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De batallas culturales.
Gracias Sharon Stone.- 3/2/05
 
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De batallas culturales...
GRACIAS SHARON STONE....*
El presidente africano era
negro, gordo y feo.
Evidentemente un extra que
ubicaron para cubrir la cuota de
"gente de color" en la película.
Frente al micrófono, el señor no
muy fotogénico pidió ayuda para
comprar tela mosquitera y así
disminuir en su país los
estragos del paludismo. Algo
bastante aburrido y carente de
interés.
Habríamos hecho zapping, pero en
ese momento salvó la situación
una mujer rubia y
norteamericana, muy bonita ella,
que se levantó de su asiento e
interrumpió el discurso del
presidente en un sorprendente
acto de arrojo.
Claro que el presidente no era
Bush ni ninguno de los que
realmente importan, y la heroína
no se cuestionó que su simpática
irrupción pudiese ser una falta
de respeto a la investidura del
presidente; después de todo ella
es la actriz principal, es del
primer mundo, y tiene
preeminencia sobre cualquier
republiqueta tercermundista. Se
levantó de su asiento y ahí
lamentablemente faltó la música
energizante que subrayase el
momento dramático, pero eso se
arreglará con la edición
posterior. Se ha pensado en una
orquestación in crescendo que
ayude a aflorar las lágrimas
emotivas.
Una vez captada la atención de
los concurrentes, y de las
cámaras, Sharon Stone realizó un
teletón in situ, abriendo una
suscripción de donativos con
generosos diez mil dólares, y
obteniendo de los babosos
empresarios un millón en unos
pocos minutos. Todos recordaban
sus blancas piernas
descruzándose y volviéndose a
cruzar, lo fugazmente entrevisto
en el interin, y abrían ellos la
billetera.
La acción se había desplazado,
el extra seguía arriba del
escenario pero las lentes se
dirigían unísonamente hacia la
actriz, maravillosamente
erguida, reclamando dinero para
el país ese que no se sabe bien
dónde queda pero que tiene
mosquitos y no tela mosquitera.
Más datos no son necesarios para
seguir la trama, no hay que
confundir a la audiencia con
información prescindible.
Altiva e inflamada recibía el
dinero nuestra admirada heroína.
No pudimos contener las lágrimas
por el gesto maravillosamente
generoso de Sharon, quien
dispuso diez mil de los varios
millones de dólares que gana en
cada película que interpreta;
por el gesto maravillosamente
generoso de los empresarios
contagiados del espíritu de
Santa Claus, que son quienes, oh
casualidad infausta, se reúnen
precisamente para que un
presidente deba implorar por
tela mosquitera, que este
producto no se produzca en su
país, que sus conciudadanos no
tengan dinero para comprarla.
Pero dejémonos de reflexiones
capciosas y de mal gusto. El
espíritu navideño triunfó, el
extra desapareció entre
bambalinas, el país pobre
continuó en su pobreza; pero los
dueños del mundo durmieron esa
noche con una sonrisa beatífica
en las bocas húmedas, soñando
con la Sharon que evidentemente
tiene cara de Stone (piedra,
para los ignoritos). Y todos tan
felices.
*Mónica Russomanno
russomannomonica@hotmail.com
Gentileza::
inventivaedicion@infovia.com.ar
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