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El oro azul. La crisis mundial del agua y la reificación de los recursos hídricos del planeta.- 7/12/04
 

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El oro azul. La crisis mundial del agua y la reificación de los recursos hídricos del planeta.- 7/12/04


 


 

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Por otra parte, la privatización siempre va acompañada por despidos. En Gran Bretaña, las empresas privadas despidieron a un 25 por ciento de la población activa, es decir a unos 100.000 trabajadores, cuando adquirieron los derechos de aguas. En Diciembre de 1999, al recibir la orden del gobierno de rebajar los precios, anunciaron miles de nuevos despidos pese a los lucrosos beneficios que estaban cosechando. En Europa Central, bastaron unos pocos años para que las empresas privadas de suministro de aguas encogieran en un 30 por ciento la población activa de siete ciudades (cuyos derechos habían adquirido). En Sydney, Australia, cuando se privatizó el Consejo de Aguas, miles de trabajadores perdieron su empleo y los precios al consumo doblaron en apenas cuatro años.

Cuando se privatiza el agua, el público suele perder el derecho a obtener información sobre la calidad del agua y las normas vigentes. Se produjo un verdadero enscándalo cuando se descubrió en el verano de 1998 que el agua suministrada por la Sydney, proveedora del agua de Australia ahora controlada por la Suez Lyonnaise des Eaux, contenía altas concentraciones de parásitos giardia y criptosporidium, hecho que le fue ocultado al público cuando se descubrió.

En Ontario, Canadá, el gobierno introdujo la denominada "Revolución del Sentido Común", "revolución" cuyas características principales residían en cortes masivos en el presupuesto del medio ambiente, la privatización de los laboratorios hidrográficos experimentales, la desreglamentación de la infraestructura de protección del agua, y el despido de un elenco de especialistas en este campo. En 1999, justo después de que un estudio del gobierno federal canadiense reveló que una tercera parte de los pozos rurales de Ontario estaban contaminados por el E. coli, el gobierno de la provincia eliminó las pruebas relacionadas con este bacilo de su programa de vigilancia del agua potable, abandonando el programa por completo al año siguiente.

Los resultados fueron catastróficos. Brotes de E. coli en cierto número de localidades hizo cundir el pánico en todas las regiones rurales de la provincia de Ontario. En junio del año 2000, se supo de al menos siete personas, una de ellas un bebé, que fallecieron por ingerir el agua de la pequeña localidad de Walkerton. La localidad había subcontratado las pruebas a una planta perteneciente a una compañía privada de Tennessee. El laboratorio en cuestión, A&L Laboratories, descubrió la presencia de este bacilo mortal en el agua pero optó por no comunicar el hecho a las autoridades provinciales, acogiéndose al derecho que le otorgan las nuevas reglas establecidas en nombre del "sentido común." Un portavoz del laboratorio recordó que los resultados de las pruebas eran "propiedad intelectual y confidencial" y que como tales resultaban ser propiedad exclusiva del "cliente" – es decir los funcionarios de la municipalidad de Walkerton, que no tenían la formación necesaria para saber qué hacer con las pruebas.



El Liderato del Banco Mundial



En el tercer mundo, la situación resulta aún peor allí dónde instituciones financieras internacionales como son el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional se dedican a fomentar a toda costa la privatización del agua. Tal como lo explica Public Services International, estas instituciones deforman el libre albedrío con políticas tales como la de imponer la privatización del agua como condición para la concesión de créditos o ayudas para la cancelación de la deuda, la financiación otorgada a las multinacionales hídricas antes que a las empresas públicas y la venta de los servicios de aguas con vistas a reducir la deuda nacional.

Los proyectos de privatización del agua bajo los auspicios del Banco Mundial, fomentan la creación de monopolios y protegen la corrupción rampante y la extorsión, y a menudo se negocian en el mayor de los secretos. Los acuerdos se consideran "propiedad intelectual" y el público permanece ajeno a sus modalidades. La confabulación con dictadores como Suharto en Indonesia es muy frecuente. El banco suele invertir la parte del león de la inversión mientras que la empresa se lleva los beneficios. La Suez prometió invertir 1.000 millones de dólares para privatizar el sistema de agua de Buenos Aires, pero terminó invirtiendo únicamente 30 millones; el resto provino de una agencia del Banco Mundial.

Cuando el agua se privatiza, los precios salen al mercado abierto. Como dice el director de la Suez, Sr. During, " Estamos aquí para hacer dinero." Tarde o temprano la empresa que invierte tiene que recuperar su inversión, lo cual quiere decir que el cliente tiene que pagar por ello. El resultado en el tercer mundo es la exclusión de millones de pobres. Como las compañías están motivadas por el ánimo de lucro y no por el ideal de servir al público, no tienen ningún incentivo para suministrar agua a los pobres.

