En el país de los que juegan,
por Patricia Redondo
Retomar a nuestra tarea nos
puede significar la mayor de las
alegrías o quizás la idea del
retorno a las aulas nos invade
de fatiga y desaliento.
¿Cómo será este año? ¿Cómo vamos
a encarar nuestro trabajo?
Padres y chicos nos esperan;
también las diferentes
realidades de nuestras escuelas
y sus comunidades; nuestros
compañeros nuevos o viejos con
los cuales compartiremos mate,
tiza, cocina y patio, nuestros
exiguos haberes y nuestros
dignos reclamos; todo un año
para construir en común.
Nuestros "pibes", "gurises",
"chicos", alumnos, dejan la
calle, el sol, las veredas y sus
juegos y un tiempo precioso con
olor a verano. Ponerse el
guardapolvo puede significar que
los etiquete, los forme, los
ordene, acaso ¿los iguale?
¿Qué les espera a ellos también
en la escuela?
¿Será también que a nosotros el
guardapolvo nos etiqueta, nos
ordena, nos forma, nos
sacrosanta, nos iguala?
Tal vez todavía al desplegar las
mangas y abotonarnos el
guardapolvo, restos de agobio
nos queden adheridos en algún
dobladillo algo descocido ¿cómo
hacer?, ¿dónde ponerlo? para que
no nos invada desde el
principio.
Podemos jugar a recuperar
nuestro adentro y nuestro afuera
escolar desde el primer día de
clase.
Podemos habitar nuestra propia
casa, nuestro cuerpo, y que sus
pulsaciones nos dé respuestas
didácticas nuevas, más útiles,
más placenteras. En esta
búsqueda me acerqué al
diccionario para encontrarme con
la palabra placer.
"Placer. Alegría, contento: los
placeres del alma. Sinónimo:
dicha, júbilo. Diversión,
entretenimiento, entregarse a
placeres. Sinónimos: deleite,
delicia, goce, regalo,
sensualidad, voluptuosidad."
El diccionario me aporta una
aproximación a lo que busco: el
reencuentro con el placer, con
el deseo de enseñar, de aprender
y de que aprendan conmigo.
Placer que este año trataré de
no dejar fuera de la escuela
sino que entre por las ventanas,
por las puertas, por los patios;
que resignifique mi tarea, que
me permita recuperar el sol, la
calle, el juego y el
conocimiento.
Empezar jugando, será tal vez un
buen comienzo. Jugar con las
sombras, a las escondidas, a la
rayuela, al reloj, a lo que los
chicos nos traigan de sus juegos
en su barrio y nos permita
estrechar afectos desde el
primer día.
Jugar y aprender; aprender y
jugar. Explorar la escuela como
si fuese por primera vez,
recorrer sus espacios, sus
olores, sus colores, sus
texturas y afianzar el deseo de
habitarla diariamente. Juntos,
con los otros, con voces, con
movimientos, con
descubrimientos, con búsquedas y
proyectos.
Impulsar ese nuevo año podrá ser
una experiencia conjunta de
padres, chicos, maestros,
directivos; darle lugar dentro
de la escuela a lo que la hace
necesaria: al conocimiento, al
compañerismo, a la solidaridad,
al afecto y al desafío de no
perder, o no dejar que nos
roben, el placer de enseñar, el
deseo de aprender y de construir
un proyecto juntos.
Estoy terminando de abotonarme
el guardapolvo. Por suerte, el
agobio me quedó en una parte de
uno de los bolsillos, en el
resto me invade la ternura y el
deseo de empezar mi primer día
de clases. Afortunadamente tengo
todo un año por delante.
Patricia
Redondo
Insp. de Educ. Inicial, Cañuelas
Primeros días por María
Cillas
Caritas ansiosas por descubrir a
esa que está adelante y que de
ahora en más será "su señorita",
esos que están alrededor y
serán, sus compañeros.
Entonces los maestros comenzamos
a buscar las formas de
relacionarnos para encontrar
códigos comunes que nos permitan
conocernos, integrarnos,
adaptarnos y empezar a esbozar
la identidad grupal.
Para los mas chiquitos:
Presentación de nombres
rítmicamente:
Ejemplo: “Yo soy Mabel, me gusta
jugar diciendo mi nombre así: MA
BEL MA BEL MA BEL (tres veces y
con palma para cada sílaba).
Repetir con el nombre de algunos
nenes y luego ir pidiéndole a
ellos que lo hagan; pueden
hacerlo con palmas, golpecitos
sobre la mesa o con los pies,
etc.
Juego en ronda:
Ir pasando un elemento (pelota o
cuaderno, cartuchera) al
compañero de al lado diciendo:
“Yo soy.. y me gusta...”. El de
al lado repetirá la frase pero
con su nombre y algo que le
gusta a él.
Juegos en el patio:
Con una hoja de papel de diario
la convertimos en: un paraguas,
un barrilete, un acordeón... A
medida que se convierte va
realizando la actividad que
implica el objeto (si es
barrilete se irá volando con
viento fuerte o calmo, etc. )
Después formamos una pelota y
todos juntos armamos una montaña
de pelotas.
Armado de carteles con los
nombres:
Utilizando cartones y letras
recortadas de diarios o revistas
armar el nombre, luego
agruparlos en un panel pidiendo
a los chicos que piensen como
agruparlos (de esta manera
aparecerán los primeros
criterios de clasificación:
cortas y largas y pocas letras,
etc.)
Para los grados siguientes:
El primer día se puede invitar a
los Padres a entrar al salón con
sus hijos Y que junto a ellos
escriban en una hoja que se les
entrega, un deseo para el año.
