|
|
|
Las otras voces del XIX. Mujeres
intelectuales, Ericka Ghersi. -
5/11/04  
|
|
Las otras voces del XIX.
Mujeres intelectuales
por Ericka
Ghersi (*)
El recorrido intelectual
de las escritoras en el Perú
siempre ha sido difícil. A fines
del siglo XIX surgió una
generación de novelistas y
poetas que hoy recobra
actualidad con enjundiosos
estudios publicados
recientemente.
La historiografía ha
invisibilizado sistemáticamente
las voces de las mujeres. Parte
de la labor de la crítica
feminista ha sido rescatar estas
voces del olvido y desempolvar
su importancia y trascendencia.
Entre ellas se encuentran
narradoras y poetas
latinoamericanas como Juana
Manuela Gorriti (1838-1892),
Clorinda Matto de Turner
(1852-1909), Mercedes Cabello de
Carbonera (1845-1909), Teresa
González de Fanning (1936-1903);
y entre las poetas, Juana de
Ibarbourou (1895-1979),
Alfonsina Storni (1892-1938),
entre otras.
La labor de recuperación de
estos nombres se ha
intensificado en la reciente
década gracias al empeño de
algunos críticos extranjeros,
como Fanny Arango-Keeth, Márgara
Russotto, Beth Miller y Mary
Berg, quienes reivindican la
literatura hecha por
latinoamericanas del siglo XIX.
En el Perú también han aparecido
publicaciones de estudios y
compilaciones que registran la
presencia de mujeres
intelectuales durante el siglo
XIX. Por un lado, encontramos a
Francesca Denegri, quien analiza
–desde los estudios de género–
las novelas de las escritoras
Mercedes Cabello de Carbonera,
Clorinda Matto de Turner y
Teresa González de Fanning.
Mientras que por otro lado,
Ismael Pinto –desde la
investigación periodística– nos
entrega una estupenda biografía
de Mercedes Cabello de Carbonera
y una colección completa de
todos sus artículos
periodísticos.
Esta "primera generación de
mujeres ilustradas" –título que
acuña Denegri en El abanico y la
cigarrera– es indispensable
durante esta época, porque
inicia la discusión sobre los
derechos de la mujer en el
espacio público, espacio por
excelencia de la masculinidad.
La exigencia respondía a una
necesidad: la pérdida de los
maridos. En los casos de Teresa
González y Lastenia Larriva,
ellos murieron en combate
durante la Guerra del Pacífico
(1879); mientras que Mercedes
Cabello y Clorinda Matto
enviudaron muy jóvenes. En
cambio, Juana Manuela Gorriti y
Margarita Práxedes se
divorciaron.
Las actividades que les servían
a estas intelectuales para
cuidar de sí mismas y de sus
familias eran la enseñanza y el
periodismo. Por ejemplo,
Clorinda Matto crea –aún estando
en Tinta– una revista cultural
llamada El Recreo (1876). Cuando
murió su esposo (1981) tuvo que
administrar las haciendas, pero
dos años más tarde decide vivir
en Arequipa y trabajar para La
Bolsa, periódico con el que
colaboraba desde Tinta. Trabajó
allí como jefa de prensa durante
seis años y después se trasladó
a Lima para ocupar el puesto de
directora del departamento de
edición de la revista cultural
El Perú Ilustrado (1889). Una
vez establecida como jefa de
edición, Clorinda Matto dio a
esa publicación –junto con
Manuel González Prada y Mercedes
Cabello– un carácter peruanista.
Durante su jefatura se dio más
importancia a la literatura
relacionada con la realidad
social peruana y el progreso
científico –esta última es una
característica del modernismo
latinoamericano– que a lo
estético.