En la India, algunos hogares llegan a pagar hasta un 25 por ciento de sus ingresos para el agua. El suministro de agua en Manila, Filipinas, fue dividido por el Banco Mundial en dos zonas en 1997, y es administrado por dos consorcios distintos. Uno de estos ellos comprendía a Bechtel y el otro a la Suez Lyonnaise des Eaux. Apenas transcurridos unos meses trás el inicio del nuevo acuerdo, subieron de manera radical los precios al consumo, contrariamente a su promesa de manterner las tarifas bajas, sopretexto de compensación por los ingresos perdidos debido a la crisis monetaria regional. Un año más tarde, la Biwater aumentó las tarifas del agua en Subic Bay en las Filipinas en un 400 por cién.

La empresa multinacional británica Biwater amenazó con denunciar ante los tribunales a unos sindicalistas en Africa del Sur por haberla criticado en la web. Los sindicalistas acusaban a la empresa de una mala administración y de su involucración en el escándalo británico "arms?for?aid " de los años 1980, hecho que había sido documentado por el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de los Comunes británica. El sindicato de trabajadores municipales de Afica del Sur afirma que Biwater está intentando acallar las críticas del público con la esperanza de que le sea adjudicado el primer contrato de agua privada en la historia de Africa del Sur.

La postura del sindicato es inamovible: " la privatización del agua es una cuestión crucial que ha de someterse a debate público. Hay vidas humanas que dependen de la distribución equitativa de los recursos hídricos; el público debe de tener voz y voto a la hora de decidir si quiere que unos recursos tan críticos como estos sean controlados por una multinacional extranjera cuyo interés primordial reside en optimizar los beneficios… El agua es un recurso imprescindible para la vida y dada su escasez, debe de suministrarse por el sector público y permanecer así en manos de la colectividad. El agua no debe de suministrarse con la intención de hacer beneficios, sino para satisfacer las necesidades humanas."

La privatización del agua es injusta por muchos motivos. Permite que las decisiones relativas a la distribución del agua giren casí exclusivamente en torno a consideraciones comerciales. Los accionarios empresariales buscan obtener el máximo beneficio, sin tener en cuenta ni el carácter sostenible de los recursos ni la igualdad de acceso. La privatización quiere decir que la administración de los recursos hídricos se funda en los principios de la escasez y de la optimización de los beneficios en lugar del aspecto sostenible de cara al mañana. Las empresas dependen del incremento del consumo para generar beneficios y por lo tanto estarán más dispuestas a invertir en la potabilización del agua marina, el desvío o la exportación de agua, antes que para su conservación.

Por otra parte, la tendencia mundial hacia la reíficación de lo que fuera un servicio público reduce la participación de los ciudadanos en las decisiones relativas a la administración de las aguas. Los proyectos de agua privados regidos por el Banco Mundial, por ejemplo, conllevan exigencias relativas a una divulgación mínima sobre su contenido. Un ejecutivo de una empresa de aguas manifestó públicamente en el Foro sobre agua mundial que se mantuvo en la Haya en Marzo del 2000, que mientras que el agua siguiera saliendo del grifo, el público no tenía ningún derecho a saber como llegó hasta allí. La concentración del poder en manos de una única empresa y la incapacidad de los gobiernos de recuperar el dominio de los servicios de suministro permiten a las empresas imponer sus intereses sobre el gobierno, reduciendo así el poder democrático de los ciudadanos.

Los que abogan por la privatización afirman que están buscando crear consorcios entre el sector privado y el público y procuran convencer a los interesados de que los gobiernos seguirán estableciendo las reglas. Sin embargo, como la prestación de servicios de abastecimiento de agua no redunda en sí sola en recetas suficientes, las compañías van buscando acaparar cada vez más el control exclusivo sobre estos suministros mediante la adquisición de infraestructuras y permisos de explotación. Están logrando evitar la participación del público y creando enormes monopolios contra los cuales los suministradores locales no pueden competir.

Al apoyar la financiación de proyectos a gran escala, el Banco Mundial y otras instituciones de este tipo suelen dar la preferencia a grandes proyectos de infraestructura que abarquen servicios públicos múltiples, en beneficio de las grandes empresas, lo cual conduce a la creación de monopolios. Para mayor insulto, el Banco Mundial está apoyando estas grandes empresas con fondos públicos, y asume los riesgos, mientras que la empresa cosecha los beneficios. Y a menudo ocurre que los gobiernos, que supuestamente representan a su pueblo, tienen que garantizar al accionista que recibirá los ingresos correspondientes. Chile tuvo que garantizar un margen de beneficios del 33 por ciento a la Suez Lyonnaise des Eaux como condición impuesta por el Banco Mundial - cualquiera que fuera el rendimiento.

Pero más preocupante aún es el hecho de que las estrechas alianzas entre los gobiernos, el Banco Mundial y las empresas suministradoras de agua, otorgan a estas empresas una influencia indebida sobre las políticas del gobierno que favorecen sus intereses, tales como la desreglamentación y el libre comercio, y un acceso preferencial a los contratos de suministro que se van produciendo. El objetivo declarado del Banco Mundial cuando concedió un préstamo a las infraestructuras de aguas de Budapest consistía en "amortizar la resistencia política ante la participación del sector privado." En las Filipinas las empresas suministradoras de agua pueden apelar las decisiones y medidas que el gobierno tome contra ellas ante un panel internacional de arbitraje designado por la Cámara de Comercio Internacional.

