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Estudiantes, petróleo y
boicot en Argentina, por Hugo
Alberto de Pedro.-
17/03/05
 
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Estudiantes, petróleo y
boicot en Argentina, por Hugo
Alberto de Pedro
El presidente argentino
Néstor Carlos Kirchner sigue
elevando sus apuestas para
confrontar con todo aquello que
entiende pueda complicar la
marcha de su proyecto político.
En principio, y sin un mayor
nivel de análisis, eso es
aceptable desde el punto de la
interna partidaria aunque
cuestionable desde su condición
de jefe máximo del Estado. Él es
incapaz de permitir que sean sus
funcionarios -ministros y
secretarios de Estado- los que
intervengan y actúen en las
cuestiones donde el Gobierno
debe ejercer el poder delegado
por la ciudadanía. Para lo cual
han sido nombrados y que todos
pagamos sus desmedidos sueldos y
demás gastos colaterales.
Los discursos de carácter
proselitista y que deberían
estar reservados a los actos
políticos necesarios para llegar
en mejores condiciones a las
elecciones legislativas del
próximo octubre no deberían ser
realizados en los espacios y
sitios reservados a la
institución "Poder Ejecutivo
Nacional". O sea la casa de
gobierno. La Casa Rosada. Al ser
así no podemos aceptar que se
nos quiera hacer creer que el
presidente quiere protegernos y
cuidarnos a todos, sencillamente
porque no todos somos de su
partido y pertenencia política.
Nosotros no somos los culpables
que la anunciada y trabajada
mediáticamente "transversalidad
kirchnerista" allá muerto antes
de nacer; y ahora veamos como
escandalosamente los peronistas
-en todas sus variopintas
procedencias- vuelven a
amontonarse detrás de Kirchner
que los recibe con los brazos
abiertos, como ayer lo hicieron
Carlos Saúl Menem y Eduardo
Alberto Duhalde.
El presidente ha llegado a un
extremo preocupante cuando en un
acto institucional, convocado
para que niños carenciados
recibieran guardapolvos como
dádiva de un Estado siempre
ausente y abandónico, hace
boicoteras convocatorias de
barricada en lugar de aplicar la
ley como corresponde en un
estado de derecho.
Negocios petroleros
Ahora la nueva cruzada
presidencial es el llamado a un
"boicot nacional" contra la
multinacional holandesa e
inglesa del negocio del petróleo
y los hidrocarburos, Shell, que
modificó sus precios sin
justificación alguna. Un país
que pretende ser serio aplica
políticas activas y correctivas
desde el Estado, evita emitir
tristes y lamentables pedidos de
boicot de neto corte mesiánico,
proselitista y autoritario.
Tampoco el Gobierno debería
preparar anticipadamente,
adiestrar, convocar y
seguramente remunerar a los
dirigentes de movimientos de
desocupados afines al Gobierno,
los que actúan solamente ante
las órdenes recibidas desde los
despachos del poder para ir a
realizar escraches a las
estaciones de servicio en nombre
de los consumidores, los cuales
los han dejado solos en la
movilización.
Realmente dar gracias a Dios,
como lo hizo el primer
mandatario, porque las
extranjeras Repsol YPF y
Petrobras Energía S.A. no
realizaron aumentos es un
desconocimiento total del
mercado y negocio del petróleo.
Éstas realizan día a día
transferencias de riquezas al
exterior no gracias a Dios sino
a las consecuencias económicas
de la década de la entrega
infame y vaciadora de Menem.
Perpetrada en los años 90 en que
él por entonces gobernador de
Santa Cruz, el mismísimo
Kirchner, fue uno de los tantos
que acompañaron fervientemente
la decisión de la privatización
de YPF Sociedad del Estado,
contribuyó a la sanción de las
leyes necesarias para la entrega
del patrimonio nacional y aunque
ahora se haga el distraído
sentía idolatría por Domingo
Felipe Cavallo. O acaso nos
debemos olvidar también de que
Oscar Isidro José Parrilli fue
el miembro informante del
menemismo en el Congreso
Nacional para realizar la
privatización de YPF y que en la
actualidad es secretario General
de la presidencia de la Nación
Argentina.