Luego, se hace la lectura de los
deseos y se coloca en un afiche
que quedará expuesto en el
salón. Este afiche puede
volverse a leer a mitad y fin de
año para evaluar la concreción
de dichos deseos.
Intercambiar cuadernos y
realizar una descripción
personal para que mi compañero
sepa quien soy.
Describirme en una hoja: cómo
soy físicamente, cómo es mi
carácter, qué me gusta, qué no
me gusta... sin colocar el
nombre. Mezclar las hojas y
repartirlas. Cada chico deberá
descubrir el compañero que le
tocó.
Escribir mensajes a la maestra
del año anterior, a los
compañeros que cambiaron de
turno, sección o grado.
Realizar actividades
organizativas como: distribución
de funciones rotativas
(botiquín, cuentos, etc.)
confección de una lista grupal
para exponer en el aula y llevar
el control del ausentismo,
decorar el salón entre todos.
Un juego de integración para
padres e hijos:
La propuesta es preparar
cartones con las letras de la
palabra Bienvenidos, tantos
juegos como grupos
participantes.
Cada uno recibe una letra y sale
en busca de las otras 10 para
conformar con padres 11 la
palabra prevista.
Durante la búsqueda, todos,
padres e hijos, éstos ayudan a
los papás a encontrar la letra
que necesitan. En esta búsqueda
las preguntas, las palabras, el
contacto con el cuerpo, las
risas, todo aparece ,todos
buscan, los chicos ayudan, los
padres se apuran a armar sus
palabras. "Yo tengo la I...”, y
“yo la V..."
Nace en ellos el primer
compromiso de grupo en la
escuela de sus hijos.
María
Cillas
MG Esc. 50 - Morón
Instituto de Profesorado de
Magisterio, por Alejandra Cowes.
Chicos y chicas que han dejado
hace poco su colegio secundario
y perduran en su adolescencia.
Trabajan en distintos rubros.
Algunos son madres o padres de
familia.
Primeros días de clase:
presentación del programa, modo
de promoción de la materia... y
como esto se hace rapidito se
comienza ya con el desarrollo de
un tema.
¿Por qué no cambiar?.
Aunque seguramente con cada
grupo sólo nos veamos una vez
por semana en el transcurso del
año lectivo pasan muchas cosas:
alguno que querrá dejar la
carrera, problemas familiares,
cumpleaños, huelgas docentes,
problemas de salud, elecciones,
nacimientos, parciales,
fallecimientos, trabajos
prácticos, conflictos...
Puede que el grupo se vaya
conformando de una manera tal
que, como profesores, nos cueste
trabajar, nos cueste dar clase.
Porque en esta tarea que es la
de enseñar y aprender no sólo
está presente el conocimiento,
sino todo aquello que nos
constituye además como seres
humanos: historia, miedos,
amores, desamores, conflictos,
afectos, etc. ¿Entonces? Con
Norma, con Alejandra, compañeras
del I.S.F.D. N° 56 de La Matanza
pensamos otras formas de
comenzar.
¡A ver...
Comenzar jugando
Una técnica: "la telaraña".
Todos en ronda enfrentados. Un
ovillo de lana. La docente toma
la punta del ovillo y se
presenta (no solo con el nombre
y su titulo sino contando algo
sobre su vida personal, lo que
le gusta, lo que no le gusta,
etc.) y arroja el ovillo a otro
integrante, el cual tomará la
lana y se presentará, así
sucesivamente hasta que todos lo
hayan hecho (sin dejar cada uno
de sostener la lana). Quedará
así formada una telaraña que
habrá que desarmar pasando a la
segunda parte del juego.
La última persona en recibir el
ovillo deberá devolverlo a la
que se lo entregó, tratando de
acordarse del nombre y de su
forma de presentarse. Esto dará
lugar a risas, olvidos,
ayudas... Así hasta volver a la
docente que inició el juego.
Después seguramente informaremos
del programa de la materia pero
dejando abierto un camino (que
habrá que retomar) que permitirá
comunicaciones mas fluídas y una
posibilidad de comenzar a
conocerse de otra manera.
Otro Juego: Lotería de nombres.
El docente recoge los nombres de
todos (lo escriben en un
papelito) y lo coloca en una
bolsita.
Entrega a cada uno cartones que
imitan a los de la lotería con,
por ejemplo, cuatro columnas y
tres filas en blanco.
En los espacios en blanco,
deberán colocar los nombres de
sus compañeros. Para esto
deberán pararse, preguntar,
anotar, comenzar a conectarse.
Una vez que todos completaron
sus cartones alguien comienza a
sacar los papelitos, cantando
los nombres y como en la lotería
familiar, gana el que llena
primero el cartón. Puede haber
premios...
Otra manera:
¿Por qué no formar grupos y
jugar? Llevar juegos de ajedrez,
TEG, bucanero, cartas, etc.
(juegos conocidos y
desconocidos, que les permitan
que unos enseñen a otros).
Jugar por jugar, que puedan
intercambiar, compartir....
Si es posible, conectarlo con
algún tema de la materia; si no,
revalorizar a partir del juego
la importancia del trabajo en
grupo (metodología de trabajo
muy productiva para usar también
con los adultos).
El desafío es no comenzar con
los juegos el primer día y
después dejarlo ahí. El desafío
es incorporar al ser humano
entero en las clases y aprender.
Vale la pena probar, mas aún
cuando uno tiene compañeros que
le "hacen pata" en la propuesta.
Manos a la obra. Actividades
para el comienzo de clases,
algunas experiencias e ideas
para compartir.
Suplemento Digital de la revista
La Educación en nuestras manos
N° 16; Febrero de 2005
Gentileza::
educacionnuevatierra-bounces@listas.wamani.apc.org
; en nombre de; Agustín Cardini
[acardini@me.gov.ar]
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