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CHILE
El legado esencial que deja
La Troppa
Es la compañía más destacada e
influyente de los últimos años.
Y el próximo 20 de marzo se
disolverá. A continuación, una
revisión a la herencia de este
grupo formado por Laura Pizarro,
Jaime Lorca y Juan Carlos Zagal.
La historia de La Troppa
comienza a escribirse en tiempo
pasado, y el público a dividirse
entre los que alcanzaron o no a
ver "Gemelos". La compañía que
por dieciocho años formaron
Laura Pizarro, Jaime Lorca y
Juan Carlos Zagal llega a su
final.
Los responsables de "Jesús Betz"
bajarán el telón el 20 de marzo.
Sólo entonces hablarán
oficialmente sobre su
separación. Por ahora su círculo
más cercano cierra filas en
torno a ellos y no quieren
referirse al quiebre, al menos
hasta que Zagal y compañía lo
hagan. Pero una cosa es vox
populi: el legado del colectivo
es indudable. Y éstas son las
claves de su herencia:
Dedicación exclusiva y rigor: Si
bien Laura Pizarro hizo
televisión -en 1987 actuó en la
telenovela "Mi nombre es Lara",
por ejemplo-, una de las
características de La Troppa es
que sus integrantes se dedicaron
exclusivamente al teatro.
A medida que fueron ganando
prestigio y consiguiendo mayores
financiamientos -tanto estatales
como extranjeros-, se alejaron
aún más de cualquier posibilidad
de recurrir a un trabajo
paralelo.
Durante meses (hasta años
incluso) se encerraron a
trabajar en sus proyectos
teatrales. Y no sólo a pensar y
actuar. Sus integrantes
comentaban que a los franceses
les llamaba la atención que, en
esa etapa, ellos también
pusieran clavos y construyeran
elementos escenográficos.
Propuesta original, el
matrimonio con el cine: Pedro
Celedón, director de la Escuela
de Arte de la Universidad
Católica, da en el clavo: "Un
gran bailarín no sólo baila
bien, sino que tiene una técnica
que lo caracteriza. La Troppa
también".
Y sigue: "Su aproximación
estética al cine es algo que
nadie había llevado tan lejos".
En efecto el matrimonio de La
Troppa con el cine fue posible
gracias al rol que ellos le
otorgaron a la escenografía. Su
objetivo iba mucho más allá de
lograr una belleza estética.
Juan Carlos Zagal explicaba: la
escenografía "cumple un papel
determinante en la dramaturgia,
es activa, participativa".
Planos, secuencias y zoom eran
conceptos constantes en la
elaboración de sus trabajos.
La originalidad de la compañía
radicaba más en la manera de
usar los elementos que en la
novedad de los mismos. El
director Fernando González
opina: "Ellos construyeron una
estética que sacaron de afuera
(el extranjero), pero que la
hicieron propia. El robo sólo es
válido cuando hay un asesinato
de por medio y eso fue lo que
hizo La Troppa: sacó elementos
externos y mató esos lazos"
Comunión con el público: A pesar
de su distante relación con la
prensa, La Troppa se caracterizó
siempre por tener su cercanía
con el público. Ana María Egaña,
coordinadora del proyecto Sismo,
recuerda: "Eran artistas muy
llanos y cercanos a la gente. En
la gira por Chile hicieron
talleres gratuitos para la
comunidad". Además de charlas
abiertas que dieron en varias
oportunidades, les gustaba
hablar con los espectadores
después de cada función. Y no
sólo eso: también había un
cuaderno donde el público podía
anotar sus comentarios. Además
regalaban (no vendían) los
discos de la música de las
obras, compuesta por Juan Carlos
Zagal.
Internacionalización: Hong Kong
será el último escenario para
una obra del colectivo. No es
una casualidad que la estación
final de su recorrido sea fuera
del país. Durante los últimos
años, La Troppa pasaba más
tiempo en el extranjero que en
Chile.
¿Cómo se fue gestando su
internacionalización? En 1995
estaban de gira en Brasil cuando
el actor francés Philippe
Lherbier fue a ver "Pinocchio" y
"Viaje al centro de la tierra".
"Si es malo me voy", pensó. Pero
no sólo reconoció que era
"excepcional": luego, como
consejero artístico del Centro
Dramático de Normandía, logró
que esa organización los
apadrinara.
No fue el único que los apoyó.
Unos años antes, Marie Christine
Riviere -entonces Agregada
cultural de Francia en Chile- ya
había puesto sus ojos en La
Troppa y envió videos de sus
obras a Onda, la Oficina
Nacional de Difusión Artística
de Francia. Su opinión y la de
Lherbier fueron claves para que
en 1999 La Troppa fuera invitada
al Festival de Avignon, la
puerta que abrió su
consolidación en Europa (ver
recuadro). "Sus trabajos tenían
identidad cultural, pero podían
hablar a todo el mundo", dice
Riviere, desde Francia.