Un ejemplo de los efectos de las
privatizaciones es la
rentabilidad de Repsol YPF al
comprobar que los resultados
operativos obtenidos en los años
2003 y 2004 alcanzaron 3.860 y
4.547 millones de euros
respectivamente -magnitud
equivalente a 185.000.000 de
subsidios de desempleo de los
Planes Jefas y Jefes de Hogar, o
dicho de otra forma hubieran
permitido que los mismos
ascendieran a 770 pesos
mensuales frente a los 150 pesos
pagados-. Para comprender mejor
veamos lo que informa la misma
empresa Repsol YPF: "Datos más
relevantes del cuarto trimestre
de 2004: El resultado neto
ajustado alcanzó 786 millones de
euros, lo que supone un
incremento del 27,6% frente al
cuarto trimestre de 2003. El
resultado operativo alcanzó los
1.227 millones de euros, lo que
representa un incremento del
44,0% respecto del cuarto
trimestre de 2003. En el
trimestre se ha producido una
generación de caja de 1.573
millones de euros, un 68,2%
superior al del mismo trimestre
de 2003", "Se anunció proponer a
la próxima Junta de Accionistas
el pago de un dividendo total
correspondiente al ejercicio
2004 de 0,50 euros por acción,
un 25% superior al del ejercicio
2003." (www.ypf.com.ar).
No hacen falta más comentarios.
Otro ejemplo lo tenemos en las
ganancias netas de Petrobras que
en el año 2003 ascendió a 388
millones de pesos, luego de
haber incrementado sus ventas en
un 8% con respecto al año
anterior y habiendo disminuido
los sueldos pagados los que
representan solamente el 4,8% de
los ingresos. En el año 2003
determinó un impuesto a las
ganancias de 18 millones de
pesos mientras que el año
anterior había ascendido a 82
millones (www.petrobras.com.ar).
Tampoco hacen falta más
comentarios.
Estudiantes
Obviamente que estos datos no
fueron comunicados por Kirchner
a los alumnos presentes en el
acto oficial y que no tuvieron
más remedio que seguir en los
aplausos a los acólitos cientos
de funcionarios convocados. Los
que por razones obvias no
estaban atendiendo sus
obligaciones funcionales como
correspondería a los difíciles
momentos que sigue atravesando
el país. Estos niños tampoco
fueron informados que la futura
Ley de Financiamiento
Educacional, que se está por
enviar al Congreso Nacional,
prevé una inversión adicional de
9.000 millones de pesos en cinco
años para tratar de alcanzar el
6% del PBI (Producto Bruto
Interno) que desde hace 12 años
quedo establecida por la Ley
Federal de Educación y que jamás
se cumplió. Tampoco fueron
ilustrados que el presupuesto
del Ministerio de Educación de
éste año es igual a las ventas
de Petrobras, o sea 1,5% del
PBI. Pero bueno... solo se trata
de la educación.
Que interesante hubiera sido
para los niños hacer el cálculo
que permite establecer que
mientras Repsol obtiene un
resultado operativo diario de 41
millones de pesos la inversión
adicional en educación prevista
por el Estado será de 5 millones
diarios. Pero bueno... el
Gobierno les regala un delantal
"gracias a Dios".
Otro buen ejercicio de
matemáticas hubiera sido que el
presidente les pregunte a los
estudiantes presentes en la Casa
de Gobierno cuál ha sido el
incremento producido en los
dividendos de Repsol YPF que en
el año 2003 pagaron 0,20 euros
por acción, con respecto a los
0,4 euros del año 2004 y a los
0,50 euros de éste año. Pero
bueno... de esto no habla el
presidente en público aunque
seguramente lo hace cuando se
reúne con los Reyes y Presidente
de España que saben muy bien que
ha sido del 100% (2004/2003) y
del 25% (2005/2004).
Si a nuestros alumnos el
presidente les explicase que el
modelo económico que él sustenta
y mantiene vigente se llama
capitalismo neoliberal -más allá
de algunas bravuconadas
mediáticas seudo progresistas- y
es el que permite a "todas" las
petroleras productoras obtener
un 500 % de ganancia sobre el
costo de extracción es muy
probable que los aplausos se
hubieran transformado en
silencio u abucheo. Pero
bueno... tampoco fue capaz de
informarles que la indigencia y
la pobreza a la que fueron
arrojados sus padres es producto
de la complicidad que tuvo con
el menemismo en la ya citada
década cuando afirmaba que Menem
era el mejor presidente que
había pisado la patagonia.
