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Se apunta a mejorar los resultados en la
enseñanza de las ciencias
LA EDUCACIÓN CIENTÍFICA EN LA ESCUELA
Por Ricardo Santiago Katz (*)
Especial para Agencia NOVA
Quienes están vinculados a la educación sienten
el impacto de las corrientes renovadoras en el
campo de las Ciencias. Así se observa cómo poco
a poco fue tomando carácter universal un
problema pedagógico que por su importancia
preocupa no sólo a los educadores directamente
responsables, sino también a las autoridades en
general.
Se trata de la necesidad de lograr mejores
resultados en la enseñanza de las ciencias. Se
puede decir que en todos los niveles educativos
se viven aún un clima de transición, que sin
duda culminará en los próximos años en un
aprendizaje que tendrá las características
metodológicas de la ciencia en nuestro siglo. El
objetivo mencionado se justifica por varias
razones, que responden a las necesidades de la
ciencia y a las actuales necesidades
socio-económicas.
En lo que respecta a las necesidades de la
ciencia, la educación científica, en todos los
niveles, debe guardar estrecha relación con la
Ciencia que se investiga, no sólo en lo que hace
al método sino también a su contenido.
A nadie se le ocurriría enseñar la física de
Ptolomeo, después de los importantes
descubrimientos de Newton, Galileo y Kepler,
quienes dieron a la Física las bases
unificadoras que fueron removidas por los
trabajos de Einstein y Planck. El mundo de hoy,
por lo menos en el campo científico, es muy
diferente al de hace algunos años.
Considerando la rápida evolución de los
conocimientos científicos, se debe destacar que,
más importante que enseñar ciencias, es ahora,
enseñar a pensar científicamente, esto es,
preparar estudiantes que puedan ser estudiosos
investigadores, además, de impulsores y
recreadores en el campo de las ciencias.
En lo que respecta a las necesidades
socio-económicas, se entiende que los niños de
hoy viven sumergidos en una comunidad asombrada
por los grandes descubrimientos científicos y
tecnológicos. Muchos alumnos que ingresan a la
escuela cuentan ya con un importante bagaje de
vocablos específicos de las ciencias. Esto
demuestra del extraordinario movimiento
expansivo que ha tenido la temática y de su
influencia en los hábitos de vida, y hasta en la
estructura de la sociedad actual.
Las exigencias de nuestro tiempo tornan
indispensables contar con un número cada día
mayor de personas capacitadas en las áreas
científicas, y en condiciones de brindar su
contribución a la tarea de investigación y de
rápida aplicación en el mundo de la producción,
pues es notorio que la economía actual depende
en grado creciente de una base sólidamente
montada en los contenidos de la Ciencia.
En el orden estrictamente económico, es un hecho
indiscutible que todo país, desarrollado o en
vías de desarrollo, planifica sobre la base de
promover a fondo las industrias madres. Esto
sólo se logra con un adecuado nivel profesional
de los técnicos, y este nivel sólo puede estar
respaldado por un fuerte caudal científico de
primera calidad. Todo desarrollo tecnológico no
respaldado así, está destinado al fracaso.
Justificada la necesidad, hay que pensar en la
manera de implementar un enfoque para la
educación científica acorde con las exigencias
contemporáneas. Esto supone, por un lado, tomar
las actuales ideas unificadoras de la ciencia y
plantearlas en el desarrollo del currículum de
ciencia; y por otra parte, promover un cambio de
actitud en lo que hace al desarrollo de una
didáctica coherente con el método científico.
La Pedagogía es quien dará la estrategia para
lograr que estas ideas unificadoras lleguen a
los alumnos y sean la base del esquema sobre el
cual se analizarán los fenómenos registrados por
la Ciencia.
(*) Licenciado en Ciencias de la Educación y
escritor bonaerense.
Gentileza:: Agencia NOVA [
noticias@nova-net.com.ar ]
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