Estos contratos apoyados por el Banco Mundial han llegado tan lejos que ahora ya llegan a contener una forma de " seguro democrático." Un contrato recientemente firmado entre Azurix y el gobierno argentino garantiza el pago al contado por "expropiación" en caso de que un gobierno futuro cambie de idea y desee restablecer los servicios de suministro de agua bajo control público.



La Guerra del Agua



En 1998, el Banco Mundial se negó a garantizar un préstamo de 25 millones de dólares para la refinanciación de los suministros de agua en Cochabamba, Bolivia, salvo que el gobierno vendiera su sistema de suministro público al sector privado y que los costes fueran imputados a los consumidores. Tan solo se consideró una oferta y la empresa adjudicataria resultó ser Aguas del Tunari, una filial del conglomerado dirigida por Bechtel, la gigantesca empresa de ingeniería de San Francisco, y por varias otras constructoras.

En Diciembre de 1999, esta compañía privada anunció su intención de duplicar los precios del agua. Para la mayoría de los Bolivianos, esto quería decir que el agua iba a costar más que la comida; para las personas en paro o que percibían el salario mínimo, las facturas de agua de repente pasaron a representar casi la mitad de su presupuesto mensual. Para mayor insulto, el gobierno boliviano animado por el Banco Mundial, concedió monopolios absolutos a concesionarios privados de agua, anunció que apoyaba la tarificación del agua a pleno coste, relacionó el coste del agua con el dólar americano y declaró que no se usaría ni la más mínima fracción del préstamo concedido por el Banco Mundial para ayudar a los pobres a pagar por los suministros de agua. Para poder acceder al agua, incluso la que procedía de los pozos de las localidades, se requerían permisos y los campesinos y pequeños agricultores hasta tuvieron que comprar permisos para instalar captores de lluvia en sus tierras.

El traspaso de las empresas públicas tales como los transportes, los servicios eléctricos y la educación a empresas extranjeras ha puesto el debate económico al rojo vivo en Bolivia. Pero esto era diferente; las encuestas revelaron que 90 por ciento del público quería que Bechtel desapareciera del mapa. El debate se convirtió en protesta y así se inició una de las primeras "guerras del agua" del mundo.

Dirigido por Oscar Olivera, ex maquinista convertido en activista sindical, un masivo movimiento de trabajadores, campesinos, agricultores y otras personas crearon La Coordinadora de Defensa del Agua y de la Vida - en breve La Coordinadora – para "desprivatizar" el sistema de suministros de las aguas locales. Cientos de miles de bolivianos marcharon sobre Cochabamba para manifestarse contra el gobierno en una huelga general y el paro de los transportes provocó la paralización total de la ciudad. La policía intervino con violencia practicando arrestos y a comienzos de abril, el gobierno declaró la ley marcial. Los activistas fueron detenidos durante la noche y los programas de radio y televisión se interrumpieron en plena emisión. Un joven de 17 años, Victor Hugo Danza, fue muerto por un disparo en plena cara.

Por fin, el 10 de Abril del 2000, los directores de Aguas del Tunari y de Bechtel abandonaron Bolivia, llevando en sus maletas los expedientes de sus empleados más significativos, documentos y computadores y dejando detrás de ellos una empresa desmantelada y endeuda hasta el cuello. Ante las exigencias de la población, el gobierno revocó su tan odiada legislación sobre la privatización del agua. Hondamente afectado por el fracaso del proyecto que había emprendido con tanta ilusión, el gobierno local terminó cediendo sin más la administración de los servicios de agua, SEMAPA a los que protestaban y a La Coordinadora, con deudas y todo.



La gente se hizo cargo de esta nueva dificultad y eligió un nuevo consejo de administración para la compañía de aguas, desarrollando un nuevo mandato anclado en un firme conjunto de principios. La compañía tenía que ser eficaz; incorruptible, justa para con los trabajadores, guiarse por su compromiso hacia la justicia social (abasteciendo primero a los que no tienen agua), y actuar como catalizador para una mayor participación y organización del movimiento popular.

La primera medida de la nueva compañía consistió en poner en funcionamiento una enorme cisterna de agua en los barrios menos favorecidos del sur, instalando cañerías para el abastecimiento de 400 localidades que se habían visto abandonadas por la antigua compañía. Después, la empresa se preocupó de tener una presencia dinámica en los barrios, escuchando a la gente y trabajando con ella para resolver los problemas. En el verano del 2000, La Coordinadora organizó sus primeras audiencias públicas sobre SEMAPA, con el ánimo de emprender un proceso de consulta sobre el establecimiento de una definición amplíamente consensuada sobre el devenir de la empresa, recibiendo gran número de propuestas de la sociedad civil.