Aunque claro los tiempos han
cambiado y al ex presidente Raúl
Ricardo Alfonsín, que varias
veces también piso la patagonia,
ahora se apura en sentarlo a la
diestra de su esposa, la
senadora nacional Cristina
Fernández, cuando anuncia el
resultado del canje de los bonos
en cesación de pagos y le
agradece públicamente sus
servicios. Todo muy extraño de
explicar a los alumnos. Pero
bueno... son chicos.
Empresas paraestatales
Tampoco nuestros estudiantes
primarios fueron informados
sobre los motivos de la decisión
de crear la "paraestatal" Lafsa
(Líneas Aéreas Federales SA),
tras el quiebre de Lapa y Dinar,
y que tuvo en su corta vida
empresaria como socia a SW (Southern
Winds) ahora verificada como el
medio indispensable y necesario
para el negocio del
narcotráfico. La cual fue
mantenida por el Gobierno
Nacional a un costo de 80
millones de pesos anuales. Pero
bueno... como bien corresponde a
los tiempos del instituido
progresismo ahora entregan sin
licitación a Lan Chile el
negocio de Lafsa en una sociedad
con la desconocida empresa Aero
2000.
Tampoco el presidente habló de
la otra empresa "paraestatal"
Enarsa (Energía Argentina SA),
también creada por éste gobierno
hace unos meses atrás, que no ha
sido potenciada ni siquiera en
las promesas de negocios
conjuntos con la estatal
venezolana Pdvsa (Petróleos de
Venezuela SA). Sabemos que los
incumplimientos en las
concesiones de quienes se han
quedado con las áreas petroleras
permiten retirarles las
explotaciones de las mayorías de
las áreas entregadas y que
permitirían que las mismas
vuelvan al patrimonio nacional
para la explotación, producción
y comercialización del petróleo.
Pero bueno... los alumnos no han
sido educados en el conocimiento
que jamás debería haber sido
regalado a las nacionales y
multinacionales -concentradoras
de todo el poder y la decisión
energética en todos estos años-
las riquezas petroleras y
gasíferas.
Claro está que debería decirles
a los escolares que el negocio
de Enarsa -empresa que permite
la incorporación de capitales
privados- pasará por privatizar
la cuenca submarina argentina
para la extracción de petróleo.
Pero bueno... tampoco les dijo
que en lo correspondiente a la
pesca ya es historia conocida la
entrega y la depredación de ese
recurso estratégico en lo
comercial y alimenticio.
Son dos claros ejemplos, Lapsa y
Enarsa, de empresas "paraestatales"
sin perspectiva comercial, sin
capitales y presupuestos
asignados para la inversión, sin
mercados donde poder actuar y lo
más importante sin ningún tipo
de equipamiento, bienes y medios
para desenvolverse en mercados
tan conflictivo y competitivos
que les asigna simplemente el
lugar de un simple "papel con
membrete" frente a grandes
corporaciones transnacionales.
Populismo autoritario
Por suerte el presidente
Kirchner, por ahora, no es
adicto a las bicicletas como
medio de paseo -sí a las
financieras según sus
antecedentes como gobernador-
porque de lo contrario
estaríamos viéndolo desfilar
como en las épocas de Juan
Domingo Perón con el
estudiantado detrás. Por ahora
se ha limitado a utilizarlos
para las fotografías oficiales y
las imágenes que los medios han
reproducido hasta el cansancio.
Sin embargo, no han podido
ocultar que las caras de esos
niños están muy alejadas de
expresar la alegría que
solamente permite el saber que
su felicidad está asegurada con
el bienestar familiar y las
perspectivas de un futuro mejor
que muchos seguimos pensando y
luchando porque sabemos que es
posible lograrlo si "todos"
hacemos lo que debemos.
Nada cambia, hay tibias
modificaciones en los estilos
panfletarios de los peronistas.
Ayer "Braden o Perón", "agio y
especulación", "salariazo y
revolución productiva",
"relaciones carnales", etcétera.
Hoy "Shell o pueblo", mañana "Esso
o Kirchner". Pero mientras se
van produciendo todos estos
entretenimientos mediáticos
sigue la pobreza condenando a la
mitad de la población argentina
porque de la distribución
equitativa del ingreso no se
habla. O mejor dicho se habla
pero nada se hace. Tampoco nada
se hace para terminar con la
desocupación que alcanza al 17%
en un país con inmensas riquezas
en recursos de todo tipo y con
una producción de alimentos que
la colocan entre las naciones
más ricas del mundo, en la que
sus gobernantes están
empecinados en mantener a más de
un millón y medio de sus hijos
con planes sociales de hambre y
miseria.
