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Una flor para el Maestro,
Walkiria Figueroa Enríquez. -
31/1/05 (Cuba)
 
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Una flor para el Maestro
Walkiria
Figueroa Enríquez
Presenció Raúl el desfile
pioneril en la Plaza de la
Revolución
Más de 24 000 pioneros
rindieron homenaje a José Martí
en el aniversario 152 de su
nacimiento. El hermoso tributo
relizado en el memorial al
Apóstol en la Plaza de la
Revolución contó con la
presencia del General de
Ejército Raúl Castro Ruz,
Segundo Secretario del Comité
Central del Partido y Ministro
de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias.
Ofrendas florales en nombre de
todos los educadores y
estudiantes cubanos.
Los pinos nuevos inundaron la
Plaza con el regocijo de ser el
sueño hecho realidad del más
universal de los cubanos. Para
la pionera Mara Benítez, Martí
es ejemplo de dignidad y decoro,
un hombre bueno que dedicó la
parte más tierna de su obra a
los niños de Cuba y de América,
en su afán de lograr que fueran
felices.
Celia García Dávila, maestra
emergente, llegó acompañada por
sus alumnos de tercer grado.
Esta joven desde la tribuna
confesó que al conocer la obra
del Maestro aprendió lo que
cuesta la entrega a una causa
justa, que es hoy ejemplo en
cada clase que imparte, en el
acontecer diario de nuestras
luchas contra el imperialismo y
en la conquista de un mundo
mejor.
El desfile pioneril martiano
comenzó con la colocación de
ofrendas florales en nombre de
todos los educadores y
estudiantes cubanos, e incluyó
bandas rítmicas acompañadas por
los personajes literarios de La
Edad de Oro, que cobraron vida
en los más variados disfraces.
Junto a los alumnos del Cerro,
Centro Habana y Plaza de la
Revolución, se encontraban los
miembros del Buró Político
Esteban Lazo y Pedro Sáez
Montejo, primer secretario del
Partido en Ciudad de La Habana,
y otros dirigentes del Partido,
del Gobierno, la Unión de
Jóvenes Comunistas, la
Organización de Pioneros y la
Federación de Mujeres Cubanas.
HOMENAJE EN SANTIAGO DE CUBA
SANTIAGO DE CUBA.-Ofrendas
florales del Comandante en Jefe
Fidel Castro, del General de
Ejército Raúl Castro y del
pueblo de Cuba se depositaron
ayer en el mausoleo del Héroe
Nacional cubano José Martí en el
cementerio de Santa Ifigenia.
Durante todo el día de ayer
cadetes destacados de la Escuela
Interarmas Antonio Maceo, de
Ciudad de La Habana, y
estudiantes de la Escuela
Militar Camilo Cienfuegos, de
Bayamo, se mantuvieron de
guardia de honor especial al
Maestro en ocasión de la
efeméride.
Como parte del homenaje se
efectuó una gala
político-cultural y un desfile
pioneril martiano, el cual
incluyó bandas rítmicas,
competencias de disfraces con
los personajes de obras
literarias escritas por Martí
como Los zapaticos de rosa,
Meñique, Nené traviesa, entre
otras. (AIN)
Ante el árbol que plantó el Che
Tributo a Cuba y al más
universal de los cubanos
Homenaje a José Martí y al
aniversario 46 de la Revolución
ARNALDO MUSA y JUVENAL BALÁN
Enviados especiales
La Jornada
Los aniversarios 152 del
nacimiento del Héroe Nacional
José Martí y el 46 de la
Revolución cubana fueron
recordados por numerosos
srilanqueses y cubanos aquí,
ante el histórico lugar donde
hace 45 años el Guerrillero
Heroico, Comandante Ernesto Che
Guevara, plantara un árbol que
hoy se yergue frondoso, como
fruto de la amistad entre ambos
pueblos.
El aniversario 152 del natalicio
de José Martí fue conmemorado en
Sri Lanka en el mismo lugar
donde el Comandante Ernesto Che
Guevara plantara un árbol en
agosto de 1959.
El árbol, un Mahogannin,
originario de Sri Lanka, fue
cuidado posteriormente por
Dingir Banda, hoy de 75 años,
quien recuerda que el Che le
brindó una caja de tabacos y
ponderó lo bello del lugar,
actualmente parque nacional.
