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Informe:
EL ORO AZUL
La crisis mundial del agua y la reificación de
los
recursos hídricos del planeta
Autora: Maude Barlow
Presidenta nacional del Council of Canadians
(Consejo de los Canadienses)
Presidenta del Comité sobre mundialización del
agua del IFG
.....El análisis y las recomendaciones del
presente informe se basan en el principio que el
agua es parte del patrimonio de la tierra y que
como tal debe preservarse en el dominio público
por todos los tiempos y protegerse mediante
rigurosas leyes locales, nacionales e
internacionales. Lo que está en juego es la
noción de los bienes comunes, es decir la idea
que a través de nuestras instituciones públicas
reconocemos la existencia de un patrimonio
humano y natural común que ha de ser preservado
para las generaciones venideras. Cada localidad
debe de actuar como el perro guardián de
nuestras aguas y establecer principios para
controlar el uso de tan preciado recurso....
EL ORO AZUL
La crisis mundial del agua y la reificación de
los recursos hídricos del planeta
Autora: Maude Barlow
Presidenta nacional del Council of Canadians
(Consejo de los Canadienses)
Presidenta del Comité sobre mundialización del
agua del IFG
"Las guerras del siglo que viene serán
provocadas por la falta de agua."
Ismail Serageldin,
Vicepresidente del Banco Mundial
Introducción
Nos agradaría pensar que el agua del planeta es
inagotable. Pero este planteamiento es
trágicamente erróneo. El caudal de agua dulce no
alcanza ni la mitad de un uno por ciento de toda
el agua de la tierra. Lo demás es agua salada, o
forma parte de los hielos polares. El agua dulce
únicamente se renueva por la lluvia, que cae a
un ritmo de 40.000 a 50.000 kilómetros cúbicos
al año. Pero debido a la congestión de las
grandes urbes, a la deforestación, al desvío de
las aguas por necesidades de irrigación
agrícola, hasta esta ínfima parte de agua dulce
está desapareciendo a la par que se va secando
la superficie de la tierra; a este ritmo, el
agua de todas las cuencas de los ríos de todos
los continentes irá agotándose de manera
ininterrumpida.
El consumo mundial del agua dobla cada veinte
años, es decir a un ritmo dos veces mayor que el
del crecimiento de la población humana. Según
las Naciones Unidas, el agua potable ya escasea
para mil millones de personas. De seguir así, de
aquí al año 2025, la demanda de agua dulce
llegará a superar la disponible hoy día en un 56
por ciento.
A medida que se va intensificando la crisis del
agua, los gobiernos del mundo entero -
presionados por las grandes multinacionales -
están abogando por una solución radical: la
privatización, la reificación y el desvío masivo
de las aguas. Los partidarios de este sistema
opinan que esta sería la única manera de poder
abastecer a los lugares del mundo donde se
padece sed. Empero, sabemos por experiencia que
la venta del agua en un mercado abierto no sirve
para colmar las necesidades de los pobres y
sedientos. Muy al contrario, el agua privatizada
termina en manos de quiénes pueden pagar por
ella, tales como las personas y ciudades
pudientes, y las industrias que hacen un uso
intensivo del agua, entre las que cabe mencionar
la agricultura y la alta tecnología. "El agua
fluye río arriba, hacia el dinero", como comenta
un residente en pleno desierto de Nuevo México,
cuando el agua de su localidad fue desviada para
uso y beneficio de una industria de alta
tecnología."
El impulso hacia la reificación del agua surge
en un momento en que el impacto social, político
y económico de la escasez del agua va
convirtiéndose rápidamente en una fuerza
desestabilizadora, que hace brotar conflictos
relacionados con el agua en muchas partes del
mundo. Tomemos el ejemplo de Malasia, que
suministra aproximadamente la mitad del agua de
Singapur, y que amenazó con cortar el suministro
en 1997, cuando este último país lanzó ciertas
críticas sobre las políticas del gobierno
malasio. En África, las relaciones entre
Botswana y Namibia se han deteriorado gravemente
debido a los planes namibios de construir un
conducto para desviar hacia el este de su país
el agua del río Okavango que linda con ambos
países.
Por su parte, el Alcalde de la Ciudad de México
predice que el Valle de México no tardará en
verse sumido en una guerra si no se resuelve
cuanto antes la crisis del agua en la ciudad. Se
ha escrito muchísimo sobre el riesgo de guerras
por el agua en el Oriente Medio, donde cada gota
de los recursos hídricos está contada. El
recientemente fallecido Rey Hussein de Jordania
dijo una vez que el único motivo por el que iría
a la guerra contra Israel sería por el agua, ya
que el caudal del río Jordán se encuentra bajo
control israelí.
Mientras tanto, el futuro de uno de los recursos
más esenciales a la vida está siendo determinado
por personas que se lucran de su explotación y
uso excesivo. Con el respaldo del Banco Mundial,
un puñado de multinacionales se dedican a
acaparar el control de los servicios públicos de
abastecimiento de agua en los países en
desarrollo, disparando los precios en detrimento
de los habitantes y sacando partido de la
desesperación con la cual el tercer mundo busca
resolver sus problemas de escasez. Las
intenciones son clarísimas: el agua debe de ser
tratada como cualquier otra mercancía, y su uso
debe ir conformado por los
principios que rigen el mercado.
Al mismo tiempo, los gobiernos están renunciando
al control de las aguas que les compete
administrar mediante su participación en
acuerdos comerciales como puedan ser el Acuerdo
de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN),
sucedido por el Área de Libre Comercio de las
Américas (ALCA) y la Organización Mundial del
Comercio (OMC). Lo que hacen estas instituciones
mundiales en realidad es darle a las grandes
multinacionales un acceso sin precedentes al
agua de los países signatarios.
Algunas empresas ya han empezado a demandar a
los gobiernos con objeto de tener acceso a los
recursos hídricos nacionales. Por ejemplo, la
empresa californiana Sun Belt, ha entablado un
juicio contra el gobierno de Canadá acogiéndose
al TLCAN, por motivo de la prohibición impuesta
por la provincia de Columbia Británica sobre las
exportaciones de agua hace algunos años. La
empresa aduce que la ley de dicha provincia
infringe sobre varios derechos que el TLCAN
concede al inversionista y reclama por lo tanto
10 mil millones de $ USA, en concepto de
indemnización por la pérdida de beneficios.
Gracias al respaldo de estos acuerdos
comerciales internacionales, las empresas tienen
la mirada puesta en el transporte del agua a
granel, mediante canales de desvío y grandes
barcos petroleros. Varias empresas se encuentran
desarrollando tecnologías para cargar grandes
cantidades de agua potable en enormes sacos
sellados que pretenden remolcar por vía marítima
para su venta. La venta del agua al mejor postor
no hará sino agravar los peores impactos de la
crisis mundial del agua.
