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URUGUAY
Grave pérdida para el teatro
uruguayo: murió Andrés Castillo
El pasado lunes 16 dejó de
existir en su Montevideo natal,
a los 84 años de edad, y víctima
de una larga y dolorosa forma de
cáncer, el dramaturgo,
guionista, traductor, adaptador,
crítico, actor y abogado Andrés
Castillo, figura emblemática del
teatro uruguayo al que dedicó su
vida entera.
Nacido el 2 de enero de 1920,
Castillo fue fundamentalmente un
prolífico autor teatral de
prolongada y sostenida actividad
como tal, con frecuencia
laureado; pero también un
profundo y entusiasta conocedor
de todos los resortes del
teatro, lo que le llevó a ocupar
distintos cargos de
responsabilidad en esa área.
Así, en 1942 cofundó el Teatro
Universitario -cuyo único
vínculo con la Universidad de la
República era la condición de
estudiantes universitarios que
detentaban sus integrantes-, del
que fue directivo y jefe
técnico. Y entre 1944 y 1960
actuó allí y en otros grupos
independientes (Libre,
Experimental y Del Pueblo).
Por su trayectoria, en 1987 la
Asociación de Críticos Teatrales
del Uruguay le otorgó el premio
Florencio “Cyro Scoseria”
(nombre de un veterano crítico
de los años ‘20/’30); y él a su
turno ejerció la crítica teatral
en “Jornada”, “La Semana
Uruguaya” y “La Hora” y en el
semanario de la Federación de
Estudiantes, así como en el
periodismo de humor (“Guambia”),
que era una notoria
característica personal suya.
También es autor de cuentos,
poemas, ensayos sobre temas de
su especialidad, y de guiones
radiales (1984/85), televisivos
(1976, 1989 y 1999) y de cine
(entre otros: Cantegriles, 1953;
y Mis Carnavales, 1965, ambos
laureados en sendos concursos
del SODRE).
Gran luchador por la causa del
teatro, fue fundador y dirigente
de la Federación Uruguaya de
Teatros Independientes,
presidente de la Sociedad
Uruguaya de Actores y de la
filial uruguaya del Instituto
Internacional del Teatro
(UNESCO), dirigente del Teatro
de la Candela, miembro de la
COFONTE (Comisión Administradora
del Fondo Nacional de Teatro)
representando a la S.U.A., y de
cuya ley de creación fue
corredactor. En síntesis, hombre
de consulta ineludible en todo
lo atinente al teatro y
actividades conexas, a cuyo
servicio generosamente ha
puesto, además, su condición de
jurista; y, como ha dicho su
colega Juan Carlos Legido, “es
uno de los nombres más
significativos del teatro
uruguayo”.
La principal característica de
su dramaturgia cifrada en más de
treinta títulos, es el abordaje
realista de tipos, costumbres,
situaciones y lugares del
entorno ciudadano que sintetizan
un rico y colorido panorama
sociocultural en el que nuestro
autor expresó su preocupación,
su protesta y su entrañable
visión de sus contemporáneos
vernáculos, especialmente los
desamparados o, como se estila
decir ahora, carenciados. Entre
tales títulos se destacan
Parrillada, La noche, La bahía,
La reja, Medianoche y el doble
programa Lo que pasa en la
calle. En esa línea incursionó
en una singular experiencia y
solitaria vertiente del teatro
nacional que podría definirse
brevemente como “afrouruguayo”,
acompañado por el director
(abogado y filántropo) Francisco
Merino, con títulos como El
negrito del pastoreo, Carnaval
de los lubolos, Del candombe al
tango, Cosas de negros e
Historia del negro en
Montevideo, obras que fueron
objeto de una cuidada edición y
un pormenorizado y enjundioso
estudio por la investigadora
Juanamaría Cordones-Cook. Sus
piezas más recientes, no
obstante, exploran algunas
formas de teatro no realista
ampliando su espectro
estilístico (Metastasio, La
mujer que no podía dormir la
siesta). También fue traductor y
adaptador de obras tan
difundidas como Ubú Rey, Muerte
accidental de un anarquista, Los
cuernos de don Friolera, Miles
Gloriosus y La máquina de sumar.
Finalmente, Castillo es autor de
numerosos ensayos y artículos
sobre la historia, la teoría y
la problemática del teatro en
general, y uruguayo en
particular, tales como El teatro
independiente, (en Anuario
Crítico Teatro Latinoamericano,
Ed. Girol Books, Ottawa), y
Apuntes para la historia de la
teoría del teatro independiente
uruguayo, (en “Revista de Casa
de Cultura”, P.C.U.), ambos en
1987; 1793-1973. De la Casa de
Comedia al Teatro Independiente
(en “Escenarios de Dos Mundos.
Inventario teatral de
Iberoamérica”, t.4. Ed. Centro
de Documentación Teatral,
Madrid) y Algunos problemas del
teatro actual (en “Revista del
Sur. El teatro uruguayo”, supl.
especial Nº 2) en 1988; El
teatro uruguayo durante el
gobierno de facto (1973-1984),
(en “Revista de Casa de
Cultura”, P.C.U., 1989);
Problemas del dramaturgo joven
en el Uruguay (en “Dramaturgia y
puesta en escena en América
Latina y el Caribe, Ed. Centro
Uruguayo I.T.I. 1990); Atahualpa
del Cioppo (en revista
“Estudios”, 1994); Promoción y
teatro (en “Situación del teatro
uruguayo contemporáneo”, Ed.
Centro Uruguayo I.T.I.) y
Algunos problemas del teatro
uruguayo actual, (en “Carta
Cultural”, separata de “Carta
Popular”), ambos en 1996.
Recientemente, durante la
campaña electoral que se llevó a
cabo en el Uruguay, los
teatristas agrupados en el
Comité de Teatro “Alberto
Candeau” con el Frente Amplio,
le habían designado Presidente
de Honor, distinción que él
recibió con una sonrisa
esperanzada que, felizmente, le
permitió llegar a conocer el
triunfo del 31 de octubre.
Jorge Pignataro Calero
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