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Caballos de
agua.
Tus labios terrenales,
Han encendido de la noche su furia.
Silabas carnales tallando al amor,
Sobre el lecho pagano que arde por tu boca.
Y en las hojas desconocidas del barro sagrado,
Puñales de plata van quemando mi alma.
Hebra sutil del amor,
Atando los vientos en el lamento herido de un
poema inconcluso.
Temblor de lluvia, tu cintura,
Como caballos de agua sobre mi corazón,
En el incendio de un lirio nocturno.
Estirpe de reinas, sombra encendida, asustada
muchedumbre,
Grito desnudo bajo la cordillera de tu piel.
Aliento virgen de tus besos, como lebreles
nocturnos,
Desmantelando inviernos a la sombra de antiguas
soledades.
Detrás de la seis.
Tu vientre Armagedon donde combaten su invisible
guerra,
Una jauría demente de azafranes,
Y en tus labios dos arco iris, dos mañanas de
pintada lujuria en sus muros,
Grito lastimero de animal salvaje,
Adormecida lluvia de cedrón cerca de la seis de
la tarde.
La sagrada soberbia de tu belleza llena el vació
fecundo,
Sobre el aire enamorado de la medianoche,
Y en el orgulloso acantilado de la libertad,
Como palomas recién bautizadas, palpitan tus
besos.
Tus palabras juncos de poesía de los traviesos
arroyos del Edén,
Agua dulce bajo el susurro de los Ángeles en
reposo,
Tus pechos, ariscos gritos de primavera
enajenada,
Cayendo sobre mí como un ejercito de rosas
mojadas.
Leve figura de mujer, materia sutil que busca su
forma,
En las tardes grises de las viudas camino a un
entierro,
Y cae la ultima hoja del tiempo,
Como dos gotas de almendras entre fragmentos de
violetas.
Seis de la tarde, explosión de manzanas
adolescentes a las seis de la tarde,
En el sudor de una mujer en fuga, en el amor con
agujas de cristales,
Como ladrones del otoño entre violines
nupciales,
Cayendo sobre la pólvora reseca del ultimo
suspiro,
Destejiendo el amanecer, detrás de la seis de la
tarde.
El gran poema invisible.
He desnudado todas las mañanas buscando aquel
poema,
Que al ser partido en dos guardara tu nombre en
su sombra,
He despojado a la primavera de su trono,
Soñando encontrar el polen con el que nacen tus
besos.
He buscado en el ojo gitano de la noche y el
deseo,
El cabalgar herido de tus sueños,
Y he cruzado las aguas azules de la muerte y el
pecado,
Buscando para ti el gran poema invisible.
Aquel que embruja tus labios y desparrama por tu
cuerpo,
El enjambre asesino de siete muchedumbres en
celo,
Y desnuda un baile inmortal de manzanas,
En las trompetas moribundas de un sediento mar.
He disfrazado los dioses en el callejón perdido
de mis palabras,
Y en el cementerio de poemas sutiles, he bailado
ebrio,
Conjurando mi locura a penetrar los encantos
encendidos de tú sed,
Para desojar tu mirada en el madero indio que
arde en el tiempo.
Rota la luna en diamantes,
Me he quedado con la piel del más bravo guerrero
de la oscuridad,
Para ofrendarte en el fuego salvaje de su odio
más preciado,
El gran poema invisible,
Que entre palabras de agua se escribía por tu
alma.
Traductor de silencios
"Crash"
Adolfo Marino Ponti
Nuevohacer
Grupo editor Latinoamericano
Adolfo Marino Ponti, es un traductor de
silencios. Descifra melodías naturales. Trabaja
la palabra con finos cinceles de fuego. Su
decisión literaria es equivalente a la del
viento cuando traduce la herida de una rosa.
Crash, materializa el despertar de la palabra,
hace de ese despertar el libro con que sueña
todo poeta. Un libro donde se puede correr
libremente por sus calles, donde, en la sombra
de su melancolía encontramos el refugio seguro a
tanto desamparo: " Ahora soy/ un mago sin
barajas/ dejo caer una lágrima/ y el poema / se
convierte en llamaradas/ como un granado/ que
arroja sus perlas/ para herir a la tristeza".
En sus páginas cantan ruiseñores; santos y
rapaces protagonizan la épica de su discurso;
tenues lluvias musicales recorren los versos
haciéndonos meditar, mostrando la belleza en su
estado más puro. Nos lleva de la mano por un
paisaje fragmentado, atravesado por una
posmodernidad vivencial, cuyos efectos hieren,
despedazan al hombre en su tiempo y resignifican
su historia. " /nuestros héroes/ son jóvenes e
imberbes/ con la gloria/ tornándose bronce/ y el
bronce/ tornándose mártir". Desde un presente
cruel, Crash, es efecto poético de la ruptura
que provocó la globalización, "el poema es ahora
una pata de palo/ un perro / con su garganta
llena de lluvia / y dentro de la lluvia /petalos
/ como sonoras campana destruidas…" nos dice en
uno de sus versos para aludir al quiebre que
provocó el paradigma neoliberal cuyas
ramificaciones no eximieron al lenguaje de tales
desastres. Desde esta perspectiva traduce la
barbarie, con un lirismo sublime, para denunciar
el ejercicio inhumano de quienes detentan el
poder, "seguiremos/ al cerámico tam tam/ de
nuestros pasos…/ Gabriel Tupac Amaru/ vendiendo
flores/ por un billete de romance…" Sus versos
operan en el texto como un bisturí que acicala
una flor sin lastimarla. Aquí reside la cualidad
de su poética, la destreza de su oficio. La
navaja de su escritura deja incisiones de luces,
"Soy el que tiene la pierna rota/ la memoria
vendada/ un relámpago en la mano". Adolfo Marino
Ponti labra con paciencia y romanticismo su
diamante - poema. Es así como dice en uno de sus
versos más felices, voy a prender un fósforo en
tu alma/ y te encandilare".
Cegados por su luz, después de leer este libro,
iremos por la vida, Encandilados de belleza y
atormentados de poesía. Crash, nos deja la
reflexión clara, sorda, que nos golpea el alma:
La vida sin arte es un golpe de nada sobre el
corazón.
De Jaro
Godoy.
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