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MÉXICO
Ponen en escena el vasto
universo erótico de Arthur
Schnitzler
Anatol, obra del dramaturgo
austriaco, se estrenó en el
Centro de las Artes.
El juego de la conquista
erótica, la dominación, la
dependencia, la sumisión, la
traición, el amor, la lujuria,
el sexo y la fidelidad son
algunos de los temas que se ven
reflejados en la puesta en
escena Anatol, adaptación de la
obra homónima escrita por el
dramaturgo austriaco Arthur
Schnitzler, dirigida por Gonzalo
Blanco, que hoy se estrena en el
teatro Salvador Novo del Centro
Nacional de las Artes (CNA).
Según el creador escénico, con
''un excelente sentido del
humor'', Schnitzler escribió una
comedia en la que analiza la
necesidad del hombre de afirmar
su masculinidad, su virilidad,
mediante el número de
seducciones femeninas que
realiza a lo largo de su vida,
pero al final lo que se ve es a
un hombre que padece o esconde
lo que podría llamarse el
''síndrome de Peter Pan'', es
decir: no me comprometo, porque
eso significa madurez y madurez
significa acercarme a la muerte.
Por ello el personaje siempre
está en busca de la mujer ideal,
deseando no encontrarla nunca.
LAS MUJERES NO SON DIOSAS. La
obra, comenta Gonzalo Blanco,
aborda el tema del donjuanismo
visto desde la perspectiva de
''una comedia erótica, con
tintes de vodevil''.
Esta pieza, explica el director,
fue escrita en el periodo en el
que Ibsen, Strindberg y Chejov
escribieron sus grandes dramas
realistas y naturalistas, en la
época del surgimiento del
sicoanálisis y las ciencias
médicas. ''Schnitzler al ser
casi compañero de estudios de
Sigmund Freud, en la universidad
de Viena, realiza a su manera un
análisis sicológico de este
personaje''.
Schnitzler es conocido, pues una
de sus novelas cortas fue
llevada al cine con el título
Ojos bien cerrados, dirigida por
Stanley Kubrick.
De las siete escenas que
integran la obra de Schnitzler,
Anatol, aquí se presentan sólo
tres de ellas, la primera, la
tercera y la última, en las que
se ve cómo este galán, idealista
y romántico, se relaciona con
tres distintas mujeres,
acompañado de su amigo Max,
quien siempre ''lo aterriza'',
le hace reflexionar respecto de
que las mujeres no son diosas,
sino también seres humanos, que
tienen deseos, pasiones y
pensamientos igual que el
hombre.
Cora, una modesta e ingenua
costurera, Bianca, una amazona
italiana de circo e Ilona,
actriz húngara, son tres mujeres
con las que Anatol se involucra
amorosamente.
En este montaje se proyecta una
serie de imágenes, ''desde
fotografías eróticas del siglo
XIX, pinturas de Gustav Klimt,
Edgar Degas, Jean Renoir y
grabados de Charles Gibson,
entre otros''.
DETENTAR EL PODER, ILUSIÓN DEL
HOMBRE. Respecto de la música,
igual es un ''bombardeo'' de
obras, compuestas por Strauss,
Debussy, Stravinsky, Brahms,
Satie, por ejemplo, además de
canciones de Hubert von Goisern,
David Lee Roth, Prince o Barbara
Streisand.
En escena ''hay cuadros y
espejos flotando, los cuales
sirven para que se refleje el
espectador'', debido, puntualiza
Blanco, ''a que estoy partiendo
de la definición más elemental
de comedia, que es un 'reflejo
de costumbres'''.
De alguna manera en este
montaje, concluye Gonzalo
Blanco, ''se pone de manifiesto
la idea de que el hombre tiene
el poder, pero en realidad la
obra demuestra que el hombre
cree, se hace la ilusión de que
tiene el poder, aunque es la
mujer, aunque no lo intente, la
que lo tiene''.
Con las actuaciones de Dolores
Barquera, quien interpreta a las
tres mujeres; Moisés Rodríguez,
Mauricio Martínez y Alejandro
Benítez, Anatol se estrena hoy a
las 13:30 horas en el teatro
Salvador Novo del CNA (Río
Churubusco y calzada de Tlalpan,
colonia Country Club).
Funciones: sábados y domingos,
en el mismo horario.
Carlos Paul. La Jornada. 12
de febrero de 2005
Gentileza:: celcit [
celcit@sinectis.com.ar ]
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