Importantes organizaciones dedicadas a la
investigación y al medio ambiente, tales como el
Worldwatch Institute, el World Resources
Institute y el programa de Naciones Unidas sobre
medio ambiente llevan más de diez años dando el
grito de alarma : si el consumo de agua sigue
incrementándose al ritmo actual, los resultados
serán devastadores para la tierra y sus
habitantes. Grupos tales como International
Rivers Network, Greenpeace, Clean Waters Network,
Sierra Club y Friends of the Earth International,
junto con miles de grupos comunitarios del mundo
entero, están luchando contra la construcción de
nuevas presas, y buscando rehabilitar los ríos y
pantanos en deterioro, enfrentándose a la
industria por la contaminación de las aguas y
protegiendo las ballenas y otras especies
acuáticas de la caza y de la sobrepesca. En
algunos países, los especialistas han logrado
encontrar nuevas y alentadoras soluciones a
estos problemas.
Aunque la labor que realizan sea de lo más
fundamental, sus esfuerzos han de ser
coordinados y percibidos en el contexto más
extenso de la mundialización económica y del
papel de este último en lo que se refiere al
fomento de la privatización y de la reificación.
¿A quién le pertenece el agua? ¿Acaso debe
pertenecer a alguien? ¿Debería ser privatizada?
¿Qué derecho tienen las grandes multinacionales
a adquirir los sistemas hidrológicos? ¿Acaso
debe el agua ser intercambiado en un mercado
abierto como una mercancía cualquiera? ¿Qué
leyes son necesarias para proteger el agua? ¿En
qué consiste el papel del gobierno? ¿Cómo pueden
los países ricos en recursos hídricos compartir
el agua con los países menos afortunados? ¿Quién
es el guardián de la sangre que le da vida a la
naturaleza? ¿Cómo puede el ciudadano de a pie
involucrarse en el proceso?
El análisis y las recomendaciones del presente
informe se basan en el principio que el agua es
parte del patrimonio de la tierra y que como tal
debe preservarse en el dominio público por todos
los tiempos y protegerse mediante rigurosas
leyes locales, nacionales e internacionales. Lo
que está en juego es la noción de los bienes
comunes, es decir la idea que a través de
nuestras instituciones públicas reconocemos la
existencia de un patrimonio humano y natural
común que ha de ser preservado para las
generaciones venideras. Cada localidad debe de
actuar como el perro guardián de nuestras aguas
y establecer principios para controlar el uso de
tan preciado recurso.
Creemos que este recurso vital no debe
convertirse en una mercancía que se pretende
vender al mejor postor, y que el acceso al agua
potable para cubrir nuestras primeras
necesidades constituye un derecho humano
fundamental. Cada generación debe cerciorarse
que sus actividades no empobrezcan la abundancia
y la calidad del agua. No se puede escatimar
esfuerzos para restablecer la salud de los
ecosistemas acuáticos que ya están deteriorados,
ni para proteger a los que aún no han sufrido
daños.
Ante todo es menester proceder a una
reestructuración radical de nuestras sociedades
y estilos de vida, con el fin de impedir que la
superficie de la tierra quede deshidratada, y
aprender a convivir con los ecosistemas creados
para alimentar la vida en derredor del agua. Y
debemos renunciar a la comodísima noción de que
podemos usar y abusar impunemente de los
preciados recursos acuáticos del mundo, ya que
de alguna manera la tecnología terminará por
aportar soluciones. No hay "arreglo" posible
para un planeta en el que se ha agotado el agua.
La Crisis
Un Recurso Que No Es Inagotable
Se suele pensar que el caudal del agua es tan
magno como infinito. Este razonamiento es falso.
El agua dulce disponible no alcanza ni el 0,5
por ciento de la totalidad del agua existente.
El resto es agua salada o forma parte de hielos
inaccesibles, de aguas subterráneas y de la
tierra misma. Lo más importante es recordar que
se trata de una fuente limitada.
Tal como lo puso Allerd Stikker de la Ecological
Management Foundation, con sede en Amsterdam:
"Sencillamente hablando, la cuestión hoy en día
es que mientras la única fuente renovable de
agua dulce reside en la lluvia (que genera un
caudal mundial más o menos constante de 40 a
45.000 km cúbicos al año), la población mundial
sigue incrementándose al ritmo de unos 85
millones de habitantes al año. Por lo tanto, el
agua disponible per-capita dismimuye a pasos
agigantados."
Lo más preocupante es que nos dedicamos a
desviar, contaminar y agotar esa fuente limitada
de agua potable a una velocidad vertiginosa.
A nivel mundial, el consumo del agua se duplica
cada 20 años, a un ritmo más de dos veces mayor
al crecimiento de la población humana, con las
correspondientes exigencias sobre nuestros
ecosistemas acuáticos. Por ejemplo se preveé que
el consumo de agua para usos industriales se
duplicará de aquí al 2025 si seguimos creciendo
como en la actualidad. Según las Naciones
Unidas, hoy día 31 países padecen escasez y más
de mil millones de personas carecen de agua
potable. De aquí al año 2025, hasta dos terceras
partes de la población mundial -que para
entonces se habrá incrementado en otros 2,6 mil
millones de habitantes- padecerán graves
problemas de escasez. La tercera parte restante
se verá casi totalmente privada de agua.
World Resources, publicación conjunta del
programa de las Naciones Unidas sobre medio
ambiente, del Banco Mundial y del World
Resources Institute, lanza una advertencia
estremecedora: "La sed mundial tiende a
convertirse en una de las cuestiones más
acuciantes del siglo XXI…En algunos casos, la
explotación del agua es tan intensa en relación
con los recursos de que disponemos, que las
aguas superficiales están evaporándose y las
reservas subterráneas se están agotando a un
ritmo más acelerado que el de la cantidad
recibida por las precipitaciones."
La explotación abusiva de las aguas subterráneas
y el agotamiento de las capas acuíferas se han
convertido en graves problemas para las regiones
mayormente agrícolas del mundo. En los EE.UU. la
capa acuífera de los altos llanos de Ogallala,
que se extiende sobre 1300 kilómetros desde la
faja angosta de Téxas hasta Dakota del Sur, se
está vaciando ocho veces más deprisa de lo que
la naturaleza pueda tardar en volver a llenarla.
Y la superficie de saturación del valle
californiano de San Joaquín ha caído de unos
diez metros en algunos lugares en los últimos
cincuenta años. Veintiún por ciento de la
irrigación en EE.UU se hace bombeando el agua
subterránea a un ritmo superior al de su
capacidad de regeneración.
En la península de Arabia, el consumo de agua
subterránea es casi tres veces mayor al volumen
de realimentación y, si se sigue extrayendo de
esta manera, el agua de Arabia Saudí terminará
agotándose por completo dentro de cincuenta
años; la extracción en Israel sobrepasa el ritmo
de realimentación en 2,5 mil millones de metros
cúbicos en 25 años y 13 por ciento de las
reservas del litoral están contaminadas por el
agua marina y los residuos de los abonos; el
ritmo de agotamiento de las capas acuíferas no
recargables del Africa se calcula en 10.000
millones de metros cúbicos al año; las
superficies de saturación están bajando en toda
la India; la tierra debajo de la ciudad de
Bangkok se ha hundido debido al bombeo masivo y
abusivo del agua; ocho regiones del norte de
China están tirando de sus últimos recursos
acuáticos y la superficie de saturación debajo
de Beijing ha caído de 37 metros en los últimos
cuarenta años. La crisis del agua es tan grave
en esa ciudad que los expertos se están
planteando el traslado del gobierno chino a otro
lugar.
