por lo
mismo, son otras naciones las
que explotan nuestros recursos.
La gran ausencia en nuestro país
es una educación de calidad que
nos permita saber lo que tenemos
bajo nuestros pies y saber
usarlo para nuestro provecho.
Lo que verdaderamente tenemos es
una domesticación, no educación.
Cuando uno domestica a un perro,
lo entrena para que no haga sus
necesidades fisiológicas en
cualquier lugar, para que se
pare, para que se siente, para
que vaya a determinado lugar, si
está bien entrenado, lo hace.
Lo que hacemos con los niños es
entrenarlos como si fueran
perros, eso lo hacemos tanto los
padres de familia como los
maestros de la escuela. Los
entrenamos para que se adapten
al mundo en que vivimos.
Los abrumamos con órdenes para
que hagan tal o cual cosa, no
les explicamos las razones de
nuestras decisiones, no
dialogamos con ellos. En la
escuela el maestro les habla
durante cuatro o cinco horas
asumiendo que no saben nada y
quienes se ponen frente a ellos
lo saben todo.
No existe la reflexión, el
diálogo ni el debate,
condiciones para que se pueda
dar una verdadera educación.
Básicamente lo que se hace en la
escuela es llenar de información
las mentes de nuestros niños sin
que vaya de por medio la
contextualización de la
información.
Eso que casi todos hemos
acordado en llamar “educación”,
en realidad es una
domesticación.
La domesticación es contraria a
la naturaleza humana, es por eso
nuestra rebeldía a todo lo que
los adultos hemos establecido
como bueno y aceptable.
Ya hemos definido lo que es la
domesticación, ahora, ¿Qué es la
educación?
El diccionario del Colegio de
México nos dice que la educación
es el conjunto de acciones
dirigidas al desarrollo de la
inteligencia, el carácter y el
juicio de las personas, de
acuerdo a la historia, la
cultura y las necesidades de su
sociedad.
Esto quiere decir que si
nuestros hijos están recibiendo
una educación, necesariamente
deben haber aumentado su
inteligencia, deben estar
formando su carácter, y deben
estar aprendiendo a hacer los
juicios adecuados de las cosas y
de las personas, de no ser así,
quiere decir que no están
recibiendo una educación y en
esa medida están solo siendo
domesticados.
La verdadera educación tiene
muchas implicaciones, entre
ellas esta la ética,
prácticamente ausente en la
enseñanza de los alumnos,
ciertamente existe la materia en
la secundaria con el nombre de
Formación Cívica y Ética, pero
por desgracia la enseñanza es
solo informativa, no formativa.
La “enseñanza” se rige por
patrones ya establecidos por la
Secretaría de Educación Pública,
no se rige por las necesidades
especificas de los jóvenes.
Esto hace que la materia no deje
una huella en los alumnos. La
enseñanza de la ética de esta
manera no vacuna a nadie contra
la delincuencia. Luego entonces,
la ética es otra gran ausente en
la educación, esto provoca que
el aparato de justicia sea
gigantesco e inútil
Si usted desea la versión
completa de este artículo, solo
pídamelo por correo electrónico
y con gusto se lo envío.
Le adelanto algunos textos.
La ética es algo que ha dejado
de existir tanto y se comprende
tan poco, que esta cultura se
dirige hacia la extinción a una
velocidad peligrosa.
La ética nos hace mirar hacia
las necesidades del otro; su
ausencia nos hace mirar solo
hacia sí mismo y eso nos hace
profundamente egoístas.
Se afirma ligeramente que el
futuro es de los niños, pero si
no los educamos adecuadamente
simplemente no hay futuro para
nadie.
ernestopp1@yahoo.com.mx
Gentileza:: Ernesto Paretida [ernestopp1@yahoo.com.mx]
paginadigital |
|
  |
|
Ir al principio,
|
|
Noticias, opinión, política, derechos humanos, movimientos sociales, informes, latinoamerica |
|
|