La empresa también ha adoptado una postura inflexible en lo que se refiere a cualquier indemnización a Bechtel por sus "pérdidas." Bechtel ha presentado una demanda contra el gobierno boliviano por unos 40 millones de dólares USA ante la Corte Internacional del Banco Mundial para la resolución de conflictos sobre inversiones. Invoca sus derechos de "expropiación" en virtud del Tratado bilateral sobre las inversiones que Bolivia firmó con Holanda en 1992. Bechtel, empresa norteamericana, debe de haber intuído que iba a tener conflictos en Bolivia; así pues, a finales de 1999 trasladó su empresa de Tunari de las Islas Caiman a Holanda, obteniendo así el derecho de demandar al país más desfavorecido de toda Sudamérica.

Mientras que el gobierno de Bolivia había declarado oficialmente que presentaría recurso contra esta demanda, hay quienes piensan en el gobierno que la mejor solución sería indemnizar a Bechtel para demostrar que el país está preparado para la mundialización económica y que será un "buen" actor en el escenario de la OMC. Se rumorea con inquietud que el gobierno de Bolivia está negociando un acuerdo amistoso secreto con Bechtel.

En el transcurso de los primeros meses del año 2002, se ha ido observando una pauta harto preocupante de vigilancia, de infiltración, de acoso y agresiones físicas contra los miembros de La Coordinadora. Se sabe claro está que tanto La Coordinadora como SEMAPA tienen poderosos enemigos en los peldaños del poder de los gobiernos del estado y de Bolivia. Si los ciudadanos no fracasaran en administrar su propia empresa de aguas, esto podría servir de advertencia a otros en el mundo para que no se opongan a la privatización del agua y al poder del Banco Mundial.



Las Industrias de Alta Tecnología, Grandes Acaparadoras del Agua



Conflictos parecidos sobre el agua están produciéndose más y más en la industria de la informática en que las grandes empresas están reclamando una porción desmesurada de los suministros de aguas locales. Los fabricantes de computadores utilizan grandes cantidades de agua dulce desionizada para producir sus mercancías y por lo tanto, siempre están buscando nuevas fuentes de agua. Esta búsqueda está enfrentando cada vez más las grandes sociedades de alta tecnología contra las personas económica y socialmente marginadas en la batalla por los recursos locales.

La electrónica es el sector de fabricación de mayor crecimiento en el mundo, según la Silicon Valley Toxics Coalition. Gigantes tales como IBM, AT&T, Intel, NEC, Fujitsu, Siemens, Phillips, Sumitomo, Honeywell, y Samsung tienen una cifra de venta neta anual que supera el producto interior bruto de muchos países. Si en un prinicpio se pensó que se trataba de una industria no contaminante, la alta tecnología no ha tardado en dejar en poco tiempo un estremecedor legado de polución. El Valle de la silicona tiene más lugares declarados altamente tóxicos por la Ley de protección medioambiental de los EE.UU. que cualquier otra región del país, sin hablar de más de 150 capas subterráneas contaminadas, muchas de las cuales se relacionan con la fabricación de alta tecnología. Casí el 30 por ciento de las aguas subterráneas debajo y en los alrededores de Phoenix, Arizona, ha sido contaminada y bastante más de la mitad es imputable al sector de la alta tecnología.

En la actualidad existen unas 900 plantas de fabricación de condensadores o fábricas de transformación en el mundo que se dedican a producir soportes para los chips informáticos. Otras 140 fábricas están en vías de construcción. Este tipo de fábricas consume una impresionante cantidad de agua. A modo de ejemplo, Intel Fab, que se ubica en pleno desierto cerca de Alburquerque, Nuevo México, tiene permiso para consumir unos 18 millones de litros de agua al día, es decir lo bastante para abastecer una pequeña ciudad.

A este ritmo (incluyendo las nuevas fábricas en construcción) la industria estará consumiendo más de 15.000 millones de litros de agua y produciendo más de 300 mil millones de litros de aguas inmundas cada año. Buena parte de estas nuevas construcciones están teniendo lugar en los países donde hay escasez de agua o en el desierto, pero como dicen los activistas del lugar, "el agua fluye río arriba hacia el dinero."

La pregunta es: ¿de dónde saldrá el agua? El Southwest Network for Economic Justice y la Campaign for Responsible Technology explican: "En una esfera de tan contados recursos, se inicia una lucha entre los que han disfrutado tradicionalmente de ellos y los recién llegados que contemplan esos recursos con ambición."

Las empresas de alta tecnología están recurriendo a determinados mecanismos para obtener el derecho de aguas: tarificación del agua, con la que la industria puede presionar a los gobiernos para conseguir subvenciones y los equipos municipales de los servicios de abastecimiento que les permite bombear el agua directamente, con lo cual pagan mucho menos que el precio que le corresponde pagar a las residencias particulares; prospección minera del agua, mediante la cual las empresas obtienen los derechos para vaciar las capas acuíferas al tiempo que aumentan los costes de acceso que tienen que pagar los pequeños consumidores tales como las granjas familiares; explotación del agua que permite a la industria adquirir el derecho de aguas de los ranchos y agricultores; y vertido de desechos, manera en que la industria contamina las fuentes de agua locales para luego pasar factura a la comunidad.