En la ciudad de México el bombeo sobrepasa la
realimentación natural en 50 a 80 por ciento
cada año y los especialistas están diciendo que
la ciudad podría quedarse sin una gota de agua
en el próximo decenio. En las áreas de libre
comercio de las maquiladoras a lo largo de la
frontera entre México y los EE.UU., el agua es
una mercancía preciada, que se suministra cada
semana en muchas localidades en camiones o
carretas. A principios del año 2001, la Comisión
Nacional del Agua hizo constar que la zona
fronteriza, que es un verdadero vertedero de
desechos industriales y humanos, únicamente
consigue depurar una tercera parte de las aguas
de desecho y del alcantarillado. Ciudad Juárez,
que crece a razón de 50.000 habitantes al año,
se está quedando sin agua; el agua subterránea
de la que depende la ciudad ha ido bajando unos
cinco pies al año. A este ritmo, ya no quedará
agua utilizable dentro de veinte años.
Como explica Stikker, si comparamos el agua con
una inversión financiera, lo que estamos
haciendo es disminuir irreversiblemente el
capital del que disponemos en lugar de sacar
provecho de sus ingresos. Y no tardaremos en
quebrar.
Sandra Postel del proyecto mundial de política
de las aguas, puntualiza que, además de agotar
el caudal, la explotación minera de las aguas
subterráneas hace que el agua salada invada y
destruya las reservas de agua dulce. En algunos
casos, este tipo de actividad reduce para
siempre la capacidad de la tierra a acumular el
agua. En California, el uso y abuso de las
reservas subterráneas en el Valle Central han
resultado en la pérdida de más de un 40 por
ciento de la capacidad de almacenaje de todos
los embalses artificiales del estado. En 1998,
el Ministerio Californiano de recursos hídricos
anunció que a menos de encontrar nuevas
reservas, el estado tendría que hacer frente de
aquí al 2020, a una escasez de agua
prácticamente equiparable al volumen de lo que
sus pueblos y ciudades están consumiendo hoy
día.
Además, la expansión mundial de las actividades
de minería y de fabricación está amenazando con
contaminar aún más estas reservas subterráneas.
(En la mayoría de los países asiáticos, por
ejemplo, estas reservas suministran más de un 50
por ciento del agua del país.) World Resources
señala que la industrialización acelerada de los
países en desarrollo va generando los metales
pesados, los ácidos y agentes contaminantes
orgánicos persistentes que terminarán
corrumpiendo las capas acuíferas.
Al mismo tiempo la explotación abusiva de los
principales sistemas fluviales del planeta, está
amenazando otra fuente limitada de agua. "El
Nilo en Egipto, el Gánges en Asia del Sur, el
Río Amarillo en China y el Río Colorado en
América cuentan entre los principales ríos tan
masivamente explotados (presas y desvíos por
doquier, consumo excesivo), que hay determinadas
épocas en las que el agua potable ni llega a su
destino final o de hacerlo, su cantidad es
ínfima", escribe Sandra Postel. El Río Colorado
tiene tantísimos consumidores a lo largo de su
recorrido por siete estados de los EE.UU., que
no queda prácticamente agua en su desembocadura
hacia el mar. Los caudales del Río Grande y de
la parte superior del Río Colorado están en
peligro de verse reducidos en un 75 y un 40 por
ciento, respectivamente, en el siglo que viene.
Pero quizás el análisis más devastador de la
crisis mundial del agua es el que proviene del
ingeniero hidrológico Michal Kravèík y de su
equipo de científicos de la ONG Gente y Agua de
la República Eslovaca. Kravèík, que ha
proseguido una brillante carrera en la Academia
de Ciencias de la República, se ha dedicado a
estudiar el efecto de la urbanización, de la
industria agrícola, de la deforestación, de la
construcción de presas, y de las
infraestructuras y pavimentos construídos por
encima de los sistemas hidrológicos en su país y
en los países vecinos, y ha llegado a una
conclusión alarmante. La destrucción del habitat
natural del agua no sólo genera una crisis de
abastecimiento que afecta a las personas y a los
animales, sino que disminuye gravemente la
cantidad de agua potable de la que dispone el
planeta.
Kravèík describe el ciclo hidrológico de una
gota de agua. Para empezar se evapora de una
planta, de la superficie terrestre, de un
pantano, de un río, de un lago o del mar para
acabar volviendo a la tierra en forma de
precipitación. Si la gota de agua vuelve a caer
en un bosque, lago, hierba, prado o campo, puede
cooperar con la naturaleza para iniciar un nuevo
ciclo hidrológico. "El derecho de domicilio de
una gota forma parte de los derechos
fundamentales, y es un derecho infinitamente más
importante que los derechos humanos", afirma
Kravèík.
Sin embargo, si la superficie de la tierra se
pavimenta por entero, si es desnudada de sus
bosques y praderas, y si se drenan sus torrentes
y arroyos naturales, la gota no llegará a formar
parte de la cuenca de un río o de las capas
acuíferas de tierra firme, dónde es tan
necesaria para la gente y los animales, sino que
caerá en el mar donde se limitará a ser
almacenada. Es como la lluvia que cae en un
enorme tejado o un gigantesco paraguas; todo lo
que está debajo queda seco y el agua fluye hacia
su perímetro. Como consecuencia, la disminución
del agua de las capas acuíferas en tierra firme
contribuye a reducir la evaporación del agua de
la superficie terrestre y se convierte en una
pérdida neta, mientras que los mares van
subiendo. En Eslovaquia, los científicos
hallaron que por cada uno por ciento de los
tejados, pavimentos, estacionamientos y
autopistas que se construyen, el volumen del
abastecimiento del agua pierde más de 100.000
millones de metros cúbicos al año.
Kravèík lanza una inquietante advertencia sobre
el número en aumento de lo que él denomina
"manchas calientes" - es decir los lugares en
los que ya no queda ni una sola gota de agua. A
medida que la tierra se irá secando, asistiremos
al calentamiento masivo del planeta y a los
correspondientes extremos climáticos: sequía,
mayor vulnerabilidad a la atmósfera, aumento de
la radiación solar, menor biodiversidad,
derretimiento de las capas de hielo polares,
inundación de territorios enteros, desertización
masiva y, a un momento dado, "el caos mundial."
A Falta de Agua, Falta de Comida
Aparte de crear graves problemas ecológicos, la
explotación abusiva de las aguas subterráneas y
fluviales, está recrudeciendo otra temible
crisis - la de garantizar el alimento del mundo.
La irrigación destinada a las cosechas es
responsable del consumo del 65 por ciento de
toda el agua que utilizamos los humanos, en
comparación con un 25 por ciento achacable a la
industria y un 10 por ciento a los hogares y
municipalidades. El crecimiento demográfico
anual quiere decir que cada vez se necesitará
más agua para la producción de cereales
(destinados al consumo humano y animal), ya que
se trata de una actividad que exige muchísimo
riego. Pero cada año, las ciudades e industrias
que hormiguean por el mundo están exigiendo y
acaparando una parte cada vez mayor del agua
destinada a la agricultura. Por citar un
ejemplo, California preveé un auténtico declive
en las tierras irrigadas debido a su imponente
explosión demográfica.
