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VENEZUELA
"Los hombres de Ganímedes"
rara joya del teatro criollo
La obra, una comedia del absurdo
de Néstor Caballero, dirigida
por Armando Gota, marca el
retorno a las tablas del
veterano actor Virgilio Galindo.
Con ella, la CNT le propone al
público caraqueño una honda
reflexión sobre los anhelos de
una sociedad que no quiere
aceptar su realidad, ni
transformarla, y la falacia de
una dirigencia política carente
de un plan B.
A buena hora y en el momento
oportuno, el veteranísimo
histrión Virgilio Galindo ha
regresado a las tablas. La
Compañía Nacional de Teatro lo
llamó para su espectáculo Los
hombres de Ganímedes, basado en
una comedia del absurdo de
Néstor Caballero (1953), puesto
en escena por Armando Gota y el
cual ahora hace temporada en la
Sala Rajatabla con los otros
actores Alejandro Corona, Juan
Manuel Montesinos y Nattalie
Cortez.
OBRA. Los hombres de Ganímedes
(escrita en 1981) es una rara
joyita del teatro venezolano, de
ésas que se salen de la cartilla
y se lanzan por el camino de las
experimentaciones con fórmulas
foráneas, especialmente con los
absurdos ionescanos y beketianos,
y llega a concretar un texto
hiperrealista estremecedor por
su anécdota y por la crueldad de
su metáfora pero muy
aleccionador por la creatividad
lingüística.
¡Sí hay teatro, pero lo que no
abunda son empresas productoras
que no siempre busquen el lucro,
sino que piensen en la cultura
como la mejor inversión social
posible en una país
subdesarrollado!
Se puede resumir que la anécdota
está basada en otra manida y
común jugada política, la cual
termina por devorar a sus
auspiciadores porque nunca
pensaron en la eventualidad de
un fracaso, no estudiaron los
riesgos de lo que hacían y, como
es lógico, no tenían un plan B.
Un candidato a la Presidencia de
la República de una de las
tantas naciones latinoamericanas
o africanas, urde su secuestro
para salir en todos los medios
de comunicación y así subir
considerablemente en las
encuestas.!Una jugada aconsejada
por los temidos asesores que
necesariamente debía tener un
final feliz, pero por las
“maldades” de Néstor Caballero
no resulta así!
“Graciela” (Nattalie),
pordiosera o “latera” o
“desechable” llega al sitio
donde ha sido liberado al
autosecuestrado “Alfonso
Gutiérrez” (Virgilio), que a su
vez es un honorable ex
presidente; lo encuentra
esposado y decide llevarlo a su
guarida. Lo presenta a sus dos
compinches, “Pepe” (Juan Manuel)
y “Felipe” (Alejandro), quienes
sin reconocer al famoso político
lo someten a una serie de
insólitos vejámenes porque
creen, en medio de sus
alucinaciones, que es otro de
los enemigos de su inmediato
viaje o excursión a Ganímedes,
el mayor satélite del lejano
planeta Júpiter.
Lo que pasa de ahí en adelante
es un cruel y a su vez
entretenido híbrido entre una
comedia de equivocaciones y un
aterrador guión de teatro de
locos, porque los “desechables”
tienen fundidas sus neuronas,
pero extrañamente, por virtud
del dramaturgo, en medio de su
delirio critican al país donde
viven y al sistema social que
los convirtió a ellos en
desechos humanos. Una verdad en
medio de la fantasía de esos
tres hermosos y primitivos seres
humanos que dicen sus verdades y
laboran decididamente para ello.
ANALISIS. Esta historia, que
transcurre en el basurero de una
gran urbe, plasma a tres
marginados y excluidos que tejen
su insólita quimera en el afán
imperioso de escapar de la
desolación: viajar al espacio
interestelar para encontrar una
vida mejor. Pretenden viajar en
pos de un paraíso que es tan
fantástico y pletórico o en
manjares y ambrosías, tan
similar como lo que pretendían
hacer los enamorados de El día
de que me quieras,
extraordinaria obra de Jose
Ignacio Cabrujas, en una
excursión a la Unión de las
Repúblicas Socialistas
Soviéticas ¿Serán comunistas
estos loquillos?
Néstor Caballero maneja
magistralmente a sus personajes,
mendigos chiflados que tienen la
convicción de que la
desesperanza que los embarga por
las iniquidades del mundo donde
moran sólo la pueden superar
marchándose a otro planeta, en
este caso Ganímedes.
