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Redundancia en
abundancia
Rebuznamos como burros cuando enfatizamos
con innecesarios pleonasmos.
Les propongo un reto desafiante: Identifiquen
cuántas redundancias repetidas aparecen en este
documento escrito. Les advierto por adelantado, y
no se lo volveré a repetir, que será un juego
divertido en mi opinión personal. Pueden usar un
bolígrafo con tinta de color rojo para subrayar
por debajo las duplicaciones reiteradas, pero no
deben subir arriba para releer otra vez el
artículo.
Para resolver el pasatiempo dispondrán de un breve
lapso de tiempo. Si aciertan con la máxima
excelencia recibirán una carta por correo con un
obsequio completamente gratis. Si lo quieren
recibir en su propia casa, pagarán el precio de
los portes. La otra alternativa es presentarse en
persona pasar que lo recojan ustedes
personalmente. Si les parece totalmente perfecto,
no habrá más sorpresas inesperadas con la garantía
absoluta de que no pagarán nada al erario público.
Resumo brevemente cómo comenzó todo al principio.
Fue una pasada historia, basada en el hecho real
de una experiencia vivida. Les diré toda la
verdad. No recuerdo de memoria ni qué hora del día
fue, ni qué día de la semana, ni siquiera qué mes
del año, pero ocurrió hace cuatro años atrás hacia
la hora del mediodía. Nunca antes había sucedido.
Escuchaba en la radio de sonido estereofónico una
partitura musical y luego seguidamente las
novedosas noticias de un nuevo récord olímpico de
una joven promesa para el futuro, que no se
alcanzaba el quórum mínimo en el parlamento y que
el mercado de divisas extranjeras se hundía hacia
abajo por no prever de antemano las importaciones
desde el exterior.
Decidí apagar completamente el transistor y mirar
hacia la línea del horizonte. Con mis propios ojos
vi volar por el aire un gorrión, a quien di un
saludo de bienvenida al acercarse hacia mí.
Advertí, aunque se hallaba a una distancia de
varios metros, que la pequeña avecilla tiritaba de
frío mientras comía con su pico un mendrugo de
pan. Allí estábamos ambos dos como protagonistas
principales, intuyendo algún peligro potencial en
nuestros planes futuros sin ninguna coordinación
entre sí. Bajo una constelación de estrellas, dos
seres vivos se miraron por un fugaz instante: un
pájaro completamente desnudo con una hemorragia de
sangre en un ala y una persona humana
completamente segura de vencer una difícil crisis
con nueva iniciativa y asiendo con sus manos el
libro de la Biblia. Me juré a mí mismo no aceptar
falsos pretextos como vacunas preventivas. Me
comprometí personalmente con un proceso de
aprendizaje durante un periodo de tiempo para
crecer como persona individual sobre la base
fundamental de que es mejor es salir afuera,
aunque nos acosen regimientos de soldados con
jaurías de perros, que permanecer encerrado dentro
de uno mismo.
Antes de proseguir adelante y leer la conclusión
final, recordemos que el antiguo proverbio, “no te
fíes de las apariencias visibles”, sigue vigente
en la actualidad. Dado que este texto manuscrito
en el mes de septiembre en un campus universitario
está completamente lleno de reiteraciones y es un
pleonasmo puro al 100% con correcta ortografía,
daremos un pequeño atisbo de la solución: Las
redundancias inútiles superan por arriba el número
de un centenar.
Mikel Agirregabiria Agirre. Educador
www.mikelagirregabiria.tk
(Eliminando 105 redundancias se reducen las
palabras de 530 a 365)
Véase en:
http://www.geocities.com/magirregabiria/redundancia.htm
Gentileza:: Mikel Agirregabiria [
kideak@agoranet.es ]
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