|
|
El problema de los pueblos
originarios. - 26/2/05
 
|
|
El problema de los pueblos
originarios
"Sin el menoscabo de los
adelantos económicos y sociales
significativos realizados por el
indio norteamericano, su
progreso no ha sido suficiente
como para permitirle compartir
completamente nuestra vida
nacional"
Senado de los Estados Unidos
Prop. S N1816
Las actuales poblaciones
indígenas son los descendientes
de los habitantes originarios de
nuestro planeta. Se estima que
hay, en la actualidad, unos 300
millones de aborígenes
distribuidos por todo el mundo,
en más de 70 países. Contra lo
que muchos suponen, hoy en día
muchas naciones están integradas
por una mayoría de indígenas.
Tanto es así que el 60 por
ciento de la población de
Bolivia es aborígen, al igual
que casi la mitad de los
habitantes de Guatemala y Perú.
Es más, China y la India suman
juntas, algo más de 150 millones
de indígenas.. Según datos no
oficiales, la población indígena
de nuestro país supera las
550.000 personas: el pueblo más
numeroso lo constituyen los
kollas, cuyos 150.000
descendientes se distribuyen en
las provincias de Jujuy, Salta y
Catamarca. En Tucumán vive la
comunidad más grande de los
diaguitas calchaquíes, que suman
algo más de 90.000 personas en
todo el país. También son muchos
los tobas -suman casi 80.000,
que viven en Chaco, Formosa,
Salta, Santa Fe y algunos
barrios del Gran Buenos Aires.
Los mocovíes son unos 15.000,
según los últimos censos, y se
distribuyen no sólo en la
provincia de Santa Fe, sino
también en grandes sectores de
la provincia del Chaco. Los
mapuches tienen, en la
actualidad, sus principales
asentamientos en las reservas de
Ruca Choroi, Auca Pan y Atreuco,
en donde viven algo más de
35.000 indígenas: en estos
lugares los hombres se encargan
de las tareas de pastoreo y las
mujeres de labores de tejeduría,
que les posibilita vender sus
productos y obtener el dinero de
su subsistencia. Fuera de estas
tres reservaciones existen otros
30.000 mapuches, distribuidos en
las provincias de Chubut, La
Pampa, Neuquén, Río Negro y el
sur de Buenos Aires. Por su
parte, los onas casi han
desaparecido del sur argentino,
y se cree que en la actualidad
no son más de un centenar, la
mayoría de ellos mestizados.
Hay, por último, algo más de 300
tehuelches que aún habitan en el
sur de Buenos Aires, Chubut, Río
Negro y Santa Cruz. En general,
los censos, estudios y
estimaciones se refieren a los
indígenas que viven en
comunidades, pero excluyen a los
que han emigrado a las grandes
ciudades y habitan generalmente
las villas y barrios carenciados.
En este caso, los inmigrantes
quedan sometidos a una
discriminación por parte de la
sociedad a la que quieren
integrarse, a veces lo hacen sus
propios vecinos que suelen ser
mestizos pero se consideran a sí
mismos "blancos" en
contraposición a "los indios"
recién arribados.
"La ciencia universitaria sigue
siendo colonial. Hay profesores
que no son sino colonos de la
Sorbona y esto es precisamente
sensible cuando el profesor
americano está dominado por el
problema "de los tres cuartos":
cuando tiene una cuarta parte
del blanco y tres cuartos del
mestizo. Para éste, valorar,
sobrestimar, exaltar su pobre
cuarto europeo viene a
constituir un pequeño drama que
se resuelve humillándose ante lo
ultramarino ".
Estos inmigrantes, en una obvia
actitud de autodefensa, suelen
negar su origen y afirman en
cambio su identidad de
"provincianos", con lo que se
verifica rápidamente la pérdida
de rasgos culturales propios y,
en general, de las tradiciones
de sus etnias. Las asociaciones
indígenas que actúan en Buenos
Aires desarrollan una lucha
titánica para conservar esas
culturas, con resultados muy
inciertos por la desproporción
entre la debilidad de sus
organizaciones y un entorno
social abrumador que les niega
su existencia y su idioma. Los
niños, en efecto, olvidan su
lengua original tras su paso por
la escuela , porque los padres
no la fomentan en el hogar,
privilegiando el castellano como
una herramienta que les
permitirá integrarse
socialmente; algo similar a lo
que ocurre con los mexicanos y
sus descendientes en los estados
del Sur y Oeste de los Estados
Unidos. En su artículo citado
precedentemente el profesor José
Luis Pérez Óvilo señala:
"Quienes con unción educativa
hablan de formar en la
solidaridad, en el respeto y en
los derechos humanos; quienes
tienen por tarea formar hombres
íntegros con capacidad de
crítica; y quienes combaten la
discriminación por razón de
raza, nacionalidad, sexo,
ideas... ¡No pueden seguir
fomentando, alentando,
propiciando ni tolerando la
discriminación lingüística!".