Tras entonar los presentes los
himnos nacionales de Cuba y Sri
Lanka, el ministro de
Administración Pública y Asuntos
Domésticos, Amarisiri Dodangoda,
también presidente de la
Asociación de Amistad Cuba-Sri
Lanka, destacó que las
enseñanzas martianas y el
ejemplo del Che han sido guías
para la Revolución cubana, y
afirmó que la amistad entre las
dos naciones del Tercer Mundo es
tan fuerte como el árbol
sembrado por el Guerrillero
Heroico.
Posteriormente, Vijitha Herath,
ministro de Cultura y Patrimonio
Nacional, agradeció al pueblo
cubano la ayuda que le brinda al
srilanqués en un momento tan
duro como este, y ponderó la
labor realizada por la brigada
médica antillana.
En representación de esta, el
ingeniero eléctrico Marcelino
Pimienta Castillo recitó el
poema Paula 102, en homenaje a
Martí, y luego el doctor Anil
Liyanage, en nombre de los
estudiantes srilanqueses
graduados en Cuba, dijo que la
Mayor de las Antillas es su
segunda Patria, dio las gracias
a la Revolución y a Fidel por el
ejemplo que dan al mundo, y
aseguró que el Ché está presente
en todo lo que hacen.
S. Nagendra, secretario de la
Asociación de Amistad Sri
Lanka-Cuba y miembro del Buró
Político del Partido Comunista
de Sri Lanka, aseveró que las
relaciones entre ambos países
van a seguir siendo muy buenas,
como lo han sido en estos 46
años; dijo que el pueblo
srilanqués está muy enojado por
la intervención de Estados
Unidos para manipular el
diferendo entre Venezuela y
Colombia, a fin de enemistar a
estas dos naciones, así como por
sus constantes maniobras para
separar a Cuba de Latinoamérica
y del resto del mundo.
La embajadora de Cuba en Sri
Lanka, Edna Viant Valdés
recordó, a su vez, que las ideas
de Martí son postulados que
sigue en su política nuestro
Gobierno, apuntó que la labor
del Che como pionero de la
medicina social en América
Latina ha fructificado en todo
el mundo, una de cuyas
expresiones más nobles la
tenemos representada en la
brigada médica cubana que presta
sus servicios aquí, y destacó
finalmente:
"Ambos ilustres pensadores y
hombres de acción, Che y Martí,
dejaron la simiente de la
solidaridad esparcida que
estamos seguros continuará dando
frutos. Esta será la base para
un mundo mejor y posible que
todos estamos comprometidos a
construir."
Monumento Nacional de El Abra
El remanso que salvó a Martí
NUEVA GERONA.-Rodeado aún del
ambiente familiar de los
descendientes de quienes
acogieron al adolescente José
Martí, y del pintoresco entorno
natural muy similar al que
vieron sus ojos en el pequeño
valle intramontano de la sierra
Las Casas, reabrió sus puertas
este 28 de enero el Museo de El
Abra, a pocos kilómetros de la
capital de la Isla de la
Juventud.
El Abra nos muestra un paisaje
muy similar al que vieron sus
ojos.
La institución, nacida hace 61
años por la iniciativa de Elías,
hijo de José María Sardá
Gironella, el catalán benefactor
del joven revolucionario a su
salida de la cárcel habanera
-desde el 13 de octubre de 1870
al 18 de diciembre del mismo
año, camino ya del destierro a
España-, es centro del Monumento
Nacional que rescata uno de los
pocos lugares donde vivió Martí
en Cuba, e incluye, además de la
casa aledaña donde aún residen
los Sardá-Valdés, un paisaje en
el que armonizan las lomas de
mármol con sus cuevas, el monte
y el manantial, hasta el horno
de cal, la antigua cochera a
cuyos lados se extienden las
áreas expositivas, y un reloj de
sol.
Sala donde se exhiben los
cuadros de quienes acogieron a
Martí como hijo.
Puede parecer al visitante que
Pepe -como entonces llamaban a
Martí- sigue recorriendo la
campiña ensimismado y reflexivo.
