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La discriminación del futuro.
- 26/2/05
 
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La discriminación del futuro
"Cuando la técnica de
clonación sea segura en países
como Estados Unidos, donde la
libertad individual es un bien
supremo, será muy difícil
establecer reglas." Lino Barañao
"Le pido a los científicos que
no jueguen a ser Dios". Bill
Clinton
El antiguo esfuerzo del hombre
civilizado por dejar atrás toda
forma de discriminación y
segregación de sus semejantes,
que desde el punto de vista
institucional y jurídico se
inició en Occidente cuando el
Imperio Romano concedió la
ciudadanía a todos los
habitantes de los territorios
bajo su jurisdicción, en el
Siglo I a de C, probablemente
deba enfrentar nuevos y
complejos desafíos.
Uno de esos desafíos se
desprende de los estudios sobre
el genoma humano, que busca
llegar al conocimiento de lo que
conforma nuestro ser biológico
al decodificar la información
que proporcionan nuestros genes:
la propensión a adquirir
determinadas enfermedades, al
mal funcionamiento de nuestros
órganos y sentidos. Pese a la
inexistencia de normas objetivas
para diferenciar lo que es
"normal" -esto es: no sujeto a
discriminación- y "extraño" o
"anormal" -esto es: susceptible
de ser discriminado- la
interacción cotidiana encuentra
con rebelde persistencia
diversas formas para ver en el
otro lo peligroso, lo diferente
o lo inferior. En capítulos
anteriores hemos apuntado sobre
las causas más generales que
subyacen en el origen de las
actitudes discriminatorias,
entre otras, el temor a lo
diferente, la pérdida de status
y una muy fuerte necesidad de
poder y de moldear el mundo a
imagen de concepciones, deseos y
fantasías particulares.
Precisamente con esta última
característica de la
personalidad se relaciona lo que
podríamos llamar discriminación
genética o "discriminación del
futuro", aunque, como se verá
más adelante, en las sociedades
actuales hay casos que ya
permiten prefigurar cómo
funciona este prejuicio. Se
denomina genoma al conjunto de
genes que encontramos en los
cromosomas que contiene el
material hereditario de las
células. En 1970 científicos
suecos realizaron algunos
importantes descubrimientos en
el campo de la investigación
genética que tiempo después
dieron nacimiento al llamado
Proyecto Genoma Humano. Este
proyecto pretende trazar un mapa
genético, aplicable a cada
persona, que permita obtener
información sobre nuestra
constitución física con el
objeto de conocer la
predisposición hereditaria para
contraer determinadas
enfermedades o disfunciones
orgánicas. El caso de una
sistemática discriminación en
todas las sociedades es el de
aquellos afectados por el
Síndrome de Down, mal llamados
mogólicos . Se trata de una
alteración cromosomática que
tiene como consecuencia una
disminución en el desarrollo y
rendimiento intelectual y motor.
A pesar de que muchos sistemas
educativos están intentando,
inclusive en la Argentina, una
integración a la escuela común
de los niños afectados por esta
característica, como un medio de
propender a una participación
más plena en la vida social y
laboral de los mogólicos, poco
es lo que se ha avanzado. Como
sucede con otros disminuidos
físicos e intelectuales, el
grueso de la sociedad elige la
indiferencia y el rechazo, y la
integración sigue siendo una
quimera inalcanzable. Si bien
estos estudios e investigaciones
están más atrasados de lo que
informa el periodismo, muchos
teólogos advierten sobre la
posible discriminación futura.
Estas advertencias nos llaman a
prestar atención al caso. Se
trata del temor de que los
conocimientos adquiridos puedan
ser utilizados para manipular la
intimidad más profunda del
hombre y que algunos científicos
o grupos políticos refloten
ideas como la del modelo ario
puro y perfecto que animó los
sueños de poder del nazismo y
llevó a la humanidad a su hora
más oscura. Consultados varios
científicos, observaron al autor
de este libro que no se deje
llevar por criterios
reaccionarios o pre diluvianos.