El caso de Mercedes Cabello es
diferente. En 1874, nuestra
autora se consagró como una gran
escritora y defensora de los
derechos de la mujer a raíz de
la publicación de cinco
artículos suyos impresos en El
Álbum, con el título "La
influencia de la mujer en la
civilización". Ésta y "Necesidad
de una industria para la mujer",
artículo publicado en La
Alborada (revista dirigida por
Juana Manuela Gorriti), fueron
sus cartas de presentación para
la intelligentsia limeña, la
cual se reforzó con la reedición
del mismo artículo periodístico
un año más tarde en dos series
diferentes. En estos textos, la
autora apelaba al gobierno de
turno para que implantase
políticas favorables a la mujer,
por ejemplo, la educación como
una vía de liberación femenina.
La misma idea que propone
Mercedes Cabello en su artículo
de 1974 fue tomada por Teresa
González unos meses más tarde en
el artículo "Trabajo para la
mujer", que se publicó también
en La Alborada. Aquí se aborda
de igual forma la problemática
laboral femenina, y propone la
necesidad de considerar a las
mujeres como sujetos productivos
fuera del espacio privado.
Cuatro años más tarde, durante
la Guerra del Pacífico, el
esposo de Teresa González muere
en la guerra y la escritora
tiene que buscar medios de
trabajo para sobrevivir.
Ése no fue el caso de Juana
Manuela Gorriti, cuya situación
económica era mucho más estable
gracias a la publicación de sus
dos revistas: La Alborada y El
Álbum; además del centro de
estudios para niñas de la clase
alta que logró constituir desde
sus primeros años de estadía en
Lima (1870). Ambas empresas le
permitían subsistir en el medio
peruano. Antes de venir al Perú,
la argentina se había divorciado
de su marido, el general
boliviano Manuel Isidoro Belzú,
motivo por el cual no contaba
con su apoyo económico. Su
llegada al Perú creó
expectativas, porque en su casa
de la calle de Urrutia (actual
esquina de Ocoña y Camaná) se
iniciaron reuniones literarias
que hoy se conocen como "veladas
literarias". En ese entonces ya
existían las reuniones del Club
Literario, formadas en su
mayoría por intelectuales
hombres; sin embargo, estas
citas se extienden en casa de
Juana Manuela Gorriti hasta
antes de la guerra.
Precisamente en esta casa
Clorinda Matto conoció a Ricardo
Palma (1877) y establecieron una
gran amistad, la cual se
intensificó en el plano
literario, pues, compartían
intereses por la novela
costumbrista. Así es como ella
–muy influenciada por las
Tradiciones peruanas– termina
componiendo Tradiciones
cusqueñas (1886). Éste vendría a
ser su primer trabajo literario,
cuyo prólogo escribió
complacientemente su fiel amigo
Ricardo Palma.
Ese año, Mercedes Cabello ganó
el primer premio del concurso
literario convocado por El
Ateneo de Lima. Su libro
Sacrificio y recompensa es una
propuesta moralista que destaca
con un tono romántico los
conceptos de heroína y
prostituta. Aparentemente,
critica el matrimonio por
conveniencia como una forma de
prostituirse, la cual era una
práctica social obligada en
aquellos tiempos. El segundo
puesto lo obtiene Teresa
González con su novela Regina.
El personaje principal de esta
obra se convierte en la víctima
de un hábil sujeto criado entre
indios. Regina es atraída por el
exotismo de Genaro y se
convierte en su mujer, rompiendo
con ciertas conductas sociales.
Pero una vez revelada la
verdadera identidad de Genaro,
Regina queda deshonrada y acepta
su culpa. Al parecer, ambas son
heroínas; sin embargo, como bien
señala Denegri, estas dos
novelas distan de las propuestas
de liberación de la mujer que
sus autoras defienden
fervientemente desde la tribuna
periodística.