Pese a la creciente demanda industrial, los programas de conservación dirigidos hacia el ciudadano de a pie no se aplican a la industria. "Mientras que algunos residentes tuvieron que arrancar su cesped el año pasado [1996] para ahorrar agua, " comenta el diario Albuquerque Tribune sobre un proyecto de conservación municipal, "el agua corría a raudales por los grifos de la industria." Mientras los residentes tuvieron que reducir su uso en un 30 por ciento, la Inter Corporation, compañía dedicada a la creación de programas informáticos, tuvo licencia para aumentar su uso en un porcentaje idéntico. Además, Intel paga por el agua cuatro veces menos que los habitantes de la ciudad. Pero la tendencia más preocupante de todas sin embargo, reside en la destrucción deliberada de una acequia - sistema colectivo de irrigación agrícola tradicional en los pueblos - para colmar el insaciable apetito de los colosos de la alta tecnología.

Bajo el nuevo sistema comercial, el agua es arrancada de su tierra de origen para transportarse a lo lejos; esto es un anatema en relación con los usos y costumbres indígenas. Recogiendo las palabras de John Carangelo, mayordomo de la Asociación de la Acequia de La Joya, "en Nuevo México, se supone que cuando el abastecimiento total y limitado del agua ya tiene dueño, el emplazamiento de una industria de alta tecnología depende de la compra de los derechos existentes. Esta alta demanda de agua y los enormes recursos financieros de los que disponen convierten al agua en un preciado producto comercial." Carangelo advierte que el comercio del agua podría vaciar los campos de América.

Es evidente que las fuentes locales disponibles no bastarán para colmar las necesidades industriales, en vista del empobrecimiento de las capas acuíferas que se está produciendo en muchas regiones en las que preponderan las industrias de alta tecnología. Las empresas están empezando a buscar nuevas fuentes de agua más allá de sus propios países; el comercio mundial del agua proveé una nueva fuente posible. En vista del crecimiento acelerado de las empresas de alta tecnología en el tercer mundo, y particularmente en China, es perfectamente factible que las exportaciones actuales del agua a granel se estén negociando para colmar el voraz apetito que la industria tecnológica mundial tiene por el agua.



El Comercio Mundial del Agua


Canalizaciones


Los bucaneros del agua ya tienen la vista puesta también en la exportación del agua a granel mediante mecanismos de desvío, por gaseoductos y oleoductos, y mediante enormes petroleros. Ya se ha procedido a la reconversión de barcos petroleros para distribuir el agua en determinadas regiones que están dispuestas a pagar el precio que sea por el agua que tan urgentemente necesitan. Los petroleros más pequeños llevan cargas de agua dulce a las islas en Las Bahamas, mientras que los de mayor tamaño van camino de Japón, Taiwan y Corea. Turquía se dispone a vender su agua y trasladarla en petroleros y mediante oleoductos reconvertidos desde el río Manavgat hasta Chipre, Malta, Libia, Israel, Grecia y Egipto. En el verano del 2000, Israel entabló negociaciones para la compra de unos 52.000 millones de litros de agua al año de Turquía; los barcos cisterna ya están anclados a proximidad de enormes estaciones flotantes amarillas a dos millas de la costa, aguardando la orden de zarpar. La compañía de las aguas turca afirma que dispone de bombas y de oleoductos suficientes para exportar de cuatro a ocho veces dicho volumen.

Para solucionar los problemas de sequía en los países europeos del Sur, la Comisión Europea se está planteando la posibilidad de obtener agua de los países bien surtidos tales como Austria. Si sus planes para establecer una red hidrográfica europea se hacen realidad, el agua de los Alpes podría fluir hacia España o Grecia, en lugar de a los embalses de Viena en apenas diez años. "Esto quiere decir que, en teoría, podríamos abastecer a todo el mundo en la Unión Europea, es decir a 370 millones de personas," hace constar Herbert Schroefelbauer, vicepresidente de Verbund, el mayor servicio de suministros hidroeléctricos del país. Un conducto de alta tecnología ya se dedica al transporte de agua de montaña de gran calidad desde los Alpes austriacos hasta Viena, y la propuesta de extender este sistema a otros países está generando muchísima inquietud entre los ecologistas austriacos, que advierten de los daños que estas exportaciones masivas podrían causar al ya vulnerable ecosistema alpino.

Gerard Mestrallet de la Suez Lyonnaise está proyectando un nuevo Canal de Suez - esta vez en Europa. Ha anunciado su intención de construir un enorme acueducto de 160 millas de longitud para transportar el agua del río Ródano a través de Francia hasta la capital de Cataluña, Barcelona.

Para tratar de solucionar la crisis del agua que se va acentuando en Inglaterra, algunos dirigentes políticos y empresariales están pidiendo exportaciones de agua a gran escala desde Escocia, por medio de petroleros o conductos. Ya hay varias empresas inglesas que están examinando la posibilidad de exportar el agua y un empresario escocés declaró al díario The Scotsman que las empresas escocesas también estaban interesadas. Pero el proyecto se complica por el hecho de las distintas inclinaciones políticas, ya que las canalizaciones escocesas siguen siendo propiedad pública, mientras que el agua inglesa es administrada por empresas privadas. Paradójicamente, algunas de estas empresas no han manifestado mayor interés por las exportaciones ya que la escasez del agua en Inglaterra ha mantenido los precios y benefecios a la alza.