Que ningún investigador avanzará
en dirección alguna, si la
sociedad no lo permite. En
definitiva que todo estudio no
es malo en si mismo: "hay que
estimular la investigación ya
que los marcos éticos los pondrá
la sociedad". La selección
genética es un paradigma en
sentido sociológico que atrajo a
muchos personajes con mentalidad
dominante. Pero estas teorías
quedan aisladas en una sociedad
plural, tolerante y democrática.
Sin duda el debate se anticipa
al resultado investigativo.
El fantasma de Dolly, que casi
es argentina. En julio de 1996,
el mundo fue sacudido por una
inesperada y estremecedora
noticia referida a logros en
materia de ingeniería genética:
en el Instituto Roslin, de
Edimburgo (Escocia), el doctor
Ian Wilmut había conducido un
experimento que produjo el
nacimiento de Dolly, una oveja
clonada a partir de células
mamarias de su madre. En marzo
de 1997, un equipo de
científicos norteamericanos
logró la clonación de dos monos
en el Centro Regional de
Investigación en Primates de
Beaverton, en Oregon. Por si
fuera poco, la investigadora
Miassam Matalipova, de la
Universidad de Wisconsin,
también en Estados Unidos,
anunció al mismo tiempo que
había concretado la clonación de
una vaca. El Papa Juan Pablo II
denunció "las experimentaciones
peligrosas que afectan el
respeto a la vida ", dijo y
continuó en esa misma ocasión:
"La voz de Cristo se levanta
fuerte contra los mercaderes del
templo de nuestra época, contra
los que hacen de su religión un
negocio hasta pisotear en nombre
del dios-poder, del dios-dinero,
la dignidad de la persona humana
con abusos de todo tipo".
El diario del Vaticano, "L'Osservatore
Romano", editorializó:
"Tanto en la investigación
científica como con los
experimentos, hay límites que no
deben ser superados, ni desde el
punto de vista ético ni de la
naturaleza. Esperamos que los
Estados, en base a una
resolución del Parlamento
Europeo adoptada el 16 de marzo
de 1989, examinen lo más pronto
posible una ley que prohiba la
clonación de la especie humana"
.
No terminó allí la reacción de
la Santa Sede:
"Nos estamos acercando al mito
del superhombre, del filósofo
alemán Friedrich Nietzche, que
el racismo nazi adoptó como hilo
conductor y que nos lleva a la
idea del hombre superior, el más
sano, según el cual unos hombres
inferiores nacen para ser
instrumento de otros
superiores",
según palabras del padre George
Cottier, teólogo del Papa y
experto en teología moral . El
rechazo mundial al peligro que
implican estos experimentos fue
prácticamente unánime: Italia
fue el primer país que reaccionó
ante el nacimiento de Dolly,
prohibiendo la experimentación
en animales y la
comercialización de gametos y
embriones humanos. España, Gran
Bretaña, Alemania, Dinamarca y
Australia recordaron que sus
legislaciones ya prohibían
expresamente la clonación
humana. En Francia, donde una
ley prohibe la experimentación
con embriones humanos pero no
menciona expresamente la
clonación, el Presidente Jacques
Chirac formó una comisión de
ética para que se expida sobre
el tema. En Japón y Estados
Unidos se decidió no facilitar
presupuestos para ninguna
investigación sobre clonación
humana. El Presidente Bill
Clinton impulsó la prohibición
de clonar individuos adultos,
niños, fetos y embriones
humanos. En la Argentina, el
Presidente Carlos Menem firmó un
decreto el 7 de marzo de 1997
prohibiendo la clonación de
seres humanos y encomendó la
redacción de un proyecto de ley
sobre el tema. .........Tanta
unanimidad tiene su razón de
ser: los riesgos a que se expone
la humanidad si no se controla
debidamente estos experimentos
son incalculables y fatalmente
nocivos. El epidemiólogo
italiano Giovanni Berlinguer
apuntó algunos de estos
peligros:
"...El primer argumento contra
la clonación humana se funda en
la libertad y la autonomía de
cada individuo. El segundo es
relativo al destino colectivo de
la especie humana. Hemos
superado la época en que se
pensaba que existía un tipo de
hombre o de mujer que era más
perfecto que otro. Ahora sabemos
que la perfección está en la
variedad, en el cambio continuo
y en la mezcla. Si nosotros
aceptamos que sean creados
deliberadamente diferentes
grupos y subespecies humanas,
las consecuencias serían, por un
lado, reducir la variabilidad de
la especie, y, por el otro,
romper la unidad de la especie
creando superhombres y, como
consecuencia, subhombres. Yo
creo que esto sería comprometer
en el futuro la riqueza de la
humanidad" .
