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El cambio climático ya
es una realidad
España es el primer país de Europa que padece ya
los primeros síntomas del cambio climático. ¿Qué
medidas debemos exigir que se adopten oficial y
formalmente, para paliar las consecuencias
negativas del cambio climático?
Los ciudadanos debemos asumir ciertos cambios en
nuestras vidas, pues el uso y abuso del
transporte, la sobreexplotación de nuestros
ríos, bosques, campos... contribuyen a
incrementar la temperatura...
Es el momento de empezar a conocer las causas y
consecuencias de un crecimiento económico
irresponsable.
Antonio Marín Segovia
Algunas reflexiones urgentes sobre el cambio
climático
Nuestro planeta esta aumentando la temperatura.
Los últimos 10 años han sido los más calurosos
desde que se llevan registros y los científicos
anuncian que en el futuro será aún más caliente.
La mayoría de los expertos están de acuerdo que
los seres humanos provocan un impacto directo
sobre este proceso de calentamiento conocido
como el efecto invernadero.
Este proceso es una condición natural de la
atmósfera del planeta. Algunos gases como los
vapores de agua, el dióxido de carbono y el
metano son llamados gases invernadero, pues
ellos son los responsables de atrapar el calor
del sol en las capas inferiores de la atmósfera.
Sin ellos, la tierra se congelaría y nada podría
sobrevivir en ella.
Si tomamos como ejemplo el aumento del dióxido
de carbono, las investigaciones científicas
indican que, aparentemente, la cantidad de
dióxido de carbono atmosférico habría
permanecido estable durante siglos, en unas 260
ppm (partes por millón). En los últimos 100
años, este gas en la atmósfera ha ascendido a
350 ppm a causa del uso indiscriminado de los
combustibles fósiles (carbón, petróleo y sus
derivados). Lo significativo de este cambio es
que puede provocar un aumento de la temperatura
del planeta.
El dióxido de carbono tiende a impedir el
enfriamiento de la tierra, absorbiendo las
radiaciones que usualmente ésta emite y que
escapan al espacio exterior. Como el calor que
escapa es menor, la temperatura global del
planeta, aumenta.
A medida que el planeta aumenta la temperatura,
los cascos polares se derriten. Además, el calor
del sol cuando llega a los polos, es reflejado
de vuelta hacia el espacio. Al derretirse los
casquetes polares, menor será la cantidad de
calor que se refleje, lo que hará que la Tierra,
se caliente aún más. El aumento de la
temperatura global ocasionará que se evapore más
agua de los océanos provocando un mayor
calentamiento, conocido como efecto
amplificador, cambiando el clima que afectaría a
la vegetación natural, a las cosechas y tendrá
graves efectos sobre el ambiente. Todo esto
provocaría un enorme impacto sobre la
civilización humana.
El calentamiento global es ciertamente uno de
los problemas más importantes de la agenda
ambiental internacional: Un documento del
pentágono norteamericano, emitido en febrero del
2004, advierte al presidente de los Estados
Unidos que los cambios climáticos abruptos y
repentinos, generados especialmente por los
gases contaminantes que liberan las industrias
podrían llevar al planeta al borde de la
anarquía y de la guerra nuclear ante las
dificultades para promoverse de los suministros
básicos, cada vez más difíciles de conseguirse.
Las ciudades europeas podrían verse sumergidas
por la crecida de los mares, en tanto que para
el año 2020, Gran Bretaña tendrá un clima
siberiano. En todo el mundo podrían producirse
conflictos nucleares, grandes sequías, hambre y
disturbios generalizados. En este contexto, los
países desarrollarán su capacidad nuclear para
defender y asegurarse la provisión de agua,
alimentos y de energía.
La amenaza a la estabilidad global eclipsará,
con creces, el problema del terrorismo. Los
disturbios y los conflictos serán rasgos
endémicos de la vida.
Las conclusiones son humillantes para el
presidente norteamericano que se niega a tomar
medidas impactantes para combatir el cambio
climático y que además se ha negado
sistemáticamente a ratificar el Protocolo de
Kioto para reducir las peligrosas emisiones
industriales a la atmósfera.
El escenario, inminente, de cambio climático
catastrófico es posible y pondría a prueba la
seguridad nacional de Estados Unidos en forma
que deberían analizarse cuanto antes.
Inundaciones generalizadas por el aumento de los
niveles del mar son una de las amenazas más
temidas.
