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Paradoja caracola. En el “Año
de la Física” aprendamos
metáforas de la naturaleza para
saber más de la vida.- 5/1/05
 
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Paradoja caracola
En el “Año de la Física”
aprendamos metáforas de la
naturaleza para saber más de la
vida.
El mágico oleaje marino que se
escucha cuando se aplica una
caracola al oído, no proviene
del sonido que quedó retenido en
el interior de la concha como
describe la fábula. Una prueba
concluyente, por si hiciera
falta, sería emplear una simple
taza o una botella de boca ancha
para oír ese mismo “ruido
blanco”, llamado así porque es
una mezcla de todos los sonidos,
tal como la luz blanca es suma
de todos los colores.
El rumor que percibimos cuando
colocamos una caracola al oído,
se debe a su función resonadora
que amplifica los leves ruidos
procedentes del medio ambiente,
que no percibimos por ser muy
débiles. La mayor parte del
sonido, si el ambiente es
silencioso, procederá justamente
de nuestro propio oído interno,
que dispone de unas estructuras
llamadas “conductos
semicirculares” con un líquido
viscoso que brinda información
al cerebro sobre nuestra
posición y equilibrio.
El ruido mixto, que se asemeja
al que producen las olas al
batir la costa, es un simple eco
amplificado de la fricción del
inestable líquido interior de
nuestras propias entendederas.
Basta agitar nuestra cabeza con
una vasija en la oreja para que
chapotee o se encrespe el océano
profundo que escuchamos
aparentemente fuera, pero que
viene de muy dentro.
Así ocurre cuando distintas
personas leen el mismo periódico
o viven parecidas
circunstancias: La mayor parte
de lo que cada uno de nosotros
interpreta proviene de nuestra
peculiar forma de ser. Las
sensaciones tan vívidas que
experimentamos y que juzgamos
externas, como casi la totalidad
de malos entendidos y
prejuicios, no son ajenas a
nuestro ser. Sólo son
resonancias que podemos
transmutar en poderes
solidarios, en facultades
maravillosas, en historias
posibles de amor, familia y
convivencia en playas vírgenes
con arena dorada, donde sólo
caben besos y abrazos para
enjuagar unas pocas tristezas
compartidas.
Aprendamos a auscultar la
totalidad interior-exterior del
espacio - tiempo. Conjugando
inteligencia y bondad,
descubriremos que principalmente
oímos el runrún de nuestro
propio corazón. Y su calidad, en
cualquier contingencia,
únicamente depende de nuestra
sabiduría, voluntad y decisión.
Mikel Agirregabiria Agirre.
Educador
www.mikelagirregabiria.tk
Versión final ilustrada en:
http://www.geocities.com/agirregabiria2005/caracola.htm
Gentileza::
Mikel Agirregabiria Agirre [
agirregabiria@euskalnet.net
]
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