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Se desinflan Plan Colombia y
su hijo menor el Plan Patriota,
por Alejandro Gómez
Alejandro Gómez
PL
La Fogata
Contrario al criterio oficial,
buena parte de los analistas
locales estiman que, tanto el
Plan Colombia como su hijo
menor, el Plan Patriota, se
desinflan por su incapacidad de
cumplir los objetivos para los
que fueron diseñados. Al
cumplirse esta semana el primer
aniversario del Plan Patriota,
operativo de las Fuerzas
Militares colombianas,
patrocinado y apoyado por
Estados Unidos, numerosos
observadores y expertos abordan
el tema, algunos a favor y la
mayoría en contra.
Quienes defienden ese Plan,
destinado a eliminar a las
guerrilleras Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia (FARC),
en el sur del país, recurren a
las estadísticas oficiales que
revelan altas cifras de
insurgentes muertos o
capturados.
Los críticos de la operación
manifiestan que, pese a dichas
cifras, hasta ahora no ha sido
capturado o muerto un sólo
miembro del Estado Mayor Central
de las FARC.
Asimismo alegan que, desde
febrero pasado, ese grupo
rebelde dejó su repliegue
estratégico e inició una
contraofensiva en diversos
departamentos del país, la cual
no ha podido ser contrarrestada
por la Fuerza Pública.
Para algunos la situación es tan
grave que han llegado a
cuestionarse, incluso, la
popularidad del presidente
colombiano, Alvaro Uribe, basada
en buena medida en la eficiencia
de su política de Seguridad
Democrática.
Al respecto John Mario González,
profesor de la Universidad de La
Sabana, asegura que los altos
índices de popularidad del
presidente Uribe o no son
ciertos o los encuestadores no
indagan en el apoyo al jefe de
Estado, sino en otras facetas.
Ahora, apunta González, lo que
comienza a evidenciar la falta o
escasez de resultados es la
Política de Seguridad
Democrática, la mismísima
columna vertebral de este
gobierno.
El profesor universitario
destaca que, un año después de
iniciado el Plan Patriota, los
resultados decepcionan y abren
muchas interrogantes sobre la
sostenibilidad de la política de
seguridad, la salida al
conflicto armado colombiano y el
futuro del país.
Además de que no hay
estadísticas confiables y las
que presentan las Fuerzas
Militares no son tampoco
estimulantes; cada vez más esa
campaña corresponde a lo que
algunos analistas subrayan como
un riesgo, indica González.
En esas circunstancias, la
dificultad para las Fuerzas
Militares es descomunal y se
está ante el evidente riesgo de
continuar financiando una
campaña en las selvas del sur
del país con magros resultados.
Mientras, afirma el profesor, la
delincuencia campea en las zonas
urbanas y la guerrilla comienza
a poner en jaque la política de
seguridad democrática en otras
zonas del país.
Aunque es todavía pronto para
suponer que la guerrilla pueda
desalentar los esfuerzos de
seguridad del gobierno, es claro
que los resultados inicialmente
logrados están comenzando a ser
cuestionados severamente desde
que las FARC reactivaran sus
ataques en febrero pasado.
En ese contexto, sostiene
González, 'el escenario que se
vislumbra para el país no es
nada alentador: con un gobierno
a estas alturas muy escaso de
resultados y con un presidente
en solitario'.
Además, prosigue, 'con unos
precandidatos presidenciales con
un discurso trasnochado, con
unas calles llenas de
desempleados y gente con hambre,
a la espera de que un demagogo o
un político profesional hablen
de lo social, así entienda muy
poco o no entienda nada'.
Y si desfavorable es el panorama
del Plan Patriota, su padre, el
Plan Colombia, no se queda
atrás, ya que casi al concluir
sus cinco años de vigencia -comenzó
en 2000- y los más de tres mil
millones de dólares aportados
por Estados Unidos, la
producción y consumo de drogas,
lejos de disminuir, han
aumentado.
Tanto es así, que hasta la
propia secretaria norteamericana
de Estado, Condoleezza Rice,
admitió la posibilidad de que
finalice el Plan Colombia, ya
que los congresistas
estadounidenses no están
dispuestos a seguir dando dinero
para algo que no ha cumplido los
objetivos para los que se creó.
Gentileza:: [lista@lafogata.org]
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