El referido informe fue encargado por el
influyente asesor de Defensa del Pentágono,
alguien que ha ejercido una considerable
influencia sobre el pensamiento militar
estadounidense en las últimas tres décadas. La
administración Bush esta comenzando a ser
atacada por manipular a la ciencia para
satisfacer su agenda política y silenciar de
esta manera los estudios que no le gustan.
Si es cierto que el planeta se encuentra sumido
en un proceso febril que altera todos sus
sistemas naturales, también es cierto que a la
Argentina le caben las generales de la ley.
Aumento de lluvias y sequías, incremento de las
temperaturas máximas y promedio, perdida de
tierras costeras e intrusión del agua salada en
sus recursos hídricos son algunos de los
fenómenos que los modelos climáticos permiten
pronosticar para las próximas décadas.
Los escenarios indican que el mayor
calentamiento se produciría en el Noroeste. En
verano, la máxima diaria podría incrementarse en
1,2 a 4,2 grados. Con respecto a las
precipitaciones en verano y otoño, el sur y la
región occidental (al oeste del meridiano 67
grados O.) experimentarán una disminución de las
precipitaciones. Pero la parte Oriental
experimentará el fenómeno contrario,
particularmente al norte de la Mesopotamia. En
invierno y primavera, la zona Norte
experimentará aumento de lluvia, pero en el Cuyo
y al norte de la Patagonia, las precipitaciones
disminuirán.
Traducidos en hechos concretos, estos parámetros
tienen inquietantes implicancias. En lo que
respecta a la Argentina, no cabe duda de que su
territorio, árido y semiárido en más del 50% de
su extensión, sufrirá las consecuencias del
incrementó de temperatura y la fusión de
glaciares y del hielo continental. Los cambios
en la distribución e intensidad de las lluvias,
así como el incremento de la sequedad, debido al
aumento de la evapotranspiración real, impondrán
restricciones a la agricultura, particularmente
por los problemas derivados de los cambios en
las precipitaciones.
Las extrapolaciones indican que la producción de
soja se incrementaría en un 13% a un 41%, la de
maíz, se reduciría entre el 0% y 18%; mientras
que el trigo y el girasol podrían alcanzar desde
incrementos del 10% a reducciones del 16%. Es
más, un modelo desarrollado por la NASA ubica a
la Argentina como un país cuya producción
agrícola total podría aumentar entre el 2 y 5
por ciento.
Pero la situación en las regiones más áridas,
como la Patagonia y el centro oeste (Cuyo),
dependerá de la disponibilidad futura de agua.
Las evaluaciones del IPCC muestran que la
mayoría de los glaciales andinos tenderán a
desaparecer hacia el año 2100, mientras que los
glaciales patagónicos se mantendrán hasta
entrado el sigo XXII, por lo tanto la
disponibilidad de agua en estas regiones
dependerá de las lluvias y nevadas futuras. Cabe
recordar que durante la sequía de 1960 la
carencia de agua originó en Mendoza la perdida
del 35% de su PBI (Producto Bruto Interno). Esta
situación, sumada al aumento de la población,
podría limitar gravemente la importante
producción frutihortícola de Mendoza, afectar la
producción de energía hidráulica y reducir la
disponibilidad de agua potable.
Con respecto al aumento del nivel medio del mar,
podría ser de entre 15 y 88 cm. Las pérdidas de
costas argentinas supondrían unos 3.400 km2 de
tierras.
Nuestra generación se enfrenta a la oportunidad
más extraordinaria de grandeza que ninguna otra
generación en la historia de la humanidad haya
tenido jamás. Si no cambiamos nuestro rumbo y
simplemente nos detenemos a dejar que el tiempo
transcurra seremos más odiados que ninguna otra
generación que haya existido. Las futuras
generaciones sabrán que nosotros éramos
concientes de la peligrosa explosión demográfica
de nuestra especie, de la pérdida de la
biodiversidad, del calentamiento global, de la
contaminación de los mares, el aire y la tierra,
del adelgazamiento de la capa de ozono. Podrán
observar que teníamos información más que
suficiente para comprender que los problemas que
habíamos provocado requerían de soluciones: y
verán con igual claridad que fallamos para
actuar con la fuerza suficiente para salvar a la
Tierra. Y nos odiarán por eso... porque habremos
cambiado nuestro confort a cambio de ofrecer a
nuestros hijos un futuro inhabitable, plagado de
zozobras y nuevos problemas.
Cristian Frers.
http://www.nuncamas.net/
Gentileza de Cercle Obert de Benicalap
Iniciativas Sociales y Culturales de Futuro
Insertado por: CERCLEOBERT (12/09/2004)
Fuente/Autor: Cristian Frers - Argentina
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