Este terceto de marginados creen
que van a conseguir un lugar
donde lo justo, la igualdad y la
solidaridad serán siempre el
norte de la sociedad.Con
inocencia y entusiasmo se
preparan para el insólito viaje
e invitan a un ex presidente a
perseguir tan curiosa utopía.
Hay en Los hombres de Ganímedes
dos obras o dos realidades que
se entrecruzan. Una es la
fantasía galáctica de los tres
orates y otra es la fantasía
demagógica de un político que no
se preparó para el fracaso.
¿Los locos serán los políticos?
Es obvio lo que predica
Caballero, quien la escribió
cuando era un muchachón que
tenía sus locuras y las llevaba
al papel. A 23 años de haberla
pergeñado, logra verla en la
escena y asumirla como una de
sus hijas predilectas porque son
muchos los venezolanos, que sin
estar locos y ser “desechables”,
sueñan con irse lejos a buscar
un mejor trabajo y una cama más
segura, mientras que hay una
parranda de políticos que creen
que el pueblo está compuesto de
imbéciles y locos, más nada ¿El
teatro copia la realidad? o ¿la
realidad es teatral?
Caballero sabe muy bien que, a
pesar de desarrollarse en un
mundo aparentemente irreal, Los
hombres de Ganímedes, escrita en
fantástico estilo humorístico y
con apabullante dominio del
idioma, describe una realidad
muy común en el mundo,
especialmente en nuestra
Latinoamérica. Esta es, pues,
una obra y un espectáculo que
materializan un tema de aquí y
de allá, de ahora y siempre, el
cual, sin duda alguna, entre
risas y humor, hurgará la
conciencia y la sensibilidad de
cada uno de los espectadores.
MONTAJE. Con más de 40 años en
las lides teatrales, Armando
Gota sabía muy bien lo que tenía
entre manos: un texto preñado de
humor y crítica social y cuatro
excelentes actores perfectos en
sus roles.
El montaje, sin
espectacularidades ni
tramposerías, se centra en el
trabajo de los comediantes y en
el texto que los lleva en un
fantástico viaje de humor,
durante más de 80 minutos, a una
ceremonia cruel: el fusilamiento
de los cuatro personajes.
¡Sí, tenían que morir, porque
así sucede cotidianamente en
cualquier urbe latinoamericana!
Es innegable el histrionismo de
Virgilio como el de sus tres
colegas, en especial Alejandro.
Hay cuatro estilos de decir y
hacer humor escénico.
Todos perfectamente
sincronizados y en medio de una
especial creación musical de
Juan Carlos Núñez y una
escenografía lograda por Héctor
Jiménez. Creemos que las luces
no están a la altura del
montaje.
EPILOGO. Al recibir los
entusiastas aplausos, en la
función de estreno del pasado
viernes, Virgilio Galindo se
dirigió a la audiencia y
agradeció a los directivos de la
CNT y a sus compañeros de escena
por haberlo llamado para actuar
de nuevo. Llevaba varios años
entre retiros, abandonos y
listas negras. ¡Bienvenido y
larga temporada!
ESPADA ENVAINADA. “El hombre es
dueño de lo que calla y esclavo
de lo que dice”. La sabiduría de
ese refrán popular pendía cual
espada de Damocles sobre la
cabeza de Néstor Caballero
quien, por el hecho de ser
director de la Compañía Nacional
de Teatro, se había autoexcluido
de la lista de autores
susceptibles de ser llevados a
la escena por la misma CNT. Pero
así no lo pensaron Román
Chalbaud, Gilberto Pinto,
Rodolfo Santana, José Gabriel
Núñez, Franklin Tovar y Armando
Gota. Ellos, como integrantes
del comité de programación de la
CNT, seleccionaron Los hombres
de Ganímedes para ser
representada en la temporada
2004 y además convencieron al
autor de la urgencia y la
oportunidad de la pieza. Néstor
Caballero, que a los 53 años
sigue pensando como si tuviese
30, aceptó que no podía privarse
de ver a sus tres locos y al ex
presidente en escena porque de
ahí saldrá, posiblemente, otra
pieza sobre la actual realidad
política de Venezuela y el resto
del continente. ¡Éxitos
!
E.A. Moreno-Uribe. El Mundo. 18
de octubre de 2004CHILE
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