Una lengua es una manera de
percibir la realidad, de
dividirla en aspectos
diferentes: cada una ignora lo
que otro idioma pone de relieve
y advierte lo que aquellos
olvidan. Los idiomas conforman
aspectos capitales de la vida
humana porque no analizan la
realidad del mismo modo.
"Mi idioma -decía Unamuno- "es
la sangre de mi espíritu".
Como vimos anteriormente, para
muchos intelectuales argentinos
formadores de opinión el idioma
propio es un instrumento
vergonzante. Por su parte, hay
comunidades indígenas que
continúan con su tradicional
estilo de vida, en
colectividades aisladas de los
centros urbanos, se rigen con
sus propias pautas culturales,
con sus antiguos métodos de
subsistencia, la caza, la pesca,
la agricultura y la artesanía:
su principal reivindicación es
el acceso a la propiedad de la
tierra, de la cual se consideran
sus poseedores legítimos, porque
han vivido en ella desde
siempre. Si bien se han
registrado avances en una
legislación protectora de estas
comunidades, con sus derechos
reconocidos en el texto
constitucional aprobado
recientemente, y con institutos
indígenas creados en algunas
provincias, se puede afirmar que
subsiste un no reconocimiento
del derecho de estos pueblos a
una existencia autónoma. Más
allá de los esfuerzos
legislativos de distinto signo
político, la sociedad en general
los ignora y los aísla,
abandonándolos a la desigualdad
y la pobreza, con consecuencias
nefastas de mortalidad infantil
y persistencia del
analfabetismo, entre otros
padecimientos . Si en la
creación de los Estados Unidos
hubo una política activa de
exterminio de los indígenas, en
nuestros países de América
Latina la extinción ha sido más
lenta, fruto de una distancia
social que se estableció entre
indios y no indios y que perdura
hasta nuestros días. En el país
del Norte, cuando hubo que
pensar en los indios
sobrevivientes, se decidió
recluirlos en reservas, o
"apartheid indio" que,
desfavorece toda forma de
integración. El proyecto no
supone ningún futuro para estos
pueblos, sólo propone esperar
una lenta extinción.
Curiosamente, los diarios han
recogido últimamente noticias
sobre un aspecto paradójico de
estas reservas. Como en ellas no
entra el Fisco, se han
establecido casinos para que
concurran los blancos a gastar
su dinero. La reserva cobra un
canon y exhibe a algunos de sus
miembros en las mesas de juego.
El asunto se ha mencionado
recientemente por la pretensión
de algunos de esos casinos, por
ejemplo en Idaho, de recibir
apuestas por medio de Internet,
pretensión rechazada por
distintas autoridades, locales y
nacionales. Pensamos que en
nuestro país no debe alentarse
esa política de formación de
reservas indígenas, que
perpetúan el aislamiento. Hay
que reconocer el derecho de
estos pueblos a conservar su
cultura, pero, a la vez, buscar
formas paulatinas de
integración, favoreciendo el
acceso a la propiedad de la
tierra, estimulando la educación
bilingüe y apoyando
micro-emprendimientos económicos
que permitan una mejora en las
condiciones de vida. Propiciamos
un intercambio de experiencias y
formas de ver la vida entre
estos compatriotas y los otros,
productos del mestizaje y ..."de
los barcos". En tiempos en los
que son notables los avances en
las comunicaciones y en los
medios de transporte, se puede
acortar la distancia social y
geográfica que nos separa de
"nuestros paisanos, los indios",
como les llamaba José de San
Martín. Una muestra de que se
puede avanzar hacia un trato
equitativo y una mayor
integración de los indígenas lo
da el accionar del gobierno
argentino. A fines de noviembre
de 1998, se formalizó la entrega
de tierras y otros subsidios a
diversas comunidades aborígenes
del país, a través de la firma
de distintos convenios que
fueron rubricados por las
autoridades del Instituto
Nacional de Asuntos Indígenas:
los convenios favorecen a
comunidades de Jujuy, Santa Fe,
Tierra del Fuego, Tucumán y Río
Negro. Entre los beneficiados
estuvieron los kollas, ya que un
grupo de sesenta familias de
esta comunidad que habitan en la
Puna jujeña serán destinatarios
de títulos de propiedad sobre
una región que tiene casi 25.000
hectáreas. Quedó establecido
también que la comunidad de
Amaicha del Valle cederá tierras
al asentamiento Quilmes, ambos
de la provincia de Tucumán, y se
firmaron convenios para la
mensura y regularización
dominial con la comunidad ona de
la localidad de Rafaela Ishton,
ubicada en Tierra del Fuego:
estos dominios tienen una
extensión de 36 mil hectáreas y
serán para 40 familias. Otro de
los acuerdos, suscripto con el
Ministerio de Gobierno de Río
Negro, contempla la realización
de cinco reuniones con el fin de
implementar el proyecto
``Fundación de la Coordinación
del Parlamento del Pueblo
Mapuche'' y la financiación del
programa ``Capacitación para el
conocimiento indígena de la
provincia de Río Negro''.
