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Solidaridad en la
práctica
La Jornada
La campaña "Una escuela para Chiapas" no
representa ni al primero ni al único colectivo que
se ha ocupado del movimiento zapatista. Por el
contrario, su creación surgió del terreno fértil
que había sido generado por la actividad de apoyo
y solidaridad de otros colectivos anteriores.
Desde la aparición del movimiento zapatista,
varios compañeros y colectivos aislados
provenientes de distintos espacios políticos no
sólo visitaron Chiapas y se pusieron en contacto
con las comunidades, sino que también –a veces con
logros excepcionales y otras no tanto– ensayaron
una política de la solidaridad.
Sobre este terreno fértil, los compañeros y
compañeras que participaron en la fundación de la
campaña "Una escuela para Chiapas", quisieron
intentar una acción si no nueva, sí poco ensayada
en Grecia: la de una política de la solidaridad
llevada a la práctica.
¿Por qué habríamos de apoyar a los indígenas
pobres de la selva lacandona? La creciente y
urgente necesidad de ayuda, escuelas y hospitales
en todo el mundo es evidente. Pobres existen en
todo el mundo. Todos los días nacen y se crean
cada vez más en la barbarie del capital de la
sociedad en que vivimos. Indígenas –olvidados por
completo– existen también en todas partes. Y casi
siempre –cuando no son considerados un fenómeno
curioso y exótico digno de observación
antropológica, o se les confina a reservas
especiales–, son invisibles o "inexistentes" para
una sociedad que pretende la homogenización y la
aniquilación de la diferencia a través del poderío
universal del dinero.
La campaña no es una asociación humanitaria. No
ayuda a los pobres con las sobras de los ricos a
cambio de la expiación de sus culpas.
Tampoco distribuye las migajas de las empresas
estatales para aliviar las heridas que los mismos
Estados capitalistas generan. No es un grupo
cultural que intenta ayudar en la conservación de
las tradiciones de los indígenas cuando a ellos
mismos les resulta imposible mantenerse con vida,
arrasados como están por el hambre, la miseria y
la enfermedad.
La Campaña decidió ocuparse de los indígenas de
Chiapas porque esos indígenas pobres se han
rebelado. Porque gritaron "¡Ya basta!" a la
miseria, la humillación y la represión a través
del único modo en que podían hacerlo, sin
transacciones ni concesiones.
Porque intentan la realización de su visión
colectiva "aquí y ahora".
Porque se atreven a tener esperanza y porque saben
callar sin dejar de resistir.
Tienen la fuerza de esperar sin ceder, de aprender
de sus errores, de cuestionar incluso sus
tradiciones aunque desean la conservación de su
memoria colectiva.
Se eligió la construcción de una escuela no porque
nosotros somos especialistas en escuelas y
disponemos del conocimiento técnico necesario. La
elección se realizó basada en las necesidades y
decisiones políticas de los mismos zapatistas y en
continua, y hasta ahora ininterrumpida,
colaboración con la sociedad local que no sólo ha
construido la escuela con sus propias manos, sino
que también, junto con los voluntarios griegos, ha
dado forma al diseño, modificado lo que es
necesario modificar y decidido en común el
desarrollo de la obra.
La Campaña llama a esta forma de acción: política
de la solidaridad llevada a la práctica. Y este
camino, aunque la obra se acabe, no se termina,
como no se termina la esperanza y el sueño por un
"mundo en el que quepan muchos mundos", por una
sociedad con libertad, paz y justicia, y sobre
todo dignidad.
Traducción de Francisco Torres Córdova
CUEVA REBELDE ITZCUINTLI
itzcuintli@yahoogroups.com
http://members.tripod.com/~itzcuintli/index.html
Gentileza:: Pedro Flecha [
pedroflecha@yahoo.com ]
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