El profesor George Flemming de la Universidad Strathclyde afirma que sería relativamente sencillo prolongar los conductos y las vías marítimas naturales que ya existen entre el norte de Escocia y Edimburgo, hasta alcanzar Londres y otros lugares de Inglaterra. Pero el público escocés no está tan facilmente dispuesto a renunciar a su soberanía sobre el agua; cuando la administración escocesa de las aguas, la West of Scotland Water, presentó públicamente un plan para vender el excedente de agua a España, Marruecos y Oriente Medio, la reacción pública fue tal que se vió obligada a desistir. No obstante, muchos piensan que estos miedos terminarán por disiparse; Flemming afirma que Inglaterra y el País de Gales están quedándose sin agua por el calentamiento del planeta y que por lo tanto será inevitable importar el agua corriente.

En Australia, la United Water International ha obtenido la adjudicación del contrato del sistema de canalizaciones de Adelaida (en el sur de Australia), desarrollando un plan a quince años para exportar su agua a otros países para las necesidades de la industria informática y la irrigación de los campos. A las empresas nacionales no se les permitió ofertar por este contrato ya que se dió por sentado que hacía falta una gran multinacional para aumentar el valor de la exportaciones de agua, cuya cifra se calcula en unos 628 millones de dólares.

Varias empresas en el mundo entero se encuentran desarrollando tecnologías que les permitan cargar enormes cantidades de agua dulce en grandes sacos herméticos que se remolcarán a través de los mares. La compañía de aguas Nordic Water de Oslo, Noruega, ha firmado un contrato para la entrega de siete millones de metros cúbicos de agua al año en bolsas al norte de Chipre. Durante la Guerra del Golfo, la Operación Tormenta del Desierto utilizó este tipo de sacos de agua para abastecer a las tropas.

La Aquarius Water Trading and Transportation Ltd. de Inglaterra y Grecia han empezado las primeras entregas comerciales de agua dulce en bolsas de poliuretano que son remolcados por las vías marítimas. La empresa, entre cuyos inversores figuran la Suez Lyonnaise des Eaux, suministra agua a las islas griegas mediante un sistema de canalizaciones que conecta la bolsa al principal canal de abastecimiento de la isla. Aquarius predice que el mercado no tardará en superar los 200 millones de toneladas métricas al año. La flota de bolsas de la empresa se compone de ocho bolsas de 720 toneladas cada una y de dos bolsas de 2.000 toneladas/unidad. Las bolsas más grandes tienen una capacidad de dos millones de litros de agua cada una. Aquarius ha investigado la posibilidad de desarrollar bolsas diez veces mayores y está en busca de capitales para poder producirlas. La empresa tiene puesta su mira en Israel, y dice que diversas grandes empresas de agua se interesan en el proyecto.

Pero nadie se atreve a albergar sueños tan ambiciosos para el comercio del agua como Norteamérica. Cada pocos años surgen proyectos para desviar cantidades masivas de agua canadiense a las regiones donde escasea en EE.UU., hacia el Oriente Medio, por petroleros, gaseoductos, oleoductos o mediante el desvío de los cursos naturales de los ríos, pero son rápidamente desestimados en vista de las protestas del público.

Uno de los mayores proyectos de desvío que se han propuesto era el del GRAND Canal - Great Recycling and Northern Development Canal, o Gran Canal de Reciclaje y de Desarrollo del Norte. Exigía en un principio la construcción de un dique desde la Bahía James hasta el estuario de la Bahía de Hudson (ambas fluyen hacia el norte) para crear un gigantesco embalse de agua dulce procedente de la Bahía de James y de los veinte ríos que allí desembocan. Se pretendía construir una interminable serie de diques, canales, presas, centrales hidroeléctricas y esclusas para desviar el agua a razón de unos 186 mil litros por segundo río abajo por un canal de 167 millas hasta la bahía Georgian, donde se trasvasaría para pasar por los Grandes Lagos y llegar hasta el Sun Belt de la EE.UU.

Otro gran proyecto de esta índole fue el de la NAWAPA - la North American Water and Power Alliance (Alianza Norteaméricana del Agua y de la Energía Hidroeléctrica). El plan original consistía en construir un sinfin de poderosas presas para poder recoger las aguas de los ríos Yukón, Peace y Liard en un enorme embalse que inundaría una décima parte de Columbia Británica para crear un canal desde Alaska hasta el estado de Washington y abastecer a treinta y cinco estados americanos a través de los canales y conductos existentes. El volumen del agua desvíada equivaldría por así decir al caudal medio anual del río San Lorenzo.

A principios de los 90, un consorcio denominado Multinational Water and Power Inc. desembolsó 500.000 dólares para fomentar el desvío del agua del tramo norte del río Thompson (afluente del Fraser) hacia el río Columbia para su distribución por conductos a California.

