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VENEZUELA
Una ley que favorece al
teatro
Armando Carías, periodista y
artista, líder del grupo El
Chichón de la UCV, uno de los
más conspicuos directores y
productores del teatro para
niños, ha escrito, a manera de
editorial, en el periódico
Tintero, “órgano de divulgación
y promoción de la actividad
teatral dirigida a la infancia”,
un artículo, bajo el titulo “Ley
de Responsabilidad...
¡Teatral!”, el cual consideramos
interesante hacer conocer a
nuestros lectores, por todo lo
que ahí dice, encierra o
propone. ¡Es necesario el debate
de ideas!
Carías, que ha logrado imponerse
a los avatares de la burocracia
ucevista, comenta que “nada
pudieron hacer los medios de
comunicación privados que nos
privan de comunicación.
De nada les sirvió a las
bancadas amigas de los banqueros
el sabotaje en la cámara y las
intrigas en la recámara.
Poco efecto tuvieron las
campañas y los litros de
champaña:
La Ley de Responsabilidad Social
en Radio y Televisión se les
enterró como un resorte en las
posaderas y al menos durante un
buen tiempo no podrán sentarse a
disfrutar todas las delicias
mediáticas que con tanta pasión
defienden”.
Con la experiencia que tiene por
sus largos 30 años de
supervivencia con dignidad en
los meandros del teatro
vernáculo, Carías subraya que
“los hombres y las mujeres del
teatro infantil venezolano,
quienes desde antes de la
polémica suscitada por la
discusión y aprobación de este
instrumento regulador venimos
abogando por una relación más
respetuosa con la infancia, por
un trato más inteligente y una
comunicación más sensible;
tenemos ahora la posibilidad de
materializar nuestras ideas,
sueños y proyectos en torno a la
radio y a la televisión,
espacios que para nada nos son
ajenos como artistas y
creadores”.
Puntualiza este periodista
teatrero, quien escapó de morir
en los raudales del Orinoco hace
ya varios años, que “la Ley de
Responsabilidad Social en Radio
y Televisión nos da las
herramientas para obtener
financiamiento para producir
programas para niños y niñas,
obliga a las emisoras oficiales
y privadas a incluir dentro de
su programación un porcentaje
significativo de espacios
dirigidos a la infancia y crea
la figura del comité de
usuarios, encargado de velar por
el nivel y calidad de los
programas dirigidos a los niños,
niñas y adolescentes”.
Enfatiza que “el sector teatral
infantil, sobra decirlo, ha dado
muestras de su ‘responsabilidad
social’, de ingenio y
creatividad a lo largo de años
de constancia escénica, en
épocas de precariedad o de
abundancia, con o sin Ministerio
de Cultura”.
Carías agrega que “es el momento
de asumir nuevos roles, en lo
social, en lo político y en lo
artístico, para ocupar el
inmenso espacio que ahora se nos
abre con la naciente Ley”.
Y propone como bandera que
dramaturgos, productores,
directores, actores, actrices,
músicos, diseñadores y demás
artífices de la escena que
cobija a la niñez, “tenemos
ahora una herramienta de
carácter legal que debemos
utilizar hoy para los
protagonistas del mañana”.
Carías, pues, como ciudadano
informado invita a sus colegas
teatreros para que se conviertan
en vigilantes del cumplimiento
de la Ley Resorte o Ley Mordaza
para otros, la cual en sus
articulados, aún sin
reglamentar, exige una mayor
participación del talento
nacional independiente en las
programaciones de los medios de
comunicación de todo el espectro
radioeléctrico.
Ojalá que las propuestas de este
artista sean estudiadas por
tirios y troyanos porque, sin
lugar a dudas, favorecen a los
futuros ciudadanos y además
deparan trabajo a todos nuestros
artistas. No hay que olvidar que
la libertad de expresión debe
garantizar siempre la existencia
del arte crítico como tal y el
teatro lo es y siempre lo será.
E.A. Moreno-Uribe. El Mundo.
30 de diciembre de 2004
Gentileza:: celcit [
celcit@sinectis.com.ar ]
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