|
COLOMBIA
José Domingo Garzón estrena
su nueva obra de teatro 'Performance'
El dramaturgo abandona su
sarcasmo tradicional y se mete
en un drama el que el espectador
es parte del ritual oficiado por
cinco actrices.
Olor a tierra, un frío que cala
los huesos y el silencio solo
interrumpido por las oficiantes.
Eso es solo parte de la pieza
teatral que el dramaturgo y
director José Domingo Garzón
montó en una vieja casona del
centro de Bogotá.
Con cinco actrices, todas
egresadas de la Escuela del
Teatro Libre, y algunos
ayudantes de escena, el artista
nos mete en La procesión va por
dentro, una obra donde, como él
bien dice: "Los actores están
'desnudos', sin parapetos".
Partiendo del libro Testamentos
indígenas del siglo XVI, lo que
hace el creador es fusionar
elementos del performance, la
instalación y el teatro para
producir una obra que sorprende,
en la que el espectador va
recorriendo diversos cuartos de
la casona y en cada uno de ellos
se desarrolla una escena que
corresponde a un siglo de
angustias, de dolores y de
ansiedades.
La suya es una pieza oscura. Sin
el sarcasmo tradicional al que
nos ha tenido acostumbrados, en
los montajes que hizo para
Índice Teatro (Se necesita gente
con deseos de trabajar y Quién
dijo miedo, entre otras):
"Quería meterme en algo
diferente a la actualidad
política y social". Sin embargo,
algo que no se había propuesto
resultó evidente: la obra aborda
de manera cruda la opresión a la
que la mujer se ha visto
sometida por centurias de
prejuicios y oscurantismo.
Garzón está respondiendo con
esto, que no es una evasión sino
otro tipo de búsqueda -según
añade-, a una deuda que tenía
consigo mismo en su trabajo como
dramaturgo: quería indagar en
otras poéticas y profundizar en
el oficio del actor.
Y en la pieza, tejida durante 16
meses y por 7 actores, se fue
trabajando independientemente
con cada actriz, en cada uno de
los siglos que representa. Con
diferentes técnicas y escuelas,
se buscaron las que más se
acomodaran a cada mini-montaje.
Así, algunas exploran el teatro
brechtiano, otras se mueven en
las teorías de Grotowski y
algunas más son totalmente
stanislavskianas.
En cada cuarto se desarrolla un
montaje distinto, que si se
viera de manera lineal duraría
cuatro horas y media. Por eso,
al llegar a la casa-teatro, al
público le dan una cinta de un
color determinado, que indica
que verá la obra en un recorrido
específico. Para verla completa
habría que ir cinco veces, pues
durante la hora y 30 minutos de
recorrido de cada espectador
solo puede asistir a una de las
escenas de cada cuarto. Luego,
al final, con todo lo visto
puede tejer en su memoria una
colcha de retazos que habla de
la sociedad contemporánea.
En La procesión va por dentro,
el grupo, llamado Proyecto
Pirámide, también explora otra
forma de producción. Sin
recursos económicos a la vista,
se idearon un esquema de venta
de boletería que les ha dado
frutos. Cada actor debe convocar
a 10 amigos a los que les vende
boletas y estos a su vez pueden
convocar a otro tanto para que
la sala siempre esté llena. No
se trata solo de un trabajo por
amor al arte, pues el vendedor
de cada boleta recibe el 40 por
ciento del costo por el que
vende la entrada. Así todos
ganan y sobre todo gana el
teatro, que no se queda quieto y
que experimenta.
De lunes a viernes, a las 7
p.m., y los sábados, a las 6
p.m. Boletas: 10.000 pesos.
Calle 9 No. 8-77
Diego Giraldo. El Tiempo. 11 de
octubre de 2004
CELCIT-Argentina. Bolívar 825.
(1066) Buenos Aires. Teléfono:
(5411) 4361-8358
Presidente: Juan Carlos Gené.
Director: Carlos Ianni. e-mail:
correo@celcit.org.ar
Gentileza:: celcit [
celcit@sinectis.com.ar ]
paginadigital |