Tarde o temprano, algunas regiones estériles ya
no podrán satisfacer la demanda de los
agricultores a la vez que la de las ciudades que
crecen a un ritmo vertiginoso. Si estas regiones
han de satisfacer las necesidades cotidianas de
agua, tendrán que acabar importando con carácter
permanente la totalidad o gran parte de sus
alimentos, con lo cual se plantea la dependencia
crónica de determinados países que tendrán que
seguir recurriendo a otros o a la ayuda de
nuestra aldea planetaria para poder abastecerse.
En todas las regiones rurales de Latinoamérica y
de Asia, la industrialización masiva está
causando un desequilibrio entre el ser humano y
la naturaleza. Las industrias agropecuarias
destinadas a la exportación tiran cada vez más
de los recursos hídricos que antes sólo
consumían los pequeños agricultores para
autoabastecerse en alimentos. Otro gran foco de
agotamiento de las reservas de agua se encuentra
en los más de 800 áreas de libre comercio del
tercer mundo, tales como los de Latinoamérica,
dónde se producen alimentos en cadena para la
élite de los consumidores mundiales. En las
regiones maquiladoras de México por ejemplo, el
agua potable resulta tan escasa que los niños y
hasta los infantes toman Coca?Cola y Pepsi en
lugar de agua.
Durante una dura temporada de sequía en el norte
de México en 1995, el gobierno cortó el
suministro de agua a los agricultores locales
para asegurar, con carácter urgente, el de las
industrias de la región cuya mayoría están bajo
dominio extranjero.
Pero lo que ocurre en China es quizás aún más
estremecedor. El Worldwatch Institute advierte
que un súbito e inesperado declive en el
abastecimiento de agua de los agricultores
chinos, podría amenazar la seguridad alimentaria
del mundo. China se enfrenta a graves penurias
de grano en el futuro próximo debido a la
pérdida de agua por el desvío de recursos ya
limitados de los campos hacia la industria y las
ciudades. Como resultado, la demanda de cereales
en China pudiera sobrepasar las cantidades
exportables que existen en el mundo. Si bién
China podrá sobrevivir durante una temporada por
su economía en plena expansión y sus tremendos
excedentes comerciales, el aumento de los
precios de los granos que resultará de la
situación creará un levantamiento social y
político en la mayoría de las ciudades del
tercer mundo, poniendo en vilo la seguridad
alimentaria en el mundo.
El hemisferio occidental de la China está
mayormente compuesto por desiertos y montañas;
la gran masa de 1.200 millones de ciudadanos
viven gracias a varios grandes ríos cuyos
sistemas no bastan para satisfacer la demanda.
Por ejemplo, en 1972 el Río Amarillo no llegó a
desembocar en el mar por primera vez en su
historia. Esto ocurrió durante quince días aquel
año y el número de días va en aumento cada año
desde entonces. En 1997 quedó seco durante 226
días. La historia se repite en todos los ríos
chinos así como en sus capas acuíferas que se
van vacíando debajo del gran llano del norte de
la China. A medida que se van construyendo
enormes pozos industriales para tener acceso a
la poca agua que queda, millones de agricultores
chinos se encuentran con que sus pozos se van
secando. Cuatrocientas de las 600 ciudades del
norte de China ya padecen de una grave escasez
de agua, y esto representa más de la mitad de la
población del país.
Esta escasez ocurre en un momento en que la
explosión demográfica china conocerá en los
próximos 30 años un aumento superior al
equivalente de la población de los EE.UU, y las
predicciones más conservadoras anuncian que el
consumo industrial anual del agua en China
podría pasar de 52.000 millones a 269.000
millones de toneladas a lo largo de dichos años.
Esto coincide con un aumento en los ingresos de
sus ciudadanos que permite a millones de ellos
instalar cañerías con duchas e inodoros en sus
casas. El Worldwatch Institute predice que China
será el primer país en el mundo que tendrá que
reestructurar su economía prácticamente por
entero para hacer frente a la escasez de agua.
Especies en Peligro de Extinción
En todo el mundo, la respuesta ante la mayor
demanda de agua consiste en construir más presas
y en desviar más ríos. Llevamos mucho tiempo
manipulando el agua. Incluso las más antiguas
civilizaciones, desde los Romanos a los Mayas
construyeron acueductos y canales de irrigación.
Pero ahora nuestras manipulaciones han alcanzado
una escala totalmente insostenible.
El número de grandes presas en el mundo ha
pasado de apenas un poco más de 5.000 en 1950 a
38.000 hoy día y el número de cursos desvíados
para la navegación ha aumentado de ni tan
siquiera 9.000 en 1900 a unos 500.000. En el
hemisferio norte, hemos canalizado y domado tres
cuartas partes del caudal de los grandes ríos
del mundo para la alimentación hidroeléctrica de
nuestras ciudades. Si bién es cierto que los
avances de la técnica moderna han permitido a
los gobiernos abastecer el agua a las granjas y
ciudades, estas prácticas han hecho mucho daño a
la naturaleza.
Las vías navegables del mundo también tienen que
hacerle frente a toda la gama de problemas
causados por la contaminación tóxica de nuestras
modernas industrias. Noventa por ciento de las
aguas inmundas de los países en desarrollo
siguen siendo vertidas sin previa depuración en
los ríos y arroyos.
En los EE.UU., tan sólo un 2 por ciento de los
ríos y arroyos del país siguen su curso en su
estado natural original; la zona de tierra firme
ha perdido más de la mitad de sus pantanos,
pérdida que se cifra en un 95 por ciento en el
estado de California. La población de aves
migratorias y acuáticas ha retrocedido de 60
millones en 1950 a apenas 3 millones hoy día.
Los cauces más diversos desde el punto de vista
biológico también son los que más se han
deteriorado con el subsiguiente enorme peligro
para las especies y la naturaleza.
"Los EE.UU. son el epicentro mundial de la
biodiversidad del agua dulce", afirma Larry
Masters de Nature Conservancy. Treinta y siete
por ciento de sus peces están en peligro de
extinción, así como 51 por ciento de sus
crustáceos y 40 por ciento de sus anfíbios, y 67
por ciento de los moluscos de agua dulce ya han
desaparecido o están en vías de extinción.
Según la revista National Geographic, en EE.UU.
se gastan mil millones de libras de insecticidas
y herbicidas cada año, la mayor parte de los
cuales van a parar a los sistemas hidrológicos
del país. El Consejo de Defensa de los Recursos
Naturales afirma que 53 millones de americanos
beben agua de grifo contaminada por plomo,
bacterias fecales y otros contaminantes nocivos.
Casi 40 por ciento de los ríos y arroyos
estadounidenses son demasiado peligrosos para la
pesca, la natación o su consumo. "Nuestros
ecosistemas se están desmoronando en todos y
cada uno de nuestros cauces en el Oeste,"
explica Steve Glazer del grupo de trabajo de
Sierra Club encargado de estudiar el Río
Colorado.
En Canadá, Jamie Linton ha recabado información
sobre una inquietante historia de uso y abuso de
un sistema hidrográfico en nombre de la
Federación Canadiense de la Fauna y de la Flora.
