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Bochazos: un parche y volvemos... - 14/2/05
(Argentina)
 
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Bochazos: un parche y
volvemos...
Los recientes aplazos en los
cursos de ingreso que se
realizaron en diferentes
universidades nacionales nos
demuestran, una vez más, la
deficiente formación de nuestros
jóvenes gracias al dogma de la
Ley Federal de Educación y a la
falta de capacitación contínua
de los docentes.
Sin dudas, esta problemática
constituye uno de los grandes
Cromagnones heredados del
neoliberalismo y que condiciona
la formación de recursos humanos
para la actividad productiva,
aunque ella todavía no genera un
empleo genuino que permita la
absorción de los miles de
jóvenes egresados del
secundario, Polimodal o de las
mismas universidades.
Hacer recaer la responsabilidad
en los alumnos, en los mismos
estudiantes, resulta una
arbitrariedad manifiesta por
cuanto ellos vienen sufriendo
los embates, al igual que los
docentes, de una currícula que
viene siendo vaciada de
contenidos y de una política
educativa fragmentada que
provoca enormes desigualdades
con respecto a los saberes
enseñados en la escuela media.
Por otra parte, hacer recaerla
en el secundario o Polimodal
también resulta un claro
despropósito pues la crisis es
sistémica: comienza en el Nivel
Inicial para culminar en la
Universidad. Todo el sistema
educativo está en crisis desde
hace años; más aún, después de
los coletazos del 2001, cuando
lo socioeconómico primó sobre lo
educativo provocando un cambio
de roles en la institución
escuela y en los actores que la
integra.
En lugar de repensar lo
curricular y la formación
docente de posgrado, que debería
materializarse mediante cursos
de actualización dictados en la
misma escuela o bien, con una
licencia que permita una
efectiva dedicación hacia ellos,
se vuelve el enfoque hacia la
evaluación corriendo el serio
riesgo de convertirse en un
mecanismo expulsor que amenaza
con incrementar, aún más, la
creciente exclusión existente en
nuestra juventud.
Todos aquellos que estamos dando
clase en la escuela media, con
una clara conciencia acerca de
la importancia de lo educativo y
con una dedicación a la altura
de las circunstancias, sabemos
bien que lo resuelto por el
Consejo Federal de Cultura y
Educación es un arma de doble
filo.
Si bien un examen final tiene la
finalidad de integrar los
conocimientos para que se
constituyan en un saber, ello no
siempre es una regla que se
cumple a rajatabla.
Lamentablemente, muchas veces,
esta forma evaluativa es tomada
como un arma por muchos docentes
que, todavía, no han entendido
lo que significa la convivencia
y además, no es una garantía
para verificar en forma
fehaciente los aprendizajes.
Por otro lado, la evaluación
bimestral o trimestral, en sí
misma, reconoce la necesidad de
integrar los contenidos dentro
del período y en forma
acumulativa hasta el final del
ciclo lectivo, cuando se evalúa
la adquisición integral de
conocimientos mediante
evaluaciones integradoras
durante el último período.
Que es necesario buscar una
estrategia destinada a lograr
una mejor formación de nuestros
niños y jóvenes, no cabe duda y
es un objetivo prioritario
teniendo en cuenta el
diagnóstico que implican los
exámenes preuniversitarios. Sin
embargo, un examen final al
término del ciclo lectivo
resulta un mero parche ante la
problemática del bajo nivel
formativo de la escuela media
porque no resuelve lo
fundamental: lo curricular y la
desarticulación existente entre
los diferentes niveles
educativos del sistema.
El sistema educativo argentino
tiene tres grandes problemáticas
que deben ser solucionadas: la
fragmentación provocada por la
Ley Federal de Educación, que se
evidencia en lo curricular;
ausencia de una verdadera
formación docente contínua, que
permita actualizar el saber
docente en tiempos tan
vertiginosos como los actuales
en donde lo que se aprendió ayer
ya está desactualizado, junto
con una concepción acumulativa
destinada a los puntajes que
obliga a la realización de
cursos, cursillos y cursilletes
de dudosa eficacia en los
sindicatos docentes o en
aquellos institutos de
capacitación estatales que, si
bien son aceptables en su
calidad pedagógica, no tienen en
cuenta las particularidades de
la institución escuela de
acuerdo a su localización
geográfica y a su entorno
socioeconómico y la lamentable
desarticulación entre los
distintos niveles educativos,
porque ella conspira contra una
integración destinada a
consolidar los saberes previos
de los alumnos con el fin de
poder acceder al nivel superior.
Son tres problemáticas
esenciales para comenzar a
resolver, en forma efectiva, la
crisis educativa actual que
constituye un Cromagnon más, una
tragedia educativa al decir de
Jaim Etcheverry, cuya solución
pasa por buscar las alternativas
que permitan encontrar la salida
al cerrojo impuesto por la Ley
Federal de Educación y la Ley de
Educación Superior que, por
supuesto, debe incluir la
necesaria vuelta al rol
formativo que le cabe a la
institución escuela sin
descuidar la necesaria
contención social.
Resulta, entonces, necesaria una
verdadera reforma educativa en
la cual puedan superarse estas
problemáticas cruciales para
constituir una verdadera
solución de fondo y no, tan
sólo, construir un mero parche
que, seguramente, contribuirá a
profundizar la gran exclusión
social que padece la juventud
argentina, que no tiene modelos
ni ídolos porque solamente
advierte que todo vale en un
Cambalache en donde "es lo mismo
ser un burro que un gran
profesor...".
Prof. Juan Carlos Sánchez
Cs. Jurídicas, Políticas y
Sociales
(I.S.P."Dr. Joaquín V. González)
Gentileza::Prof. Juan Carlos
Sánchez
juanca_s2003@yahoo.com.ar
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