Al mismo tema se había referido
el periodista Julio Orione:
"...Y si es posible obtener la
mejor carne, la mejor leche, la
mejor lana por medio de la
clonación de animales ¿no
resultará bastante natural
pensar en mejorar la raza
humana? El fantasma creado por
los dueños de esclavos del sur
norteamericano en el Siglo
XVIII, cuando empezaron a
elaborar la teoría racista que
culminó en la Alemania nazi, no
se queda detrás de los muros.
Vuelve a aparecer en las
ensoñaciones eugenésicas que se
podían querer ver muertas para
siempre pero siguen vivitas y
coleando" .
En todo caso, y sin el menor
asomo de imaginación futurista,
el papa Juan Pablo II reiteró su
advertencia en el otoño boreal
de 1998, según L'Osservatore
Romano:
"Es preciso exigir que el sujeto
de los derechos proclamados por
las convenciones y declaraciones
internacionales sobre la tutela
del genoma humano y, en general
sobre el derecho a la vida, sea
todo ser humano ya desde el
comienzo de la fecundación, sin
discriminaciones (...) Por
tanto, espero (¼) que no sirva
jamás de respaldo a una
orientación selectiva de los
seres humanos".
Salta a vista la alarma general
que se ha desatado. Por nuestra
parte no creemos que existan
condiciones objetivas para el
desarrollo de este peligro, pero
no por ello debemos desatender
tan calificadas advertencias.
El derecho al trabajo En lo
concreto, si bien la ingeniería
genética contribuye
poderosamente al desarrollo de
la medicina en sus diversas
facetas, también abre las
puertas a la posibilidad de
establecer jerarquizaciones por
razones genéticas entre las
personas, a la par que permite
la eventual puesta en marcha de
mecanismos discriminatorios
inéditos, sobre todo en el campo
del trabajo. Mientras la
tecnología cibernética aplicada
al ser humano expande sus
horizontes, la perspectiva que
nos ocupa implica la posibilidad
a corto plazo de nuevas
discriminaciones, laborales o
no, que se sumarán a las ya
existentes. Rodrigo J. Pizzorno,
estudioso del tema y docente de
la Facultad de Derecho de la
Universidad de Buenos Aires,
alerta sobre consecuencias que
podría tener en el ámbito
laboral la difusión de la
práctica de los exámenes
genéticos .
"El problema jurídico y social
consiste en evitar que los
exámenes que se realicen y sus
resultados sean causa de
discriminación, tanto por parte
de empleadores como por parte de
las compañías de seguros,
respecto de aquellos cuyos
antecedentes genéticos los
predispongan a contraer
enfermedades de desarrollo
probable en el ambiente de
trabajo del que solicita un
empleo".
......Pizzorno estima que:
"de establecerse registros
genéticos, el almacenamiento de
estos datos sensibles debe ser
estrictamente voluntario y se
deberá mantener y asegurar la
más celosa confidencialidad (¼)
Los titulares del sistema
deberán garantizar la
imposilidad de acceso a datos
genéticos personales, de su
destrucción o difusión sin el
consentimiento expreso de la
persona titular de los datos
referidos (¼) con aplicación
lisa y operativa de la garantía
consitucional del habeas
data..."
Las compañías de seguro están
preocupadas por otro aspecto:
evitar que futuros empleados
intenten aprovecharse,
precisamente, de alguna
predisposición genética para
obtener un empleo o seguro a
sabiendas de que enfermarán y
podrán cobrarlo. ¿No parece el
argumento de una película de
ciencia ficción? En opinión de
la doctora Alicia Alejandra
Silva, también especialista en
Derecho Económico Empresarial ,
se trata de
"evitar la discriminación,
entendiendo como tal la negativa
a proporcionar una cobertura de
seguro que no se encuentre
justificada por los hechos".