Los argentinos sabemos muy bien
por donde pasan las decisiones
de un gobierno que nos sigue
llenando de "progresistas
promesas" mientras que gobierna
y legisla para las grandes
corporaciones. No estamos, en
consecuencia, lejos de improntas
mesiánicas populistas y
autoritarias que las conocemos
muy bien por nuestra historia.
Es por eso que el presidente
Kirchner quiere congraciarse con
la España de José Luis Rodríguez
Zapatero al dar gracias a Dios
por la existencia de Repsol. No
crear conflictos con el Brasil
de Luis Ignacio "Lula" da Silva
y Petrobras. En los próximos
días insistirá con los convenios
con la petrolera venezolana
Pdvsa de Hugo Chávez Frías.
Vendrán los tiempos de inventar
algo con la uruguaya Ancap
(Administración Nacional de
Combustibles, Alcohol y Pórtland)
ahora que Tabaré Ramón Vázquez
Rosas es presidente. También
seguramente con el gobierno de
Ricardo Lagos la Enap (Empresa
Nacional del Petróleo) de Chile.
Pero bueno... quizás los alumnos
no sepan que entre todos los
nombrados y Kirchner existe una
diferencia abismal en lo
histórico, ideológico, los
compromisos asumidos desde
siempre que no les ha hecho
falta "inventarse
políticamente".
Conclusiones
Es por eso que debemos condenar
enérgicamente el "boicot
nacional" que Kirchner declaró a
Shell frente a nuestros niños,
porque es simplemente más de lo
mismo. Es pretender
entretenernos y no atacar al
problema de fondo que es
terminar con las políticas de
entrega de nuestros recursos
energéticos. Porque los
argentinos tenemos presentes las
luchas de nuestros miles de
desaparecidos que hoy desde
algún lugar nos exigen tener una
memoria mucho más amplia que la
del museo de la ESMA (Escuela de
Mecánica "Genocida" de la
Armada") que para la esposa del
presidente debe integrarnos a
todos. Los argentinos tenemos
nuestras luchas cotidianas desde
distintos ámbitos y desde
siempre, y no necesitamos de los
que llegan al poder para
travestirse políticamente.
Seguimos sosteniendo que las
cuestiones siguen siendo las
mismas: Liberación o
Dependencia. Autodeterminación o
Colonialismo. Socialismo o
Capitalismo.
De todo esto deben saber
nuestros alumnos y nuestros
hijos a los cuales el Estado
tiene la obligación de educarlos
y cuidarlos. Ellos deben saber
que para la Real Academia
Española el boicot "es la acción
de excluir a una persona o a una
entidad de alguna relación
social o comercial para
perjudicarla y obligarla a ceder
en lo que de ella se exige", o
bien "impedir o entorpecer la
realización de un acto o de un
proceso como medio de presión
para conseguir algo". Pero acá
debemos ser terminantes porque
en la República Argentina
existen leyes que el Gobierno
tiene la obligación de respetar
y hacer cumplir para que los
aprovechamientos y excesos no
sigan dinamitando nuestra
economía que necesariamente se
traduce en más pobreza y mayor
desigualdad social. Ahí están
vigentes la Ley de
Abastecimiento Nº 20.680 y la
Ley de Emergencia Económica Nº
23.697 que ahorrarían sibilinos
discursos presidenciales.
No podemos ser tan ingenuos como
para que desde el Gobierno nos
intenten hacernos creer que al
no subir los precios de los
combustibles, aún boicot
mediante, se detienen los
aumentos de precios de toda una
economía, porque cualquier
ciudadano puede advertir que se
producen diariamente en todos
los productos de primera
necesidad y fundamentalmente
aquellos originados desde las
grandes empresas y sectores
ligados a la exportación de
productos primarios.
Que el Gobierno haga lo que debe
y tiene que hacer sin dilaciones
ni contubernios, actuando con
energía y patriotismo. Que
nuestros estudiantes no sean
utilizados "Nunca Más" como
telón de fondo por el presidente
de turno. Que todos nosotros
exijamos con vehemencia cada uno
de todos los muchos cambios que
hoy son imprescindibles y
necesarios hacer para que
nuestro país sea más justo,
libre, solidario y fraternal.
