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Encuesta de la Universidad de
Lima, confirmando pronósticos
Raúl
Wiener
Así que Toledo salía
fortalecido de la crisis de
Andahuaylas.
Nadie en el país apoyaba la
payasada, asonada, disparate de
Antauro Humala.
Aquí no estaba en juego el
gobierno, sino los intereses
familiares de los Humala.
La Universidad de Lima,
insospechable de simpatías
etnocaceristas y más bien
demasiado amistosa con el
gobierno, acaba de publicar la
primera encuesta del 2005.
Toledo cae de 10.3% de apoyo en
diciembre a 8.4% en enero, y
asciende de 84.9% de rechazo a
86.5% en 30 días.
El premier de la crisis tiene
76.9% de rechazo.
Y estos dos creían que les había
llegado su Chavín de Huántar que
los sacaría del fondo de las
insatisfacciones nacionales.
Ni siquiera como vencedores de
una payasada resultan
convincentes.
Veamos.
Un 34.7% está de acuerdo con el
levantamiento de Antauro Humala.
Mientras un 59.2% lo desaprueba.
Pero todos sabemos que este
último dato incluye a los que
dicen que no están de acuerdo
con la toma de comisaría, pero
creen que otra debió ser la
manera de alcanzar el objetivo
de obligar a salir al gobierno.
Esto puede verse en otra
pregunta, cuando se pide opinar
sobre las razones de la toma de
comisaría: un 42.5% cree que era
para hacer renunciar a Toledo,
es decir un número superior a
los que están de acuerdo con la
acción misma. Un 32% imagina que
todo fue por protagonismo,
digamos familiar o personal, que
es lo que han bombardeado
sistemáticamente los medios de
prensa.
Respecto a la valoración del
movimiento etnocacerista, un
56.6% afirma que están buscando
reivindicaciones sociales, a
mucha distancia de la
caracterización mantenida por la
mayoría departidos de izquierda.
Sólo un 22% le otorga crédito a
la tesis presidencial de que se
trata de un movimiento
terrorista, lo que debe englobar
toda la variedad de fórmulas:
fascismo, violentismo,
militarismo, que pretenden
describir un fenómeno, que no se
deja encasillar fácilmente en
una sola palabra.
La encuesta de la Universidad
recoge el punto de vista de una
muestra representativa en Lima
Metropolitana. En todos estos
años los niveles de apoyo de
Toledo han sido mucho peores en
provincias que en la capital.
Por lo que puede suponerse que
en estos momentos la
desaprobación toledista a nivel
nacional debe estar muy cerca
del margen de error, es decir en
camino a cero.
¿Fortalecido?
¿Y la opinión de Andahuaylas
sobre el presidente y de paso
hacia la presidenta regional y
el alcalde provincial? Mejor no
decir nada, porque todos sabemos
la respuesta.
Para entender la crisis de estos
días en el Perú, algunos se han
ido hasta Berlín de los años 20,
otros a Cáceres de la Breña,
otros a la tradición cuartelera
de la historia peruana. Una
conjura intelectual para cerrar
los ojos a la conclusión más
simple: el país está harto de
Toledo y a un tris de traspasar
este sentimiento a todo el
establishment político que se
encuentra metido en el pacto de
impunidad de ayudar a terminar a
este gobierno.
Todos ellos dicen que son la
democracia.
La paja esta seca y por eso
puede prender a la menor chispa.
Aunque se trate de una batalla
sin claro destino como la de
Antauro Humala.
Ya se ve que entre la soberbia
que llena páginas de periódicos
y de listas de Internet, y la
opinión de la calle hay un
abismo insondable. Mala suerte.
Pero así son las cosas.
Raúl W.
Gentileza:: Raúl Wiener [
raulwiener@yahoo.com.ar ]
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