Y este ambiente, más próximo al
ser humano y a la familia,
ofrece cinco salas que incluyen
documentos y objetos de valor
excepcional, como el crucifijo
que le regaló Martí a Trinidad
Valdés, la esposa de Sardá, y el
libro La Mujer, de Francisco
Alonso Rubio, que le dedicó en
1868 el entrañable amigo Fermín
Valdés Domínguez.
OBJETOS PARA ATESORAR
Aliuska Ramírez, especialista
principal del Museo, destaca
entre las novedades de la
instalación el único texto
conocido de puño y letra de
Martí aquí, escrito a una mujer
llamada Adelaida, tal vez la
maestra que les impartía a los
niños de la casa clases de
inglés y piano, y a quien dice
en la dedicatoria de una
fotografía: "Señorita Adelaida:
Cuando se pierde de vista la
patria, es muy dulce hallar
quien, con su amabilidad se
empeñe en recordarla...".
Visitar el Museo es adentrarse
en la intimidad de este
adolescente, conocer la
habitación que ocupó -con la
cama y la lámpara de bronce- y
pertenencias de la familia Sardá
como armas, mobiliario que
usaban, la cocina original, así
como dos retratos al óleo: uno
poco conocido de Martí joven,
del pintor Enrique Caravia, y
otro que rescata el rostro de
José María Sardá, del artista
Domingo Ravenet.
Sorteando los peligros del
tiempo, el abandono de los
gobiernos seudorrepublicanos y
las falsificaciones de
mercaderes sin escrúpulos, El
Abra devino símbolo no solo de
los desvelos de Elías, su primer
museólogo, sino también del
pueblo por salvar la casa de las
ruinas, lo cual se logró junto
con la reparación del camino de
acceso gracias a la colecta
pública y los esfuerzos del
Comité pinero de reconstrucción,
en contraste con la desatención
de las autoridades de entonces
que no pasaron de colocar a la
entrada la primera piedra del
proyecto de Escuela de
Aprendices de Agricultura.
Así nació este séptimo museo
encontrado por la Revolución y
que hoy, además de formar parte
de las alrededor de 300
instalaciones de ese tipo
creadas en más de cuatro décadas
en todo el país, sigue teniendo
la originalidad de perpetuar la
memoria del Héroe Nacional en el
sitio donde residió más tiempo
en Cuba, después de La Habana.
LA PRISIÓN, CAMPO DE BATALLA
Más lacerantes que las heridas
físicas fueron las del alma,
esas que Martí nunca curaría,
entre ellas el desgarrador
recuerdo de los que quedaron en
la cárcel, como relata y condena
en su primer gran texto: El
presidio político en Cuba, según
muchos meditado y esbozado en
este remanso de la entonces Isla
de Pinos.
Sobre esta etapa ha dicho Raúl
Roa: "Aquel joven de mente
soberana, sensibilidad
sismográfica y firmeza
diamantina se consagró a la
meditación, a la lectura y al
cuidado escolar de los niños de
la casa. Víctor Hugo lo
arrebató; el Quijote le reveló
los secretos deslumbrantes del
idioma y lo armó caballero
invencible de los más nobles
ideales; aprendió en La Biblia
el uso del apóstrofe restallante
y de la sentencia concentrada. Y
durante el silencio y la soledad
de la noche, compuso uno de los
documentos cardinales de nuestro
pensamiento revolucionario...".
Aquí continuó tejiendo la
Historia los hilos invisibles
que la entrelazan: 83 años
después que el Héroe Nacional,
arribaron a esta tierra los
sobrevivientes del asalto al
cuartel Moncada, cuya autoría
intelectual atribuyeron al
Apóstol en su centenario. En
nombre de Martí, Fidel y sus
compañeros convirtieron en nuevo
campo de batalla la prisión.
Entre los tantos recuerdos que
atesora Beatriz Gil Sardá, nieta
de Elías que aún vive en este
lugar y es trabajadora de
Patrimonio Cultural en el
municipio, destacan las visitas
de Camilo, el Che, el Comandante
en Jefe y otros moncadistas
desde los primeros años de la
Revolución.
NUESTRA AMERICA
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Gentileza:: Guillermo C. Cohen-Degovia
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