El General Enrique Mosconi
sostenía que "Bueno es vitorear
a la Patria, pero mejor es
ayudarla a vivir contribuyendo a
su engrandecimiento y
bienestar". Esa es la cuestión
insoslayable de nuestros
tiempos.
Fuente:
Difusión FREGEN (Integrante de
la Red Nacional de Medios
Alternativos)
Petróleo*
Las cosas han cambiado tanto que
seguramente a mi padre le
gustará seguir tan muerto como
está.
Debe estar pitando un rubio sin
filtro, escondido entre unos
arbustos como lo veo todavía.
Estamos en un camino de arena,
en el desierto de Neuquén, y
vamos hacia Plaza Huincul a ver
los pozos de YPF. Salimos
temprano, por primera vez juntos
y a solas, cada uno en su moto.
Él va adelante en una Bosch
flamante, y yo lo sigo en una
ruinosa Tehuelche de industria
nacional. Es el otoño del 62 y
está despidiéndose para siempre
de la Patagonia.
Mi viejo va a cumplir cincuenta
años y se ha empeñado hasta la
cabeza para comprarse algo que
le permita moverse por sus
propios medios. Los últimos
pesos me los ha prestado a mí
para completar el anticipo de la
Tehuelche que hace un barullo de
infierno y derrapa en las
huellas de los camiones. no hay
nada en el horizonte, como no
sean las nubes tontas que
resbalan en el cielo. Algunos
arbustos secos y altos como
escobas, entre los que mi padre
se detiene cada tanto a orinar
porque ya tiene males de vejiga
y esa tos de fumador. Anda de
buen carácter porque el joven
Frondizi anunció hace tiempo que
"hemos ganado la batalla del
petróleo". Quiere ver con sus
propios ojos, tal vez porque
intuye que no volverá nunca más
a esas tierras baldías a las que
les ha puesto agua corriente y
retratos de San Martín en todas
las paredes. Un soñador, mi
viejo: acelera con el pucho en
los labios y la gorra
encasquetada hasta las orejas
mientras me hace seña de que lo
alcance y le pase una botella de
agua.
La Tehuelche brama, se retuerce
en los huellones, y la arena se
me cuela por detrás de los
anteojos negros. Por un momento
vamos codo a codo, dos puntos
solitarios perdidos entre las
bardas, y le alcanzo la botella
envuelta en una arpillera
mojada. En el tablero de la
motoneta lleva pegada una
figurita de Marlene Dietrich que
tanto lo habrá hecho suspirar de
joven. Yo he pegado en mi tanque
de nafta una desvaída mirada de
James dean y la calcomanía del
lejano San Lorenzo que sólo
conozco por la radio.
Justamente: ese diminuto
transistor japonés que recién
aparece a los ojos del mundo es
la más preciada joya que
arriesgamos en el desierto. La
voz de Alfredo Aróstegui y los
radioteatros de Laura Hidalgo
nos acompañan bajo un sol que
hace brotar esperpentos y
alucinaciones donde sólo hay
viento y lagunas de petróleo
perdido.
Mi padre pilotea que es un
desastre. Zigzaguea por la
banquina mientras inclina la
botella y se prende al gollete.
Merodea el abismo de metro y
medio al borde del sendero. Le
grito que se aparte mientras me
saluda agitando la botella y se
desbarranca alegremente por un
despeñadero de cardos y flores
rastreras. En la rodada pierde
el pucho, las provisiones que
cargamos en Zapala y hasta la
figurita de Marlene Dietrich que
me ha robado del álbum. Freno y
vuelvo a buscarlo. A lo lejos
diviso las primeras torres de
YPF, que para mi padre son como
suyas porque todo fluye de esta
tierra y Frondizi dice que por
fin hemos ganado la batalla del
petróleo.
La motoneta está volcada con el
motor en marcha y la rueda
trasera gira en el vació. Mi
viejo trata de ponerse de pie
antes de que yo llegue, pero lo
que más se le ha herido es el
orgullo. Se frota la pierna y
putea por el siete abierto en el
único pantalón, a la altura de
la rodilla. Dice que ha sido mi
culpa, que lo encerré justo en
la subida, que por qué mierda me
cruzo en su camino. Nunca seré
buen ingeniero, agrega, y apaga
el motor para enderezar el
manubrio y recoger el equipaje.
Lo escucho sin contestar.