La pérdida de pantanos se extiende a 65 por
ciento en el litoral Atlántico, 70 por ciento en
el Sur de Ontario, 71 por ciento en las Praderas
y 80 por ciento en el delta del Río Fraser en la
provincia canadiense de Columbia Británica. La
lluvia ácida ha causado un declive de 40 por
ciento en las especies de peces en algunos lagos
canadienses. Se han construído presas a lo largo
de la mayoría de los sistemas hidrológicos del
país y es de lejos el país donde más se ha
procedido a desviar las aguas de los ríos de sus
cauces originales. Más de un siglo de minería,
forestería y de industria a gran escala ha
afectado hasta la última capa acuática en Canadá
y se encuentran residuos químicos tóxicos en
hasta los lugares más remotos del Artico.
En los Grandes Lagos de EE.UU., que constituyen
el mayor sistema de agua dulce del mundo, el
resultado ha sido una "pérdida catastrófica de
diversidad biológica", según explica Linton.
Janet Abramovitz del Worldwatch Institute añade
que los Grandes Lagos han perdido dos terceras
partes de sus otrora extensas marismas y que
menos de un 3 por ciento de las costas lacustres
se prestan a la natación, no son potables y la
vida acuática no puede sobrevivir en ella.
El organismo Nature Conservancy ha identificado
un centenar de especies y 31 comunidades
ecológicas que peligran en el sistema de los
Grandes Lagos y señala que la mitad de ellas no
existen en ningún otro lugar. Hace doscientos
años, en cada unos de los cinco Grandes Lagos
florecía una vida acuática que les era propia.
En 1900, 82 por ciento de las capturas eran de
peces indígenas. Ya en 1966, las especies
indígenas alcanzaban tan sólo el 0,2 por ciento
de la pesca; el 99,8 por ciento restante
correspondía a especies exóticas, la mayoría de
las cuales tenían efectos devastadores sobre las
indígenas.
La historia se repite en el mundo entero. Los 33
grandes ríos de Inglaterra, salvo uno, están
padeciendo; algunos ya han bajado de nivel hasta
alcanzar menos de una tercera parte de su
profundidad media. El Támesis se expone a
secarse y los grandes buques ya deben esperar la
marea alta para poder navegar. El desarrollo
industrial ha separado el Río Rin en Europa del
90 por ciento de las tierras que irrigaba
originalmente y el salmón indígena que
normalmente lo remontaba casi ha desaparecido
por completo. En los 25 últimos años, las
concentraciones de fosfato y de nitrato del
Danubio se han multiplicado por seis y por
cuatro respectivamente, causando daños
incalculables al turismo y a la pesca de la
región.
Según la Organización de las Naciones Unidas
para la Agricultura y la Alimentación (FAO), 80
por ciento de los grandes ríos de China están
tan deteriorados que los peces ya no pueden
vivir en ellos. La construcción de la presa de
Asuán en Egipto en 1970 generó la pérdida de los
dos tercios del pescado que se recogía para
fines comerciales.
El World Resource Institute informa que trás
construirse la presa Pak Mun en Tailandia, las
150 especies de peces que vivían en el río Mun
desaparecieron casi totalmente. La introducción
de especies no indígenas en el Lago Victoria en
Africa ha logrado poco menos que destruir la
población de especies indígenas, que ya
peligraban por los millones de litros de aguas
inmundas sin depurar y de desechos industriales
que en él se vertían de las ciudades de los
vecinos países de Kenya, Tanzania y Uganda. Las
tres cuartas partes de los ríos de Polonia
también han sido contaminados por productos
químicos, aguas inmundas y desechos agrícolas,
de manera que su agua ni tan siquiera sirve para
uso industrial. Prácticamente la mitad de los
sistemas de depuración del agua y del
alcantarillado en Moscú no son eficaces o no
funcionan y, de acuerdo con el Consejo de
Seguridad Ruso, no es potable 75 por ciento del
agua de los lagos y de los ríos de la República.
La cuenca del mar de Aral por la que se
extienden Afganistán, Irán y cinco países de la
ex Unión Soviética fue una vez el cuarto lago de
mayores dimensiones del mundo. Los desvíos
excesivos han resultado en la pérdida de la
mitad de la región que cubría y de tres cuartos
de su caudal, mientras que los pantanos
circundantes han encogido en un 85 por ciento.
Postel lo llama una de las mayores tragedias
ecológicas del planeta y hace constar que casi
todas las especies de peces y de aves acuáticas
han sido totalmente aniquiladas y no queda nada
por pescar. Cada año, el viento va recogiendo de
40 a 150 millones de toneladas de una mezcla de
sales tóxicas procedentes del lecho del mar
desecado y la va esparciendo por las granjas del
lugar. Millones de "refugiados ecológicos" han
abandonado la región.
No se puede insistir lo bastante sobre la crisis
del agua que conoce nuestro planeta hoy día. Las
pequeñas soluciones a plazos no conseguirán
impedir el desmoronamiento de poblaciones y
ecosistemas enteros. Es acuciante y aún posible
volver a replantearse de manera radical nuestros
valores, prioridades y sistemas políticos. Sin
embargo, como veremos en el capítulo siguiente,
hay fuerzas en movimiento en el mundo de hoy
que, a menos que nos enfrentemos a ellas,
terminarán llevando casi inexorablemente al
mundo hacia un futuro en el que el agua vendrá a
faltar.
El Impacto de la Mundialización
Todo Esta en Venta
El modelo de desarrollo que prevalece en nuestra
época es el de la mundialización económica,
sistema que radica en la creencia que una sola
economía mundial con reglas universales
establecidas por las empresas y los mercados
financieros resulta inevitable. La libertad
económica, y no la sana administración de la
democracia o de la ecología, es la metáfora que
escogen los que tienen el poder en esta era
posterior a la Guerra Fría. De allí que el mundo
esté viviendo una de las mayores
transformaciones de su historia. En el corazón
de dicha metamorfosis asistimos a un asalto
masivo contra prácticamente todos los elementos
que componen la vida.
Todo está en venta, incluso cuando se trata de
conceptos que otrora se consideraban sagrados,
tales como la sanidad y la educación, la cultura
y el patrimonio, los códigos genéticos y las
semillas, y los recursos naturales como son el
aire y el agua. Estos servicios y recursos están
siendo cada vez más controlados por un puñado de
grandes multinacionales que van acuñando las
leyes nacionales e internacionales según el
dictado de sus intereses. El Instituto de
Estudios Políticos con sede en Washington
advierte que las doscientas mayores
multinacionales ya son tan grandes que sus
ventas totales sobrepasan las economías
conjuntas de 182 países y poseen casi el doble
de los ingresos económicos de las cuatro quintas
partes menos favorecidas de la humanidad. Entre
las cién economías más grandes del mundo, 53 son
multinacionales.