Como medidas para evitar
actitudes discriminatorias en
este terreno, se mencionan las
siguientes: 1) Que los
aseguradores no tengan derecho a
exigir pruebas genéticas o a
indagar sobre las que el
solicitante se haya hecho. 2)
Que los aseguradores tengan
derecho a inquirir sobre tests
realizados, pero que no puedan
exigirlos. 3) Regular por vía
legal la distribución simétrica
de la información sobre
predisposiciones genéticas y
garantizar la presentación
voluntaria de los testes. Frente
a las disposiciones de la
Constitución Nacional, que en
sus artículos 14 y 14 bis
establece el derecho a elegir
ocupación en forma libre, en la
medida que lo permita el mercado
laboral, se levanta la necesidad
de las empresas que plantean un
mejor aprovechamiento de su
fuerza de trabajo para maximizar
las ganancias. Ante esta
situación, resulta peligroso que
los proveedores de empleo
quieran utilizar la genética
para conocer las
predisposiciones hereditarias de
sus aspirantes y empleados u
obreros ante una serie de
enfermedades, bajo el pretexto
de bajar los "costos laborales"
por inasistencia y enfermedad.
El hecho de que la
predisposición no indique que
fatalmente deba contraerse una
enfermedad, no significará que
el antecedente sea pasado por
alto: las personas cuyo mapa
genético marque la posibilidad
de contraer alguna correrán el
riesgo de ser clasificadas como
indeseables por el futuro
empleador y no tendrán, en
definitiva, esa posibilidad de
trabajo, al margen de su
idoneidad para realizar las
tareas inherentes al puesto que
se le ofrezca. Al respecto, dice
Pizzorno :
"Es evidente que si la posible
enfermedad no lo hace inidóneo
para ese puesto, es injusto y
discriminatorio impedirle llegar
a un trabajo por solamente un
fantasma".
El doctor Lino Barañao,
especialista en clonación,
Director del Laboratorio de
Biotecnología Animal del
Instituto de Biología y Medicina
Experimental (Ibyme) está
alarmado por la ola de
reacciones que provocó la
decisión del creador de Dolly de
comenzar un proyecto de
clonación de tejidos humanos.
Dice Barañao:
"Se trata de la posibilidad de
estudiar los mecanismos que
regulan el control de la
diferenciación celular y no de
crear ejércitos de clones o de
revivir a Einstein... una pareja
portadora de un gen que
producirá la muerte prematura y
dolorosa de su descendencia
podría concebir por
fertilización in vitro,
seleccionar algunos embriones y
realizar un test genético. Una
vez individualizado el que no
posee la mutación, podrían
querer que su hijo tenga un
hermano, también libre de la
amenaza de la enfermedad y
clonarlo, serían gemelos y en
ese caso solo se habría
favorecido un proceso que podría
haberse producido naturalmente
". Pizzorno es contundente:
"Dejar esto al libre criterio de
las partes, es no tener en
cuenta la falta de equilibrio
que existe en esta clase de
relaciones, por lo cual se nos
antoja una irresponsabilidad del
Estado el no prever la situación
,"
El Estado debe interesarse y
regular la nueva realidad
emergente del progreso
científico, so pena de dejar en
la indefensión a un contingente
humano cuyo número aún se
desconoce, pero presente en
todas las capas sociales. Es
necesario debatir también los
stocks de embriones humanos que
en distintas heladeras de
bioquímicos permanecen a la
espera de la vida. ¿No son
discriminados los embriones
humanos que no llegar a ver la
luz, por una decisión unilateral
de los padres o los científicos
o del Estado que ordena su
destrucción? En el fondo de esta
cuestión subyace algo más grave
que regular la investigación: el
peligro de que la ciencia acabe
sirviendo para crear una nueva
clase de discriminados, aquellos
que podrían serlo en razón de su
herencia biológica: los
discriminados genéticos.
www.discriminacion.org/libro_racismo_disc/capitulo_xvi.htm
Gentileza:: Juanita Velez
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