Todavía hoy sigo subido a una
barda, oyéndolo putear ahí
abajo, mientras mi hijo juega
con la espuma de las olas y
grita alborozado en una playa de
Mogotes. somos muchos y uno
solo, hasta donde me alcanza la
memoria. A cada generación
tenemos menos cosas que podamos
sentir como propias. Queda el
hermetismo de mi padre en la
mirada del chico que corre junto
al mar. a él le contare esta
tonta historia de pérdidas y
caídas, la de mi padre que rueda
y la mía que no supe defender.
Aquel mediodía mi viejo se aleja
rengueando para orinar entre los
arbustos y se queda un rato
escondido para que no vea su
rodilla lastimada. Levanto a
Marlene Dietrich que ha dejado
un surco en la arena y vuelvo la
mirada hacia la torre y el
péndulo. Parece un fantasma de
luto recortado en la lejanía. Y
el charco de petróleo que
ensucia las bardas, tan ajeno al
amr donde ahora juega mi hijo.
Mi bisabuelo fue bandolero y
asaltante de caminos en Valencia
hasta que lo mató la Guardia
Civil. Me lo confiesa mi viejo
al atardecer, mientras cebamos
mate bajo la carrocería oxidada
de un Ford T. No recuerdo bien
su relato pero pinta al
bisabuelo de a caballo y con un
trabuco a la cintura. Trata de
impresionarme pero está muy
derrengado para ser creible. el
pantalón roto, la corbata
abierta, el ombligo al aire y
pronto cincuenta años. no hay
más que gigantescos fracasos
entre el bisabuelo que asaltaba
diligencias y ese sobrestante de
Obras Sanitarias que levanta la
mirada y me enseña con un gesto
orgullosos la insignia del
petróleo argentino. Una vida
tendiendo redes de agua,
haciendo cálculos, inventando
ilusiones. Sueña con que yo sea
ingeniero. De esa ínfima epopeya
le quedan a mi madre doscientos
pesos de pensión y a mí algunas
anégdotas sin importancia.
Mi padre lleva unos pocos
billetes chicos en el bolsillo.
Justo para la pensión y la nafta
de la vuelta. Nunca ganó un peso
sin trabajar. No sé si esta
conforme con su vida. Igual, no
puede hacerla de nuevo. ha
vivido frente a los palos,
mirando venir una pelota que
nunca aterriza. Intento zafar de
la marca, correrse, poner la
cabeza, pero no supo usar los
codos. Caminó siempre por los
peldaños de una escalera
acostada. Tarzán en monopatín,
Batman esperando el colectivo,
San Martín soñando con las
chicas de Divito. Y sin embargo,
cuando fuma en silencio, parece
a punto de encontrar la
solución. Como aquella noche en
un sucio cuarto de alquiler
donde saca la regla de cálculos
y diseña un oleoducto inútil,
con jardines y caminos de los
que ningún motociclista podría
caerse. Pero de eso no queda
nada: el dibujo se le extravió
en otro porrazo y las torres ya
son de otros más rápidos que él.
Discutimos en la pensión porque
yo ignoraba las matemáticas y la
química y volvimos en silencio,
muy lejos uno del otro. Lo dejé
ir adelante y todavía veo su
camisa sudada flotando en la
ventolera. Yo no sabía qué hacer
de mi vida y miraba para arriba
a ver si bajaba la pelota. Tenía
diecinueve años y me sentía solo
en una cancha vacía. Todavía
estoy ahí, demorado con mi padre
en medio del camino. Imagino
historias porque me gusta estar
solo con un cigarrillo y estoy
cerca de la edad que tenía mi
padre cuando se tumbaba de la
moto. Fueron muchas caídas y no
siempre lo levanté. me gustaría
saber qué opinión tendría de mí,
que he perdido su petróleo.
Quisiera que echara una ojeada a
estas líneas y a otras. Que me
regalara un juguete y me contara
cuántas veces estuvo enamorado;
que me explicara qué carajo
hacíamos los dos en un camino de
Neuquén rumbo a las torres de
YPF, mientras en el transistor
se apagaba la voz de Julio Sosa
cubierta por los acordes de otra
marcha militar.
* de
Osvaldo Soriano, "Cuentos de los
años felices"
Editorial Sudamericana
Buenos Aires, edición de 1994.
Hugo
Alberto de Pedro
hugodepedro@speedy.com.ar
http://usuarios.advance.com.ar/hugo-de-pedro/hdp.htm
Gentileza::
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