Una nueva realeza mundial es la que ahora
planifica el mercado desde un punto central,
destruyendo vidas y la naturaleza por donde
quiera que pisa. En palabras del escritor y ex
consejero principal de la Agencia de Desarrollo
Internacional de los EE.UU. (USAID), David
Korten, "el mundo se encuentra ahora gobernado
por un casino financiero mundial cuyos empleados
son banqueros anónimos y especuladores que
trabajan con una mentalidad de borregos en el
oscuro mundo de las finanzas mundiales. Cada día
mueven más de dos billones de dólares en el
mundo entero buscando beneficios rápidos y
paraísos fiscales, consiguiendo que los cambios
monetarios y la Bolsa hagan todo tipo de
piruetas que nada tienen que ver con nuestra
realidad económica. Construyen y destruyen
economías nacionales sin tan siquiera cejar,
compran y venden empresas y mantienen a los
políticos a la merced de sus intereses."
La Desigualdad del Reparto
Una de las características más señaladas de la
mundialización económica reside en que cada vez
va aumentando la diferencia entre los ricos y
los pobres; se está creando una sub clase
atrincherada entre las regiones y en el seno de
todas las sociedades del mundo. El informe del
año 2000 de la Organización de las Naciones
Unidas para el Desarrollo Humano indica que la
disparidad del nivel de ingresos entre los
primeros 20 por ciento y los últimos 20 por
ciento de la población mundial es de 150:1 y ha
doblado en los 30 últimos años. Las 225 personas
más ricas del mundo juntas poseen una riqueza
igual a los ingresos anuales de la mitad de la
humanidad. Las tres personas más ricas del mundo
tienen bienes por un valor que supera el PIB de
48 países.
La quinta parte más acaudalada del mundo consume
86 por ciento de todos los bienes y servicios,
mientras que la quinta parte más pobre consume
apenas un poco más que un uno por ciento. Los
americanos y europeos gastan bastante más cada
año en alimentos para sus animales domésticos,
informan las Naciones Unidas, que lo que
costaría proporcionar los servicios básicos de
salud y nutrición para todos los habitantes del
mundo. Los americanos gastan más dinero en
cosméticos cada año que el que hace falta para
que todo el mundo tenga una escolarización
básica
No es sorprendente así pues que la profunda
falta de igualdad que fomenta la mundialización
económica, ya sea intencionalmente o no, esté
afectando seriamente el acceso de los pobres al
agua, que es el más fundamental de los derechos
de la vida. La Comisión Económica y Social de
las Naciones Unidas sobre desarrollo sostenible
indica que las tres cuartas partes de la
población que tienen problemas de escasez de
agua - es decir el 26 por ciento de la población
total del mundo – se encuentran en los países en
vías de desarrollo. De aqui al año 2025, predice
la Comisión, los países con ingresos modestos
que tengan problemas de agua alcanzarán el 47
por ciento de la población total del mundo.
En los países muy poblados de Asia, Africa y
Latinoamérica, el aumento masivo de desechos
animales y humanos que se intensificará con la
llegada de granjas industriales, expone a más y
más personas a contraer enfermedades como el
cólera o como la bacteria mortal E.coli presente
en los abastecimientos de agua contaminados. La
mayoría de los gobiernos locales no pueden ni
tan siquiera permitirse adquirir el cloro que
les haría falta para depurar el agua. Allí donde
las localidades tenían por costumbre recurrir a
los pozos y a las bombas manuales para evitar
los problemas del agua contaminada de la
superficie, ahora resulta que los desechos
químicos y humanos también se están infiltrando
en estas fuentes haciendo que la superficie de
saturación se vuelva peligrosa a su vez. En las
ciudades del tercer mundo ya es una práctica
común el recurrir al racionamiento del agua por
barrios durante algunas horas del día o durante
algunos días de la semana.
Las Naciones Unidas informan que los europeos
gastan 11.000 millones de dólares al año en
helado, es decir 2.000 millones más que la suma
total que haría falta para abastecer a la
población mundial en agua potable y depurar las
alcantarillas del mundo entero. Más de cinco
millones de personas, niños en su mayoría,
mueren cada año por enfermedades debidas a la
deplorable calidad del agua potable. Mientras
miles de millones sobreviven malamente sin agua
potable, los habitantes de América del Norte
utilizan unos 39 litros de agua por persona y
por día.
Pero la falta de igualdad de acceso al agua
existe en el seno de las sociedades también. En
1994, cuando Indonesia se vió devastada por una
importante sequía, los pozos de los residentes
se secaron pero los campos de golf de Yakarta,
que acogen a turistas adinerados, siguieron
recibiendo mil metros cúbicos por campo al día.
En 1998 en medio de una sequía de tres años que
había secado los sistemas fluviales y vacíado
los embalses, el gobierno de Chipre cortó en
cincuenta por ciento el abastecimiento a los
granjeros mientras garantizaba a los dos
millones de turistas que acuden al país cada año
que dispondrían de todo el agua que precisarán.
En Corea del Sur, los granjeros al sur de Seúl
recientemente se armaron de hoces y formaron un
bloqueo ante los camiones cisterna municipales
porque estos últimos bombeaban agua para los
habitantes de la ciudad y los granjeros temían
que el agua llegara a faltar para las cosechas.
Anne Platt del Worldwatch Institute hace constar
que una familia perteneciente a los cinco grupos
de mayores ingresos en Perú, la República
Dominicana o Ghana tiene, respectivamente, tres,
seis, o doce veces mayores posibilidades de que
el agua se conecte a su domicilio que una
familia que forma parte de los cinco grupos de
menores ingresos de esos países. En vista de que
no tienen acceso a servicios públicos
subvencionados, explica Platt, los pobres a
menudo terminan pagando más por el agua que los
ricos porque deben obtenerla de fuentes ilegales
o privadas.
Por ejemplo, en Lima, Perú, los pobres pueden
llegar a pagar a un vendedor privado hasta tres
dólares por metro cúbico de agua, que además
deben de ir a recoger en cubos y que a menudo
resulta contaminada. Los más ricos en cambio
pagan 30 centavos por metro cúbico de agua
depurada y no tienen más que abrir el grifo en
su casa. Los habitantes de los barrios
marginados que se extienden por las colinas de
Tegucigalpa, capital de Honduras, pagan bastante
más por el agua suministrada por camiones
cisterna privados que lo que pagarían aunque
fuera al gobierno para la instalación de las
canalizaciones necesarias. En Dacca, Bangladesh,
los okupas pagan el agua a un precio doce veces
mayor que lo que cobran los servicios públicos
de la localidad. En Lusaka, Zambia, las familias
de pocos ingresos suelen desembolsar la mitad de
los ingresos del hogar para obtener agua.
Los pueblos indígenas han sentido de una forma
particularmente brutal el impacto de la
mundialización económica y del robo del agua que
les pertenecía. Al tener una relación muy
directa con el agua, los indígenas son
particularmente vulnerables ante cualquier
proyecto de gran envergadura que altere sus
ecosistemas acuáticos. Los colosales proyectos
hidroeléctricos del Norte de Quebéc resultaron
devastadores para las primeras naciones Cri así
como para el caribú y el pescado que son sus
modos de subsistencia.