En 2001 obtuvieron un respaldo
esencial desde el teatro Le
Havre. La institución, que
depende del gobierno francés, le
otorgó al trío una residencia de
tres o cuatro años en ese país y
se comprometió a coproducir el
siguiente proyecto del grupo. La
Troppa creó "Jesús Betz" desde
Chile. Costó $60 millones.
LO QUE DIJO LA CRÍTICA
En julio de 1999, La Troppa dio
el gran salto hacia la
internacionalización: fueron
invitados al prestigioso
Festival de Avignon con
"Gemelos". La crítica francesa
aplaudió el montaje. Aquí,
algunos ejemplos.
El diario "Liberation" dijo: "El
impacto de 'Gemelos' es
inversamente proporcional al
espacio donde se desarrolla; la
guerra es más grande que el
pequeño castillo de la
escenografía. El contraste entre
la dureza del sentido de la
historia y el humor de los
medios empleados, el gusto por
el detalle y el sentido de la
belleza son impresionantes".
En la publicación "Le Nouvel
Espectateur" publicaron: "Los
tres comediantes nos abren un
gran libro de imágenes en una
sucesión de cuadros ingeniosos,
una galería de objetos
presentados como un efecto de
zoom que abre a un espacio
inimaginable. Este espectáculo,
una caja de Pandora, se
contempla como un álbum de
fotos: con una emoción
profunda".
Con "Jesús Betz", su siguiente
montaje, nunca lograron igualar
las excelentes críticas de su
predecesora.
PALABRAS
1992: "Entendemos que los
objetos tienen un potencial
dramático en sí mismos. Al
manipularlos cobran una vida que
apela al encuentro de
asociaciones" (Juan Carlos
Zagal).
1998: "Somos verdaderos
dinosaurios del teatro,
sobrevivientes de una época. Las
obras se mantienen con el elenco
original y eso es curioso en el
medio chileno, donde han
desaparecido prácticamente las
compañías de repertorio" (Juan
Carlos Zagal a "El Mercurio").
1999: "Actué en un par de
teleseries. Las productoras me
veían llegar y me decían llegó
la pobre. Eso fue un año que
llovió, llovió y yo pasaba hasta
el otro día con los zapatos
mojados. Nosotros no estábamos
dispuestos a dejar de hacer lo
nuestro porque es lo que nos
llena el espíritu" (Laura
Pizarro a "El Mercurio").
2001: "Agota Kristof (autora de
'El gran cuaderno') nos confesó
que se había emocionado mucho.
Nos dijo que 'Gemelos' era la
mejor adaptación que se había
hecho de su libro" (Juan Carlos
Zagal a "El Mercurio").
2003: "Como nos gustan los
viajes, aprovechamos los
elementos del cine para sacar de
ellos su libertad de trasladarse
de un espacio a otro, de un
tiempo a otro" (Juan Carlos
Zagal a "El Mercurio").
2004: "Nada es eterno, el
momento en que no nos sintamos
interpretados entre nosotros y
estemos a contrapelo en lo que
estamos haciendo, por honestidad
debería acabarse, pero no es lo
que ha sucedido hasta ahora"
(Laura Pizarro a la revista
electrónica "Culturart").
CUATRO REACCIONES
Fernando González: "Me dolió
mucho su separación porque
pienso que en Chile el concepto
de compañía, como lo tenía La
Troppa, no lo hemos vivido
mucho. Lograron algo distinto,
un concepto de colectivo más
equilibrado. Su trabajo es de
altísimo nivel, son
auténticamente internacionales y
lograron una búsqueda
particularísima, de gran
personalidad. Dejan un legado
sobre todo en la forma de
trabajar, la disciplina, la
técnica y la especial relación
que formaron con el público".
Rodrigo Bastidas: "Me declaro un
ferviente admirador de los
grupos de teatro. La experiencia
grupal engrandece el desarrollo
del teatro por eso es una pena.
Es una compañía extraordinaria
que va a marca un hito. Pero
entiendo que sea así. Trabajar
tanto tiempo con una misma
compañía es muy difícil".
Ramón Griffero: "Creo que La
Troppa ya hizo su aporte, que
quedó establecido en el teatro
chileno, como el de muchas otras
compañías como La Memoria. Pero
la fuerza con la que parte un
colectivo se va disolviendo y
eso les pasa a todos. La
separación en sí no va a afectar
al teatro chileno, porque para
que eso pasara La Troppa habría
tenido que tener proyectos
futuros concretos. Sí va a
quedar en la memoria colectiva
dentro del rico abanico teatral
chileno".
Elena Muñoz: "Nosotros (la
compañía Teatro Aparte)
estábamos un año más arriba en
la universidad. Siempre fueron
bien contestatarios, con
posiciones muy sólidas y muy
talentosos, perseverantes y
obstinados. Fueron evolucionando
de menos a más. Me gustó mucho
'Gemelos', pero creo que con
'Jesús Betz' se engolosinaron
con la estética y descuidaron la
dramaturgia. Destacaría su
lenguaje muy original y lo
amplio de su público. Sus obras
eran para todas las
generaciones".
Verónica Marinao y Bárbara
Muñoz. El Mercurio. 30 de enero
de 2005
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