La misma idea se aplica en la
primera novela de Clorinda Matto,
Aves sin nido (1889), que fue
considerada por la crítica
convencional como una de las
primeras novelas indigenistas
(Cornejo Polar 41). Sin embargo,
me atrevería a decir que su
mirada sobre el indigenismo
tiene otra intención, la de
hablar sobre otro sujeto
marginado: la mujer. De esta
manera, la autora convierte a
las heroínas en sujetos
profeministas, pero del
feminismo cristiano que señala
Denegri. A partir de esta
premisa, me atrevería a decir
que la autora de Aves sin nido
trabaja la moral cristiana de la
misma forma en que lo hace la
novelista Harriet B. Stowe en La
cabaña del tío Tom (1852). En su
estudio sobre el discurso de La
cabaña del tío Tom, Roberto
Friol refiere que Stowe, en su
intento por rescatar los
derechos de la mujer, trataba
desesperadamente de llamar la
atención de sus conciudadanos
acerca de la sangre blanca que
había en la vena de los
mestizos; intentaba que se les
respetase en virtud de aquella
porción de sangre anglosajona y
hasta llegaba a vaticinar alguna
catástrofe futura de persistirse
en no hacerlo (17). Harriet B.
Stowe justifica esta igualdad
basándose en propuestas
cientificistas como el problema
biológico de sangre y también se
apoya en la filosofía cristiana.
Por ejemplo, en el prólogo de La
cabaña del tío Tom, se lee: "Hoy
en día, el poeta, el pintor y el
artista buscan y ordenan las
comunes y apacibles formas de
vida, y debajo de los encantos
de la ficción respira una
humanizadora y sumisa influencia
favorable al desarrollo de los
grandes principios de la
fraternidad cristiana" (mis
cursivas).
Como se observa, Stowe ensalza
la cultura masculina:
brotherhood, y se ampara en la
religión cristiana para no ser
mal interpretada por la crítica
convencional. De igual manera
sucede en Aves sin nido, cuando
la protagonista de la novela,
Lucía, se ampara en un discurso
cristiano al hacer uso del Nuevo
Testamento para exhortar a los
personajes masculinos que son
antagonistas.
Como observamos, muchas de las
escritoras mujeres que asistían
a las reuniones literarias no
sólo tuvieron una participación
política activa en los medios
impresos masivos, sino también
en el espacio literario con la
publicación de sus novelas. Los
calificativos que hayan recibido
en aquel entonces: naturalistas,
realistas, indigenistas o
románticas no afectan a sus
propuestas si las miramos desde
nuestra perspectiva. En sus
ensayos falta mucho por estudiar
y en sus obras literarias se
pueden encontrar muchas
interpretaciones de los sujetos
que ellas proponen como
marginados por la sociedad
masculina; sin embargo, en el
medio peruano hallamos algunos
estudios de muy buena calidad
que ayudan definitivamente a
construir otras perspectivas de
estudio. Tal es el caso del
acercamiento que tiene la
crítica Denegri para discutir
los tipos de feminismo presentes
en las obras de esta primera
generación de mujeres
ilustradas.
Protesta por Angelamaría Se me
han muerto demasiados poetas y
escritores amigos, pero todavía
no termino de protestar el
asesinato del primero de ellos
en la primera guerrilla peruana,
Javier Heraud, en 1963, cuando
todos teníamos 20 años. Tampoco
cultivo el obituario, y no fui
capaz de escribir uno sobre
Octavio Paz, unos meses antes de
su muerte, cuando un diario
madrileño me encargó, al estilo
de los diarios londinenses, que
los comisionan por adelantado,
para que uno pueda acordar con
el próximo difunto un adjetivo
más justo. Pero las últimas
veces que he visitado Puerto
Rico y he preguntado por mi
amiga la poeta negra Angelamaría
Dávila (1944-2003), la daban por
perdida, y esa resignación me
pareció un derroche.
Tengo la impresión de que los
poetas cada vez mueren peor.