Además, quince comunidades
indígenas del norte santafesino
están siendo capacitadas para la
"gestión de sus derechos'', en
tanto que a más de 200 familias
mocovíes se les financia la
compra de tierras. Como
señalábamos anteriormente, son
múltiples los pronunciamientos
legislativos y gubernamentales,
pero insuficientes para mantener
el equilibrio de preservar las
tradiciones culturales y dar un
salto social y económico. La
discusión abierta en el siglo
XVI acerca de la condición
humana de los indígenas no
tienen comparación con ningún
otro proceso de conquista de la
historia de la humanidad. El
debate sobre la conquista de
América presenta dos puntas
irreconciliables: la Leyenda
Negra y la Leyenda Rosa. No
intentaremos dilucidar este
problema que lleva exactamente
500 años, pero tampoco vamos a
soslayarlo. Junto a los crímenes
cometidos, también surgieron
valientes voces de alarma y de
defensa hacia los más
desprotegidos. Voces que
encontraron eco en España y
produjeron la histórica polémica
de Fray Bartolomé de las Casas y
Sepúlveda en las Juntas de
Valladolid. Matanzas y
denuncias, tal era el conflicto.
Explotación y Universidades para
los indios, como la primera de
América en Santo Domingo.
Desarraigo y las Misiones
Jesuíticas, ejemplo de
integración social y respeto.
Luego destrucción y muerte... La
labor intelectual de sacerdotes
como Fray Bartolomé de las Casas
Francisco de Victoria o Antonio
de Montesinos fueron
estableciendo con claridad los
derechos de los aborígenes y "la
injusticia de hacerles la guerra
y despojarlos de sus bienes ".
Ante las sistemáticas
advertencias de estos sacerdotes
y otros españoles en la América,
el Rey Carlos V de España, se
emitió la siguiente resolución
en 1530:
"Considerando los muchos e
intolerables daños que, en
servicio de Dios y nuestro, de
ello se han seguido y siguen de
cada día por desenfrenada
codicia de los conquistadores y
otras personas que han procurado
de hacer la guerra y cautivar a
los dichos indios muchos
esclavos, que en la verdad no lo
son...han cautivado muchos de
dichos indios y naturales que
estaban en paz, que no han
hecho, ni hacen guerra a
nuestros súbditos, ni otra cosa
alguna por no merecieren ser
esclavos ni perder la libertad
que por derecho natural tenían y
tienen ".
En 1674, el Consejo de Indias
volvió a adoptar su vieja tesis
según la cual bajo ningún
pretexto era lícito esclavizar a
los indios .
Dijo Fray Dominico Montesinos en
el sermón del domingo en 1511:
"-Todos estáis en pecado mortal,
y en el vivís y morís, por la
crueldad y tiranía que usáis con
estas inocentes gentes. Decid
¿Con qué derecho y con qué
justicia tenéis en tan cruel y
horrible servidumbre a questos
indios?- "
La mujer india La mujer india
sigue siendo discriminada. Ya no
solo por mujer, sino por el
agravante de ser india. En las
culturas pre-colombinas no le
iba mejor y hoy debe romper
tanto el machismo hispánico como
el machismo indio. Doble
esfuerzo. En muchos rincones de
América Central a las mujeres no
se la registra con partidas de
nacimiento y sus derechos de
propiedad sobre la tierra
finalmente parecen cuestionados.
Según denuncias de varios
organismos de derechos humanos,
la mujer es un objeto de
intercambio en la sierra
mexicana del Estado de Guerrero.
Las carencias económicas
finalmente la alejan de la
educación y la información. Las
enfermedades en el aislamiento
rural hacen estragos en la mujer
que desconoce su propia
situación, convirtiéndose en
seres excluidos de la sociedad,
expuestas a sufrir permanentes
violaciones a sus derechos.
"Racismo y
Discriminación en Argentina"
Editorial Catálogos Buenos Aires
2000
Editorial del Congreso Nacional
de México 2001
www.discriminacion.org/libro_racismo_disc/capitulo_xiv.htm
Gentileza:: Juanita Velez
Taboada [veleztaboada_juanita@latinmail.com]
paginadigital |
|
  |
|
Ir al principio,
|
|
Noticias, opinión, política, derechos humanos, movimientos sociales, informes, latinoamerica |
|
|