El autor ecológico Josh Karliner explica: "El
proceso de la mundialización no deja de hacer
mella en el apoyo social y financiero a los
derechos fundamentales de los pobres, dejando
cada vez más a un lado los que no suscriben a
sus franquicias y que tienen que defenderse por
sí solos ante un 'mercado' brutalmente
competitivo. Cada vez es más mayor el número de
personas que se convierten en víctimas de la
mundialización, a medida que las fuerzas de
expansión empresarial van introduciéndose en las
tierras agrícolas, los desiertos, los óceanos y
los sistemas fluviales en los que antes no se
fijaban. Muchas comunidades del planeta que auún
siendo pobres se bastan a sí mismas, están
siendo sumergidas en una pobreza cada vez mayor
desde el punto de vista social y ecológico, y se
encuentran cada vez más desplazados en el plano
cultural, a medida que las empresas se van
apropiando de sus recursos para colmar las
exigencias aparenemente insaciables de la
sociedad de consumo que se va multiplicando en
el mundo."
Aunque antaño se la reconocía como derecho
humano fundamental, el agua es ahora denegada a
numerosísimos miembros de nuestra familia
humana. Los recursos hídricos no pueden
conservarse de manera inteligente hasta que
hagamos frente a la realidad de estas
desigualdades. Y no nos podemos enfrentar esta
realidad sin antes rechazar los principios de la
mundialización económica.
Prohibido Preservar
La mundialización crea estructuras económicas y
políticas que hacen que sea absolutamente
imposible una economía con efectos benignos para
el medio ambiente. La mundialización económica
pretende integrar las economías nacionales en un
mercado único y unificado. Las grandes
multinacionales ejercen presiones sobre los
gobiernos nacionales con el fin de obtener la
privatización, la desreglamentación, la
eliminación de las barreras al comercio y a las
inversiones, de manera a dar impulso a las
exportaciones, y que se renuncie en general a
los controles del estado sobre la economía, para
crear una sola economía mundial.
Una integración económica de esta índole hace
que la producción industrial alcance niveles
insospechados e inéditos, intensificando la
explotación de los recursos naturales y
agravando cualquier problema ecólogico
existente. Una competencia más agresiva obliga a
los gobiernos a aminorar sus programas de
protección del medio ambiente para poder
incrementar la competitividad de sus productores
nacionales y atraer las inversiones extranjeras.
Las actividades económicas ecológicamente
viables y sostenibles se castigan mediante la
desreglamentación de las fuerzas del mercado
haciendo que una administración responsable se
convierta en un aspecto negativo de cara a la
competividad.
"La mundialización da lugar a estructuras
políticas y económicas cuya pauta de producción
y de consumo resulta destructiva tanto a nivel
ecológico como social," afirma Victor Menotti,
director del Comité encargado de estudiar las
Consecuencias Ecológicas de la Mundialización en
el marco del Foro Internacional sobre
Mundialización. "Todas las actividades van
orientadas hacia la exportación que, para ser
competitiva a nivel mundial, requiere un control
centralizado sobre los extensos recursos
naturales, la capacidad de tener acceso a
importantes capitales de financiación, y la
necesidad de recurrir a complejas
megatecnologías. Cada vez se necesitan menos
trabajadores con lo cual numerosísimas personas
se convierton en espectadores indefensos del
traslado a otros destinos de los recursos con
los que trabajaron una vez.
"El resultado es un regimen que va en contra de
los mismísimos principios de una económica
ecológicamente sostenible, y que se resume a:
quitar el control de la tierra a la gente que
vive en ella, desalentar la institución de una
rigurosa normativa protectora, penalizar la
administración responsable, e imposibilitar la
tarea de fijar el precio justo."
A medida que la naturaleza se va reificando, los
gobiernos de todo el mundo están desmantelando
su legislación medioambiental o permitiendo que
la industía se autocontrole. Los países están
bajando los impuestos sobre las sociedades y
moderando su reglamentación ecológico con el fin
de permanecer competitivos, que es su primer
cometido en el marco de la nueva economía. Como
resultado, los gobiernos se encuentran con una
reducida capacidad fiscal para el saneamiento de
las aguas contaminadas y la construcción de
infraestructuras para proteger el agua, a la vez
que se encuentran con una potestad normativa
mermada para impedir que las aguas se sigan
contaminando.
El imperativo de la mundialización, que consiste
en el crecimiento ilimitado, hace que sea
imposible para los países participantes
otorgarle carácter prioritario a la
preservación. Los países en desarrollo han
reestructurado sus sistemas económicos para
pagar la deuda y favorecer sus exportaciones
como el camino hacia la prosperidad, destrozando
de paso tanto los ecosistemas naturales como la
normativa medioambiental. El uso abusivo y la
contaminación masiva de las vías navegables
interiores de la mayoría de los países en
desarrollo ha sido uno de los precios que ha
habido que pagar para pertenecer a la economía
mundial. El empobrecimiento de las aguas
subterráneas y de los ríos para satisfacer la
demanda de agua de las multinacionales es otro.
Las tecnologías nocivas para el medio ambiente,
inclusive los sistemas de transporte masivo
necesarios para los intercambios comerciales a
nivel mundial también deterioran las aguas. Las
carreteras que se han construído a costa de la
naturaleza destruyen los habitats de los ríos y
lagos así como los bosques; el aumento del
transporte marítimo multiplica la cantidad de
desechos que van a parar directamente en los
océanos y lagos; y el dragado para la
construcción de puertos y vías marítimas
destruye el hábitat de los litorales.
China ha empezado a trabajar en un gigantesco
proyecto de 1.000 millones de dólares para
desviar el agua del río Yangtse a Beijing. Diez
mil trabajadores casi han terminado de perforar
una serie de túneles de 420 kilómetros para el
drenaje del agua de la parte central del Yangtse,
desde dónde se canalizará ya sea a través de una
elevada cadena montañaso, ya sea a través de un
nuevo canal de 1.230 kilómetros para abastecer a
ciudades sedientas como Taiyuan, de camino hacia
la capital – el Worldwatch Institute dice que
este proyecto equivale a desviar el río
Mississippi para abastecer la ciudad de
Washington.
Los gobiernos de varios países sudaméricanos han
dejado en suspenso por ahora la creación de un
nuevo sistema hidrográfico de enormes
proporciones que canalizaría 3.400 kilómetros de
los ríos Paraguay y Paraná para uso industrial y
abriría el interior del continente al comercio
mundial. Pero los ecologistas aún no están
convencidos; saben que hay enormes intereses
empresariales en juego y que no se renunciará
tan facilmente al proyecto.
"Con las prácticas empresariales actuales," dice
el hombre de negocios y ecologista Paul Hawken,
nadie podrá sustraerse a la economía mundial, ni
una sola reserva o coto de la fauna y de la
flora, ni ninguna cultura indígena. Sabemos que
hasta el último sistema natural del planeta se
está desintegrando. La tierra, el agua, el aire
y el mar, han sido transformados funcionalmente
para pasar de ser los sistemas que alimentaban
la vida a convertirse en vertederos de basura.
No hay ninguna forma elegante o bién educada de
decir que los negocios están destruyendo el
mundo."
Pero no todo el mundo lo ve todo negro en esta
crisis mundial del agua. Al fin y al cabo, lo
que algunos perciben como una pesadilla
ecológica de proporciones inéditas, los
inversionistas del sector privado lo ven cada
vez más como una ocasión de hacerse de oro.