A lo largo de este último decenio estos proyectos han ido recabando el apoyo del sector empresarial canadiense. En 1991, la revista Canadian Banker vaticinaba que la exportación del agua se convertiría en un negocio multimillonario: "el concepto de la NAWAPA…sigue siendo un increíble catalizador que podría potenciar el cambio económico y medioambiental."

En ese mismo año, la revista Report on Business señalaba: " En los próximos diez años, se espera que la contaminación, la explosión demográfica y las cruzadas contra el medio ambiente contribuyan a la escasez progresiva del suministro mundial de agua dulce. Algunas de las principales empresas técnicas del Canadá se están preparando para el día en que el agua se transporte alrededor del mundo como si se tratara de petróleo, trigo o madera…lo que contará entonces es saber quién tiene el derecho de vender el agua al mejor postor."

Entretanto, los habitantes de las regiones donde el agua escasea siguen sin darse por aludidos. En un artículo publicado en la revista The Atlantic Monthly de julio de 1998, bajo el título "Desert Politics," (la política del desierto) el autor Robert Kaplan hace constar que los habitantes del desierto de Arizona se dejan llevar por una fé ciega en alguna solución milagrosa o panacea que pondrá fin a la escasez de agua, y no por ello dejan de construir en una región que nunca estuvo preparada para albergar a tantísimos seres humanos. Subraya que más de 800 mil personas residen en Tucson y alrededores y unos cuatro millones de habitantes en Arizona, habiéndose multiplicado su población por diez en setenta años. De acuerdo con Wade Graham del Harper's Magazine, los proyectos de urbanismo en Phoenix se desarrollan al ritmo de un acre por hora.


"Quién sabe si, como opinan ciertos ingenieros visionarios, la salvación del Suroeste no termine por llegar de la fría inmensidad de esa esponja verde y húmeda que hay en el norte: Canadá. De ser así, toda una red de nuevas presas, embalses y túneles estarían suministrando el agua del Yukón y de Columbia Británica a la frontera méxicana, mientras que un gigantesco canal acarrearía el agua potabilizada de la Bahía de Hudson desde Quebec al medio oeste americano, y los superpetroleros cargarían con el agua de los hielos del norte desde la costa de Columbia Británica hasta el sur de California - todo ello para alimentar una creciente red de vainas en los que se oye los latidos de la actividad económica de un mundo post-urbano y multi-étnico, " escribe Kaplan.



¿Canadá y Alaska: La OPEC del Agua?


Tras unos años de silencio la llamada a la exportación del agua por superpetroleros ha salido de su letargo y vuelve a ser foco de debate en Canadá. En Columbia Británica, algunas empresas de exportación tales como la Western Canada Water, Snow Cap Water, White Bear Water y Multinational Resources ya lo tenían todo listo para el negocio cuando el gobierno prohibió la exportación del agua a granel en 1993. Unos de los proyectos iba a contar con la participación de una compañía texana que estaba dispuesta a adquirir una flota de doce a dieciseis de los mayores superpetroleros del mundo (500 mil toneladas de tara) que iban a funcionar sin interrupción. En virtud de dicho contrato, el volumen anual de agua que iba a ser trasladada a California hubiera sido equivalente a la del consumo anual total de la ciudad de Vancouver.

El gobierno que tomó la decisión de prohibir la exportación de agua a granel se había comprometido a adoptar esta postura, aunque la opinión pública no estaba muy a favor suyo por motivos que nada tienen que ver con esta ley. Un futuro gobierno en dicha provincia pudiera facilmente dar marcha atrás y cambiar esta política, abriendo así las compuertas para desatar una inundación de propuestas de exportación. El experto hidrográfico canadiense Richard Bocking explica que las mismas compañías se dedicarían al transporte del petróleo y del agua, en ciertos casos, vacíando el petróleo en un tramo del recorrido, y llevando agua en el tramo de regreso.



"Las exportaciones de agua de la costa de Columbia Británica necesitarían de enormes superpetroleros en funcionamiento a lo largo del año y con un programa muy apretado. Se abrirían camino a través de las sinuosas vías marítimas del litoral, maniobrando alrededor de las islas y arrecifes en una región donde aún no se ha desarrollado un buen sistema de control del tráfico marítimo. Tendrán que hacer frente a corrientes y mareas fuertes y a menudo turbulentas en pequeñas calas costeras donde los vientos invernales suelen alcanzar tremendas velocidades.

"Estos enormes petroleros viajarían por unas aguas que figuran entre las más codiciadas del mundo por sus posibilidades recreativas, la navegación y la pesca. Las bandas de orcas se desplazan regularmente en estas aguas. Aparte de sus increíbles posibilidades de pesca comercial y deportiva, esta región es donde se produce el desove de prácticamente toda la industria de la ostra del litoral de la provincia. Las enormes cisternas de los superpetroleros van cargadas de fuel-oil, que es la peor categoría de petróleo ecológicamente hablando. Considerando los apretados programas de los buques que además deben lidiar con las corrientes, los vientos y los arrecifes se puede decir que se dispone de todos los ingredientes para asistir a tragedias de gran escala."

