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Martí en la
educación
(fragmento)
Analizando y midiendo, contraponiendo y
diferenciando, Martí siempre se presenta en sus
textos como un pedagogo que desea infundirle a su
pueblo - al que ama fuera de toda medida -no sólo
una metodología del manejo de la realidad, sino
también una idea de los elementos que hacen
valiosa la vida: destacar la honradez y la
integridad, la dignidad y la cultura, la
corrección y profundidad del pensamiento que no
son en él moralina, sino gran parte de la misión
ética que lo movilizó y pudo concretar en dos
grandes temas que fueron su motivo de vivir:
lograr la independencia de Cuba respecto de
España, previendo de paso la codicia
norteamericana y lograr la unión de los cubanos
bajo el lema "TODOS JUNTOS Y PARA EL BIEN DE
TODOS".
Conocer en profundidad a Martí, es analizar su
obra arrolladora, inmensa y minuciosa, donde el
filósofo se muestra en plenitud en cada concepto.
Debemos permitir que dicha obra nos avasalle con
la palabra, donde no se presenta como un pensador
que aspira a la Academia, sino como un hombre que
intuye su misión a través del discurso por el que
se aproxima a las cosas. Abarcar esta obra es
compartir su respiración, dejarse ganar por el
ritmo de una prosa que va rompiendo cristales
hasta mostrar con contundencia y de un disparo, el
trozo de realidad que acaba de engendrar en el
lector su imaginación. Lo cito: "NO HABRA
LITERATURA HISPANOAMERICANA HASTA QUE NO HAYA
HISPANOAMERICA".
Es justamente en esta formulación donde Martí
encierra no sólo un conjunto de verdades sino la
dirección de su pensamiento porque esta expresión
define toda su reflexión: vendrá la lucha de
Hispanoamérica a partir de la Independencia de
Cuba. Al lidiar por obtener una esencia
hispanoamericana, al llegar a un conjunto de
verdades éticas y filosóficas correspondientes a
nuestra identidad, se obtendría una filosofía que
diera cuenta de su perfección y permeabilidad para
transmitir dicha perfección de la identidad que
iba a surgir. Este aspecto describe lo definitivo
de su existencia ejemplar pero no cargada
solamente de lo moral. En Martí resulta ejemplar
aquello de que, perteneciendo a una historia
individual, la propia, va a mostrar un acontecer
en la historia de un pueblo y de una época. Martí
configura un modelo, un ejemplo para los
americanos, porque modela una apertura y no una
clausura. Él sintetiza reflexión y acción sin
considerarlas enemistadas. Cada signo aislado en
Martí integra el elenco de actitudes
latinoamericanas esenciales y básicas y esto hace
que haya mucho de estas actitudes propias en la
situaciones latinoamericanas más dramáticas o
productivas. Por esto, si hay mucho de martiano en
Alejo Carpentier, lo hay también en Gabriel García
Marquez, en Neruda, en César Vallejo, en Cortázar
y por sobre todas las cosas en Guevara y en Fidel.
Si la de Martí es una experiencia única de unidad,
su presencia en Latinoamérica debiera ser cada vez
más cotidiana, más rectora y es por eso que a
partir de estos conceptos, la política o la
literatura no pueden excluir a la educación, ni
humillarla. La educación es la que debe aportar
mayor conciencia al latinoamericano, debe brindar
cada vez más los beneficios del pensamiento
lúcido, impregnado de valores, de ética, de
decoro. La educación debe de ser el pan de la vida
de toda la sociedad y no solamente la de una clase
privilegiada.
Hay en el interior de Martí algo que lo hace
interpretar con absoluta claridad la ética y el
decoro que desea para nuestros pueblos: seguridad,
inteligencia, sensibilidad abierta a todas las
puertas de la primavera. Grandeza. Inmensidad.
Conocimiento, educación por el arte. Como dice
Cintio Vitier, su fuerza o virtud revolucionaria
está vinculada por igual a la acción y a la
palabra.