Enrique Lihn se quejaba de que
sólo los burgueses mueren en su
cama mientras él, decía,
seguramente lo haría en
cualquier hotel de paso, a la
intemperie. Pero lo cierto es
que tuvo tiempo de organizar su
desaparición y hasta el lujo de
escenificar su propia muerte, en
su mejor estilo burlesco y
paródico. Pero el gran poeta
Emilio Adolfo Westphalen murió
en Lima en una clínica, viejo y
pobre, asistido por la
discreción de los amigos. Otro
tanto ocurrió con el maravilloso
poeta Enrique Molina, que murió
en Buenos Aires, olvidado y
solo; tenía entre sus manos, me
contó su viuda, la presea del
único premio que recibió en
vida, el Pérez Bonalde de
poesía, que se dictaminaba en
Caracas.
Para mayor confusión, muchas
veces la muerte perpetúa los
malentendidos. A Julio Cortázar
le descubrieron un desbalance de
glóbulos y le diagnosticaron una
leucemia, pero hay quienes
publican que murió víctima del
sida, abusando de la ignorancia.
La sexualidad de los escritores
se ha convertido en causa
célebre en manos de profesores
que manejan sin escrúpulos
suposiciones que construyen como
certezas; no pocas veces, esas
suposiciones corresponden a sus
propias agendas, sexuales o
políticas, con lo cual sus
revelaciones, incluso si se
prueban como verídicas, vienen
contaminadas de mala fe. Es
curioso que no busquen probar
que fueron felices, sino que
vivieron desdichados. Como decía
el doctor Johnson, son gente que
encuentra una filosofía para
justificar sus inclinaciones.
Rubén Darío y Jorge Luis Borges
han sido declarados homosexuales
por algunos colegas en busca del
tiempo perdido. Pero la reciente
revelación de que José Donoso lo
era, aun si veraz, requiere un
grano de sal. Me temo que sus
cartas sean su último intento de
hacerse de una fama póstuma.
Severo Sarduy, en cambio, fue
homosexual y feliz, y hasta
cuando enfermó tuvo algunos
gestos de ingenio. Recuerdo que
cuándo lo invité a escribir
sobre el Quijote me respondió
que no podía, porque era un
libro muy largo y no tendría
tiempo suficiente para releerlo.
Su amistad era de una delicadeza
gozosa.
De cualquier modo, protesto por
la desaparición injusta de
Angelamaría Dávila. No se cuanto
hay de cierto en la noticia de
que se había convertido en una
suerte de clochard, de ser
marginal y desamparado. Otro
amigo, Néstor Sánchez, fue
literalmente clochard en París,
y cuando la Policía lo detenía
por vagancia mostraba su último
documento de identidad, su foto
en la traducción de una de sus
novelas al francés. La policía
de inmediato lo dejaba en
libertad. Pero me parece que
Angelamaría no tuvo amigos,
colegas, ni siquiera autoridades
letradas que la recobraran de su
postración. Estuve, quiero
decir, lejos de su drama.
La recuerdo la mañana gloriosa
en que caminábamos por el medio
de su calle, en un barrio
populoso, junto con el poeta
Joseramon Melendes, contagiados
de su felicidad terrestre,
escuchándola cantar los boleros
más entrañables. Iba ella plena
y mayúscula, como una reina que
reconoce sus dominios,
flanqueada por un puertorriqueño
que escribe como habla y un
peruano que habla como escribe.
Protesto, aunque sea en vano, su
soledad. No quiero creer que la
sociedad puertorriqueña sea tan
cruel e indiferente con sus
creadores como lo es la mía
propia. Protesto incluso contra
todas las explicaciones.
Creo entender que ella misma,
aun sin voz, cantó su protesta.
(*) Realiza un doctorado en
Estudios Culturales
Latinoamericanos en la
Universidad de Florida, EE UU.
CUEVA
REBELDE ITZCUINTLI
itzcuintli@yahoogroups.com
http://members.tripod.com/~itzcuintli/index.html
Gentileza:: DESO - Desarrollo
Social
desarrollosocial@terra.com.pe
paginadigital |
|
 
|
|
Ir al principio,
|
|
Noticias, opinión, política, derechos humanos, movimientos sociales, informes, latinoamerica |
|
|