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Supresión de la televisión .- 08/03/05
 
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Supresión de la televisión
El desastre social que
propician los contenidos de las
televisiones aconseja evitar su
recepción.
Una semana de vacaciones,
deliberadamente sin Internet, ha
sido suficiente para comprender
que el principal riesgo para
niños y adultos proviene de esas
aparentemente inocuas
televisiones genéricas. Lo que
pretendía ser una "semana
blanca" retrasada, con el mal
tiempo reinante en Alicante, se
convirtió en un tiempo para
analizar los contenidos
televisivos reinantes en la
España del siglo XXI. La
conclusión más obvia es que casi
toda la oferta de las
programaciones es altamente
desaconsejable para mantener una
lucidez mínima, un elemental
sentido común y algún tipo de
código ético aplicable a la vida
cotidiana. El daño que
incontestablemente causa a los
más jóvenes resultará incurable
a pesar de los denodados
esfuerzos familiares y
educativos que se apliquen, si
no es con la condición previa de
restringir o apagar la
televisión actual.
El panorama matutino comienza en
TVE, A3 y Tele5 con debates
políticos de pesados "sabihondos
contertulios", preferentemente
de Madrid, que sólo repiten las
frases sacadas de contexto de
los políticos nacionalistas,
tanto de Euskadi como de
Catalunya. Siguen insufribles
programas del corazón, con las
mil y una anécdotas irrelevantes
de personajes anodinos que han
sido encerrados en alguna casa
de Somosierra o en algún corral
de Kenia, además de la panda
habitual de famosillos que viven
del cotilleo de sus
insignificantes "sucedidos".
Los informativos, aparte del
peculiar equilibrio y selección
de lo "noticiable" que merecería
un análisis y valoración
extenso, son un escaparate de
"periodistas populares", que
llegan a llenar toda la pantalla
con su nombre y cara (dura).
Hasta el propio McLuhan se
sorprendería de que ahora el
"mensaje es el periodista", cuyo
primer plano acerca hasta la
menor arruga (Angels Barceló es
el caso límite de lo que una
mala realización puede
perpetrar, porque no todos los
días los poros faciales
presentan su mejor imagen) o que
es entrevistado por sus colegas
en los debates en profundidad.
Incluso los corresponsales "de
provincias" aparecen en medio de
la imagen, tapando el incidente
del que supuestamente pretenden
informar.
La tarde se llena con programas
de entrevistas a "personas de la
calle", que sorprendentemente
sólo presenta las miserias de
caraduras de uno u otro género
que se rejuntan en inimaginables
fórmulas de seudo-convivencia,
con mayoría de "gente que
trabaja la noche" y todo tipo de
esperpentos personales,
familiares y sociales en pleno
horario infantil de tarde-noche.
El mensaje tácito que se
transmite es que si quieres ser
"famoso", lo que parece ser el
ideal de vida contemporánea,
sólo has de ser más "anormal"
que los ya bastante
estrambóticos especimenes que se
presentan como modelos
ejemplares de nuestra era.
Las series de "producción
propia" son muestras del
paradigma preconizado, que es lo
más marginal que se pueda
imaginar: Un programa de "éxito"
presenta una "modélica"
comunidad de vecinos donde no
existe una sola familia
convencional. En pro de la
tolerancia que nadie discute,
tienen cabida toda suerte de
"unidades familiares"… menos la
familia "a secas". Negando y
renegando de la estadística más
elemental, no aparece ni un solo
matrimonio, con o sin hijos;
únicamente algún resto de
matrimonio liado con algún otro
resto.
Una sociedad que se traga sin
rechistar semejantes bodrios
aderezados con anuncios de
estúpidos productos, la mayoría
de los cuales son absoluta y
manifiestamente innecesarios,
corre un riesgo cierto de acabar
idiotizada, masificada y sin
capacidad de reacción, lo que
parece ser el objetivo último de
tanta basura tele-distribuida.
La información que proviene de
Internet es infinitamente más
variada, complementaria,
especializada y juiciosa que
esta predominante bazofia
televisiva, que ni entretiene,
ni informa, y menos aún "forma".
La prensa escrita se recoge en
hemerotecas y sus opiniones
vienen debidamente firmadas,
siendo mucho más plurales a
pesar de la concentración de los
"grandes grupos". Consejo final:
Si quieren ser más cultos, más
honestos y más humanos, eviten
toda forma y modalidad de
televisión, con alguna insólita
excepción como la información
meteorológica, películas sin
cortes o esos escasos
espectáculos deportivos poco
comentados.
Mikel
Agirregabiria Agirre.
Getxo
http://www.getxoweb.com/mikel
Artículo ilustrado en:
http://www.geocities.com/agirregabiria2005/notv.htm
Gentileza:: Mikel Agirregabiria
Agirre [agirregabiria@euskalnet.net]
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