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Susan
Sontag. Comprender la
compasión.- 1/1/05
 
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Comprender la compasión
Susan Sontag, icono intelectual
del siglo XX, nos enseñó que la
compasión debe ser aprendida y
ejercida con pasión.
El pasado martes, 28 de
diciembre de 2004, falleció en
Nueva York la influyente
escritora, intelectual y
activista estadounidense Susan
Sontag, tras una larga y
titánica lucha contra el cáncer
al que venció en varias
ocasiones. Su polifacética
personalidad creativa le había
permitido cultivar con gran
éxito el ensayo, la novela, el
teatro y el cine. Su obra
-traducida a 32 idiomas- cuenta
con libros de ensayo reflexivo
como "Contra la interpretación"
o "La enfermedad como metáfora",
o de narrativa como "El
benefactor" y "Yo, etcétera".
Su personalidad trascendió el
mundo literario, participando
con un dinámico activismo en
favor de los Derechos Humanos,
destacando su compromiso crítico
contra la política
norteamericana e incluso contra
la generalizada pasividad de
mundo occidental. La voz firme
de Sontag criticó todo lo que
juzgó ignominioso desde la
guerra del Vietnam, cuando
publicó que "la raza blanca es
el cáncer de la historia
humana''. Ante el escándalo de
las torturas en la prisión
iraquí de Abu Ghraib no dudó en
apuntar que "En Estados Unidos
evitamos la palabra tortura,
decimos abusos, humillaciones,
pero la palabra justa, es
tortura".
Sus invectivas alcanzaron a
Fidel Castro o Sadam Hussein, y
se alzó nítidamente en el
conflicto de Irak, declarando
una y otra vez su "desprecio"
hacia el belicoso George W. Bush,
al que había recriminado su
política de aplicación de la
pena de muerte, apodándole "el
asesino en serie de Texas".
Proclamó que Bush "es muy
estúpido, pero él no es la
persona que hace la política,
tiene gente que le rodea que es
muy inteligente y que sabe
exactamente lo que hace”. En
cada rueda de prensa reiteraba:
"¿Os dais cuenta de que Estados
Unidos no quiere firmar acuerdos
internacionales, ni
medioambientales ni de nada,
para no limitar su libertad?".
Su irreprochable postura ética
de “compañera compasiva” le
valió furiosas críticas de la
prensa gubernamental en su país,
pero ella siempre supo pagar el
precio de la honestidad, como
cuando arriesgó su vida viviendo
casi tres años en la martirizada
Sarajevo, donde puso en escena
la hermética obra de Samuel
Beckett “Esperando a Godot”,
apoyando desde su condición de
judía newyorkina la causa bosnia
en medio del trágico conflicto
centroeuropeo.
Quizá sea su libro 'Ante el
dolor de los demás' (publicado
en Alfaguara) el título que
mejor refleja el posicionamiento
de Sontag ante la vida y la
realidad. Describe cómo se
siente la ciudadanía acomodada
de Europa y Norteamérica al
presenciar por televisión el
sufrimiento de los dos tercios
de la Humanidad pobre y
apartada, mediante lo que
denominó "compasión mediática
del sufrimiento visto desde la
comodidad". Corroboraba que una
de las cosas que necesitan ser
excesivas para ser apenas
suficientes es la compasión.
Seguramente la edad nos ayudará
a comprender a quienes no
poseemos la inteligencia culta
de Sontag, lo que Albert Camus
señaló: “envejecer es pasar de
la pasión a la compasión”.
El poeta australiano Adam
Lindsay Gordon dictó una de las
citas más contundentes de la
poesía del siglo XIX: “La vida
es, en su mayor parte, espuma y
pompas de jabón; pero existen
dos cosas que son sólidas como
el mármol: la compasión ante la
desgracia ajena y el valor ante
la desgracia propia”. Quizá
incluso se podría permutar el
orden de ambos elementos. La
compasión ha sido un tema eterno
de la literatura moderna, desde
León Tolstoi la definiera como
una de las más hermosas
facultades del alma humana,
hasta Constancio C. Vigil que
citaba cuatro son los caminos
para llegar a Dios: la
sabiduría, la justicia, la
belleza y, el más seguro de
todos, la compasión. En la
actualidad se reivindica la
empatía como superadora de la
compasión y la solidaridad, con
la premisa de que es mejor para
todos contar con los demás. La
empatía se fundamenta en una
lógica de la abundancia y refuta
la idea de que al repartir
perdamos algo de lo nuestro; por
el contrario, expresa que lo
compartido se incrementa y que
sólo cooperando podremos lograr
nuestros objetivos más
personales.
Susan Sontag supo transmitirnos
lo que sienten las víctimas de
la guerra, así como lo que
podemos experimentar desde la
distancia, tanto física como
metafísica, cuando vemos las
imágenes del sufrimiento ajeno
en medio de este naciente siglo
XXI que no abraza la paz. Sontag,
con su medio siglo de firme
insubordinación, concluyó que la
compasión debe ser activa para
generar rebeldía ante el
militarismo, repudio de la
anacrónica fuerza y fomento de
la justicia humana desde la
insoslayable responsabilidad
individual de cada uno de
nosotros.
Mikel Agirregabiria Agirre.
Educador
www.mikelagirregabiria.tk
Versión final ilustrada en:
http://www.geocities.com/magirregabiria/compasion.htm
Gentileza::
Mikel Agirregabiria Agirre [
agirregabiria@euskalnet.net
]
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