Al analizar sus poemas nos encontramos con un
libro de la sabiduría y esta sabiduría es
inseparable de la acción, constituye una acción
transfigurada, sin contener un sólo elemento de
opacidad, de obtusa violencia ni de odio. Se
representa en él la palabra como símbolo,
expresión actual, espíritu militante. No podemos
de ninguna manera subordinar su palabra creadora a
su acción revolucionaria, ni viceversa. Relegar su
obra al simple oficio de ganarse el pan, es
desconocer el destino ineludible de Martí, que por
esa satisfacción espiritual de su acción política,
expresada con magnífica fortaleza, se proyecta por
encima de su circunstancia histórica hacia un
futuro que es también el nuestro.
Lamentablemente, podemos ver que salvo en las
significaciones de la Revolución Cubana o en su
proyecto, tan parecido al de Martí y con otras
considerables excepciones, los deseos por
encontrar o conservar la unidad se diluyen y
engendran enfrentamientos fatales entre la
política y la inteligencia y la confusión lleva a
tal punto que no se puede distinguir la aurora de
la cerrada noche.
Hombre completo, Martí, por demasiado tiempo
desaparecido de nuestras aulas... Por eso, una
sociedad sin Martí se ha transformado en una
sociedad enferma. Una escuela, una universidad sin
Martí no enseñan la libertad ni el modo de
lograrla. Una escuela y una universidad sin Martí
olvidan el decoro, los valores, la respetabilidad,
la dignidad, el pundonor, la dignidad, la pureza,
el recato, la decencia, el respeto, la admiración,
el valor, el amor al ser humano.
Martí quemaba su vida por la libertad de su
pueblo. Y quemar su vida fue para él realizarla,
la única manera de vivirla: "Llevo al costado una
rosa de fuego que me quema,pero con ella vivo y
trabajo", dice en referencia a la herida crecida
en el dolor de la prisión cubana.
Si bien es cierto que su heroico final a los 42
años en Dos Ríos, es grandilocuente y heroico,
también es heroica su obra gigantesca, sus cartas,
sus poemas, los artículos y discursos que marcan
esos pensamientos donde los temas son cantos a la
transformación y al descubrimiento de un mundo
mejor.
Poema cósmico, amplia y caudalosa obra, verbo real
y espacioso donde su filosofía social y humanista
abre caminos de pensamiento pleno.
Intuitivo, advierte los peligros que todavía hoy
se ciernen sobre nosotros:"Viví en el monstruo y
conozco sus entrañas", manifestará dos días antes
de caer en combate, como si fuera un póstumo
legado.
Y aún conociendo al monstruo no deja de admirar a
Witmam o a Emerson, aún desconsiderando los
progresos de ese pueblo y sus virtudes a las que
no presiente como conquistas de la civilización
universal. Martí es quien anuncia por primera vez
la presencia norteamericana en las recientes
repúblicas. Aconseja tomar recaudos y distancias.
Destaca la igualdad de derechos de todos los
cubanos, cualquiera sea su origen racial. En la
postura revolucionaria de Martí es indispensable
luchar no sólo por la independencia con respecto a
España, sino por una rehabilitación humana y
social.
Hay quien dice que los tiempos han cambiado y que
la tecnología, las máquinas, la cibernética, los
paseos intergalácticos necesitan de un humano
diferente, de maestros diferentes: gente apurada,
con dificultades para contar la verdad,
desestimados por jornales que no alcanzan, por
familias a las que apenas se puede educar,
terminando educadores y educandos con procesos
poco significativos y justamente porque sin
ideales no se puede vivir, sin fundamentos éticos
tampoco y bien sabemos que las mentes sólo
preparadas para el consumo carecen de esos
méritos.
El ideal es una aptitud de la inteligencia, es un
sentimiento elevado y alejado de lo terrenal.
Conforma ilusionistas, poetas, soñadores. Conduce
al amor desinteresado y pleno. Permite elevar
sobre la realidad sensible. Fabrica seres
fantásticos y oníricos, faculta a luchar contra
molinos de viento, vence a Goliat desde la
pequeñez de David. Iguala. Dignifica. Libera.
ADRIANA VEGA
A.Cu.Jo.Ma.
Asociación Cultural José Martí
PuebloUnido_PERU
http://espanol.groups.yahoo.com/group/PuebloUnido_PERU/
PuebloUnido_PERU@gruposyahoo.com
Gentileza:: Pablo Kilberg [
pkilberg@datafull.com ]
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