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Matar al periodismo saharaui
Rafael
Marín Marín
Ha llegado a nuestro
conocimiento la noticia de que
el periodista marroquí, Ali
Lmrabet, fue condenado por el
Tribunal de Primera Instancia en
Rabat el 12 de abril de 2005 en
un juicio que puso en ridículo a
la justicia. Según la sentencia
del Tribunal, se prohíbe a
Lmrabet practicar el periodismo
durante 10 años, y se le condena
a pagar una multa de 50.000
dirhams. (4.500 EUROS). La
sentencia contra él tiene
claramente relación con la
declaración pública que Lmrabet
hizo en Marruecos el 12 de enero
de 2005 después de su visita a
los campamentos, donde se
refugiaron los saharauis que
escaparon del Sahara Occidental
tras la invasión militar de
Marruecos del territorio en
1975. Lmrabet declaró entonces
que, contrariamente a las
alegaciones orquestadas por el
aparato propagandista marroquí,
los saharauis que viven en los
campamentos de refugiados no
están "retenidos en contra de su
voluntad" si no que los
refugiados, a pesar de las
dificultades del refugio, siguen
muy unidos a su país y siguen
luchando para su liberación. ¿Ya
lo habíamos comentado antes
sobre este tipo de represión a
este pueblo africano que lucha
por su independencia.
Aunque Lmrabet no hiciera más
que el repetir los hechos
objetivos de la situación de los
refugiados saharauis, la
naturaleza de la sentencia
resulta sintomática de la
situación actual de Marruecos
respecto al Sahara. Aparte del
hecho de que la sentencia le
priva de su derecho a la
libertad de expresión,
aparentemente garantizado en la
Constitución marroquí, la
sentencia contra Lmrabet supone
que la libertad de expresión en
ese país todavía es restringida
por la política antidemocrática
del régimen. Esto también revela
claramente que el Marruecos de
"democracia", "equidad",
"reconciliación" y "reforma",
que nos venden actualmente no es
más que una ilusión y eso es muy
lamentable.
Como consecuencia de la
frenética campaña que
recientemente fue lanzada por
los medios de comunicación y
organizaciones a favor de
régimen para desacreditar a Ali
Lmrabet, el dictamen del
Tribunal de Rabat ha venido a
sellar el destino del periodista
y, revela que en el viejo/nuevo
régimen en Marruecos todavía se
practica el recorte de las
libertades fundamentales y la
violación de los derechos
humanos con impunidad.
No es asombroso, por lo tanto,
que el régimen que acaba de
negar a Lmrabet su derecho a la
libertad de expresión es el
mismo régimen que oficialmente
ha declarado su rechazo a
cualquier solución con el
conflicto en Sahara Occidental
basado en el principio de
autodeterminación, que es una
piedra angular de principios
democráticos y derechos humanos
fundamentales.
El caso de Ali Lmrabet revela,
con la esperanza que esto sirva
de revelación para los que hasta
ahora no han alcanzado a
comprender la verdadera
naturaleza del viejo/nuevo
régimen en Marruecos, que sigue
siendo la quinta esencia de un
régimen autocrático,
totalitario, que abraza el
expansionismo y la negación de
libertades fundamentales y
derechos humanos como eje de la
política estatal. Esto es lo que
está pasando en el Sahara, pero
en el mundo pasan cosas más
graves donde los periodistas
pierden hasta la vida. La
querella fue presentada a raíz
de unas declaraciones que el
periodista realizó al semanario
marroquí Al Moustaquil el pasado
mes de enero, en las que
afirmaba que los refugiados
saharauis en Tinduf, en el
suroeste de Argelia, "no tienen
ningunas ganas de volver a
Marruecos" y que es falso que
estén "secuestrados". La
propaganda oficial marroquí
insiste en que los refugiados
saharauis en Tinduf están en
realidad "secuestrados" por el
movimiento independentista
Frente Polisario, que disputa a
Marruecos la soberanía sobre el
Sahara Occidental, la antigua
colonia española que el reino
alauí se anexionó en 1975. Hoy
los saharauis están más unidos
que nunca y lucharán por su
independencia con todo. Bien por
ello.
Gentileza:: Rafael Marín Marín [rafaelmarinlex@hotmail.com]
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