Los Bucaneros del Agua
Agua en Venta
A medida que los gobiernos se van alejando de
sus responsabilidades normativas, las grandes
multinacionales dedicadas al agua, a los
alimentos, a las fuentes de energía y al
transporte, están al acecho, esperando sacar
provecho de la escasez del agua en el mundo y
acaparar el control del agua mediante: la
adquisición de embalses y vías marítimas; el
desarrollo de nuevas tecnologías, tales como la
potabilización del agua de mar; el control sobre
la efervescente industria del agua embotellada;
la privatización de las canalizaciones
municipales y regionales, incluyendo el
alcantarillado; la construcción de
infraestructuras hídricas; y la exportación del
agua.
"El agua y sus infrestructuras son la última
frontera que a los inversionistas privados que
les queda por invadir," afirma Johan Bastin del
Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo. Lo
trágico es que es también el último baluarte de
la naturaleza y de los bienes comunes.
El diario canadiense The Globe and Mail augura
que la privatización del agua será la gran
industria nacional de los próximos diez años y
que las inversiones en este sector se calcularán
en decenas de millares de millones de dólares.
"El agua se está convirtiendo rápidamente en una
industria empresarial mundializada." En su
edición de Mayo 2000, la revista Fortune indica
que, ante un mundo receloso de las fluctuaciones
de la Bolsa en el sector tecnológico, el agua
viene a ser la inversión del siglo. El Banco
Mundial establece el valor del mercado actual en
un billón de dólares; pero las posibilidades de
lucro son infinitas, ya que de momento, las
empresas abastecen únicamente a un cinco por
ciento de la población mundial.
El mundo del agua privatizada está prácticamente
monopolizado por dos multinacionales francesas.
La Suez Lyonnaise des Eaux (que construyó el
Canal de Suez y cuyos beneficios en 1999
ascendieron a 15.000 millones de dólares sobre
una cifra de negocios de 32.000 millones) y
Vivendi SA vienen a ser la General Motors y la
Ford del mundo del agua. Global Fortune 500
coloca a ambas empresas entre las cien mayores
del mundo. Estas compañías son total o
parcialmente dueñas de un elenco de empresas
hídrográficas en más de 120 países en cinco
continentes y distribuyen agua a unos 100
millones de habitantes en el mundo.
El PDG de la Suez, Gerard Mestrallet, afirma que
busca recrear una página del pasado de su país y
desarrollar en su empresa la filosofía de la
"conquista" para abrirse paso en nuevos mercados
alrededor del mundo. La Suez es mucho más que
una empresa hídrográfica. Según la revista
Fortune, "Es un nuevo invento…un servicio
público diversificado que ofrece a las ciudades
toda la gama de servicios que requieren de
infraestructuras, desde el abastecimiento de
agua potable al alcantarillado, pasando por la
recogida de basuras, la televisión de pago y la
energía eléctrica." La empresa, que proyecta la
expansión anual de sus negocios en el sector
hidrográfico en un diez por ciento anual acaba
de firmar sus primeros grandes contratos en
China, país que Mestrallet percibe como "un
mercado de primera en el siglo que viene."
Tanto Suez como Vivendi están luchando por
acaparar el lucrativo mercado estadounidense,
que pasa por el mayor del mundo con ingresos
anuales del orden de 90.000 millones de dólares.
Las nuevas leyes americanas han abierto la
puerta a una mayor participación del sector
privado en los negocios de abastacimiento y de
depuración del agua en el país. Hasta ahora,
este sector lo controlaban casí exlusivamente
pequeños contratistas del sector público. Estas
empresas se disponen ahora a fomentar la
privatización masiva del mercado del agua en
EE.UU. En 1999, la Suez desembolsó mil millones
de dólares por la adquisición de United Water
Resources y compró asímismo dos grandes
productoras de sustancias químicas para la
depuración del agua, Nalco y Calgon, por un
valor total de 45.000 millones de dólares. En
ese mismo año, Vivendi adquirió la U.S. Filter
Corp. Por más de 6.000 millones en efectivo,
proyectando para la nueva empresa una cifra de
negocios del orden de 12.000 millones de
dólares. Vivendi también es propietaria de un 42
por ciento de la empresa Air and Water
Technologies (AWT).
La sociedad francesa SAUR, propiedad de la
constructora Bouygues, se está implantando en
varios países. La compañía internacional
española Aguas de Barcelona tiene muchas
actividades en Latinoamérica, mientras que la
Thames Water y la Biwater de Gran Bretaña están
adquiriendo concesiones hidrográficas en Asia y
Africa del Sur. La United Utilities of Britain
se ha asociado a la gigantesca constuctora
estadounidense Bechtel para fomentar proyectos
de privatización en América del Norte y del Sur.
Recientemente, numerosas grandes compañias de
gaseoductos/oleoductos e hidroeléctricas se han
lanzado en el campo del agua prometiéndose
recoger grandes cosechas de lo que ellos llaman
la "convergencia" - la posibilidad de que una
sola compañía canalice con ánimo de lucro y en
una sola operación el gas natural, el agua y la
electricidad, a millones de hogares. La General
Electric ha aunado sus fuerzas a las del Banco
Mundial y del especulador George Soros para
invertir miles de millones de dólars en un
"Fondo Energético Mundial" con vistas a
privatizar la energía y el agua en todo el
mundo, informa el Guardian Weekly.
El gigante de las empresas energéticas de los
EE.UU., Enron, que ha adquirido la Wessex Water
PLC de Inglaterra, está ofertando en busca de
obtener enormes contratos a costa de los ya
establecidos para privatizar los servicios de
agua en Bulgaria, Río de Janeiro, Berlín y
Panamá bajo su nueva división hidrográfica,
Azurix. El grupo RWE, principal empresa
hidroeléctrica de Alemania, también se va
dibujando como importante protagonista del mundo
de los servicios de aguas y alcantarillado
Un Rendimiento Que Deja Que Desear
La privatización de los suministros municipales
de agua en el mundo entero tiene pésimos
antecedentes. Desde que dichos servicios fueron
privatizados en Francia, las tarifas se han
disparado en un 150 por cién. El gobierno
francés también informa que el agua potable
suministrada a más de cinco millones de personas
después de la privatización estaba contaminada.
Los magistrados franceses han dedicado buena
parte de último decenio a la investigación de
alegatos de corrupción contra los ejecutivos de
las dos mayores sociedades francesas del agua
que fueron inculpadas en tres ocasiones por
sobornos encaminados a obtener contratos
hidrográficos en Francia.
Public Services International (PSI) informa que
entre 1989 (año en que el agua fue privatizada)
y 1995, los consumidores ingleses tuvieron que
hacer frente a un aumento del 106 por ciento de
las tarifas, mientras que los beneficios de las
empresas aumentaban en un 692 por ciento. El
sueldo del director mejor pagado de la North
West Water, por ejemplo, se incrementó en un 708
por ciento. Como resultado de estas subidas de
precio, el número de consumidores que han tenido
que desconectarse de los servicios ha aumentado
en un 50 por ciento desde la privatización. Las
empresas de agua británicas fiugran entre los
máximos responsables de los daños infligidos al
medio ambiente en el Reino Unido. Entre 1989 y
1997, se entablaron 128 demandas judiciales
contra las empresas siguientes: Anglian, Severn
Trent, Northumbrian, Wessex (subsidiaria de
Enron) y Yorkshire.
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