En los últimos años, otras dos provincias canadienses han recibido solicitudes por parte de empresas para permitir la exportación del agua a granel con fines lucrativos. En la primavera de 1998, el Ministerio de Medio Ambiente de Ontario, aprobó un plan sometido por el Nova Group que pretendía exportar millones de litros de agua del Lago Superior por petroleros hasta el Asia. No obstante, la provincia terminó por rescindir la licencia ante una masiva protesta de la International Joint Commission, de la entonces Secretaria de Estado de los EE.UU., Madeleine Albright, y del público. La otra solicitud, que pretendía exportar 52.000 millones de litros de las aguas pristinas al año del Lago Gisborne, pérdido en la naturaleza salvaje de Terranova, parecía estar a punto de obtener luz verde cuando un público furioso obligó al gobierno a retraerse a finales de 1999, apenas unos meses antes de la fecha en que debían empezar las exportaciones. La empresa, McCurdy Group de Terranova tenía intención de hacer llegar el agua a Oriente Medio por superpetroleros.

Las crónicas y artículos de los periódicos y revistas especializadas están dando mayor intensidad al debate. En febrero de 1999, el National Post calificaba el agua del Canadá de "oro azul" y exigió que el gobierno "cerrara el grifo." El comentarista de su sección de negocios, Terence Corcoran, añadió leña al fuego: " Canadá es una futura OPEC del agua. Propongo una apuesta a largo plazo que bién vale la pena: de aquí al 2010, Canadá estará exportando enormes cantidades de agua dulce a los EE.UU. y recurriendo a los petroleros para abastecer a los países sedientos del mundo entero.



"La cuestión no residirá en saber si hay que exportar o no, sino en la cantidad de dinero que el gobierno federal y las provincias estarán en disposición de obtener de los envíos masivos de agua. En lugar de oponerse a la idea de la exportación del agua, Canadá terminará haciendo cambalaches para encabezar el WWET, Tratado Mundial sobre la Exportación del Agua, que veinticinco países con sobradas reservas de agua firmarán en el 2006. Siguiendo el modelo de la OPEC, intentarán crear un cartel del abastecimiento mundial del agua para disparar su precio." Este punto de vista lo reitera el Consejo de Redacción del Calgary Herald afirmando que "ya que Canadá dispone de tantísima agua dulce, que empiecen las exportaciones comeciales."

No obstante, Canadá no es la única región rica en agua codiciada por las multinacionales. Una compañía canadiense, la Global Water Corporation, ha firmado un acuerdo con Sitka, Alaska, para la exportación anual de 58 mil millones de litros de agua de los glaciares a China donde será embotellada en una de las áreas de libre comercio más notorias del país por el ahorro de mano de obra. Aún cuando el folleto de la compañía reconoce la existencia de una grave crisis del agua en China, anima a los inversionistas a "cosechar todo lo que puedan lo antes posible de esta magnífica oportunidad ya que las fuentes de agua que se conocían en el mundo se están empobreciendo y deteriorando cada vez más" y deplora el hecho que el gobierno de Columbia Británica haya prohibido la exportación de agua a granel.

La compañía se está dedicando ahora a establecer una "alianza para planificar una estrategia internacional para el transporte del agua en grandes petroleros a escala mundial" con Signet, una compañía internacional de transporte marítimo con sede en Houston, Téxas. Signet se ha estado dedicando al transporte masivo del agua desde 1986 cuando la Western Canada Water y su predecesor contrataron los servicios de dicha compañía para el "diseño, desarrollo, análisis e implantación de un sistema internacional para el transporte del agua." Como lo explica Global, "el agua ha pasado de ser un producto inagotable que se daba por sentado para convertirse en una necesidad racionada que puede ser tomada por la fuerza."

Pero la Global es tan solo una del extensísimo elenco de compañías que se interesan por el agua de Alaska, cuyo gobierno se ha convertido en el primero del mundo en permitir la exportación de agua a granel. La revista Alaska Business Monthly dice sin rodeos: " todo el mundo está de acuerdo con que el agua de Alaska tiene grandes posibilidades de exportación en el siglo XXI, y las diversas localidades, desde la isla de Annette hasta las Aleutianas están pensando en cerrar el grifo. "La revista informa que una empresa de Washington ha empezado a transportar el agua municipal a granel desde Alaska a Kent, Washington, para ser embotellada, y que muchos otros proyectos están en marcha.

Los recursos hídricos de Alaska son inmensos, informa la revista partidaria de la exportación Alaska Business Monthly. Hace constar, por ejemplo, que si Sitka llenara un petrolero con unos tres millones de litros al día, esto seguiría representando menos del diez por ciento de su consumo actual. En Eklutna, Brian Crewdson, director adjunto de la administración de las aguas de Anchorage, o Anchorage Water and Wastewater Utility, calcula que las posibilidades de exportación alcanzan hasta 90 millones de litros al día.

 

 

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